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"La libertad produce monstruos, pero la falta de libertad produce infinitamente más monstruos"

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Mi último día como Consejero en 20 minutos

Con emoción, algo de miedo y no poca atracción, me asomo hoy a una nueva etapa vital. Ayer fue mi último día en 20 minutos.

Con Arsenio Escolar, Juan Carlos Avilés y Virginia Perez

Con Arsenio Escolar, Juan Carlos Avilés y Virginia Perez

Al cabo de 14 años, desde que lo fundamos en el sótano de mi casa, ayer cerré uno de los capítulos más bonitos de mi ya larga vida profesional. Los colegas me dedicaron esta portada ficticia de “20 minutos Almería”. Y Juan Carlos Avilés compuso un sonetillo (con estrambote) titulado:

El que no ríe, no mama

 

 

Portada de una edición ficticia de 20 minutos Almería

Portada de una edición ficticia de 20 minutos Almería

 

Con algunos consejeros de 20 minutos.

Con algunos consejeros de 20 minutos.

Despedida de JAMS del Consejo de 20 minutos (13 de febrero de 2014)

Queridos presidente y consejeros:

Estas serán mis últimas palabras en el Consejo de Administración del Grupo 20 minutos España, editor del primer diario español (en papel y web) “que no se vende”.

Con emoción, agradezco a todos vosotros y a los colegas del Grupo 20 minutos y del Schibsted Media Group el apoyo y el afecto recibidos durante los últimos 14 años. En este momento de despedida y para que conste en acta, me gustaría recordar algunas palabras sobre las razones por las que vendimos nuestra compañía a los noruegos que ya dije hace algunos años en Oslo, en representación de los empleados no escandinavos de Schibsted en el funeral de Tinius.

La primera vez que oí el nombre de Schibsted fue en la primavera de 2001 en Madrid. Fue durante el “road show” para vender nuestra compañía Multiprensa y Mas S.L. (editora de 20 minutos en España), fundada 2 años antes en el sótano de nuestra casa con mi esposa, Ana Westley. Noruegos, suecos e italianos fueron los finalistas y la oferta de los suecos fue, por una pequeña diferencia, la mas alta en términos monetarios.
No puedo negar la influencia de mi suegra (100% noruega) en la decisión de vender nuestra compañía a Schibsted. Ella me dijo:

-“Jose, olvídate de los italianos y ¡ni se te ocurra venderla a los suecos! ¡Uff Da!”

Arsenio y yo le dijimos a nuestro jefe, Julio Ortega Zurdo, y a nuestro Consejo que vendiéramos nuestra compañía a los noruegos por dos razones importantes:
Primera: habíamos analizado el modelo noruego en Zurich y era tan local como el nuestro mientras que el Metro sueco era mas global.
Segunda (y no la menos importante): Schibsted nos garantizaba libertad de expresión, independencia editorial, credibilidad y calidad -¡y todo ello por escrito! Lo hicieron a través de una fundación que llaman Tinius Trust.

“No se diga más”, pensamos los dos inmediatamente.
Y aquí estamos, 13 años más tarde.
Basamos nuestra decisión en la garantía de libertad de prensa del Tinius Trust. Esta libertad es una planta tan maravillosa –aunque frágil y delicada. Como podéis imaginar, durante siglos, esta plantita fue tan extranjera y exótica que apenas podía echar raíces ni prosperar en España. Y ahora, Schibsted está cultivando y defendiendo esta admirable planta en 25 países con diferentes lenguas –y está prosperando.

He sido periodista durante la dictadura de Franco y en democracia, fundando periódicos y empresas, y puedo confirmaros verdaderamente lo que vale la libertad de expresión. La libertad, como el oxígeno, es más valorada cuando nos falta. He sufrido la falta de libertad durante demasiados años de mi vida y he luchado, y lucho aún por ella, tal como Schibsted nos ha enseñado mediante el Tinius Trust.

Han pasado casi 13 años desde que vendimos nuestra compañía y gracias al espíritu y la letra del Tinius Trust, bajo la dirección y el apoyo de de Ole Jacob Sunde, Kjell Aamot an Rolf Erik Ryssdal y de mis jefes directos Biger Magnus, Sverre Munk y Bernt Olufsen, el milagro de “asegurar la libertad y la independencia” en 20 minutos España fue, desde luego, posible.

Y hemos cumplido, lo mejor que hemos podido, los tres pilares fundamentales que aprendimos de Schibsted:
-(1) Pasarlo bien, (2) ganar dinero y (3) con integridad

Por esta razón, y con gran orgullo y gratitud, quiero decir, en este momento tan emotivo de mi despedida como miembro de Consejo de Administración, que en toda mi carrera profesional (en más de 20 compañías) nunca disfruté de tanta libertad, independencia y confianza como en 20 minutos España.

Me gustaría citar la frase de Don Quijote que mi padre me recitaba cuando era niño:

-“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni aquellos que la mar encubre: por ella, uno puede, y debe, aventurar la vida”.

Gracias a todos vosotros, en Schibsted, por cultivar y defender vuestra libertad y la nuestra porque eso marca una diferencia con otras empresas periodísticas y deja una huella importante en los países donde está Schibsted.

Para mi, éste es un momento cargado de emoción y mezclado, al mismo tiempo, con tristeza y felicidad.

Triste, porque la decisión que he tomado de acuerdo con mi presidente, Bernt Olufsen, me aleja físicamente de vosotros y de estas reuniones del Consejo, tan enriquecedoras, y pone fin a una larga e importante etapa profesional. Hemos tenido épocas brillantes y, sí, tiempos de oscuridad que han sido muy duros y que nos han exigido sacrificios para salir de la crisis y salvar nuestro proyecto.

Después de varios años de vacas gordas y otros de vacas flacas, dejo hoy 20 minutos e inicio, con una mezcla de miedo y atracción, una nueva etapa de mi vida: la jubilación.

Pido disculpas por los errores que haya podido cometer como Director General y como Consejero. Y aplaudo y agradezco la dedicación, el esfuerzo y el entusiasmo que mis colegas de 20 minutos han demostrado sacando a este braco de las piedras y poniéndolo a flote. Ellos han vencido a los competidores. De los cuatro diarios gratuitos somos el único superviviente. Me alegra ver que este año vamos cumpliendo el presupuesto. Confío en que muy pronto recuperemos nuestro liderazgo en toda la prensa española. Y el break even!

