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Susan George y las redes del poder

Por María Luisa Toribio María Luisa Toribio

Me encanta escuchar a Susan George. Combina una mente lúcida con una gran capacidad de comunicación. Sus investigaciones apuntan a las entrañas del poder y del proceso de globalización económica y financiera del mundo. En sus libros y en sus charlas nos lo cuenta con una claridad impresionante, al tiempo que plantea líneas de actuación desde la sociedad. Los títulos de algunos de sus libros lo dicen todo: Otro mundo es posible si…, Sus crisis, nuestras soluciones.

Susan George (c) Pablo Tosco

Susan George, en el 50 aniversario de Intermón Oxfam

Me gusta lo bien que explica la manera en que las élites financieras han conseguido convertir sus objetivos –privatización de los servicios públicos, prioridad incuestionable del mercado…– en el sentido común del mundo. Es cierto, hay reconocerles el mérito de haber puesto los mercados financieros (o lo que es lo mismo, la especulación y la acumulación indecente de capitales) en primer lugar, por encima de los derechos de las personas y del equilibrio del Planeta en el que vivimos. Hemos llegado al extremo de que el mundo de las finanzas es quien dicta a los Estados las políticas de austeridad que nos están quitando derechos y servicios.

He aprendido tanto escuchando a Susan George que sus escalas en Madrid son para mí una cita ineludible. La última vez que tuve el privilegio de escucharla fue en el encuentro Otro Mundo Está en Marcha, el pasado mes de febrero. Nos dejó dos prioridades: el cambio climático y tener al sector financiero bajo control; nos animó a actuar: “nunca pienses que lo que haces es inútil, porque no sabes qué efecto puede tener”; y nos metió prisa: “vivimos un momento único en la historia”, nos dijo “y urge reaccionar, necesitamos objetivos claros y actuar juntos”.

Si bien es cierto que la sociedad está despertando y cada día vemos ejemplos del poder de la acción ciudadana colectiva, creativa y pacífica; también lo es que necesitamos impulsar cambios de calado que nos lleven a poner el equilibrio del Planeta (nuestra casa común) y el bienestar de las personas por delante de los intereses financieros de unos pocos.

Mientras escribo estas líneas, los niveles de CO2 en la atmósfera alcanzan un nuevo récord. Greenpeace reacciona con rapidez y cuelga en su web un gráfico que habla por sí solo. Una nueva llamada de atención sobre el cambio climático, una de esas dos prioridades acuciantes que nos recordaba Susan George.

El dato me reaviva una pregunta que me acompaña desde hace décadas: ¿cómo lograr que el medio ambiente se perciba como algo propio? Porque la realidad es que buena parte de la sociedad –y desde luego la inmensa mayoría de la clase política– sigue viendo el medio ambiente como algo ajeno, que no afecta a sus vidas. La respuesta se va perfilando con el tiempo, necesitamos sentirnos parte de la vida en el Planeta. Una conexión que no vendrá solo de los datos y los argumentos, sino del corazón y los sentimientos.

 

 

María Luisa Toribio. Bióloga y activista, con una mirada global al mundo que me lleva a implicarme en causas  como el medio ambiente, la pobreza, los derechos humanos, las poblaciones indígenas… Convencida de que las múltiples crisis que vivimos tienen raíces comunes y que toca impulsar cambios profundos. 

 

3 comentarios

  1. Dice ser Suave Suave

    Muy buena la entrada. Esta mujer hace años era una marginal, y ahora estamos leyendo sus obras antiguas como profecías.Gracias y enhorabuena!

    25 mayo 2013 | 12:21

  2. Dice ser Carla

    Esa es la clave, sentirnos parte del planeta, no por encima del planeta.

    Carla
    http://www.lasbolaschinas.com

    27 mayo 2013 | 07:50

  3. Dice ser Antonio

    Buen articulo!

    27 mayo 2013 | 11:25

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