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Suspenso en Siria

@bdelabandaPor Belén de la Banda

Dice Noor que cuando tuvo que huir de la guerra de Siria y llegó a un campo de refugiados improvisado en Líbano, la gente allí se alegró: pensaron que por fin sus niños tendrían oportunidades de aprender, incluso en medio de la guerra. Y así fue.

Una mujer camina con su hijo en brazos en un asentamiento de refugiados sirios. Imagen de Khalil Ashawi.

Una mujer camina con su hijo en brazos en un asentamiento de refugiados sirios. Imagen de Khalil Ashawi.

Noor es profesora. Tiene 30 años y huyó de la guerra de Siria, como todos sus vecinos del asentamiento. Lo hizo con su marido, que sufre una  discapacidad, y sus dos hijos, una niña de cuatro años y un niño de tres. En Siria había sido profesora de árabe durante 10 años, y cuando llegó al asentamiento improvisado en el norte del Líbano donde vive creó una pequeña escuela. La he conocido en este video, sencillo y emocionante, que se difunde estos días por las redes, y donde se ve la alegría de los niños por aprender en medio de la guerra:


Al principio tuvo que ir a buscar cartones a la basura porque no tenía nada de material, pero las clases de Noor consiguieron atraer a niños incluso de asentamientos cercanos. Ella vive cansada por todo el trabajo que supone ocuparse de su familia en el campo, pero cree que su deber es darles a los niños que han huido de la guerra la oportunidad que la propia guerra les está arrebatando. Y no le da ninguna importancia: ‘los sirios tienen que ayudarse entre sí‘. La mayoría de los niños y niñas refugiados en el Líbano no van a la escuela, algo que preocupa a Noor. ‘Aunque no podamos ayudarlos económicamente, podemos hacerlo moralmente’. Apoyar a los niños le ayuda a superar su propio malestar: ‘lo que más me anima es el amor de los niños y niñas por la escuela. Cuando veo lo felices que son en clase, todo mi cansancio desaparece’.

En Suspenso en Siria, un informe conjunto publicado ayer, más de 20 ONG señalan que 2014 ha sido el peor año para la población civil de este país: han aumentado sin precedentes las víctimas mortales, las personas desplazadas o las que precisan ayuda humanitaria tras cuatro años de enfrentamientos.

No sé si muchas personas son conscientes de que  España tiene un papel crucial en el futuro de Noor y sus alumnos. Save the Children y Oxfam Intermón, que han participado en la publicación del informe, piden al gobierno español que, como miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, actúe de forma proactiva para lograr una solución política, asegurar la protección eficaz de los civiles y mejorar el acceso humanitario. Además, debe aumentar significativamente su contribución a los fondos para la crisis así como aumentar la cuota de refugiados reasentados en España.

En estos cuatro años de guerra, tanto las partes en conflicto como los Estados miembros de Naciones Unidas han fracasado a la hora de aplicar las resoluciones del Consejo de Seguridad. A pesar de las tres resoluciones adoptadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en 2014, en las que se pedían acciones para garantizar la protección y la asistencia a la población civil siria, se ha reducido el acceso humanitario a extensas zonas del país. Mientras tanto, el número de víctimas mortales y de personas desplazadas o que precisan ayuda ha aumentado hasta niveles sin precedentes.

De acuerdo con los datos de las organizaciones humanitarias, en 2014 hubo 76.000 víctimas mortales de un total de 220.000 registradas durante los cuatro años de conflicto. 4,8 millones de personas residen en áreas definidas por las Naciones Unidas como de ‘difícil acceso’; 2,3 millones más que en 2013. 5,6 millones de niños y niñas precisan de ayuda humanitaria; un 31% más que en 2013.

Las necesidades han crecido, pero la financiación de la ayuda ha disminuido: en 2013 se aportó el 71% de los fondos necesarios para asistir a la población civil en Siria y a la población refugiada en los países vecinos. En 2014, los fondos aportados disminuyeron hasta el 57%.

España no sólo tiene una silla en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, sino que colidera el dossier humanitario para Siria. ‘Ahora mismo las palabras del Consejo de Seguridad carecen de valor. Durante el pasado año hemos visto escasas acciones por parte de las partes beligerantes o de los Gobiernos que tuvieran efecto alguno a la hora de abordar la creciente crisis humanitaria en Siria. ¿Qué aporta una resolución que no se lleva a la práctica y es fundamentalmente ignorada a una madre que ha perdido su casa y cuyos hijos padecen hambre? Es hora de que poderosos Gobiernos dejen de alimentar el conflicto, incrementen de manera significativa la asistencia humanitaria para satisfacer las necesidades más inmediatas de la población y presionen a las partes en conflicto para que acuerden una solución política. Rusia, Estados Unidos y otros Estados tienen la influencia política y diplomática necesaria para hacer de las demandas incluidas en las resoluciones una realidad. No hay tiempo que perder’, ha dicho mi compañera Paula San Pedro, responsable de Incidencia Política para Acción Humanitaria.

Mientras los poderosos suspenden en Siria, Noor y sus alumnos se esfuerzan para tener un futuro. Ojalá pronto todos tomen ejemplo.

Belén de la Banda es periodista y trabaja en el equipo de comunicación de Oxfam Intermón.

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