Felicito a todos los empleados de 20 minutos que han hecho esto posible. Ya vemos la luz al final del túnel. Y os aseguro que, con este equipo excepcional, lo mejor está por llegar.
Sabéis que podéis contar siempre conmigo. Y recordad nuestro lema: “Pasarlo bien, ganar dinero y con integridad”. Muchas gracias.—-

Cena de despedida con Julio Ortega, en primer plano, y José Luis Gómez Ansótegui (cofundadores) de Multiprensa.

Cena de despedida con Julio Ortega, en primer plano, y José Luis Gómez Ansótegui (cofundadores) de Multiprensa.

Esta ha sido mi tradución de lo que dije ayer en mi último Consejo tras ser aceptada mi dimisión. Los Consejos de 20 minutos se celebran en inglés ya que algunos noruegos no saben castellano. Por la noche, hubo emocionante y rica despedida en el Restaurante Al Mounia, una de mis favoritos (hacen algunas comidas como las de mi madre). Mis palabras ante el Consejo (en inglés, tal como recogerá el acta) fueron éstas:

JAMS´s departure from the Board of Grupo 20 minutos España (Madrid, February 13, 2014

Dear Chairman and colleagues:

These will be my last words at the Board of Directors of Grupo 20 minutos España, the publisher of the first Spanish daily newspaper (in paper and on the web), “that is not for sale.”

With emotion and my appreciation to all of you and to all the colleagues of Grupo 20 minutos and Schibsted Media Group for the support and affection received over the last 14 years, in this moment and for the record, I would like to recall some words about the reasons why we sold our company to the Norwegians which I said a few years ago in Oslo, when I was speaking on behalf of the thousands of non-Scandinavian employees of Schibsted at Tinius’s memorial.

The first time I heard the name Schibsted was in the spring of 2001 in Madrid. It was during our road show to sell our company Multiprensa y Más S.L. (the publisher of 20 minutos in Spain), founded 2 years earlier in the basement of my house with my wife, Ana Westley.  Norwegians, Swedes and Italians were the finalists and the Swedish bid was, by a slight difference, the highest in monetary terms.
I cannot deny the influence of my mother-in-law (100% Norwegian) in the decision to sell our company to Schibsted. She said:

– “Jose, forget the Italians and don’t even think about selling it to the Swedes! Uff Da!”

Arsenio and I told our boss, Julio Ortega, and our Board to sell our company to Schibsted for two very important reasons:
First, we had studied the Schibsted model of 20 minuten in Zurich and it was as local as ours, while Metro was more global.
Second, and last but not least: Schibsted guaranteed us freedom of expression, editorial independence, credibility and quality – and all in writing! They did this through a foundation they called the Tinius Trust.

Say no more,” we both thought immediately.

And here we are 13 years later.
We staked our decision on the Tinius Trust’s guarantee of freedom of the press. This freedom is such a marvelous plant – though fragile and delicate. As you may imagine, for centuries this seedling was an exotic foreign plant that could not grow roots or thrive in Spain.  And now, Schibsted is cultivating and defending this remarkable plant in 25 counties with many different languages — and it is thriving.

I also have been a journalist both in the Franco dictatorship and in democracy, founding newspapers and companies, and I assure you that I truly appreciate how much freedom of expression is worth. For freedom, like oxygen, is most valued when it is lacking.
I suffered a lack of freedom for too many years of my life and I have fought, and still fight for it, as Schibsted has taught us through the Tinius Trust.

Con Sverre Munck, (Izda) mi presidente durante 12 años en 20 minutos España.

Con Sverre Munck, (Izda) mi presidente durante 12 años en 20 minutos España.

Almost 13 years have gone by since we sold our company, and thanks to the spirit and letter of the Tinius Trust, under the direction and support of Ole Jacob Sunde, Kjell Aamot and Rolf Erik Ryssdal and of my direct bosses, Birger Magnus, Sverre Munck and Bernt Olufsen, the miracle of “ensuring freedom and independence” in 20 minutos in Spain was indeed possible. And we accomplished, to the best of our abilities, the three fundamental principles that I have learned from Schibsted:
-(1) Have fun, (2) make money and (3) with integrity.
For this reason, and with great pride and gratitude, I wish to say at this emotional moment of my farewell as Member of the Board of Directors, that I have never enjoyed in my entire professional life (in more than 20 companies) as much freedom, independence and trust as in 20 minutos España. I would like to quote the phrase of Don Quijote that my father recited to me when I was a child:

-“Freedom, Sancho, is one of the most precious gifts that the heavens have given unto man. It cannot equal all the treasures that the earth holds nor all those that the seas engulf: for this, one should, and one must, stake his life!”

Thank you, all of you, in Schibsted for cultivating and defending your freedom and our freedom because this makes a difference with other media companies and leaves and important imprint in countries wherever Schibsted operates.

This is a moment full of emotion for me mixed with both sadness and happiness, at the same time.

Sad, because the decision I have taken in agreement with my president, Bernt Olufsen, separates me physically from you and these enriching meetings and puts an end to a long and great professional phase. There were times of brilliance and, yes, times of darkness that have been very tough and which demanded sacrifices to emerge from the crisis and save our project.

After several years of fat cows and others of thin cows, I leave today 20 minutos and begin, with an exciting mixture of fear and attraction, a new phase in my life: retirement.

I apologize for any mistakes I may have committed under my management as CEO and as member of the Board of Directors.   I applaud and appreciate the dedication, effort, and enthusiasm that my colleagues of 20 minutos have demonstrated in getting this great ship off the rocks and through the shoals.  They have beat the competition.  We are the lone survivors of four free newspapers.   I’m pleased to see that this year we will fulfill the budget.  I am confident that very soon we will recover our leadership in the Spanish press. And, of course, the break even.

Congratulations to all the employees of 20 minutos who have made this possible.  We now see the light at the end of the tunnel.  And I assure you that, with this exceptional team, the best is yet to come.

You know you can always count on me.  And remember our slogan: “Have fun, make money, and with integrity.”

