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Identidad a la fuga

Por Angélica Guzmán Angelica Guzmán

A menudo,  tras años en una relación de pareja alguna de las partes, o incluso ambas, comienza a ser consciente del malestar que la propia relación le genera, y  aparecen de forma recurrente preguntas del tipo ¿cómo hemos llegado aquí? Relaciones en las que la falta de respeto y la pérdida de libertad, o lo que es peor, de identidad se ha ido haciendo cada vez más latente.

Imagen basada en la fotografía promocional de la película 'Novia a la fuga', que protagonizaron Julia Roberts y Richard Gere en 1999.

Imagen basada en la fotografía promocional de la película ‘Novia a la fuga’, que protagonizaron Julia Roberts y Richard Gere en 1999.

Muchas veces restamos valor a factores como la asertividad, el ser capaz de manifestar en cada momento nuestras sensaciones, positivas y negativas, sin que ello tenga que implicar de forma inequívoca una discusión o una situación de tensión. El espacio personal, el diálogo, la manifestación de los sentimientos y  la negociación de condiciones son algunos aspectos que, especialmente en las primeras etapas, se dejan de lado en beneficio de complacer a la otra persona como medio para que la pareja llegue a buen fin.  Muchas veces creemos que renunciar a nuestros pequeños deseos no tiene importancia, y posiblemente en muchas ocasiones sea así, pero ¿dónde está el límite en el que esas pequeñas cosas comienzan a tener importancia? ¿Cuándo el ‘si no te apetece salir nos quedamos en casa’ se convierte en ‘es que ya nunca salimos, nunca tienes en cuanta lo que yo quiero’?

Poco a poco, de forma ‘natural’, tendemos a ir abandonando el ‘yo’ para convertirnos en un ‘nosotros’, en el que nuestra identidad personal se diluye en una identidad común de pareja, muy bonito a ojos de Hollywood pero poco práctico y sano para la satisfacción y bienestar personal.  A veces, intentamos amoldarnos tanto a esa persona que tenemos al lado, que llegamos a no saber cuáles son nuestras preferencias o nuestros gustos.  Un ejemplo quizá banal, pero muy ilustrativo de esto aparece en la película ‘Novia a la Fuga’ en la que la protagonista, Julia Roberts,  asume como propia la preferencia culinaria de cada una de sus parejas, llegando a no saber cuáles son las suyas propias. ¿Acaso es malo que los gustos cambien o evolucionen? Por supuesto que no, siempre y cuando esos cambios sean fruto de una evolución y/o transformación personal, y no del intento de ser más a fin a una pareja.

Y es que, esas pequeñas cosas que a corto plazo parecen facilitar la relación de pareja, a la larga, suponen una historia de renuncias y censuras constantes que conllevan un vacío que hace que, lo que en un primer momento eran diferencias propias de dos personas independientes que inician un camino juntas, se convierta en una fuente de malestar y angustia. En muchos casos asumimos que la pareja es renuncia y a menudo cedemos sin ser conscientes de que sin duda es una mala inversión. No se trata de egoísmo, sino de igualdad, equidad, negociación y diálogo, de querer estar con la persona que conocemos y no de quien puede llegar a ser cuando se amolde a nosotros, de querer mantener una relación con una persona libre, independiente y con identidad propia.

 

Angélica Guzmán es trabajadora social y psicóloga, colaboradora de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres, y por encima de todo, fiel creyente de que otro mundo es posible

2 comentarios

  1. Dice ser Antonio Larrosa

    El libertinaje es el culpable. Hoy ha crecido excesivamente el feminismo muy mal llamado asi ya que esas mujeres que siguen ese sistema son menos femeninas que las que el hombre quiere tener en exclusiva.

    Clica sobre mi nombre

    23 mayo 2014 | 08:48

  2. Dice ser Antonio

    Muy buena entrada, seguid por esta linea, tratando asuntos de personas.

    Un saludo.

    23 mayo 2014 | 13:15

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