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La mujer tierra

Por Beatriz PozoBea Pozo

A veces es la decisión de hacer una determinada carrera lo que define el futuro de una persona, otras es una casualidad, o un golpe de suerte, incluso un error. En el caso de María Verônica de Santana fue una sequía. Una sequía que ‘afectó sobre todo a las mujeres, porque los hombres emigraron y fuimos nosotras las que nos quedamos cuidando de la casa y los hijos. Y la tierra’. Era 1986. Hasta entonces, María Verônica vivía solo del trabajo de la tierra, pero a partir de ese momento, al organizarse el Movimiento da Mulher Trabalhadora Rural do Nordeste, también se dedicó a luchar por el reconocimiento de los derechos de las mujeres del campo. Su primer éxito llegó dos años después cuando su trabajo pasó de considerarse una labor doméstica a una profesión.

María Verônica de Santana. Imagen: Pablo Tosco/ Oxfam Intermón

María Verônica de Santana. Imagen: Pablo Tosco/ Oxfam Intermón

No obstante, María Verônica sabe que su trabajo no puede desligarse de la realidad política de su país y que la vida de las trabajadoras del campo depende del rumbo que este tome y de que se produzca un cambio nacional en el trato a las mujeres. El problema está en que la sociedad allí es ‘patriarcal y machista’, y que la democracia ‘no funciona’ porque ‘el Estado brasileño no fue pensado para el pueblo, fue organizado y diseñado para las élites’. De este modo, ‘en Brasil una vez que votas, se acabó tu participación y la gente se está dando cuenta de que este tipo de democracia representativa no sirve. Necesitamos participar directamente, que la sociedad tenga voz y sea consultada en muchos temas y realmente no es así’.

Por eso defiende una ‘reforma integral’que afecte desde el sistema electoral y de financiación de partidos, hasta la justicia. Ese proceso también debe de servir para que las mujeres participen más en la toma de decisiones. Sin embargo, María Verônica cree que en este momento las mujeres son discriminadas incluso en los propios movimientos ciudadanos y es consciente que, para que la reforma tenga éxito, eso es lo primero que hay que cambiar. ‘Quienes tienen que decir por qué la reforma política es importante para la vida de las mujeres son las mujeres. No pueden ser los hombres, porque históricamente nos han estado diciendo lo que tenemos que hacer. Esto tiene que cambiar dentro del propio movimiento social y en eso estamos peleando las organizaciones de mujeres. La gente no puede esperar a cambiar todo el sistema para después cambiar la vida de las mujeres. Hay que hacerlo desde el principio’.

Así, desde su organización defienden un aumento de la participación política de las mujeres a través de la financiación de campañas, listas electorales con alternancia de género y paridad en todos los espacios mixtos (conferencias, consejos, encuentros), al mismo tiempo que llevan a cabo campañas de concienciación sobre la reforma política.

Hace año y medio, una carta del Movimiento da Mulher Trabalhadora Rural do Nordeste volvía a hablar de las sequías: ‘Las mujeres somos, sin lugar a dudas, las más afectadas por la sequía, las que más esfuerzos desplegamos para garantizar la convivencia con el semiárido, al permanecer, por ejemplo, en lugares de escasa agua para personas, animales y plantas.’. El reto con el que María Verónica comenzó sigue vigente. Las trabajadoras del campo siguen necesitando ayuda, pero ahora cada vez más organizaciones y personas luchan por sus derechos y por empoderar a todas las mujeres de Brasil.

Beatriz Pozo es estudiante de periodismo y comunicación audiovisual. Colabora como voluntaria con el equipo de comunicación de Oxfam Intermón.

 

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