Thank you very much. Muchas gracias.

—-

Mañana será otro dia… y sin obligaciones.  ¡Miedo me da!

 

 

Paso el testigo: Aunque me voy, no me voy

Hoy ha sido mi ultimo día de trabajo como Director General de Multiprensa, editora de 20 minutos, de 20 mimutos.es y de Calle 20, y mañana, 1 de octubre de 2010, paso el testigo a Eduardo Díez-Hochleitner, quien ha sido consejero y vecepresidente del Grupo 20 minutos España desde hace más de 7 años. Tal como anunciamos el pasado 8 de septiembre, el Grupo 20 minutos queda, pues, en buenas manos.

En este momento, no desprovisto de una mezcla agridulce de emoción y alivio, tengo un mensaje para mis compañeros de tantos años: GRACIAS y buena suerte. Pero no me desligo de 20 minutos sino que paso del poder ejecutivo al legislativo como miembro de Consejo de Administración del Grupo. Como dice el fandango que canté en el Concert Hall de Estonia, hace un par de semanas:

“Aunque me voy, no me voy.

Aunque me voy, no me ausento.

Que si me voy de palabra,

me quedo de pensamiento.

Aunque me voy, no me ausento.”

La despedida oficial, ante más de 200 altos directivos del Schibsted Media Group, propietario de 20 minutos España S.A., concluyó el pasado 14 de septiembre, con este fandango que acabo de citar. Los asistentes, procedentes de 25 paises de cuatro continentes, quedaron convencidos de que habían escuchado buen flamenco en el escenario singular del Concert Hall de Tallin (Auditorio Nacional de Estonia), antiguo Palacio de la Opera y antigua sede del Parlamento estonio antes de la ocupación soviética.
– Parte 3:

Todos me felicitaron por mi arte en distintas lenguas. Bueno, todos no. Todos, excepto mis compañeros españoles de 20 minutos, Infojobs, Anuntis, Segunda Mano, Coches.net, Fotocasa, etc. y otros directivos de Schibsted Media Group que distinguen bien un fandando bueno de otro malo.  Estos últimos me felicitaron -eso sí- por el valor (o la temeridad) que demostré al arrancarme por fandangos en tan ilustre escenario como colofón a la cena de gala de Schibsted.

Quienes me conocen comprenderán facilmente que invitarme a hablar, ante un micrófono y con audiencia cautiva, fue una auténtica provocación: a punto estuve de arrancarme por peteneras o por tarantas de mi tierra, pero esos palos me parecieron demasiado tristes (y difíciles) para tan feliz ocasión y se tuvieron que contentar con este fandango facilón. Podrán escucharlo, al término de mi breve despedida, ya que fue grabado con un móvil por mi sucesor en la Dirección General -y, sin embargo, amigo- Eduardo Díez-Hochleitner.

Voy a consultar a los técnicos de 20 minutos cómo se copia y pega un video procedente de un móvil, para tortura de los amantes de buen flamenco. ¡Se van a enterar! Aún me queda una hora  de mando -hasta la medianoche- para que respondan, por obligación, a mis consultas técnicas. A partir de mañana lo harán sólo por amor.

Lo dicho: GRACIAS y ENHORABUENA a todos los que habéis hecho posible el milagro (la revolución) de 20 minutos: empleados, lectores, anunciantes, proveedores, accionistas y amigos de esta hermosa aventura. Entre todos hemos creado -desde la nada- el diario impreso más leído de la historia de España y el tercer diario digital más leído en castellano.

Casi na.
——

Farewell of Jose at the Concert Hall of Tallinn (Estonia), Sept. 14, 2010.

Thank you, dear Sverre, for your words.  From your compliments I see that I must have contaminated or infected you with a syndrome very prevalent among Andalusians:  exaggeration.  You know that although praise weakens most mortals, it gives me wings.  Thank you. I Taak.

Dear friends,
It is a great honor for me to have been invited by Rolv Erik and Sverre to speak briefly to all of you of the Schibsted family here, in this wonderful country, especially since I have only two more weeks left before leaving my position at the K-2 level after almost 10 years as CEO of 20minutos in Spain. Briefly, they insisted: no more that 15 minutes –not even 20 minutes, because they know how much I love microphones!

I would like to recall some words about the reasons why we sold our company to the Norwegians that I said a couple years ago in Oslo, when I was speaking on behalf of the thousands of non-Scandinavian employees of Schibsted at Tinius’s memorial.

The first time I heard the name Schibsted was in the spring of 2001 in Madrid. It was during our road show to sell our company Multiprensa (the publisher of 20 minutos in Spain), founded 2 years earlier in the basement of my house. Norwegians, Swedes and Italians were the finalists and the Swedish bid was, by a slight difference, the highest in monetary terms.

I cannot deny the influence of my mother-in-law (100% Norwegian) in the decision to sell our company to Schibsted. She said:

– “Jose,  forget the Italians and don’t even think about selling it to the Swedes! Uff Da!”

Arsenio Escolar, the editorial director, and I told our Board to sell our company to Schibsted for two very important reasons:

First, we had studied the Schibsted model of 20 minuten in Zurich and it was as local as ours, while Metro was more global.

Second, and last but not least: Schibsted guaranteed us freedom of expression, editorial independence, credibility and quality – and all in writing! They did this through a foundation they called the Tinius Trust.

-“Say no more,” we both –Arsenio and I- thought immediately.

And here we are 9 years later.

We staked our decision on the Tinius Trust’s guarantee of freedom of the press. This freedom is such a marvelous plant – though fragile and delicate. As you probably realize, for centuries this fragile plant was an exotic foreign plant that could not take root or thrive in Spain. (My Estonian friends will be able to identify with this, I am sure.) And now, Schibsted is cultivating and defending this remarkable plant in 25 counties with many different languages — and it is thriving.

I also have been a journalist both in the Franco dictatorship and in democracy, before founding newspapers and companies, and I assure you that I truly appreciate how much freedom of expression is worth. For freedom, like oxygen, is most valued when it is lacking.

I suffered a lack of freedom for too many years of my life and I have fought, and still fight for it, as Schibsted has taught us through the Tinius Trust.

