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La campesina y el presidente

Por Susana ArroyoSusana Arroyo

Dolores nos recibió con su bebé de poco más de un año, sentada en el patio de una casa de madera que alguien del pueblo tuvo a bien prestarle. Esa vivienda perdida entre potreros, de tablones viejos, ajena y sin ventanas, es su hogar, pero también su cárcel. Como a muchos hombres y mujeres rurales de Paraguay, a Dolores la lucha por la tierra le costó su libertad.

Tiene dos hijos y vive en prisión domiciliaria con Luis, su compañero. Les acusan de participar en un enfrentamiento en Marinakue, las tierras del Estado en las que se habían instalado y que según las leyes paraguayas debe ser para las familias campesinas sin tierra. “Queríamos construir nuestra casa, trabajar la tierra. Pero salió mal. Nos dijeron que nos iban a dar ya la tierra, pero no fue así”.

 

Dolores Peralta en la casa donde permanece en arresto domiciliario en el municipio de Curuguaty (Paraguay) (c) L. Hurtado / Oxfam Intermón

Dolores Peralta en la casa donde permanece en arresto domiciliario en el municipio de Curuguaty (Paraguay) (c) Laura Hurtado / Oxfam Intermón

Nuestra conversación con ella estuvo marcada por una mezcla de esperanza y abatimiento. Y por sus lágrimas contenidas, por su mirada perdida -o encontrada- en los ojos de su pequeño. Parecía estarle prometiendo el futuro que a ella y a Luis se les escurre entre los dedos.

Y es que Dolores bien podría llamarse Fortalezas. Esa mañana nos habló de sus miedos, sus sueños y sus pesadillas. Lloró, sonrió y hasta llegó a ilusionarse: “Sí, hagamos esa campaña mundial para exigir nuestra tierra, así sentiré que no estamos solos”.

Pero de todas las preguntas que le hicimos, sólo una le cambió realmente el semblante. Se sentó derecha, elevó el tono, habló con una firmeza tajante, con coraje.

¿Qué le dirías al presidente Horacio Cartes si lo tuvieras delante?

– He imaginado muchas veces ese momento y si le encuentro le voy a decir muchas cosas. Que somos trabajadoras, que fuimos a esa tierra para trabajarla, para tener cosas que vender, un ingreso para ayudar a nuestros hijos. No somos haraganes. Trabajamos siempre para comer. Al presidente le pedimos que venga a ver cómo vivimos acá, a ver cómo estamos luchando. Queremos que venga, hablar con el que manda.

No podíamos lanzar la campaña Jóvenes sin Tierra = Tierra sin futuro sin contar la historia de Dolores. Y el presidente paraguayo no debería gobernar sin escucharla y garantizar, de una vez por todas, sus derechos.

Pero Cartes sigue en silencio. ¿Qué pasará por su cabeza? ¿Qué le diría él a Dolores si la tuviera delante? ¿Cómo sería esa conversación entre la campesina y el presidente?

 

Susana Arroyo es responsable de comunicación de Oxfam en América Latina. Tica de nacimiento, vive en Lima. Quiere que cambiar el mundo nos valga la alegría, no la pena.

 

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