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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

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El armario de Meryl Streep, la actriz “más sobrevalorada”

Tras la polémica con Karl Lagerfeld y el vestido de los Óscar, el estilismo de Meryl Streep se convirtio el pasado domingo en el centro de todas las miradas sobre la alfombra roja de la gran noche del cine.

Puede que la actriz no se llevara el galardón al que aspiraba con su papel protagonista en Florence Foster Jenkins, pero sigue siendo una de las actrices más admiradas del momento no solo por su carrera cinematográfica sino por su activismo por los derechos LGBT y, por lo general, sus discursos que invitan a la reflexión. La actriz, en palabras de Trump, “más sobrevalorada de Hollywood” ha demostrado que no es casualidad el lugar que ocupa en la industria.

Repasando el armario de la actriz, encontramos que sus favoritos son los bordados y estampados de inspiración natural, con flores, olas, o árboles; y sus colores preferidos para la alfombra roja son predominantemente el negro, azul oscuro y en grandes ocasiones el blanco. Para otras ocasiones opta por el traje de pantalón y largos midi.

Y es que Streep, que no le da mucha importancia a la vestimenta, no se caracteriza por llenar páginas por sus estilismos. Como ella misma afirma “la ropa cara es una pérdida de dinero”.

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Stradivarius man, la nueva alternativa ‘low cost’ para hombre

Después de que empezara a vender productos de decoración y complementos de escritorio, a principios de mes, Stradivarius (una de las hijas de Inditex) hacía historia dentro de la marca lanzando una línea masculina.

Después de analizarla detalladamente, en mi opinión supone una alternativa low cost bastante interesante ya que cubre las necesidades de, lo que podríamos considerar, ‘el mercado masculino joven español’, y he aquí el porqué.

STRADIVARIUS

En primer lugar, la línea está compuesta por propuestas poco arriesgadas. Vale que encontramos algún cuello o anchura menos convencional, pero por lo general sigue el estilo de Pull and Bear, Bershka o incluso Zara.

En segundo lugar, los precios pueden resultar interesantes para el público al que van enfocado (hombres jóvenes entre 18 y 30 años), ya que encontramos ropa informal como camisetas, pantalones de algodón, pasamos por los célebres vaqueros y camisas informales y terminamos en algún pantalón más arreglado para esos primeros empleos en los que pueden exigir un dress code más arreglado.

Para que os hagáis una idea de los precios las camisetas oscilan entre 15 y 18 euros, las chaquetas y pendas de abrigo entre 50 y 150 euros, mochilas y bolsas de 20 a 50 euros y zapatillas de 30 a 50 euros. Siendo Inditex sé que no es la mejor calidad del mundo, pero en base a mi experiencia con Stradivarius mujer, son prendas que, si las cuidas, te pueden durar de tres temporadas en adelante.

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Los hombres y su ropa interior, esa complicada relación

Llegado el momento clave, ese en el que nos pueden las prisas y la urgencia, no nos fijamos en la canción que suena, en el pelo del cuerpo o en la ropa interior. Al final todo acaba por el suelo (incluidas las vergüenzas).

Calzoncillos viejos de Elvis a subasta (también subastan pelos de sus pectorales para los más fanáticos). YOUTUBE

Momentos después, cuando empezamos a recoger las prendas por la habitación, como si de una recolección de la uva se tratara, topamos con algo que no es nuestro y lo alzamos. “Creo que estos son tuyos” dices mirando aquella prenda gris difícilmente comparable a tu lencería fina (que puede ser de dos euros del chino, pero cuenta como ‘fina’) y justo cuando estas pasando la pieza de algodón de tu mano a la suya, algo te sorprende.

Aquellos calzoncillos no es que sean de color gris, es que hace 10 años eran mas negros que el pelo de una geisha solo que después de haber pasado lo que parecen dos guerras, una crisis textil de ropa interior mundial o de haber sido entregados en herencia por parte de su tatarabuelo, se han quedado de ese color.

