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Personas, no mercancías

Por Carmen Miguel Carmen Miguel

La semana pasada pudimos escuchar  las duras palabras de Paloma, una mujer mexicana víctima de un cartel que la explotó sexualmente, la obligó a drogarse y a realizar ritos satánicos, la segunda que recientemente ha visto reconocido su derecho de asilo en España por este motivo. La primera, en octubre de 2013, fue una joven nigeriana a la que una mafia le exigía 20.000 euros, a pagar mediante la explotación sexual.

Nuestra sociedad normaliza escandalosamente este crimen y todo lo que conlleva. En consecuencia se invisibiliza el vínculo existente entre estas prácticas y las violaciones de derechos humanos que sufren las mujeres víctimas de trata a las que se obliga a prostituirse.

'Slave' (Esclava). Imagen cedida por Ira Gelb.

‘Slave’ (Esclava). Imagen cedida por Ira Gelb.

La Red Española Contra la Trata estima que existen 50.000 mujeres y niñas víctimas de trata y explotadas sexualmente en nuestro país ¿Por qué hasta ahora sólo se ha concedido derecho de asilo a 2 mujeres? Hasta hace poco en España, la trata se entendía como un delito a perseguir y una cuestión migratoria. La mayor parte de casos se canalizaban a través de la ley de extranjería, concediendo en ocasiones a las víctimas una autorización de residencia por circunstancias excepcionales.

En los últimos años han aumentado los esfuerzos internacionales para combatir la trata de personas y la explotación sexual: El Protocolo de Palermo aprobado en el año 2000 fue un primer paso. 5 años más tarde, el Consejo de Europa promovía un Convenio que centraba la lucha contra la trata en los derechos humanos y la protección de las víctimas.

Pero la piedra angular para la protección a las personas refugiadas es la Convención de Ginebra de 1951 que establece para pedir asilo o refugio la persecución “por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas”. La Convención de Ginebra no menciona explícitamente entre las causas para solicitar asilo el que una persona sea perseguida por motivos de género. Pero desde hace varias décadas el ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados) empezó a recomendar a los Estados que interpretasen que la persecución por motivos de género tenía cabida dentro de las persecuciones por “pertenencia a un determinado grupo social”. Pese a estas recomendaciones, los Estados han sido reacios a reconocer como refugiadas a las mujeres que alegaban ser perseguidas por motivos de género.

La trata de personas es una violación de los derechos fundamentales a la libertad y seguridad, a no ser sometida a esclavitud, a tortura, o a trato inhumano o degradante. A las mujeres víctimas de trata se les rapta, se les viola, se las convierte en esclavas sexuales, se les obliga a prostituirse, a realizar trabajos forzados, se les extirpan órganos, se les maltrata física y psicológicamente, se les priva de alimentos o de atención médica… Estas violaciones de derechos humanos equivalen a persecución, aunque no las lleve a cabo un agente estatal, sino redes criminales o incluso miembros de la familia o de la comunidad. No reconocerlo es un síntoma de la visión androcéntrica, en la que se invisibiliza a las mujeres, que tienen los Estados a la hora de interpretar la normativa internacional de Asilo y Refugio.

La resolución de octubre de 2013 fue un hito en el camino por la defensa y reconocimiento de los derechos de las mujeres. Siete meses después, la concesión de asilo a Paloma afianza este camino. Esperamos que estas resoluciones no sean las últimas, y ayuden a reconocer a la violencia contra las mujeres como persecución por motivos de género y como una violación de sus derechos humanos. Esperamos también que poco a poco, entendamos que las mujeres víctimas de trata son PERSONAS y no mercancías.

 

Carmen Miguel es abogada especialista en Derecho de las personas migrantes y asesora de Alianza por la Solidaridad

