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Un día en la vida de Sauda

Por Belén de la Banda @bdelabanda

Hassaballah no para. Es un bebé dicharachero, que se mueve y ríe constantemente. Pasa de los brazos de su hermana mayor, Fatimé Zara, a los de su madre, pide teta, y luego quiere ir otra vez con su hermana. Quiere coger cualquier cosa que aparezca a su alrededor, se ríe otra vez, parlotea. Le digo a Sauda, su madre, que parece un niño muy feliz.  Sauda sonríe: ‘es mi alegría. Para mí es muy importante que Hassaballah esté bien’.

Sauda, con sus hijos Hassaballah y Fatimé Zara. Imagen (c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Sauda, con sus hijos Hassaballah y Fatimé Zara. Imagen (c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Sauda ha perdido dos niños, para ella no es una teoría: sabe que en su entorno muchos niños no llegan a los cinco años, y también sabe por qué. Hace unas semanas tuve la ocasión de pasar un día con ella y ver cómo conjura el temor y la preocupación. Trabajando.  Sauda Hamid vive en Am-Ourouk, al final de una pista de tierra muy difícil,  en la región del Guera, más o menos al centro de Chad. Tiene 28 años y seis niñas y niños. Ella dice que tiene ocho hijos, y explica con enorme tristeza que dos de sus hijos, un niño y una niña, murieron. Necesita  pensar que esto no volverá a ocurrir. Su única oportunidad es trabajar mucho, hacerlo todo muy bien.

Su día se compone de muchas tareas sencillas que implican mucho esfuerzo, y no parar. ‘En la estación seca me levanto a las 4 de la mañana. Enciendo el fuego, caliento el agua, hago mis abluciones con el agua caliente. Después pongo la olla al fuego y barro el patio. Preparo la masa que voy a dar de comer después a los hombres para la comida. Después caliento el agua para lavar a los niños, los lavo y preparo los cántaros para ir a buscar el agua. Cuando vuelvo con el agua, la vierto y tengo que volver porque un solo viaje no es suficiente. Traigo otro viaje de agua y lo dejo en casa. Me siento a la sombra para descansar un poco. Entre tanto, llega el momento de la oración de mediodía. Rezo y vuelvo a coger las cosas para ir al pozo. Cuando vuelvo, limpio de nuevo la casa. ‘

El camino al pozo. Las mujeres van juntas para evitar peligros. Imagen: Pablo Tosco / Oxfam Intermón

El camino al pozo. Las mujeres van juntas para evitar peligros. Imagen: Pablo Tosco / Oxfam Intermón

En la estación de lluvias, además, están las tareas del campo. Sólo llueve tres meses al año, así que tienen pocos días para trabajar duramente y conseguir las tres cuartas partes de lo que la familia necesita.  ‘Cuando llega la lluvia, damos gracias a Dios. Gracias a ella tendremos una cosecha y viviremos. Si la cosecha no es suficiente, trabajaremos para otros. Y si eso no es posible, tenemos que irnos lejos. Dejamos el pueblo para buscar algo que comer hasta que llegan las primeras lluvias. Entonces volvemos para sembrar y cultivar de nuevo

Esta región de Chad tiene un clima saheliano, desértico la mayor parte del año. Sólo entre julio y septiembre llueve, y en ese momento hay que hacer la mayor parte de la labor, cultivar el 80 por ciento de lo que comerán durante el año. La lluvia, que es la bendición esperada, no siempre está a la altura de lo esperado. A veces no es suficiente. Y otras veces, como durante nuestra visita,  cae en forma de grandes tormentas, con demasiada fuerza y rompe las plantas, o inunda los campos y hace que todo se pudra.  El agua para beber, en la estación de lluvias, está más cerca, pero está en grandes charcas naturales que se forman en las zonas bajas. Tiene bacterias, gusanos, riesgo.

Hay enfermedades. No tenemos la posibilidad de tener agua limpia. Todo lo que tenemos es esa charca que veis, y que Dios nos ha dado, pero provoca muchas enfermedades. Provoca enfermedades de la piel a los niños, enfermedades del estómago, eso lo hemos notado. Mi hija Ramla, que tiene tres años, tiene diarrea permanentemente. La he llevado al hospital y me han dicho que el agua que consume no es buena para ella. Incluso su papá, si toma esta agua, se pone enfermo. Así que tengo que ir a buscarla a otro sitio, mucho más lejos. Paso casi todo el día para ir y volver.

Sauda recoge agua en una charca junto con otras mujeres de Am-Ourouk. Imagen: Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Sauda recoge agua en una charca junto con otras mujeres de Am-Ourouk. Imagen: Pablo Tosco / Oxfam Intermón

En el reparto tradicional de las tareas, son las mujeres quienes se ocupan del agua. Necesitan agua para todo, así que Sauda piensa qué más puede hacer, además de ir y volver tres veces cargada con veinte litros en cada hombro y dedicar muchas horas al día a buscar agua: ‘A veces lavo muy bien un recipiente y lo pongo sobre el tejado para recoger agua del cielo cuando llueve. Después conservo el agua dentro de casa. Hago todo esto para evitar las enfermedades. Mi pequeñita bebe de esta agua y su papá también.’

