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Un clima para ¿medio mundo?

Por Anna Pérez Català Anna Pérez Catalá

Dicen que el 2015 es el año del cambio climático. Aunque esto ya se dijo en 2009. Pero mi pregunta es: ¿será posible parar el cambio climático sin contar con la mitad de la población del planeta? Cambio climático y género se entrelazan de muchas formas, pero parece que esto no es suficientemente apreciado por los políticos y negociadores.

Clima y género

Marcha del Cambio Climático en Lima, en diciembre de 2014. Imagen: Anna Pérez Català.

En diciembre estuve en Lima, asistiendo a la COP20, la Conferencia de las de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático. Como cada año, allí se discute el futuro de las emisiones que cambian nuestro clima, y los delegados intentan llegar a un acuerdo global que reduzca los gases de efecto invernadero y preserve nuestro planeta.

Hay 195 países en la Conferencia. Unas 3000 personas. Pero según un estudio de Womens’ Environment and Development Organisation sólo el 12-15% de los líderes de delegación son mujeres y, en general, sólo un 30% de las delegaciones son mujeres. La Conferencia lo intenta, y cada año organiza el día de género para discutir sobre los retos y casos de éxito de la inclusión de las mujeres en las políticas y acciones climáticas. Aunque, muy preocupantemente,  la mayoría de los asistentes a algunos de los actos son mujeres.

Como podemos ver, las Naciones Unidas son un reflejo de una situación global. Las mujeres no solamente se ven menos representadas en la organización que debe luchar contra el cambio climático, sino que además también son las más afectadas por este fenómeno. Los impactos del cambio climático, como la sequía, las inundaciones, los fenómenos meteorológicos extremos, la falta de seguridad alimentaria… afectan a las mujeres y a los hombres de manera diferente. Los mas afectados por el cambio climático son las poblaciones más pobres, y dentro de estas, el 70% son mujeres.

Al mismo tiempo, las mujeres juegan un rol principal en la adaptación y mitigación del cambio climático.  Ellas  son las responsables de la producción de alimentos, de la recogida de agua, y de procurar energía para cocinar y calentarse. También las que conocen las estrategias para afrontar los cambios en el clima y adaptarse a ellos, y tienen la innovación y emprendería para contribuir a la solución.

Pero parece que dentro de la Conferencia no todo el mundo ve esta importancia. De hecho, hasta 2007 no había ninguna referencia a temas de género en los documentos de la convención. Debido a esta falta de inclusión, en Lima se aprobó el Programa de Trabajo en Género, que pretende mejorar la consideración de este tema en las políticas climáticas. Pero no sin problemas.

En la segunda semana de la COP vimos una fuerte discusión en temas de lenguaje de este documento. Las palabras utilizadas eran ‘igualdad de género’, que pretende entender los diferentes comportamientos, aspiraciones y necesidades que tienen los hombres y las mujeres, y hacer que sean considerados, valorados y favorecidos de forma igual. Arabia Saudí, pero, propuso eliminar este concepto de todo texto negociado y utilizar ‘equilibrio de género’, que significa una igualdad numérica entre hombres y mujeres. Lo más impactante es que de toda la plenaria, sólo México se postuló en contra. Ninguno de los países desarrollados y supuestamente igualitarios lo hizo. El texto final, pues, tiene muchas menciones a equilibrio de género, y sólo una a igualdad. Un paso atrás para la inclusión del género en los temas climáticos.

El tema tampoco mejora en el acuerdo final de la COP. La ‘Llamada de Lima para la acción climática’, tan alabada por los medios de comunicación, sólo contiene una vez la palabra ‘mujeres’, y simplemente para decir que se estudiarán las oportunidades de mitigación teniéndolas en cuenta.

Hace falta mucho trabajo para conseguir una transversalización del género en las políticas climáticas, pero es muy necesario si queremos implementar políticas duraderas y eficaces. Y la falta de interés de un mundo masculinizado, bien simbolizado por el público ampliamente mayoritario de mujeres en la conferencia del día de género, es nuestra primera batalla.

Anna Pérez Català es ambientóloga especialista en el cambio climático.

1 comentario

  1. Dice ser Sinhué el egipcio

    Bravo. Sin contar con las mujeres, que son quienes en la mayor parte del mundo gestionan el agua, la leña, los hábitos de la familia, no se podrá vencer al cambio climático. Estupendo artículo.

    12 enero 2015 | 10:26

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