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"La libertad produce monstruos, pero la falta de libertad produce infinitamente más monstruos"

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“The idiots of the New York Times,” according to F.J. Losantos

Every time the extreme right remembers me, I am afraid. Jiménez Losantos, the standard bearer, did just that yesterday in his column in El Mundo. Vanity keeps me from ignoring it without refreshing his memory.


(At the petition of some “idiot” friends and colleagues of the foreign
press – from both conservative and progressive media- I copy and paste
below an English version of yesterday’s post. Aquí está es la versión de “Los bobos del NYT” de ayer en castellano)

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To attack Judge Garzon, who was supported last Sunday by one of the most prestigious newspapers of the world, Federico J. Losantos tries to discredit the New York Times as a gang of left wing idiots (“bobos”). Come on! The New York Times? For Federico J. Losantos, the reporters and editorialists of the NYT are a handful of losers who know nothing about the press. The recklessness and shamelessness of FJL – products of his active ignorance- makes my hair stand on end.

I am copying and pasting the paragraph in question of his column “Liberal Comentaries” (liberal?) in the newspaper edited by Pedro Jota [Pedro J. Ramirez, Editor of El Mundo] last Monday:

“I’ve sometimes said that there is only one thing more idiotic than a progressive European and that is a progressive American. That grotesque editorial against Aznar titled A Chill in Spain (just for firing from RTVE a PSOE propagandist married to the editorial section of the NYT), the Progressive’s Bible, proved I have never been so right.”

The editorial of Sunday’s The New York Times on Garzón was reproduced entirely in this blog. You can review it here. The other editorial (“A chill in Spain”) cited by F.J.L. that the New York Times dedicated to my firing as correspondent of TVE [Spanish state controlled TV] in New York, following a televised pre-election interview that I did of Aznar in 1996, who was a candidate for the premiership of the Government was published in this blog on the 10th anniversary of Aznar’s victory (and of my firing). I copy and paste it below:

Editorial or The New York Times:

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After 16 years (what memory!), Jiménez Losantos, the columnist of El Mundo now honors me by comparing me, if only in passing, to Judge Garzón, for the support that both of us have received from editorials in the New York Times. On the other hand, I must clarify that I have never belonged to the PSOE [Socialist Party], although now that this party is completely down and out, I may even feel like joining.

In spite of his good memory, Jiménez Losantos forgot to mention that dozens of editorials similar to that of the NYT, news stories, and articles about my firing from TVE were published in the leading newspapers of the democratic world (I still have almost a hundred now yellowed clippings) to the shame of the then new Spanish Prime Minister, José María Aznar, converted into a persecutor of freedom of the press.

I copy and paste a couple of them that I have on hand in this same blog (more “idiots” FJL would say of the  Financial Times or of The International Herald Tribune, to take one conservative and another progressive newspaper)

Editorial commentary of the  Financial Times:

Front page of The International Herald Tribune:

Fortunately, Bill Kovack, Curator of the Nieman Foundation for Journalism of Harvard University (where I was a student) surprised me by sending a letter to King Juan Carlos with a copy to Aznar (and to the editor of the NYT and other Nieman Fellows) and this provoked widespread global press coverage.

Letter from the Curator of the Nieman Foundation of Harvard University to the King of Spain:

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My children referred to the payment that a judge sentenced RTVE to pay me by declaring my firing wrongful as “the Aznar Fellowship.” Part of that compensation was used to give life to the daily 20 minutos, the most widely read general information newspaper in the history of Spain (and this magnificent web, www.20minutos.es , the third most widely read Spanish language [news ] website in the world.)

In any case, my firing is water over the dam and forms a part of the risks in the journalist trade. But I sincerely hope Federico J. Losantos forgets me. As I said at the beginning, when the extreme right talks about me, I get chills. Although, by calculating probabilities, I am no longer kidnap-able or torture-able but, trust me, I know what I am talking about when I say I am afraid.

“Los bobos del New York Times”, según Jiménez Losantos

Tengo miedo cada vez que la extrema derecha se acuerda de mí. Jiménez Losantos, su abanderado, lo hizo anteayer en su columna de El Mundo. Mi vanidad me impide pasarlo por alto sin refresacar su memoria.