Si alguno de los niños cae enfermo, tendrán que endeudarse y llevarlo a dos horas y media de camino para que lo vea un enfermero en el centro de salud. Pero muchas veces no hay dinero, y tratan de curarlo con infusiones.  Y también tiene que endeudarse para que sus hijos puedan estudiar, porque en Am-Ourouk no hay escuela. ‘Yo no fui a la escuela, crecí aquí, pero fui algún tiempo a la escuela coránica. Por eso entiendo bien lo importante que es el colegio, por eso llevo a los niños a estudiar, quiero que mis niños estudien, que vayan a la escuela, necesito que tengan esa oportunidad’.

A la hora del descanso, todo es también trabajo. Pero para Sauda es un momento especial, quizá el mejor del día:  ‘Enciendo el fuego, preparo la cena. Caliento el agua, lavo a los niños, les pongo las mosquiteras fuera para que se sienten un rato. Entonces llega la puesta de sol. Después de cenar y entretener un poco a los niños extiendo las mosquiteras dentro y los acuesto para que pasen la noche. Después voy a lavarme para ir a dormir. Tengo que protegerlos del calor y los mosquitos. Si no pongo la mosquitera, los mosquitos pican a los niños y se ponen enfermos. Eso me hace sufrir mucho, quiero evitarlo. Por eso les pongo las mosquiteras para que estén bien protegidos en el interior y para que puedan dormir bien.’  

El agua es un problema en la mayor parte del mundo, y aquí, en Chad, muy especialmente. Mis compañeros de Oxfam Intermón en la zona están trabajando para construir un pozo de agua potable en Am-Ourouk. Es el deseo de Sauda: agua limpia, cerca de casa, para alejar la preocupación y empezar a cambiar su vida. Después de sólo un día con ella, yo también  deseo con todas mis fuerzas que ese pozo sea realidad. Que cada día en la vida de Sauda pueda empezar a cambiar.

Belén de la Banda es periodista y trabaja en el equipo de comunicación de  Oxfam IntermónAhora mismo empeñada en promover la campaña ‘cambia su agua, cambia su vida‘.

5 comentarios

  1. Dice ser Antonio Larrosa

    Pobre gente , no me extraña que se jueguen la vida para llegar a España.

    Clica sobre mi nombre

    14 noviembre 2014 | 10:11

  2. Dice ser cosme

    ¡ójala consigan ese pozo!.
    En todas estas tristes historias donde las mujeres trabajan como locas y tienen a sus cortas edades montones de hijos…, los hombres ¿dónde andan?, ¿por qué beben la mejor agua?, ¿realmente contribuyen todo el día a mejorar la vida de su enorme prole?.
    A lo mejor las mujeres deberían valerse por si mismas (que parece que ya lo hacen) y mandarles a freir churros, así se evitarían tanta veneración hacia el marido y tanto crio.

    14 noviembre 2014 | 11:15

  3. Dice ser niia

    El pozo está bien, pero lo que de verdad necesitan son metodos anticonceptivos, planificación familiar o esterilizaciones si hace falta, porque si no tienen dinero para comer, o para llevar a un niño al hospital, ¿Cómo es posible que tengan 8 hijos???? 8 de momento, porque ella es joven, y a este paso tendrá 16 o 20.
    De poco sirve construir un pozo si tienen 20 hijos. Tendrán agua, pero se morirán de hambre.

    14 noviembre 2014 | 14:21

  4. Dice ser pablitocoletas

    es joven y ya ha tenido 8 hijos eso es una irresponsabilidad, no es cuestión de que el clima sea desertico o no es que aunque fuera húmedo es una burrada tener tanto hijo , por otra parte veo que los hombres son unos gandules sinvergüenzas ¿ porque no van ellos a coger el agua ? no hacen nada ni sirven para nada y luego a trepar la valla de melilla para que en España igualmente les mantengamos gratis los españoles y ellos tocándose el culo, como dicen mas arriba las mujeres deberían mandarlos a freir puñetas, asi además no tendrían tantos hijos porque me imagino que si tienen tantos es porque los hombres las tienen para copular todo el rato con ellas para matar el aburrimiento de estar todo el dia haciendo el zángano.

    Chad es un país pobre y lo que tenia que hacer estos de intermon oxfam en vez de sacar el dinero de España para regalárselo a esta gente es presionar a las autoridades para que no se gasten el dinero en guerras, porque Chad siempre esta en guerra o con golpes de estado, la solución no es tener a esta gente toda la vida viviendo de las ayudas europeas, claro que como esta ong vive de esto no quiere que se les acabe el chollo.

    14 noviembre 2014 | 18:26

  5. Dice ser Super Marino

    pablitocoletas, lo que dices es una mezcla de falta de respeto y falta de conocimiento.
    En las sociedades rurales que no están mecanizadas, son necesarias familias grandes para garantizar el muchísimo trabajo manual que hace falta y asegurar la cosecha. Éste es un caso como tantos. En España pasaba hace pocos años relativamente.
    Para conseguir ese mismo objetivo, cuando saben que es muy probable que varios hijos mueran tempranamente, la sociedad valora la fertilidad.
    Y efectivamente, el reparto de las cargas de trabajo suele ser injusto con las mujeres. Esto no es exclusivo de África, lamento comunicarte. Algunos hombres nos damos cuenta perfectamente.
    Se ve que desconoces lo que hace esa organización, también están contra la injusticia y la pobreza en España. http://www.oxfamintermon.org/es/que-hacemos/proyectos/desigualdad/iguales?utm_source=yt&utm_medium=vid&utm_content=1&utm_campaign=Desigualdad

    16 noviembre 2014 | 23:25

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