3 comentarios

  1. Dice ser susi

    Siento ser repetitiva pero la parrafada viene al pelo:
    Los hombres, con tal de saciar sus groseros apetitos venderían a su madre si hiciera falta. Les da lo mismo pasar por encima de quien sea, son como perros en celo. Son bestias a las que hay que domar mediante la caballerosidad y en último extremo las leyes si es necesario. Me hace mucha gracia las mujeres que buscan en un hombre “sentirse protegidas”. Y digo yo ¿frente a que?. ¿No se han parado a pensar que si necesitan protección es precisamente pq existen hombres y son como son? ¿Frente a qué necesitarían protección las mujeres en un mundo sin hombres? Enteraós de una vez. Las mujeres necesitamos protección frente a los hombres, no hombres que nos protejan.
    Creo que sería buena idea introducir en el agua o los alimentos algo q rebaje los niveles de testosterona, pues es evidente que causan los problemas de esta índole. Además, ellos mismos saldrían beneficiados: no caerían en ese vicio patético que los esclaviza como a animales presas de sus impulsos (y a la vez se evitaría en gran parte el asqueroso mercadeo q supone la prostitución, por no hablar del enriquecimiento de unos pocos (hombres casi siempre)a costa de las forzadas a prostituirse.
    Además, el hecho de evitar que estén todo el día salidos como macacos los hace más firmes, menos dispersos, más centrados, en definitiva, más hombres y menos animaluchos. Pese a que la represión sexual siempre ha ido más dirigida a la mujer, creo q se debería hacer mucho más hincapié en el hombre por razones obvias que ya he expuesto arriba.
    Cuanto más domados y más reprimidos estén los hombres en esta materia, mejor para todos: mujeres más tranquilas y seguras, hombres más centrados, decentes y de provecho y no como los mandriles africanos estos. Hay una correlación clara entre la doma masculina y el grado de civismo/civilización de un país. Sólo hay que comparar África con Europa…

    12 mayo 2014 | 15:48

  2. Dice ser susi

    Los hombres, con tal de saciar sus groseros apetitos venderían a su madre si hiciera falta. Les da lo mismo pasar por encima de quien sea, son como perros en celo. Son bestias a las que hay que domar mediante la caballerosidad y en último extremo las leyes si es necesario. Me hace mucha gracia las mujeres que buscan en un hombre “sentirse protegidas”. Y digo yo ¿frente a que?. ¿No se han parado a pensar que si necesitan protección es precisamente pq existen hombres y son como son? ¿Frente a qué necesitarían protección las mujeres en un mundo sin hombres? Enteraós de una vez. Las mujeres necesitamos protección frente a los hombres, no hombres que nos protejan.
    Creo que sería buena idea introducir en el agua o los alimentos algo q rebaje los niveles de testosterona, pues es evidente que causan los problemas de esta índole. Además, ellos mismos saldrían beneficiados: no caerían en ese vicio patético que los esclaviza como a animales presas de sus impulsos (y a la vez se evitaría en gran parte el asqueroso mercadeo q supone la prostitución, por no hablar del enriquecimiento de unos pocos (hombres casi siempre)a costa de las forzadas a prostituirse.
    Además, el hecho de evitar que estén todo el día salidos como macacos los hace más firmes, menos dispersos, más centrados, en definitiva, más hombres y menos animaluchos. Pese a que la represión sexual siempre ha ido más dirigida a la mujer, creo q se debería hacer mucho más hincapié en el hombre por razones obvias que ya he expuesto arriba.
    Cuanto más domados y más reprimidos estén los hombres en esta materia, mejor para todos: mujeres más tranquilas y seguras, hombres más centrados, decentes y de provecho y no como los mandriles africanos estos. Hay una correlación clara entre la doma masculina y el grado de civismo/civilización de un país. Sólo hay que comparar África con Europa…

    12 mayo 2014 | 15:49

  3. Dice ser susi

    Y para muestra un botón: Nuestro queridos compatriotas son, de lejos, los más puteros de Europa.
    http://www.larazon.es/detalle_hemeroteca/noticias/LA_RAZON_407281/622-espana-lidera-el-sexo-de-pago-en-europa#.U3DUAq2KDGg

    Y lo increíble es que muchos de estos clientes son jóvenes de 18 a 36 años. ¿Alguien me puede aclarar pq chicos jóvenes y no pocos de ellos bien parecidos, y sin ningún problema para ligar, van de putas? Podrían entenderlo antaño, cuando la chicas “bien” tenían que llegar vírgenes al matrimonio. Además ¿no se supone que ahora las chicas “están muy sueltas (como odio esa expresión)” y q se encaman a la mínima? ¿Cómo se come que en la época que menos represión sexual hay de la historia haya más clientes y por tanto más prostitutas? La única respuestas posible es que son unos cerdos y es por una pura cuestión de dominio. Yo creo q la prostitución ofrece un espacio para sentirse poderosos a estos cerdos q en la vida real no son nada ni nadie, son unos mierdas. Ojalá multen a los clientes como en Suecia. Desde aquello ha disminuido mucho el tráfico de personas y son los europeos menos puteros.

    12 mayo 2014 | 16:12

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