Federico Jiménez Losantos

Para atacar al juez Garzón, apoyado el domingo por uno de los diarios más prestigiosos del mundo, Federico J. Losantos trata de desprestigiar al New York Times como a una cuadrilla de bobos progres. ¡Vamos! ¿El New York Times? Para Federico J. Losantos los redactores y editorialistas del NYT son cuatro mataos que no saben nada de prensa. El atrevimiento y la desvergüenza de FJL – propios de una ignorancia activa- me producen escalofríos.

Copio y pego el párrafo en cuestión de su columna “Comentarios liberales” (¿liberales?) en el diario de Pedro Jota del pasado lunes:

“Alguna vez he dicho que sólo hay algo más bobo que un progre europeo y es un progre norteamericano. Desde aquel grotesco editorial contra Aznar titulado A chill in Spain (por despedir de RTVE a un propagandista del PSOE esposado a la sección editorial del NYT), la Biblia Progre no me había dado tan estrepitosamente la razón.”

El editorial del New York Times del domingo sobre Garzón quedó recogido íntegramente en este blog. Pueden revisarlo si quieren. El otro editorial (“Un escalofrío en España”) citado por F.J.L que el New York Times dedicó a mi despido como corresponsal de TVE en Nueva York, tras la entrevista preelectoral que le hice a Aznar en 1996, como candidato a la presidencia del Gobierno, quedó recogido en este blog en el décimo aniversario de la victoria de Aznar (y de mi despido). Lo copio y pego a continuación:

Editorial de The New York Times:

 

 

 

 

 

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Traducción oficial del editorial del NYT, aportada al juicio contra RTVE, que gané, por mi despido improcedente:

Un escalofrío en España

“José María Aznar ganó las elecciones como nuevo Primer Ministro de España el pasado mes de marzo, en parte por convencer a los votantes de que había modernizado completamente su partido de centro derecha, Partido Popular, limpiándolo de toda nostalgia por las prácticas anti-democráticas de la dictadura de Franco. Ahora tendrá que volver a convencerles tras el despido con mano dura del jefe de la corresponsalía de Televisión Española en Nueva York, José Martínez-Soler, y otros cuatro corresponsales.
El Gobierno Aznar dice que despidió al Sr. Martínez-Soler para ahorrar dinero. Pero más bien parece una represalia por una entrevista de la campaña en febrero en la cual el Sr. Martínez-Soler le sacó los colores al Sr. Aznar con una referencia puntual a la vieja guardia de la derecha del Partido Popular. Si la impresión de represalia perdura, tendrá un efecto escalofriante sobre otros periodistas que trabajan para la televisión estatal española.
El tema que el Sr. Martínez-Soler abordó era legítimo, por muy incómodo que fuera para el Sr. Aznar. La era de Franco pasó no hace tanto tiempo. Muchos que sirvieron al dictador mantuvieron posiciones de influencia en los mandos del partido conservador hasta bastante recientemente. Tampoco estaba el Sr. Martínez-Soler discriminando al candidato conservador dándole un tratamiento más duro que a los demás. Hizo preguntas igualmente incómodos a los rivales socialistas.
El Sr. Aznar tiene el derecho de hacer sus propios nombramientos para los más altos cargos de la política de emisión. Pero a los periodistas profesionales, si sus informes han de ser creíbles, necesitan estar libres de la presión política. Las libertades democráticas de España son demasiado preciosas, y ganadas demasiado recientemente, para ser tan pisoteadas y tan descuidadamente. El Sr. Aznar debe moverse rápidamente para deshacer el daño”.
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Al cabo de 16 años (¡qué memoria!), me honra ahora el columnista de El Mundo comparándome, siquiera de pasada, con el juez Garzón por el apoyo que ambos hemos recibido en sendos editoriales del New York Times. Por otra parte, le aclararé que nunca he militado en el PSOE aunque, ahora que está completamente hundido, me dan ganas de apuntarme.

Pese a su buena memoria, Jiménez Losantos olvidó mencionar que docenas de editoriales semejantes al del NYT, crónicas y articulos sobre mi despido de TVE fueron publicados en los principales diarios del mundo democrático (conservo casi un centenar de recortes ya amarillentos) para vergüenza del entonces flamante presidente del Gobierno español, José María Aznar, convertido en perseguidor de la libertad de expresión.