Esta es la cara que pongo (interiormente) cuando me topo con algún calzoncillo ‘añejo’

Otro ejemplo: estas ayudándole a tender la ropa porque eres una novia/amante/amiga enrollada que no vas solo a su casa a gorronearle el Netflix y…sorpresa, un agujero. Pero no un agujerito minusculo de esos que casi tienes que usar espejo con aumento para dar con ellos, no, un pedazo agujero que te cabe la mano, el codo, el brazo y las dos piernas.

Si estas situaciones te resultan ajenas o extrañas es porque los hombres con los que te has topado no forman parte del 45% que llevan la ropa interior desgastada o con agujeros según el estudio de Zeeman junto a MWM2Research. Las explicaciones que dieron al respecto los participantes fueron que los consideran muy cómodos (29% de los encuestados) o que le tienen cariño a su ropa vieja (17%).

Después de sacar el tema en mi entorno femenino, todas coincidíamos en que, en nuestro caso, a la mínima señal de envejecimiento de la prenda, (y ya ni os cuento si llega a haber agujero), asumimos que es el momento de jubilarla. No las reciclamos ni para el gimnasio (como pueden hacer ellos) para estar por casa o para estudiar en la biblioteca. Las tiramos sin miramientos, a no ser que sean bragazas que nos puedan servir para cuando tenemos la regla, que es cuando ya han pasado sus años dorados y pasa a una vida mejor como soporte de compresas.

Lo curioso es que con la variedad de tiendas que ofrecen ropa interior con sus respectiva diversidad de precios, es decir, que no podemos decir que solo exista Armani vendiendo calzoncillos a 50 euros, esta situación se repita entre tantos hombres. Así que, desde aquí, me gustaría hacer un llamamiento por parte del colectivo femenino: RENOVAD DE VEZ EN CUANDO LA ROPA INTERIOR. Es tan sencillo como ahorrar lo que os gastáis en un fin de semana de fiesta, en las entradas de un partido de fútbol, en un juego de la Xbox, o, para la mayoría, es tan sencillo como decírselo a vuestra madre.

De nada.

Blake Lively y su estilo embarazada ‘chic’

La actriz Blake Lively ha demostrado a lo largo de estos dos años que se puede estar embarazada y no ir todo el día en el chándal de premamá de H&M, que es como me planteaba pasar mis futuros embarazos (y posiblemente con un cubo de helado cerca, por aquello de los antojos).

Aunque los vestidos anchos y sueltos parecen la elección favorita de las celebrities que pisan las alfombras (Natalie Portman en los Globos de Oro es el último ejemplo) Lively ha aprovechado un sinfín de ocasiones para marcar tripita y tripón.

Si algo nos enseña es que los kilos extra no son nunca un impedimento para vestir como nos de la gana y lucir estupendas. Y si no me creéis, ojo a los conjuntos:

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Primer embarazo:

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El estilo del excesivo y genial Tino Casal

Puede que lo bailaras, que agitaras la melena que aunque no estuviera lavada con champú de huevo, la habías aliñado con tres kilos de laca que hacían que se mantuviera totalmente estática sobre tus hombreras.

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Exposición de Tino Casal en el Museo del Traje. MARA MARIÑO

Puede que le vieras en un concierto o que la noche que actuaba en la televisión, esperaras inmóvil delante de la pantalla. Pero 20 años después, cualquiera que pasara por mi salón podría jurar que Tino Casal seguía vivo. Yo misma lo juraba cuando mi madre ponía el CD de Eloise algún fin de semana por las mañanas.

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Exposición de Tino Casal en el Museo del Traje. MARA MARIÑO

Cuando ya de adolescente me contó que había fallecido en un accidente de tráfico, recuerdo que me quedaba embobada memorizando la cara que me devolvía la mirada de su disco mientras me preguntaba hasta dónde habría llegado en el panorama musical. Tenía la voz, el carisma, el show, la letra y el estilo. No lo sabía en ese momento, pero años más tarde descubriría que su relación con la moda llegaba a límites insospechados.