Almost 10 years have gone by since we sold our company, and thanks to the spirit and letter of the Tinius Trust, under the direction and support of Kjell Aamot and of my direct bosses, Birger Magnus and Sverre Munck, and since last year under the direction and impulse of Rol Erik Ryssdal, the miracle of “ensuring freedom and independence” in 20 minutos in Spain was indeed possible. And we accomplished, to the best of our abilities, the three fundamental principles that I have learned from Schibsted:

-(1) Have fun, (2) make money and (3) with integrity.

And I know Arsenio Escolar, our editorial director, and Luis Alberto Rivero, our sales manager, share the same opinion.

For this reason, and with great pride and gratitude, I wish to say at this emotional moment of my farewell as CEO, that I have never enjoyed in my entire professional life (in more than 20 companies) as much freedom, independence and trust as in 20 minutos España.

I would like to quote the phrase of Don Quijote that my father recited to me when I was a child:
“Freedom, Sancho, is one of the most precious gifts that heaven has bestowed upon men; no treasures that the earth holds buried or the sea conceals can compare with it; for freedom, life  may  and should be ventured.”

Thank you, all of you, in Schibsted for cultivating and defending your freedom and our freedom because this makes a difference  with other media companies and leaves and important imprint in countries wherever Schibsted operates.

This is a moment full of emotion for me mixed with both sadness and happiness, at the same time.

Sad, because the decision I have taken in agreement with my president, Sverre Munck, separates me physically from you and these enriching meetings –though not totally- and puts an end to a long professional phase heading the executive power of the company in Spain. There were times of brilliance and, yes, times of darkness that have been very tough and which demanded sacrifices to emerge from the crisis and save our project.

But this is a time of happiness because I leave the Executive and join the Legislative branch, as Board member, just as 20 minutos has avoided shipwreck by slashing costs of over 20 million euros in 2 years – and thanks to some help from the shareholders who maintained faith in us.  The company now sails ahead at the speed of break-even.  In the first semester of 2010 we went back to operating profit. The drastic cut-backs, as dramatic as absolutely necessary, are not free of cost, and will leave some scars behind.  Those who have gone through this, know well what I mean.  For this reason, I am proud that the shareholders, the team of directors and the employees of 20 minutos understood and made the effort and sacrifice to do what had to be done to save our ship.

I am happy also because while Mr. Break-Even –myself-  will be leaving he will be succeeded by Mr. Profit:  Eduardo Diez Hochleitner. Eduardo, the new CEO, is the best candidate to govern this ship.  He knows it well and if it were not for his passion and love of the 20 minutos project, I would never leave my command so easily and so happily.  He is an efficient and upright person, with a sharp and open mind, but above all, he is a wonderful person who has all my admiration, support, and affection.

Thank you, Eduardo, for having made this transmission of powers possible—for being able to pass on the torch – with such nobility and satisfaction.  I hereby give notice to the Scandinavians to take advantage of everything Eduardo has to offer.  Although he comes from a country from the South of Europe –so far from Oslo and so close to Africa– I recommend that you listen to him with attention:  he knows several languages, he has travelled through half the world and usually says what he thinks.  His only defect is that he is an economist — but no one is perfect.

This October First, a new and desired phase begins for me –I still cannot believe it-, but I will remain linked to you, to Grupo 20 minutos Spain and to the Schibsted Group until the day of my definitive retirement.

I offer my apologies to those affected by any mistakes I may have committed in these 10 years, but, as we say in Spain, if you never wash the dishes, you don’t break any plates.

Thanks to all my colleagues, directors, and employees of 20 minutos;  and thanks to the Schibsted Group, shareholders, suppliers, and clients, I leave my position as CEO satisfied and relieved.

I am also leaving with great pride in having contributed to getting millions of young people who never read newspapers to become regular readers. With 15 printed editions of the most read daily in the history of Spain and the website 20minutoes.es, the third by number of unique users, we have improved the cultural landscape of our country and have contributed – and of this I am sure – to consolidating and extolling the value of Democracy. All of this was possible thanks to all our employees and, especially, to Arsenio Escolar and his team of great journalists.

And, finally, now I would like to read or, perhaps, sing (abusing my captive audience) an old Flamenco Fandango from Almería, my hometown.  It’s called, appropriately, “Although I go, I am not gone…”

Aunque me voy….

Although I go, I am not gone,
Although I go, I am not absent
And if I by word, I go,
In my thoughts I remain.
Although I go, I am not absent.

—-

And as most of you know ,“mi casa es tu casa.” If you go to Madrid or Almería, remember, “my house is your house”

Thank you very much.

Traducción de las palabras de Sverre Munck y de José A. Martínez Soler en Tallin (Estonia)

Cena de los directivos de Schibsted Media Group

(Concert Hall, Tallin, Estonia, Sept. 14, 2010)

Presentación

Por Sverre Munck, presidente de 20 minutos España S.A. y Vicepresidente Ejecutivo de Schibsted ASA:

Nuestro orador de esta noche es una persona que muchos de vosotros conocéis, al menos superficialmente. Es una persona con una notable trayectoria personal y profesional.

Es un hombre con experiencia en los extremos: criado en una familia modesta pero orgullosa, sin agua corriente ni electricidad (no –no se trata de un “hytte”,  un refugio  noruego en las montañas).  Hoy, él sigue siendo orgulloso pero no pobre –tiene un pequeño “palacio” cerca de donde creció.

Ha experimentado los dos extremos de censura de prensa y de total libertad de expresión, y la censura casi le cuesta su vida. Ha tenido 30 empleos, 15 de los cuales han sido creados por él mismo.

Ha demostrado que Max Weber estaba equivocado. ¿Qué Max Weber estaba equivocado? ¿Como es posible? Max Weber realizó un estudio en Alemania, hace casi 100 años. Como sabéis , Alemania es protestante en el Norte y católica en el Sur. Weber demostró que en el Sur no leían periódicos, mientras que el Norte sí los leían y concluyó que los católicos no leían periódicos. Pues bien, nuestro próximo orador ha demostrado que los católicos –jóvenes católicos- sí leen. ¿Cómo lo sabemos? Pues porque en España 20 minutos ha llegado a ser el diario más leído, y leído por jóvenes, en sólo 4 años.