Copio y pego un par de ellos que tengo a mano en este mismo blog (otros “bobos” que diría FJL del Financial Times o del International Herald Tribune, por tomar uno conservador y otro progresista)

Comentario editorial del Financial Times:

 

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Traducción oficial aportada en el juicio:

Costumbres españolas

 

“El nuevo gobierno del Partido Popular de España puede estar moviéndose hacia una economía más abierta, pero no está haciendo mucho por la tolerancia política. Los cambios de plantilla en organismo estatales no se están limitando solo a los puestos mas altos. En la autoridad emisora RTVE, por ejemplo, llegan muy abajo dentro de la organización.
El Primer Ministro José María Aznar evidentemente no ha perdonado una entrevista de TVE que tuvo durante la campaña electoral en febrero.
Los partidos entonces tenían dificultades para llegar a un acuerdo sobre un entrevistador para los candidatos principales, pero finalmente acordaron quedarse con José Antonio Martínez Soler, un periodista presentador muy conocido, que acababa de ser enviado a Nueva York como corresponsal jefe en EE.UU. de la televisión estatal española.
Martínez Soler, 49 años, puede estar ahora dándose patadas por un lapsus de tacto durante la entrevista con Aznar, cuando se refirió a la vieja guardia del Partido Popular como “Parque Jurásico.”
Veterano miembro del programa prestigioso de la Fundación Nieman de Periodismo de la Universidad de Harvard, también habia chocado con la anterior administración socialista.

Antes de ello, poco después de la muerte de General Franco, como un jóven director de una revista, fue secuestrado, torturado y sujeto a una ejecución simulada, tras escribir un artículo sobre la paramilitar Guardia Civil. Esta vez solamente le han despedido de su trabajo como corresponsal.
Esto es progreso.”
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Primera página del International Herald Tribune

 

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Afortuadamente, Bill Kovack, director de la Fundación Nieman de Periodismo de la Universidad de Harvard (de la que soy antiguo alumno) me sorprendió al enviar una carta al rey Juan Carlos con copia a Aznar (y al director del NYT y a otros Nieman Fellows) y eso provocó tan amplia cobertura en la prensa a nivel mundial.

 

 

Carta del Curator de la Nieman Foundation de Harvard al Rey de España

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Traducción oficial de la carta del Curator de la Nieman Foundation for Journalism de Harvard University al Rey de España, aportada al juicio contra la RTVE de Aznar.

Al Rey Juan Carlos

Madrid, España

Su Excelencia:

Le estoy escribiendo urgentemente para llamar su atención sobre un asunto grave de interferencia con la libertad de prensa y libertad de expresión que acaba de llegar a mi conocimiento. La decisión del nuevo gobierno del Primer Ministro José María Aznar de despedir a José Martínez-Soler como corresponsal de TVE es un golpe grave a la imagen de una sociedad civil que nutre los derechos de sus ciudadanos.

Periodistas por el mundo están bien familiarizados con el coraje y la integridad de José Martínez-Soler. Sabemos el precio que tuvo que pagar una vez por su devoción a los valores de los derechos humanos. Todos quedamos anonadados (pasmados, aturdidos) al oír las noticias de la decisión de despedirle de su trabajo como corresponsal en EE.UU. En solamente ocho meses había demostrado una rara habilidad para comunicar los sucesos en Estados Unidos a su audiencia en casa. Igualmente importante, nos ha ayudado conocer una nueva y emergente España. Un seminario que dirigió con otros “Fellows” de la Fundación Nieman de Harvard, anteriormente este año, fue de los más interesantes e inspiradores que hemos tenido en todo el año. La promoción entera de los “Fellows” Nieman se une a mí al expresar nuestra consternación por el comportamiento de la nueva dirección de TVE.

Este episodio lastimoso es especialmente desalentador en un momento de una mayor esperanza engendrado por el desarrollo de una Europa más integrada y unida a favor de los principios de los derechos humanos.

Respetuosamente pido que utilice su influencia para deshacer la decisión de silenciar la voz valiosa de José A. Martínez-Soler y establecer un precedente que guiará a los que respetan el valor del derecho de un pueblo a la voz y expresión libre mientras nos acercamos a otro milenio.

Respetuosamente suyo,

Bill Kovach

Curator (director o presidente)

Copia: Primer Ministro José María Aznar

Jorge Sanchez Gallo, TVE

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A la indemnización que el juez obligó a RTVE a pagarme, al declarar improcedente mi despido, se refirieron mis hijos como “la beca Aznar”. Una parte de ella sirvió para dar vida a 20 minutos, el diario de información general más leído en la historia de España (y a esta magnífica web, www.20minutos.es, la tercera del mundo en castellano).

