BLOGS

Dolorosas ironías

Mariana Vidal

Por Mariana Vidal

La torpeza es un mal no suficientemente castigado. Cuando alguien mete la pata ‘por torpe’ se supone que también es alguien noble que no tiene mala intención, y sólo ha hecho un comentario desafortunado. Nos hemos acostumbrado, desgraciadamente, a soportar a quienes se expresan pública y privadamente ‘con torpeza’ y con sus comentarios hacen daño a otras personas, directa o indirectamente. Se reconoce comúnmente la falta de mala intención, y se pide de forma genérica a quienes ‘se hayan sentido ofendidos’ -como si el problema fuera de susceptibilidad o del grosor de la piel de esas personas- que disculpen. Ocurre casi todos los días, entre nuestros políticos y personajes públicos. Y también en el ámbito privado, quizá envalentonado por todos esos malos ejemplos.

Disculparán este preámbulo, quizá innecesario. Pero es que, lo reconozco,  como muchas de las personas que lo han leído, no sabía muy bien por dónde coger este artículo de Antonio Avendaño sobre un presunto caso de violencia por parte de un jugador de fútbol a su pareja. Y no tengo nada que decir, ni debo, del caso concreto, porque está en la instancia donde tiene que dirimirse, la judicial. Sólo del artículo, como están haciendo con toda la razón otras personas.

BeFunky_bocadillos.jpg

Si hacemos un esfuerzo por verlo en la mejor de las luces, podría ser un artículo irónico sobre la hipocresía de quienes se manifiestan contra la violencia hacia las mujeres pero disculpan un caso concreto. Pero incluso si diéramos eso por supuesto -que no es evidente- cuesta mucho separar el trigo de la paja cuando se lee cómo el autor ironiza torpemente en una dirección y en otra, como tratando de hacer humor sin darle la razón a nadie, o picando en las razones de todos un poquito para poder decir que no se está de ningún lado, y que sobre este tema, como sobre cualquier otro, la ironía y el humor son posibles sin consecuencias.

Porque antes de escribir, como antes de hablar incluso en el bar, hay que pensar en la necesidad de hacer determinadas bromas, y en la posibilidad de que alguien pueda no entender una ironía y sentirse legitimado para la violencia -desgraciadamente ya demasiado común y no sólo en sus expresiones más extremas-, o no entender una ironía y sentirse agredido, o en este caso, agredida, o indefensa, con razón. Todo eso ya está, evidentemente, ocurriendo con este artículo en concreto en la web y las redes. La expresión torpe, como la malintencionada, no puede tener patente de corso. Y si se usan palabras ofensivas, insultos abiertos, como se hace en esta presunta parodia, se está incidiendo en el daño. La burla del débil, de quien sufre, de quien es agredido, no tiene excusa en el humor ni en la ironía. Y no, no servirá de excusa, si es que llega, una disculpa que diga que se trataba de una ironía, de un artículo escrito con sentido del humor, y que ‘si alguien se ha sentido ofendido’ que disculpe.

Quien quiera presumir de buen humor, que se ría antes, con profundidad y con fruición, de las cosas que le duelen personalmente. No de las que, una y otra vez, causan víctimas que nos duelen a todos.

Mariana Vidal es comunicadora y especialista en América Latina.

1 comentario

  1. Dice ser Antonio Larrosa

    Muchas gente se pone nerviosa por culpa del tabaco, el alcohol,las drogas o por mil cuernos incontrolables , y esas personas acostumbran a incordiar con sus ironías a diestro y siniestro pensando que tal estrategia les hace felices, una sensación tan falsa como las otras.

    Clica sobre mi nombre

    04 diciembre 2014 | 17:44

Los comentarios están cerrados.