Como ya habréis podido imaginar, el próximo orador es José Antonio Martínez Soler (JAMS). ¿Por qué José? y ¿por qué ahora? ¿Acaso no nos ha hablado ya bastante en todos estos años?

Bueno, lo más probable es que esta sea la última vez que oigáis hablar a José.  La semana pasada anunciamos en Madrid que el 1 de octubre dejará el cargo de Director General  de 20 minutos y pasará la responsabilidad a Eduardo Díez-Hochleitner, a quien muchos de vosotros conocéis.

José compartirá con nosotros algunas reflexiones después de trabajar casi 10 años con nosotros.

Palabras de despedida

Por José A. Martínez Soler, fundador y Director General de 20 minutos en España.

Gracias, querido Sverre, por tus palabras. Por tus piropos veo que te he contagiado o contaminado con un síndrome muy habitual entre andaluces: la exageración. Y tú sabes que, aunque los halagos debilitan a la mayoría de los mortales, a mí me dan alas. Gracias.  ( Ai taak, Sverre).

Queridos amigos:

Es un gran  honor para mí haber sido invitado por Rolv Erik y Sverre para hablar brevemente ante vosotros, los miembros de la familia Schibsted reunidos aquí, en este maravilloso país, especialmente cuando sólo me quedan dos semanas para dejar mi puesto en el nivel K-2 después de casi 10 años como Director General de 20 minutos en España. “Brevemente”, me han insistido: no más de 15 minutos –ni siquiera 20 minutos- porque saben ¡lo mucho que me gustan los micrófonos!

Me gustaría recordar algunas palabras sobre las razones por las que vendimos nuestra compañía a los noruegos que ya dije hace un par de años en Oslo, cuando hablé en nombre de los miles de empleados no escandinavos de Schibsted en el funeral de Tinius.

La primera vez que oí el nombre de Schibsted fue en la primavera de 2001 en Madrid. Fue durante el “road show” para vender nuestra compañía Multiprensa ( la editora de 20 minutos en España), fundada 2 años antes en el sótano de mi casa. Los noruegos, los suecos y los italianos fueron los finalistas y la oferta sueca fue, por una pequeña diferencia, la más alta en términos monetarios.

No puedo negar la influencia de mi suegra (100% noruega) en la decisión de vender la compañía a Schibsted. Ella me dijo:

-“José, olvídate de los italianos y ¡ni se te ocurra siquiera vender a los suecos! ¡Uff Da!”

Arsenio Escolar, nuestro director editorial, y yo dijimos a nuestro Consejo que debíamos vender la compañía a Schibsted por dos razones muy importantes:

Primero, porque habíamos estudiado el modelo de 20 minuten en Zurich y era tan local como el nuestro mientras que Metro era más global.

Segundo, lo último pero no lo menos importante: Schibsted nos garantizaba libertad de expresión,  independencia editorial, credibilidad y calidad – y ¡todo ello por escrito! Lo hacían a través de una fundación que llamaban Tinius Trust.

-“No me digas más”, pensamos ambos -Arsenio y yo-  inmediatamente.
Y aquí estamos 9 años más tarde.

Tomamos nuestra decisión basándonos en la garantía de libertad de prensa del Tinius Trust. La libertad es una planta tan maravillosa… -aunque frágil y delicada.  Como probablemente sabéis, durante siglos, fue una exótica semilla extranjera que no podía echar sus raíces ni crecer en España. (Estoy seguro de que mis amigos estonios se identificarán muy bien con lo que digo). Y ahora, Schibsted está cultivando y defendiendo esta exótica planta extranjera en 25 países, con lenguas diferentes. Y es maravilloso.

También yo he sido periodista bajo la dictadura de Franco y en Democracia, antes de fundar periódicos y empresas, y os puedo asegurar que verdaderamente vale la pena luchar por la libertad de expression.  Nos damos cuenta de que la libertad, como el oxígeno, es más valiosa cuando nos falta.

He sufrido la falta de libertad durante demasiados años de mi vida y he luchado y aún lucho por ella, tal como Schibsted nos ha eneseñado a través del Tinius Trust.

Han pasado casi 10 años desde que vendimos nuestra caompañía, y gracias al espíritu y la letra del Tinius Trust, bajo la dirección y el apoyo de Kjell Aamot y de mis jefes directos, Birger Magnus y Sverre Munck – y desde el año pasado bajo la dirección y el impulse de Rolv Erik Ryssdal-, el milagro de “asegurar la libertad y la independencia” en 20 minutos ha sido, en verdad, posible. Y lo hemos conseguido cumpliendo, lo mejor que hemos podido, los tres principios fundamentales que hemos aprendido de Schibsted:

1.- Pasarlo bien

2.- Ganar dinero

3.- Con integridad

Y me consta que tanto Arsenio Escolar, nuestro director editorial, como Luis Alberto Rivero, director comercial, comparten esta misma opinión.

Por esta razón, y con gran orgullo y gratitude, quiero decir en este momento tan emocionate de mi despedida como Director Genderal, que nunca he disfrutado en toda mi vida professional (en más de 20 compañías) tanta libertad, independencia y confianza como en 20 minutos España.

Me gustaría citar aquí una frase de Don Quijote que mi padre me recitaba cuando yo era un niño:

I would like to quote the phrase of Don Quijote that my father recited to me when I was a child:

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre: por la libertad, así como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida”.

Gracias a todos vosotros, de Schibsted, por cultivar y defender vuestra y nuestra libertad porque eso marca una diferencia con otros grupos de prensa y deja una huella importante en los países donde Schibsted opera.

Este es un momento lleno de emoción para mí y tiene también una carga agridulce, con luces y sombras, triste y alegre a la vez.

Triste porque la decisión que he tomado de acuerdo con mi presidente, Sverre Munck, me separa físicamente de vosotros y de estas reuniones tan enriquecedoras –aunque no del todo- y pone fin a una larga etapa profesional al frente del poder ejecutivo, con muchos momentos brillantes y algunos bastante duros que nos exigieron hacer sacrificios para salir de la crisis y salvar el proyecto.