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En todo caso, mi despido ya es agua pasada y son gajes del oficio. Pero, sinceramente, prefiero que Federico J.Losantos se olvide de mi. Como dije al principio, cuando la extrema derecha habla de mi me dan escalofríos.  Afortunadamente, por cálculo de probabilidades, ya no soy secuestrable ni torturable, pero se de lo que hablo cuando digo miedo.

 

Ensanchamos la libertad: 25 años de la TV matinal (II)

“¡Shalom Israel!”, dije en directo. “¡Buenos días Sefarad!”, me respondió una voz temblorosa desde Jerusalem. Se me puso la carne de gallina. Tal día como hoy, hace 25 años, España reconocía de madrugada la existencia del Estado de Israel. Se cerraban, de golpe, 500 años de desencuentros entre españoles del interior y españoles del exilio, desterrados por los Reyes Católicos. Fue emocionante y tuve el privilegio de ser el primero en dar esta noticia por televisión.

Samuel Hadas, primer embajador de Israel en Sefarad

Teníamos casi todo el programa informativo “Buenos días” preparado cuando, en plena madrugada, recibí en el Pirulí la llamada de nuestro corresponsal en Bruselas. Me dijo:

“Samuel Hadas y Máximo Cajal se han reunido esta noche en un hotel de La Haya, en secreto, y han intercambiado notas para establecer relaciones diplomáticas plenas entre Israel y España”.

Los diarios de pago (entonces aún no habíamos creado 20 minutos) estaban imprimiendo y repartiendo sus ediciones sin la gran noticia. EFE aún no la había confirmado, pero nuestra fuente era solvente. ¡Manos a la obra!

Teníamos que cambiar completamente el informativo para despertar a los españoles con la noticia exclusiva de aquel encuentro histórico, casi clandestino, al cabo de 500 años, en tierras holandesas.

Casa Sefarad en Códoba

De madrugada era dificil convocar a nuevos invitados españoles e israelíes (incluidos músicos y expertos sefarditas) sin levantar la liebre a la competencia. Liana, Mirenchu, Milagros y Rafa lo consiguieron. Y Juanlu Castillo, nuestro jefe de producción, hizo el milagro de conseguir una ventana en el satélite para establecer un duplex inédito con la televisión de Jerusalem. Allí amanece un par de horas antes que en España, pero la emisora estaba cerrada a cal y canto y el personal seguía durmiendo en el Medio Oriente.

Afortunadamente, en Boston era aún la hora de la cena y pude localizar y movilizar a mi amigo Zvi Dor Ner, colega de la Universidad de Havard en la Nieman Foundation for Journalism (promoción 1977), quien despertó sin contemplaciones a un colega de la TV de Jerusalem para que abriera la emisora y conectara, en directo, con Televisión Española a las 7:30 en punto de esa mañana. Preferiblemente queríamos hablar con algún compatriota sefardita que aún hablara ladino, una lengua tan parecida a la de Cervantes. La noticia lo merecía. Jamás se habían conectado oficialmente españoles y judíos por satélite ni por paloma mensajera desde que estos últimos fueron explusados de España en 1492.  Y no estabamos seguros de conseguirlo con éxito en aquella fría madrugada del 17 de enero de 1986.

Tras la carta de ajuste, aparecieron en pantalla las imágenes del amanecer en la Alcazaba y la bahía de Almería, con el Cabo de Gata perfilándose por el Oriente. La música de fondo (hasta que me descubrieron) era, naturalmente el fandanguillo de Almería. Luego, el reloj de TVE marcó las 7:30 horas y el realizador (José María Fraguas, alias Pirri y/o Pirracas, tío de Toño Fraguas, uno de los fundadores de esta web) me enchufó la cámara 1.

Desde que creamos el primer informatico matinal, yo solía abrir el programa saludando, aleatoriamente, en las cuatro lenguas españolas. Entonces nos pareció una innovación en pro del consenso lingüistico:

Egunón, Bon día, Buenos días, Bos días”.