Fue este invierno concretamente en la exposición del Museo del Traje dedicada a él de título El arte por exceso. Y es que así era el armario del cantante, excesivo en el sentido de que derrochaba su esencia por donde quiera que lo miraras. “Fui encontrando mi persona a medida que me soltaba la melena y me crecía el tacón” rezaba una de las paredes de la exposición.

En sus chaquetas, camisas y pantalones encontré brillos, mezclas de estampados, de cebra, de leopardo, de serpiente, mezclas de tejidos, encajes, cinturones, correas, tachuelas, lentejuelas, anillos, pieles… e incluso elementos totalmente ajenos a la ropa como insectos de plástico.

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Exposición de Tino Casal en el Museo del Traje. MARA MARIÑO

Su estilo único oscilaba entre un pimp (‘chulo’, aunque me refiero a la personalidad estética llamativa que llevaban a partir de 1970), un vaquero del Medio Oeste y Sandokán. Una especie de mezcla de armarios de los Village People concentrados en uno solo.

Pero para el cantante asturiano, su gusto “es la única forma de ser consecutivo con mi forma de pensar, con mi mundo interior y con el ambiente en que me muevo”.

Todo inspiraba a Casal y fue a partir de los viajes que realizó en 1970 a Londres que se introdujo en el mundo del diseño. Además de una línea de bolsos y de la decoración de pubs o boutiques,  se lanza a customizar sus propias prendas que luego eran lucidas en programas y conciertos, básicas para apoyar su carrera musical: “Si yo quiero vender mis discos, tengo que tener una imagen que responda a lo que está sonando“.

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Exposición de Tino Casal en el Museo del Traje. MARA MARIÑO

Van ya 25 años sin Tino Casal y sigue teniéndome embrujada.

Étnico y desenfadado con el sello de Barbados, el estilo de Rihanna

Desde que apareció en el panorama musical con su umbrella bajo el brazo, Rihanna no ha dejado de hacernos contener las ganas de subirnos a una mesa a darlo todo cuando sonaba alguno de sus temazos.

Es algo mágico, tú escuchas a la de Barbados y al segundo estás tarareando su canción mientras empiezas a andar pisando fuerte (si no te provoca esa reacción es posible que lleves los auriculares desconectados).

Rihanna. GTRES

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Fuera de los escenarios, la artista lleva un estilo mod, o para los que como yo, no tenéis ni idea de los términos modernos model-off-duty, es decir, modelo fuera de la pasarela, que suele estar asociado a prendas cómodas y deportivas.

Rihanna. GTRES

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Mientras que para su día a día más formal escoge estampados étnicos y colores vivos, para la noche y otros eventos, opta por los escotes amplios que revelen su tatuaje unidos al pelo suelto.

Rihanna. GTRES

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Si bien su estilo me rechina en ocasiones (el vestido de noche con el cinturón de apliques no tiene perdón de Dios) su armario cuenta con más de una prenda que podría compartir perfectamente con la artista (si se dejara, claro).

La Nochevieja de Studio 54 de Pull&Bear

A mediados de noviembre con los turrones ya colocados en el supermercado y los Todo a Cien cambiando las calabazas por los abetos, da la sensación de que la Nochevieja se acerca a pasos agigantados. Si eres de las que ya tiene la fiesta pensada, la entrada comprada, y la cena planificada, puedes empezar la búsqueda de tu conjunto para la noche del cambio de sufijo del año.

Pull and Bear también adelanta las fiestas con una colección de fiesta de inspiración setentera con brillos, lúrex y terciopelo que bien podríamos haber visto a las puertas de Studio 54 en Nueva York.

