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Jane Goodall: directa al corazón

Por María Luisa Toribio María Luisa Toribio

Necesitamos sentirnos parte de la vida en el Planeta. Es la respuesta que apuntaba en mi anterior entrada en este blog a una pregunta cada vez más acuciante: ¿cómo lograr que la sociedad perciba el medio ambiente como algo propio? Estoy convencida de que esa percepción no vendrá solo de los datos y los argumentos. Lo vi claro una tarde mientras escuchaba, en el Jardín Botánico de Madrid, a Jane Goodall, mujer pionera que con poco más de 20 años se adentró en la selva, a orillas del lago Tanganica, para estudiar los chimpancés.

Jane Goodall con un chimpancé (Archivo)

Jane Goodall con un chimpancé (Archivo)

Aquella tarde, mientras ella contaba su trayectoria vital, que la llevó con el paso de los años a dejar su vida en plena Naturaleza para emprender un incansable periplo por todo el mundo para defenderla, las lágrimas comenzaron a resbalar lentamente por mi rostro. Sus palabras me habían tocado en lo más profundo porque Jane Goodall habla desde el corazón. Tiene claro que ése es el camino y desde el Instituto que lleva su nombre ha puesto en marcha campañas y programas destinados a que los jóvenes crezcan sintiéndose parte de la vida y artífices de lo que ocurre en este Planeta que compartimos porque “cada uno de nosotros marca una diferencia, cada día”.

Movilízate por la selva es una campaña emblemática del Instituto Jane Goodall. Muestra a la perfección ese estrecho vínculo que nos une con todo lo vivo. El coltán es un mineral imprescindible para nuestra vida moderna, está en los móviles, en los ordenadores, en las consolas… Y está también en el centro de los conflictos armados que producen millones de víctimas y refugiados en la República Democrática del Congo. La minería del coltán, además de mover colosales intereses económicos que avivan la violencia en el país, explota mano de obra infantil o semiesclavizada y destruye la selva.

Movilízate por la selva nos enseña a percibir la relación entre ese teléfono móvil que se ha convertido en compañero inseparable y un país que parecía lejano y de pronto deja de serlo. Pero sobre todo busca que nos impliquemos. Ofrece la posibilidad de recoger los teléfonos usados para su reciclaje, evitando así convertir en basura valiosos recursos naturales que pueden volver a utilizarse reduciendo las necesidades de extracción. Además, se obtienen recursos económicos con los que se financian proyectos ambientales y sociales en la República Democrática del Congo.

Roots&Shoots (Raíces y Brotes) es otro programa educativo del Instituto Jane Goodall que cuenta con más de 17.000 grupos en 130 países. Jóvenes de todas las edades llevan a cabo proyectos que fomentan el respeto y la empatía por todos los seres vivos, promueven el entendimiento entre las culturas y les enseñan a implicarse en lo que ocurre en el mundo.

Un aprendizaje imprescindible porque, como dice Jane Goodall: “si somos la especie más inteligente del Planeta, ¿cómo es que lo estamos destruyendo?”. Pues eso, que además de inteligencia necesitamos sentirnos parte de la vida y ser conscientes de que todo cuanto pasa por nuestras manos procede de la Naturaleza.

 

 

María Luisa ToribioBióloga y activista, con una mirada global al mundo que me lleva a implicarme en causas  como el medio ambiente, la pobreza, los derechos humanos, las poblaciones indígenas… Convencida de que las múltiples crisis que vivimos tienen raíces comunes y de que toca impulsar cambios profundos. 

5 comentarios

  1. Dice ser Chon

    Había leído y visto muchas cosas sobre Jane Goodall, pero este artículo me ha sorprendido. Que las personas que investigan estén tan preocupadas por lo que pasa en el planeta debería ser para alarmarnos a todos. Y me gusta mucho que ponga en marcha iniciativas dirigidas a los jóvenes, que además son una chulada. Muy bueno.

    12 junio 2013 | 08:42

  2. Dice ser Fede Bogda

    Gran artículo, y muy necesario para movilizarnos. El ejemplo de Jane Goodall es una gran inspiración para muchos. A sus 79 años, sigue trabajando incansablemente, viajando 300 días al año por todo el mundo para decirnos que cada un@ de nosotr@s cuenta, que podemos decidir qué hacer con nuestras vidas: quedarnos en la apatía o ponernos en acción para hacer de este mundo un lugar mejor. Recomiendo ver ideas y propuestas para ello en la web del Instituto Jane Goodall en España (www.janegoodall.es ).

    12 junio 2013 | 08:55

  3. Dice ser Carla

    La frase de Goodall es genial.

    Carla
    http://www.lasbolaschinas.com

    12 junio 2013 | 10:46

  4. Dice ser Extra

    Una de las posturas de mis conciudadanos que más me desarman, es que, siendo capaces de reconocer que caminamos hacia la destrucción, sin embargo son incapaces de oponerse. “¿Qué podemos hacer?”, contestan encogiéndose de hombros, y sorben su cerveza o su café mientras esperan su muerte y la de sus hijos.

    Eso no es propio del Homo Sapiens. Si esta especie hubiera sido así desde el origen, habría desaparecido. La actitud fatalista e irracional, es algo moderno, propia del hombre moderno. Esta mayoría de sub-humanos, es la que lastra a los verdaderos seres humanos, uno de los cuales es Jane Goodall.

    12 junio 2013 | 15:54

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