Un servidor, en el "Buenos días"

Sin embargo en la madrugada de tal día como hoy, hace 25 años, improvisé, sin apenas pensarlo, un saludo distinto para comprobar si había alguien, en Oriente, al otro lado del satélite. Dije simplemente:

“¡Shalom Israel!”.

No hubo respuesta. Solo algún ruido lejano.

Para dar tiempo a los técnicos, aproveché entonces para anunciar que, por primera vez en 500 años, tratábamos de conectar en directo con compatriotas sefarditas de Jerusalem. Y di la noticia: España e Israel habían decidido de madrugada reconocerse mutuamente y abir embajadas. Por el pinganillo que tenía acoplado a la oreja, escuché las voces entusiastas de Pirracas. Había conseguido conectar con la TV de Jerusalem.

Repetí, no sin emoción, el saludo de rigor, inédito en España:

“¡Shalom Israel!”

Esta vez, sí. Una voz profunda, parsimoniosa, solemne, separando las sílabas y con acento ladino, conservado con mimo a través de cinco siglos, me respondió, alto y claro:

“¡Bue nos  dí as,  Se fa rad!”

A partir de ahí, se nos puso a todos -como digo- la carne de gallina. El programa monográfico (de 7:30 a 9:00) fue una cascada de emociones, de risas y lágrimas, contenidas durante 500 años.

¡Cómo me gustaría haber guardado una copia de aquel informativo! Valió la pena ser periodista y haber creado la TV matinal aunque solo hubiera sido por haber hecho posible aquella conexión entre dos países, entre millones de almas gemelas separadas cruelmente por la intolerancia.

Luego, como Martín Luther King, también yo tuve un sueño:

Algún día, periodistas palestinos e israelíes de Hebrón, de Jerusalen, de Ramala, de Tel Aviv o de Qalquilia, separados cruelmente por la misma intolerancia, se conectarían, vía satélite o, mejor aún, personalmente, para saludarse y abrazarse como hicimos nosotros en aquella mañana memorable del 17 de enero de 1986. Y se intercambiarían el saludo con estas mágicas palabras (tan parecidas) de paz:

“¡Shalom Israel!”

“¡Salam Palestina!”

Aún no me he despertado de ese sueño maravilloso, desgraciadamente inédito. Esa sí que sería (y algún día será) una buena exclusiva.

Conquistando la libertad palabra a palabra (English version)

Me acaba de llegar el enlace de Internet del último número del Nieman Report de la Universidad de Harvard sobre “Coraje en el periodismo”.

Incluye un artículo mío, corregido -claro- por mi chica, sobre la conquista de la libertad en España palabra a palabra.

Son reflexiones que cualquier asiduo a este blog conoce de sobra, pero las incluyo aquí, aunque están en inglés, porque no pierdo la esperanza de traducirlas al castellano y conservarlas en este archivo, en la sección de “recuerdos de periodistas”.

En realidad fueron mis colegas Nieman de Harvard (y mi familia) quienes me convencieron de que escribiera, por primera vez en 30 años, sobre mi secuestro al final de la dictadura de Franco. Lo hice primero en este blog y luego lo resumí para ellos en este artículo.

Nieman Reports

Summer 2006 Issue

Summer 2006 Table of Contents > Reflections on Courage: International >

Climbing to Freedom Word By Word

Reflections on Courage

International

Climbing to Freedom Word By Word

‘… our ethical and political convictions gave us strength to resist and keep advancing.’

By Jose A. Martinez-Soler

I will never know if I am a courageous or cowardly journalist, especially while being tortured or facing a mock firing squad execution of a paramilitary commando. In those horrific circumstances, which happened to me on March 2, 1976, my body was battered black and blue, my face burned and bloody, and a gun was pointed at my forehead two hand-lengths away. A kidnapper was slowly counting; he would shoot me on three if I did not reveal the identity of my sources. Those guarding me from behind stepped aside, as their footsteps rustled the leaves.

Coverage of Martinez-Soler’s

kidnapping and beating in the

(London) Sunday Times

I do not know if I would have had the courage to keep secret the names of my sources, but I did not betray my sources because I never knew their real names. My confidential military sources knew what they were doing and wisely protected their identity with pseudonyms, while the investigative clues they gave me were easily confirmed in the Official Bulletin of the Army and involved the systematic transfer, i.e. the purging, of democratically minded high-ranking generals to isolated rural areas. Would I have betrayed them had I known their identity? Perhaps, but I will never know.

