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Partos en el techo del mundo

Por Celia Zafra Celia Zafra

Imagina que vives al norte de Bolivia y eres una mujer aymara. Estás embarazada, pero quizá no sabes que la mortalidad materna en la zona en la que vives es una de las más alta de América Latina, con 190 muertes por cada 100.000 nacimientos con vida. Aunque no conoces la estadística, has visto vecinas morir en tu aldea. Unos nacen y otras mueren; a veces hasta al mismo tiempo; así son las cosas.

Los mensajes del gobierno y de los agentes de salud te recomiendan ir a un hospital, pero allí no conoces a nadie y lo sientes tan ajeno como los programas de mansiones de Hollywood que ponen en la televisión. Te cuentan unas amigas que a la sala de parto no dejan entrar a familiares ni a la partera de tu comunidad, que tanta tranquilidad te da, porque sabe mucho. Además, el transporte hasta allí es bien caro. Decides dar a luz en casa, como tu madre, como la madre de tu madre. Así nació tu primer hijo -qué joven eras- y la segunda, una niña que enseguida rompió a llorar. Con el tercero algo no fue bien, y el niño murió. Quizá en el hospital hubieran podido salvarle, pero llegar hasta allí tomaba tres horas de camino o más, con la carretera llena de barro como estaba ese día.

Para parir al cuarto pensaste que mejor lo intentabas en Patacamaya, en la ciudad. Un día de mercado pasaste por allí, tratando de perderle el miedo a quedarte en manos de personas desconocidas. Y resultó que las cosas habían cambiado. Las habitaciones eran agradables, con colores cálidos, con frazadas para protegeros del frío invierno andino. Te informaron de que podías elegir quién querías que estuviera presente en el momento del nacimiento: podía ser tu madre, tu suegra, la partera de tu comunidad e incluso tus hijos e hijas mayores. Ni siquiera tenías que empujar tumbada en la camilla -esa postura que siempre te pareció tan rara-; podías hacerlo de cuclillas, de rodillas, como tu cuerpo se acomodara mejor al dolor. Si las cosas iban mal, el quirófano estaba allí mismo, y no habría que pagar por la cesárea.

Allí vino al mundo Alejandra, toda redondita. Ahora hay que ocuparse de que ella y sus hermanos vayan creciendo y no se queden chiquitos. Dicen los informes que hacen en las oficinas que uno de cada cuatro niños o niñas de tu país sufre de desnutrición crónica, y tú ya pariste cuatro.

Esta podría ser la historia de Marlene, de Silvia o de Elsa. Sus historias y las de sus partos las ha seguido y fotografiado Olmo Calvo, ganador del XVI Premio de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña y ahora se pueden ver en el blog que Médicos del Mundo ha creado para mostrarlas, Partos en el techo del mundo.

Ellas son las protagonistas de este trabajo, pero lo más importante es que quieren ser protagonistas también de sus vidas y de las decisiones sobre cómo comienzan las vidas de sus hijas e hijos. Olmo Calvo las siguió el último mes de su embarazo, retrató el momento íntimo del parto y les preguntó por sus sentimientos y sus convicciones. Un video y más de cien fotografías lo reflejan.

Los partos con adecuación cultural forman parte del trabajo de Médicos del Mundo en Bolivia, donde llevamos más de 10 años contribuyendo a mejorar los servicios públicos de salud en las áreas rurales de los departamentos de La Paz y de Santa Cruz. En el departamento de La Paz más de la mitad de las mujeres (el 55%) paren en sus casas. Allí las posibilidades de intervenir en caso de problema son limitadas y el número de fallecimientos es significativamente más alto que cuando el parto tiene lugar en un centro sanitario.

Por estos motivos, en coordinación con el Ministerio de Salud boliviano, nos planteamos el objetivo de aumentar los partos en instalaciones sanitarias. Sin embargo, las mujeres indígenas no acuden a los centros de salud a dar a luz porque están lejanos a su domicilio, no pueden hacer frente a los gastos de transporte o bien porque desconfían del personal sanitario o tienen miedo a la discriminación. Para vencer estas resistencias a tener a su descendencia fuera de su casa, hemos tratado de ‘trasladar’ el ambiente de sus hogares a los centros sanitarios, desarrollando lo que se conoce como ‘parto caliente‘ o ‘parto con adecuación cultural‘.

Hasta hoy Médicos del Mundo ha impulsado la apertura de salas de parto con adecuación cultural en más de 18 municipios del departamento de La Paz y más de 500 mujeres aymaras han escogido esta opción de parto respetado, lo que se ha traducido en un incremento importante de los nacimientos con control sanitario.

 

Las historias de los Partos en el techo del mundo se presentan en Madrid el sábado 5 de abril a las 13 horas, en la sala Borau de la Cineteca de Matadero Madrid.

Celia Zafra es responsable de comunicación de Médicos del Mundo, una asociación independiente que trabaja para hacer efectivo el derecho a la salud para todas las personas, especialmente para aquellas que viven en situación de pobreza, inequidad de género y exclusión social o son víctimas de crisis humanitarias. 

8 comentarios

  1. Dice ser Galdana

    Manda narices que en el “tercer mundo” en esos centros de atención estas mujeres puedan parir en la postura que quieran y aquí, en el “primer mundo” haya que parir tumbada sí o sí.

    04 abril 2014 | 10:05

  2. Dice ser clara

    ¡Qué razón tienes Galdana!, no manda narices, manda huevos.

    04 abril 2014 | 11:22

  3. Dice ser albitaguapa2

    fácil solución: iros a parir al tercer mundo

    04 abril 2014 | 13:04

  4. Dice ser Asun

    El problema del primer mundo es que se ha endiosado a los médicos y se han instrumentalizado los partos, además de que muchos se han hecho a conveniencia de personal sanitario y parturientas, aumentando el número de cesáreas. Parir es algo natural y muchas mujeres llegamos a esa conclusión hace mucho tiempo. Mi hijo nació en la bañera de mi casa con la ayuda de una comadrona alemana que pertenece a una asociación que se dedica a atender partos en casa. Sin estrés, sin episotomía, sin enemas ni todas las gaitas a las que te obligan en un hospital. Había un contrato de por medio y el compromiso de que si había complicaciones había que salir pitando porque ella no podía hacer una cesárea. Se encargó del preparto y el postparto, me dió aceites naturales que permitieron distender el perineo para evitar el corte y métodos más efectivos que las respiraciones para empujar, y la oportunidad de conocer a muchas mujeres que habían pasado por la experiencia (había una primeriza de gemelos de 45 años que decidió parir de pie). Desde luego, a la que se lo pueda permitir, se lo recomiendo.

    04 abril 2014 | 13:28

  5. Dice ser Leticia

    aqui tambien se puede, pero sin epidural

    04 abril 2014 | 13:40

  6. Dice ser Amalia

    Maravilloso proyecto, y maravillosas imágenes. Todas las mujeres deben ser respetadas en su parto. No se trata de un acto médico, sino de un acto vital. La técnica no puede estar por encima del ser humano.

    04 abril 2014 | 14:21

  7. Dice ser pachenko

    la mujer aqui le debe mucho al socialismo quien fue que le devolvio los derechos quitados por la dictadura fachista. seria bueno que en vez de mostrar cosas de otros lugares mostraran la obra del socialismo que fue el unico que de la mano del presidente zapatero creo un ministerio de igualdad para solucionar este tema. sed agradecidas-

    zapatero es el guia,
    lenin el salvador.

    05 abril 2014 | 02:16

  8. Dice ser pachenko

    por lo visto estas con el fachismo,

    05 abril 2014 | 02:18

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