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Cautiva

Por Laura Martínez Valero Laura Martínez Valero

La noticia de la liberación de dos cooperantes españolas en Somalia prácticamente ha coincidido con el estreno de la película Cautiva (‘Captive’, Brillante Ma. Mendoza, 2012), que narra el secuestro en Palawan (Filipinas) de una cooperante francesa, Thérèse Bourgoine  (interpretada por Isabelle Huppert), y de varios turistas, por el grupo separatista islámico Abu Sayyaf. Ambientado en la selvática isla de Basilán, el film ha querido diferenciarse de la factura tradicional americana de películas como El jardinero fiel (‘The constant gardener’, Fernando Meirelles, 2005) o Diamante de sangre (‘Blood diamond’, Edward Zwick, 2006). Su ritmo es lento, con pocas escenas de acción y tiros, y la realización se asemeja a un documental, con muchos planos de situación. Estos planos largos ralentizan la acción, pero también nos permiten experimentar la espera de una mujer que sueña con la libertad.

Cautiva. Cartel de la película dirigida por Brillante Ma. Mendoza

Cautiva. Cartel de la película dirigida por Brillante Ma. Mendoza

Por otro lado, quienes dirigen la acción son las mujeres y la mirada del director se centra, inevitablemente, en ellas. Lamentablemente, las mujeres son doblemente cautivas. Primero como rehenes, igual que los hombres, y en segundo lugar porque deben someterse a la machista doctrina  fundamentalista. A este respecto la interpretación de Isabelle Huppert deja bastante que desear. Es fría e inexpresiva y no logra que, durante los 120′ de duración, sintamos esa identificación imprescindible en un buen relato. No niego que, posiblemente, el director haya obtenido de esta manera mayor realismo, en esa situación pocos nos atreveríamos a hacer algo más que sobrevivir, pero estamos ante un relato cinematográfico y prescindir de una heroína bien definida es una jugada muy arriesgada.

De hecho, este escaso interés por la protagonista se me hace difícil de entender. No sabemos qué hacía en Filipinas, en qué proyecto participaba su ONG… nada de nada. ¿Por qué ese desinterés en profundizar en el personaje? Precisamente hubiera sido el principal atractivo de esta película, conocer porqué se juegan el tipo los cooperantes en la vida real, qué es lo que hacen personas como Monste y Blanca y porqué les ha merecido la pena asumir ese riesgo. Quizá a Brillante Mendoza sólo le ha interesado subirse a un tema de actualidad, pero no se ha fijado en lo que realmente importa: la razón por la que esa cooperante estaba allí.

Me gustaría recordar que los secuestros de cooperantes son hechos muy reales. Si consigo que quien lea este post vaya a ver Cautiva desde ese punto de vista, me daré por satisfecha. Pero el cine es negocio. Es algo que podemos criticar o ignorar, nos puede gustar o no, pero las películas buscan entretener a la gente y, rara vez, si acaso como un plus añadido, denunciar o dar a conocer situaciones terribles. Y ésta no es una excepción. ¿Es justo condenarla por ello? Les animo a que lo decidan ustedes mismos en la sala de cine.

 

 

Laura Martínez Valero es estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual. Colaboradora del equipo de comunicación de Intermón Oxfam.

 

1 comentario

  1. Dice ser Sinequanon

    Muy interesante película, parece. Merecerá la pena verla (y entonces habrá que hacer otro comentario)

    29 julio 2013 | 12:41

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