Ever since that traumatic day, I’ve never considered myself a courageous journalist. I understand those who “tell all” under torture, and I understand fear.

AUTHOR’S NOTE

General Francisco Franco led a military coup against the democratically elected government of Spain’s Second Republic in 1936. Franco ruled Spain until his death in November 1975.

On that day, four or five hooded men armed with machine guns and pistols blocked my car as I was leaving my home in the outskirts of Madrid. They burned my face with a spray, handcuffed me, and drove me to an isolated spot near the top of Sierra Guadarrama, northwest of Madrid. There they interrogated me for nine or 10 hours using the traditional methods of torture to obtain the desired information. I was “obliged” to sign an official declaration that was to be used against two top ranking generals of the Civil Guard whom they considered anti-Francoists.

Just before nightfall, the kidnappers abandoned me in the mountains but threatened to kill me and my wife, Ana Westley, also a journalist, if I ever denounced what had happened. I was terrified. After leaving the hospital, where Ana and I felt unsafe, we decided that I could at least try to annul my “official” declaration. I went to a night court and said that I had been beaten and was forced to sign something official, “three carbon copies,” but that I suffered from traumatic amnesia and could not remember details. After I did that, we received death threats over the telephone while journalists demonstrated (illegally) in the streets.

RELATED WEB LINK

“My Kidnapping: A day like today, 30 years ago …” (PDF)

For convalescence, we went into hiding for several weeks. Upon our return home there were more death threats. We were given police protection, and I applied to the Nieman Foundation. Ever since the kidnapping, I have been afraid to confirm publicly, in writing, the details — just in case. In an exercise of catharsis, as I prepared this article, for the first time I have written a full account of the experience, which is now on my personal blog, along with some pictures taken of me in the hospital.

Journalism in a Dictatorship

In writing now about this experience, I want to reflect about what happens to the practice of journalism when one’s words are subjected to official censorship or when freedom of expression is threatened. One thing I have learned is when readers live in a dictatorship, they know that the supreme source of information is the dictator. Therefore, they distrust the official press and believe very little of what journalists, who are bound by censorship and hobbled by judicial threats, publish. Yet they’re able to decipher facts and opinions written between the lines, so as journalists we work hard to establish a privileged thread of communication through complicit winks, subtleties, humor and layered meanings that are largely invisible to censors.

Franco’s dictatorship controlled the large tectonic plates of Spanish society, but journalists managed to communicate through the fissures among these plates. Using euphemisms, parables and humor, we found ways to zigzag around official control and transmit messages at the least possible risk. The censors, for example, forbid the use of the word “strike.” Franco’s police sequestered the weekly newsmagazine, Cambio 16, for publishing information about a strike, so the next week I wrote a story about the same strike but called it a “technical worker stoppage.” Nothing happened. And just before the death of Franco, one of his ministers, who had been a press censor, solemnly declared: “From now on, we will call a strike a strike.” His statement made headlines. And when democracy came to Spain, the dictionary was restored to journalists.

During Franco’s time, we also learned to print the riskiest information in centerfolds that could be easily removed. That way, if the censor banned the article, we could quickly reprint it with the required changes or replace it with another innocuous feature, thereby avoiding a costly sequestering of the entire publication. Another technique involved substituting objectionable paragraphs with photos.

But the dictatorship also learned to read between the lines. Dozens of times I was indicted for so-called press or opinion “crimes.” With my article about the Civil Guard, in addition to being kidnapped I was indicted by the department of military justice on charges of sedition, despite being a civilian. I did not have a court martial, thanks to an opportune general amnesty for press crimes decreed by King Juan Carlos later that year (1976), just as I accepted my Nieman Fellowship.

These are ways that freedom of expression emerged word by word under the long dictatorship of General Franco. Every banned word and image we managed to defeat was another

A kidnapper was slowly counting; he would shoot me on three if I did not reveal the identity of my sources.

step on our upward climb toward freedom and democracy. For us, there could be no retreat, and our ethical and political convictions gave us strength to resist and keep advancing. In doing this, we were not displaying courage but professional integrity. For this, we would take some risks, but not too many. Actually, we were fairly prudent, and we became artists at simulation and mockery. We were experts at subtly slipping in a word here, another there. We moved about in a dictatorship — and still we move about in our democracy — like a pendulum that looks for equilibrium between passion for the truth and the instinct for survival, between costs and usefulness.