PULL&BEAR

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Complementos: para brillar de la cabeza a los pies

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Zapatos: no aptos para las que padezcan de vértigo

PULL&BEAR

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Vestidos: metalizando la pista de baile

PULL&BEAR

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Monos: largos o cortos

PULL&BEAR

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Bodies: sin miedo a los escotes

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Faldas: triunfarán en dorado y plateado

PULL&BEAR

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Moda para feministas

Sí, puedes ser feminista y depilarte. Sí, puedes ser feminista y estar interesada en la moda. Sí, puedes ser feminista y diez mil cosas más, porque ser feminista no está absolutamente reñido con nada más que la desigualdad entre géneros en detrimento de las mujeres.

Hay muchas formas de demostrar tu feminismo, desde dividir la cuenta cuando sales a cenar o a tomar algo en una cita hasta defender que un hombre pueda quedarse en casa a cuidar de sus hijos mientras la madre trabaja.

Pero si además de llevarlo interiormente, como la mayoría, quieres llevarlo por fuera, hay una serie de prendas que te permiten dejar claro que crees en la igualdad sin tener que mencionar a Caitlin Moran en la conversación.

“Controla tu propio útero”, Frida Kahlo como Rosie the Riveter o “Más feminismo y menos mierda“:

FEMALE COLLECTIVE

FEMALE COLLECTIVE

Querida Cindy, además de diversión, las chicas queremos derechos fundamentales; “Las mujeres son fuertes como el infierno” (y sino pensad en vosotras o en vuestra amiga cuando le toca una regla dolorosa) o “Destruye el patriarcado y relájate”:

FEMINIST APPAREL

FEMINIST APPAREL

Una de las cosas más atractivas para mí es encontrarme con un hombre feminista (que escasean más que la talla 39 en rebajas). Para ellos “Este chico es feminista”, “Feminista: una persona que cree en la igualdad política, social y económica de los géneros” o “El lugar de una mujer es en la casa y en el Senado”.

RED BUBBLE

RED BUBBLE

Una funda del móvil con la definición del término “Feminismo: la noción radical de que las mujeres son personas”, un parche con una axila peluda que reza “¿Esto te ofende?” o un pin de “Pelea como una chica” (porque no tiene nada de malo hacer las cosas “como una chica”) son los accesorios con los que puedes complementar las prendas.

ETSY

ETSY

Lo muestres por fuera o lo lleves por dentro, a fin de cuentas, lo importante es que a tu manera, estés comprometido con la causa.

La aventura de vender ropa usada

Si eres una apasionada de la moda estarás más que familiarizada con ese momento en el que tu armario amenaza, literalmente, con desplomarse sobre ti y por tanto morir sepultada bajo kilos de ropa hecha en Vietnam. Solo hay dos opciones una vez se llega a ese punto: o la das de manera gratuita a una asociación benéfica/contenedor de Humana/amiga buitre que se tira todo el año pidiéndote esa falda o la vendes.

Las apps nos facilitan este trámite. Ya no tienes que hacer un mercadillo en la puerta de tu edificio al estilo Confesiones de una compradora compulsiva (además, seamos sinceras, tampoco tienes ropa tan interesante) sino que desde casa (¡e incluso en pijama!), puedes subir a cualquier aplicación de segunda mano las cosas en las que no estás interesada.

Respiras hondo, coges el montón de ropa a desechar y te propones dejar la página más petada con tu ropa que la web de Zara en rebajas. Empiezas convencida pero al poco te da el ataque de ysiísmo. ¿Y si se vuelve a llevar? ¿Y si me apaña para una boda? ¿Y si…? Asúmelo, tuvo su momento y lleva más de tres años cogiendo olor a madera en el armario. Es hora de hacerle un Next.

Al final, como eres muy apegada a ese bolso que te regaló X y has recuperado alguna cosa que otra con el ysiísmo te quedan tres prendas. Pero bueno, que el ánimo no decaiga, que aún puedes hacer negocio y sacarte unos dineros. Feliz e ingenua cuelgas tus tres prendas como tres soles y te dispones a esperar el aluvión de ofertas. Pero las ofertas nunca llegan. “No lo entiendo” piensas anonadada, “Si es de Mango de 2012 y está como nuevo”.