Y es un momento alegre porque dejo el Ejecutivo y paso al Legislativo, como miembro del Consejo de Administración, cuando 20 minutos ya se ha salvado del naufragio y navega de nuevo a la velocidad del break even, después de una reducción de costes de más de 20 millones de euros en dos años.  La reducción de costes, tan necesaria como dramática, no es gratis y suele dejarnos algunas cicatrices. Quien lo probó lo sabe. Por eso, yo estoy orgulloso de los empleados, del equipo directivo y de los accionistas de 20 minutos que comprendieron y asumieron este esfuerzo.

Estoy alegre también porque se va Mr. Break even y viene a sucederme Mr. Profit. Eduardo es el mejor candidato para gobernar esta nave. Le conozco bien y de no ser por su pasión y amor al proyecto 20 minutos yo no dejaría mi cargo así como así, tan alegremente. Es un profesional eficaz e integro, con una mente abierta y aguda, pero sobre todo es una bellísima persona que tiene mi admiración y todo mi afecto.

Gracias, Eduardo, por haber hecho posible esta transmisión de poderes – poder pasarte el testigo- con tanta nobleza y satisfacción. Aviso a los escandinavos para que saquen de Eduardo todo el jugo que puedan. Aunque proceda de un país del Sur de Europa, tan lejos de Oslo y tan cerca de Africa, os recomiendo que le escuchéis con atención: sabe varias lenguas, ha viajado por medio mundo y suele decir lo que piensa. Su único defecto es que también es economista. Pero nadie es perfecto.

El próximo 1 de octubre comienza para mí una nueva y deseada etapa –¡no me lo puedo creer!-, pero seguiré ligado a vosotros, al Grupo 20 minutos Spain y al Grupo Schibsted hasta que llegue el día de mi jubilación definitiva. Y falta mucho para eso.

Pido disculpas a todos los afectados por los errores cometidos en estos casi 10 años, pero ya sabéis quien no friega en la cocina no rompe platos.

Gracias a todos mis colegas, directivos y empleados de 20 minutos y del Grupo Schibsted, y gracias también a los accionistas, a los proveedores y a los clientes dejo el cargo de Director General satisfecho y aliviado. Como le dije a Arsenio en 2004, al confirmar los primeros 4 millones de euros de beneficio operativo:

“Espero que este éxito no arruine nuestra larga carrera de fracasos”.

También me voy con el orgullo de haber contribuido a que millones de jóvenes que nunca leyeron diarios se hayan acostumbrado, por fin, a hacerlo. Con las 15 ediciones impresas del diario más leído de la Historia de España y la web 20minutos.es, la tercera por su nº de usuarios únicos, hemos mejorado el paisaje cultural de nuestro país y hemos contribuido –de esto estoy seguro- a consolidar y ensalzar los valores de la Democracia.

Y ahora –si Sverre me lo permite- voy a leer o, quizás, a cantar (abusando de esta audiencia cautiva) un viejo fandango de Almería, la tierra donde nací. Creo que su letra es muy apropiada para este momento:

“Aunque me voy, no me voy.

Aunque me voy, no me ausento.

Aunque me voy, no me voy,

Que si me voy de palabra,

Me quedo de pensamiento.

Aunque me voy, no me ausento.”

Y como la mayoría de los que estáis aquí sabéis, si vais a Madrid o a Almería, “mi casa es tu casa”.

Muchas gracias

—-

El video que sigue a continuación no es obligatorio. El que avisa no es traidor: está en inglés-andaluz.

– Parte 1:

– Parte 2:

– Parte 3:

La huella que Tinius deja en 20 minutos

Lamento que, después del último post dedicado a la muerte de mi amiga Solita Salinas, y tras varios viajes y un largo silencio, vuelva hoy al blog con otro fallecimiento. Acabo de regresar de Noruega donde anteayer enterramos, en ataud blanco, a Tinus Nagel-Ericksen (73 años), principal accionista y vicepresidente del Grupo Schibsted propietario de “20 minutos España S.A.”.

Hacía tiempo que no asistía yo a una ceremonia religiosa protestante (servicios dominicales, bodas, etc.) y había olvidado la diferencia abismal que tiene con la liturgia católica. Además, era la primera vez que asistía a un funeral en una iglesia protestante (Ris kirke) y a un acto laico en memoria de un fallecido fuera de España. Ambos me impresionaron (yo soy facilmente impresionable con todo lo novedoso) por comparación con lo que hacemos aquí.

En Oslo enterramos a Tinius Nagel-Ericksen , un magnate de la prensa de Escandinavia y de otros 20 paises. Tinius era, seguramente, unos de los hombres más influyentes en el panorama de la prensa emergente de Europa.

Entre sus numerosos medios de comunicación destacan los diarios conservadores y progresistas, on line y off line, de Oslo, de Estocolmo y de otras ciudades nórdicas, así como las principales web de información y de clasificados de Europa (Infojobs, Segundamano, Anuntis, etc.) y diarios gratuitos de calidad como 20 minutos (líderes indiscutibles por su número de lectores en España y Francia).

Mientras escuchaba los himnos religiosos, cantados por el Coro de la Opera de Oslo, y acompañados, en sorprendente armonia, por el público que llenaba la iglesia, no pude evitar un recuerdo para el último entierro de un magnate de la prensa al que asistí este verano en Madrid. Fue el entierro de Jesús de Polanco, principal accionista del Prisa, un grupo que factura mas o menos lo mismo de nuestro Schibsted. Igualados en vida por su cifra de facturación y, quizás, por su cuenta de resultados, que diferente fue el trato que ambos recibieron en su muerte.

Durante la homilía del pastor y los discursos de los altos ejecutivos de Schibsted, ministros del Gobierno noruego y grandes periodistas del Grupo (que naturalmente no comprendía más que por el resumen que, en voz baja, me hacía mi compañera de banco) me dió por pensar en Polanco. Por comparación, tuve la sensación de que habíamos cometido una gran injusticia dando tierra a Polanco en el cementerio de la Almudena sin más ni mas. Sólo hubo una breve homilía del padre Martin Patiño, una breve frase de gracias de su hijo Ignacio Polanco, un aplauso espontáneo del público y fin del sepelio bajo un sol de fuego.

Anteayer, en Oslo, todo fue muy distinto.