I do not believe that journalists deserve any more merit than doctors, lawyers, teachers, firemen, or engineers who also try to do their job well. The difference is that we work with material that is highly inflammable or explosive — words that give form to ideas and news events. Like others, we only want to do our job well, and we know risks come with the job. But for us, the compensation — when we manage to publish what we intended to publish — is immediate, intense and priceless. I cannot calculate how many times we put ourselves at risk in order to publish a dangerous bit of news. But was it out of personal courage or just for the satisfaction of doing a story well? Or was it for personal vanity?

On February 23, 1981, an attempted military coup suddenly made it painfully apparent that Spain’s young democracy was shockingly fragile. Tanks rolled into Spanish TV and radio stations and all broadcasts, except military marching music, were suspended. The tanks rumbled on toward newspapers. Members of Parliament, and the entire cabinet of ministers, were held hostage for 18 hours by machine-gun toting Civil Guards. When a Spanish TV cameraman managed to leave his camera running, he filmed the coup, and this was later aired throughout the world.

The Parliament members were served sandwiches wrapped in the front page of a special edition of El Pais, the leading paper, with the headline, “El Pais with the Constitution: The coup in the process of failure.” Receiving those words gave hope to the hostages and government ministers who had no news from the outside; they also disconcerted the coup perpetrators. Had the coup triumphed, it is not hard to imagine the fate of those journalists, photographers and cameramen.

Four days after the coup failed, I wrote a story in El Pais that told how the coup attempt was experienced in Brunete, a nearby town outside of Madrid that had been an important battlefront during the civil war. With the coup thwarted, I never considered any special risks involved with doing this story, even though democracy was obviously still fragile under constant military surveillance by the die-hard followers of Franco. Was I daring? Courageous? Irresponsible? What I was doing is only what journalists do in telling an interesting story of tension and inflamed passions in a small town.

That afternoon, the mayor of Brunete visited me and said, “I come unarmed,” which I took to be a threat. The mayor warned me that he could not “contain” some villagers who were planning to burn our house down that night because they were angered by my story titled, “It’s not an argument, woman, it’s another uprising!” After hearing this, we called the national police and my wife, my three-year-old son, and I took refuge that night in the house of Reuters bureau chief, François Raitberger. Nothing happened to our house, and the town’s soccer team won a game against a neighboring town, so the passions dissipated. That, and perhaps a call to order from the national police.

Journalism in a Democracy

Twenty years after my kidnapping, in fully democratic Spain, I was the television interviewer of candidates for prime minister on state controlled TVE during the electoral campaign of March 1996. I had been called in from New York, where I was bureau chief, to do the interviews. I asked the Popular Party challenger what I thought was an easy, even friendly, question about what he would do with the extreme right wing members of his party, who were popularly termed the “Jurassic Park.” The candidate, Jose Maria Aznar, bristled, fudged a reply, and went on to win the election.

RELATED WEB LINK

Martinez-Soler loses his

job with Spanish Television

(Spanish only)

– 20 minutos)

Early in his term as prime minister, Aznar’s government fired me from my jobas the New York bureau chief of Spanish Television. So much for freedom of expression in a new democracy! What journalist would not reconsider his or her questions on the next interview? For me, it became very difficult to find work again in Spain despite support I received worldwide from journalists. The New York Times published an editorial titled, “A Chill in Spain,” and the Financial Times ran an opinion piece titled, “Spanish Practices,” which ended with these words:

“Martinez-Soler, 49, may now well be kicking himself for a lapse in tact during the Aznar interview when he referred to the Popular Party’s old guard as ‘Jurassic Park.’ A former fellow of Harvard University’s prestigious Nieman journalists’ programme, he had also clashed with the previous Socialist administration. Before that, shortly after General Franco’s death, as a young magazine editor, he was kidnapped, tortured and subjected to mock execution, after writing an article about the paramilitary Civil Guard. This time he has merely been sacked from his correspondent’s job. That’s progress for you.”

Jose A. Martinez-Soler, a 1977 Nieman Fellow, is the founder and chief executive officer of “20 Minutos,” Spain’s most widely read daily newspaper based in Madrid with 14 editions in major cities.

Table of contents

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(Intentaré traducirlo en fin de semana)