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María Teresa Blandón: Energía y justicia social

Por Beatriz PozoBea Pozo

La activista nicaragüense María Teresa Blandón siempre tuvo fuertes convicciones políticas. Tan fuertes que a los 17 años decidió unirse a la revolución sandinista y luchar en la guerra posterior. Ella dice que fue su educación cristiana y su idea de caridad y justicia social los que la empujaron a hacerlo.

Hoy, esas mismas ideas  y esa misma energía son las que impulsan su trabajo, como directora del  ‘Programa feminista La Corriente’, que desde 1994 trabaja en la defensa y promoción de los derechos de las mujeres y la igualdad de género. Sin embargo, fue durante la Revolución que cambió su visión sobre la situación de las mujeres y rompió su ‘sometimiento al orden familiar’.

Tras la guerra, trabajó en un sindicato agropecuario, donde daba charlas a campesinas sobre violencia de género y sexualidad. Allí se dio cuenta de la gran desinformación que había entre las más jóvenes y decidió reorientar su actividad hacía ellas.

María Teresa Blandón. (c) Pablo Tosco/Oxfam Intermón

María Teresa Blandón. (c) Pablo Tosco/Oxfam Intermón

Cuando Maria Teresa habla de justicia social, se refiere a conseguir una completa igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Algo que ella sabe que todavía queda muy lejos. Para empezar está el problema de la violencia de género. Nicaragua ‘está atravesado por la violencia y por la violencia contra las mujeres de manera particular. Hay una alta influencia de violencia que se expresa en múltiples formas; en la violencia cotidiana, física, psicológica, sexual, que son también los asesinatos atroces’. Como muchas otras activistas de su país, para María Teresa  nada puede cambiar si continúa la impunidad, ya que la mayoría de los asesinos de mujeres están libres.

Así, aboga por un endurecimiento de las leyes y por concienciar a la sociedad de que la violencia contra la mujer es un delito que debe ser castigado. ‘La violencia se asienta en una cultura  sexista, misógina y machista que subordina a las mujeres. Agresores  hay muchos y no van a poder todos estar en la cárcel. Solo la ley no resuelve el problema. Tiene que ser combinada con políticas de prevención y  educación’.

Y es la educación la clave del discurso de María Teresa. Ella considera que los colegios tienen la obligación de educar para la igualdad y la no violencia. Igualmente cree que los medios de comunicación deben cambiar su modo de difundir las noticias, condenando siempre la violencia y fomentando la igualdad de oportunidades de la mujer. ‘Tiene que ser una solución integral’ dice. Hasta que este cambio no tenga lugar, difícilmente logrará su ‘justicia social’.

Quizá sea, como ella dice, que ‘hay gente que no entiende la gravedad del problema’. Ella lo tiene claro: ‘mientras no haya igualdad plena entre hombres y mujeres, no vamos alcanzar estados verdaderamente democráticos, ni a salir de la pobreza, avanzando hacia otras formas de desarrollo humano’

Beatriz Pozo es estudiante de periodismo y comunicación audiovisual. Colabora como voluntaria con el equipo de comunicación de Oxfam Intermón.

 

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