En primer lugar, nevaba al entrar en la iglesia y el cortejo fúnebre salió de ella caminando sobre una alfombra blanca de nieve fresca.

En segundo lugar, entre discurso y discurso, glosando la personalidad, la vida y la obra del magnate fallecido, sonaron bellísimas composiciones musicales elegidas en vida por el fallecido (el Adagio de Albinoni, el Coro de los Esclavos de Nabucco de Verdi, el Ave verum de Mozart, entre otras que yo no pude reconocer).

En tercer lugar, tuve la sensación de que a nuestro vicepresidente le hubiera encantado presenciar su funeral porque tuvo una buena dosis de humor. Tinius tenía un sentido del humor muy acentuado (y dicen que algo raro, para un hombre tan rico).

Al salir de la iglesia me contaron las anécdotas que, en varias ocasiones, hicieron estallar en carcajadas al público congregado frente al ataud blanco que contenía el cuerpo de Tinius. Nada que ver con la severidad de las ceremonias católicas.

A la cremación de los restos de Tinius, siguió un almuerzo-merienda-cena en la sede central del Grupo Schibsted, con un menú tan elegido en vida por el fallecido como la música que interpretaba un cuarteto de cuerda entre discurso y discurso. Y entre plato y plato, con buen vino, abundante cerveza y el siempre presente y fortísimo aquavit, me tocó, como representante de los empleados no escadinavos del Grupo Schibsted, decir unas palabras sobre lo que ha significado la huella de Tinius en 20 minutos España y en las demás empresas periodísticas fuera de los países nórdicos.

Hablé en inglés, con mi inconfundible acento andaluz. Y ya que lo tengo escrito en español para poder enviarlo a todos los empleados de 20 minutos en España, no me resisto a compartirlo también con los lectores de mi blog. Su lectura es, como siempre, libre.

Obituario

Tinius Nagel-Ericksen, vicepresidente de Schibsted

Oslo, 21 de noviembre de 2007-11-23

(JAMS)

Queridos amigos:

Ha sido un gran honor para mi haber sido invitado por Kjell Aamot para asistir al funeral por Tinius y estar aquí con todos vosotros. Y ha sido también un honor incluso mayor el hecho de que Kjell, Sverre y Hans Erik hayan pensado en mí para dirigir unas palabras (breves, me han recalcado, pues conocen mi amor por los micrófonos) sobre lo que ha significado Tinius para nosotros; y me han pedido que lo hiciera, además, en nombre de todos aquellos empleados de Schibsted que no somos escandinavos (aún). Gracias, Kjell, Sverre y Hans Erik.

La primera vez que oí el nombre de Tinius fue en la primavera de 2001 en Madrid. Fue durante el “road show” para vender nuestra compañía Multiprensa (editora de 20 minutos en España), fundada dos años antes en el sótano de mi casa. Noruegos, suecos e italianos eran los finalistas y la oferta sueca era, por poco, la más alta en dinero.

No puedo negar la influencia de mi suegra (100% noruega) en la decisión de vender nuestra compañía a Schibsted. Ella me dijo:

“José, dont even think in selling it to the suidish or italians! Uff da!”

(“José, ni se te ocurra vender la compañía a los suecos ni a los italianos. ¡Uff Da!”-expresión intraducible, debe ser un taco).

En esta hora triste de compartir confidencias, debo decir, en memoria de Tinius, que la decisión fue tomada cuando Arsenio Escolar, Director Editorial, y yo, como CEO-Director General, respondimos a la pregunta de nuestro entonces presidente, Julio Ortega:

-“¿Quién os gusta más como nuevo dueño de nuestra empresa?”

Tanto Arsenio como yo lo teníamos muy claro: “los noruegos”, dijimos.

Por dos razones de mucho peso:

Primera:

Estudiamos el modelo suizo 20 minuten y era tan local como el nuestro, mientras que Metro era más global

Segunda, last but not least (la última, pero no la menos importante):

los de Schibsted nos garantizaban la libertad de expresión, la independencia editorial, la credibilidad y la calidad. ¡Y lo hacían por escrito! Lo hacen a través de una fundación que llaman Tinius Trust.

Tinius”, nos dijeron los noruegos, “es el mayor accionista de Schibsted y ha sido periodista al mismo tiempo que dueño y, lo que es más importante, defiende la libertad de expresión y la independencia en sus medios de comunicación”.

Arsenio y yo nos miramos y pensamos:

-“No me digas más. Está decidido”.

Y aquí estamos.

Apostamos por la libertad de prensa, garantizada por el Tinius Trust.

La libertad es una planta maravillosa, aunque frágil y delicada. Como vosotros probablemente sabréis, la libertad de expresión fue, durante siglos, una planta exótica y extranjera que apenas podía crecer y florecer en España. Y ahora Schibsted está defendiendo y cultivando esta plata maravillosa en 20 países y con muchas lenguas diferentes.

Yo también he sido periodista, en plena dictadura de Franco y en democracia, antes que fundador de empresas y periódicos, y os aseguro que, en verdad, aprecio mucho el valor de la libertad de expresión. La libertad, amigos, es como el oxígeno, pues la valoras mucho más cuando te falta.

A mi me faltó la libertad durante demasiados años de mi vida y luché y lucho por ella, tal como nos enseñó Tinius a través de su vida y de su obra, y mediante su noble y generoso Tinius Trust.

Han pasado siete años desde que os vendimos nuestra compañía y, gracias al espíritu y a la letra del Tinius Trust, bajo la dirección y el apoyo de Kjell Aamot y de mis jefes directos, primero Birger Magnus y ahora Sverre Munk, ha sido posible el milagro de “garantizar y fomentar la libertad y la independencia” en 20 minutos en España.

Y lo hemos hecho, además, cumpliendo lo mejor que podemos los tres principios fundamentales de Schibsted:

“(1) Pasarlo bien, (2) ganar dinero y (3) con integridad”.

Cuando predicamos en España o en América Latina los valores del Tinius Trust (“libertad religiosa, tolerancia, derechos humanos y principios democráticos”), que nosotros proclamamos y defendemos con orgullo, nuestros colegas nos miran con sana envidia.