Al final acabas recibiendo una oferta de mierda unos dos meses después, más o menos el tiempo que te ha llevado olvidar que colgaste la ropa en Internet, la misma que después de tanto tiempo de espera, ha vuelto al armario. Pero como has seguido sin ponértela, haces el esfuerzo y quedas para venderla.

Finalmente, después de acabar convenciendo a la persona de que se lleve tu producto, ya que siempre te ponen alguna pega (“tiene pelotillas en la manga, la suela está despegada, tiene una mancha de lejía, son la talla 38 y en el anuncio pusiste 39…”) acabas consiguiendo tus 10 o 20 euros. Esos que, nada más recibir tan frescos en mano, sabes que irán destinados a esa camiseta de la nueva temporada que fichaste el otro día.

Porque a fin de cuentas, aunque hayamos hecho el intento de vendedoras compulsivas, seguimos siendo compradoras compulsivas.

“No te perforarás pero llevarás ‘piercings’ en la ropa o en el pelo”

Fue lo que dijo la tabla de los Diez Mandamientos de la Moda este 2016 según nos íbamos aproximando al otoño.

Por lo visto, que las perforaciones no te apasionen, no es un impedimento para poder lucir algo como un piercing en el pezón al más puro estilo Kendall Jenner.

Life in perfect disorder. INSTAGRAM

Línea plagada de agujeros de Life in perfect disorder. INSTAGRAM

Para gente como yo, es decir, aquellos que solo con pensar en un piercing en la propia piel les entran los siete males, es una buena forma de sentirnos incluidos en la tendencia.

Viene a ser el equivalente de los que no os queréis tatuar pero habéis gastado unos 20 euros de media en las calcomanías metalizadas temporales.

Ah… la moda y su democratización de las cosas. Me encanta.

Pero ahora, que estoy entrando en esa edad en la que empiezan a pasar por mi cabeza pensamientos (como los llamo yo) “de madre” le veo un gran inconveniente a la tendencia: los enganchones. Os hablo desde la experiencia de una persona que ha llegado a rajar un bolso una vez que se le quedó el asa enganchada en el torno del Metro (vale, era un bolso del Primark, pero tampoco tiré tan fuerte).

Meter una camiseta con piercings en la lavadora es como meter un gato en una tienda de ovillos de lana. Ya puedes reza todas las oraciones a Karl Lagerfeld que sepas para que, en primer lugar, la camiseta, salga como entró, entera y, en segundo lugar, no destroce el resto de tu colada. Pero vamos, que si quieres jugar duro con la ropa lavada es casi más seguro que metas un cinturón de explosivos.

Bolsos de Loewe y Stella McCartney. INSTAGRAM

Bolsos de Loewe y Stella McCartney remasterizados para la ocasión. INSTAGRAM

Y otra cosa, ¿van a venir con recambios? Porque puede que compremos el cinturón de turno con más anillos que la dote de una boda gitana pero, ¿van a ir bien sujetos hasta el punto de no perder ninguno de ellos? Permitidme que lo dude. He perdido piedrecitas de camisetas solo con sacarlas de la percha en la propia tienda.

El culmen de estas ideas, está en los piercings capilares, o como los llamo yo, los “Eh, vamos a dejarnos una pasta en algo que en un tercio de giro de cuello de Raffaela Carrá cantando En el amor todo es empezar van a terminar desperdigados por todo el suelo de la discoteca”.

No, mala idea. Si vamos a dejarnos el dinero que sea en algo que por lo menos nos dure dos días. No vaya a ser que en el primero se nos olvide que salimos con ello a la calle y no hayamos tenido tiempo de subir la foto de turno a Instagram.