Por eso, con orgullo y agradecimiento, declaro, en este momento tan solemne y emocionante para todos nosotros, por la ausencia de Tinius, que jamás en toda mi vida profesional (en más de 20 empresas) he disfrutado de tanta libertad, independencia y confianza como en 20 minutos España, gobernada de acuerdo con los valores que Tinius ha defendido y nos ha legado para garantizarnos la libertad de prensa en el futuro.

El Cid Campeador fue un legendario caballero medieval de Burgos (la tierra donde nació Arsenio), que es famoso porque ganó batallas épicas incluso después de muerto. De la misma forma, os digo ahora que Tinius, por los principios profesionales y éticos que inspiran su obra y por su ejemplo de integridad personal y de amor a la libertad, seguirá ganando en el futuro batallas muy importantes para el Grupo Schibsted.

La huella profunda que Tinius ha dejado grabada en todos nosotros contribuirá a que Schibsted siga ganando batallas en su nombre, y en la senda de la libertad de prensa.

A Tinius le habría gustado esta frase de Don Quijote, que mi padre me recitaba frecuentemente cuando yo era niño:

-“La libertad, Sancho, es uno de los dones más preciosos que a los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por ella se puede y se debe aventurar la vida”.

Gracias, Tinius, por defender la libertad tuya y nuestra. Nunca olvidaremos tu mensaje y tu ejemplo.

Descansa en paz.

Y ahora va lo que dije ante el microfono. Es lo mismo, pero en mi inglés

Eulogy

Tinius Nagell-Ericksen

Oslo, November 21, 2007

(JAMS)

Dear friends,

It was a great honor for me to have been invited by Kjell Aamot to attend the funeral for Tinius Nagell-Ericksen and to be here with all of you: his family, friends and colleagues. I am honored even more that Kjell, Sverre and Hans Erik thought of me to say a few words (briefly, they emphasized, because they know how much I love microphones!) on behalf of Schibsted’s international family, about what Tinius has meant for those of us who are not Scandinavians (yet). Thank you, Kjell, Sverre and Hans Erik.

The first time I heard the name Tinius was in the spring of 2001 in Madrid. It was during our road show to sell our company Multiprensa (the publisher of 20 minutos in Spain), founded 2 years earlier in the basement of my house. Norwegians, Swedes and Italians were the finalists and the Swedish bid was, by very little difference, the highest in monetary terms.

I cannot deny the influence of my mother-in-law (100% Norwegian) in the decision to sell our company to Schibsted. She said:

– “Jose, don’t even think about selling it to the Swedes or the Italians! Uff Da!

In these sad hours of sharing confidences, I must say, in memory of Tinius, that the decision was settled when Arsenio Escolar, the Editor in chief, and I, as the CEO, responded to the question of our then President, Julio Ortega:

-“Who would you like the most as the new owner of our company?”

Both Arsenio, as much as myself, were very clear: “The Norwegians,” we answered. And for two very important reasons:

First, we had studied the Schibsted model of 20 minuten in Zurich and it was as local as ours, while Metro was more global.

Second, and last but not least: Schibsted guaranteed us freedom of expression, editorial independence, credibility and quality – and all in writing! They did this through a foundation they called the Tinius Trust.

-“Tinius, the Norwegians told us, was the largest shareholder and had been a journalist as well as an owner, and most importantly, he encourages freedom and independence in his media”.

-“Say no more,” we both thought immediately.

And here we are.

We staked our decision on the Tinius Trust’s guarantee of freedom of the press. This freedom is such a marvelous plant; a plant though fragile and delicate. As you probably realize, for centuries it was an exotic foreign plant that could not thrive in Spain. And now, Schibsted is defending and cultivating this marvelous plant in 20 counties with many different languages.

I also have been a journalist both in the Franco dictatorship and in democracy before being a founder of newspapers and companies, and I assure you that I truly appreciate how much freedom of expression is worth. For freedom, like oxygen, is most valued when it is lacking.

I had a lack of freedom during too many years of my life and I have fought, and I still fight for it, as Tinius has taught us through (thru) his life and work, and his noble and generous Tinius Trust.

Seven years have gone by since we sold our company, and thanks to the spirit and letter of the Tinius Trust, under the direction and support of Kjell Aamot and of my direct bosses, first Birger Magnus and now Sverre Munck, the miracle of “ensuring freedom and independence” in 20 minutos in Spain was indeed possible. And we accomplished, the better we can, the three fundamental principles of Schibsted:

-(1) Have fun, (2) make money and (3) with integrity.

When we preach in Spain or in Latin America the values of the Tinius Trust (religious freedom, tolerance, human rights and democratic principles), which we proclaim and defend with pride, our colleagues look at us with healthy envy.

For this reason, and with pride and gratitude, I wish to say at this sad and emotional time for all of us, that I have never enjoyed in my entire professional life (in more than 20 companies) as much freedom, independence and trust as in 20 minutos España, governed in accordance to the values that Tinius defended and given to all of us to guarantee a future of freedom of the press.

El Cid Campeador (The Champion Knight) was a legendary medieval Spanish knight from Burgos (the land where Arsenio was born) who is famed for winning epic battles even after death.

Likewise, Tinius, through his professional and ethics principles that inspired his work, along with his shining example of personal integrity and love of freedom will continue to win important future battles for the Schibsted Group. The trail that Tinius left for us to follow will help us all to continue ahead on the right track of freedom of expression.

Tinius would have liked the phrase of Don Quijote that my father recited to me when I was a child:

-“Freedom, Sancho, is one of the most precious gifts that the heavens have given unto man (mahn). It cannot equal all the treasures that the earth holds nor all those that the seas cover: for this, one should, and one must, stake his life!”

Thank you, Tinius, for defending your freedom and our freedom. We will never forget your message and your example.

Rest in peace.

Ya estoy en España. Y la verdad es que en Madrid hace casi tanto frío como en Oslo, pero sin nieve. No puedo escribir más por hoy. Tengo que ayudar en la cocina. Mañana nos comeremos el tradicional pavo del Día de Acción de Gracias (Thanksgiving Day, que fue ayer jueves) y tenemos que preparar un montón de tartas raras (de calabaza, de ruibarbo, de manzana, etc.). Cambio, pues, el teclado por el mandil.

¡Mande!