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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

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Gigi Hadid, el armario de un ángel (de Victoria´s Secret)

Se que me tocará esperar cincuenta años para ver si esta afirmación se confirma pero estoy convencida de que Gigi Hadid  se convertirá en uno de los iconos de la moda como otras maniquíes anteriormente. Va a ser la Linda Evangelista de la segunda década de los 2000 pero con redes sociales.

Muchas modelos fuera de la pasarela viven en chándal todo el día, pero no es el caso de la supermodelo. Gigi adora la moda y solo hay que echarle un vistazo a sus streetstyles. Además de estar al día con todas las tendencias (vivir rodeada de ellas imagino que tiene que ayudar) tiene un fetichismo especial por las gafas de sol. Nunca la verás peinada de la misma forma ni repitiendo combinación de accesorios.

Entre sus prendas favoritas se encuentran los botines y los pantalones vaqueros. Para las ocasiones más formales la modelo escoge diseños que le resaltan piernas y escotes de vértigo. Aunque también es cierto que de un tiempo a esta parte ha perdido un poco de esas curvas que la convertían en la rara avis (dentro de lo que es la pasarela) de sus compañeras.

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Miranda Kerr se lanza a la piscina del diseño (de vaqueros)

Además de la carrera que Miranda lleva a sus espaldas en el mundo de la moda como maniquí de un sinfín de diseñadores, la modelo está haciendo sus pinitos entre costuras. Su colaboración ha sido una colección cápsula de Mother Denim con trasfondo benéfico.

GTRES/MOTHER DENIM

Y es que parte de los beneficios irán a The Royal Women’s Hospital Foundation, que cuida de mujeres y bebés prematuros en Australia desde hace 150 años. Además de que las donaciones son las responsables del 70% del equipamiento salvavidas en la parte de cuidados intensivos para recién nacidos.

MOTHER DENIM

MOTHER DENIM

Los diseños, por mucho que tengan el plus solidario, son tirando a sositos. Tiene más regusto una papilla de arroz, para que nos entendamos. Que vale que no tiene que marcarse una mezcla de estampados a lo Kenzo, pero sus diseños no le han hecho romperse mucho la cabeza.

Sudaderas, camisetas, faldas, camisetas de los cien a los 300 dólares, es decir, no aptas para todos los bolsillos. Es decir, si eres estudiante/becaria/fashion blogger definitivamente la colección NO está a tu alcance. A no ser que pretendas alimentarte de aire, claro.

Kendall Jenner, el estilo de la Kardashian modelo

Lo sé, lo sé, aunque Kendall es solo Kardashian por parte de las otras hijas que tuvo su madre Kris Jenner, la considero parte de la familia de la gran K. Y es que hemos visto a la modelo desde dándole ‘colos’ a sus sobrinas hasta apoyando a Kanye West en la presentación de su nueva colección.

La modelo del ‘Klan’ divide su tiempo entre familia, amigos, trabajo y, por supuesto, gimnasio. Lo mismo te la puedes cruzar por Los Ángeles en chándal oliendo a sudor (aunque seguramente su sudor olerá a Calvin Klein, no como el del resto de los mortales) que de paseo con amigas con los piercings de sus pezones transparentándose.

Kendall Jenner, una de las más fieles seguidoras del mod (model off duty o en otras palabra “Me visto con lo primero que encuentro que me da pereza currarme el conjunto”), no renuncia a las zapatillas ni a los botines, sus dos calzados fetiche, aunque bien es cierto que para eventos y alfombras opta por sandalias de tiras.

Aunque no les unen lazos de sangre, Kendall comparte con sus hermanas el gusto por la transparencia, los escotazos y el ‘enseñar chicha’ en general, algo que la mayoría de sus outfits tienen en común.

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Por qué Victoria’s Secret 2016 me huele a podrido

El otro día leí un tuit en el que una mujer afirmaba que la noche del desfile de Victoria’s Secret era la noche en la que todas las mujeres perdían la autoestima.

Y es que seamos sinceras, algunas de las modelos más bellas del mundo con su más de metro ochenta de altura, sin una pizca de grasa, es algo que puede hacer sentir un poco amenazada a cualquiera.

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Sin embargo este año me he propuesto analizar con ojo crítico el desfile de la firma lencera y hay una serie de cosas que no es que no huelan bien, es que apestan.

Para empezar, el desfile es, desde el primer momento, (desde la preparación en el backstage de hecho) una oda a la artificialidad: depiladas hasta el extremo, pestañas postizas, maquillaje, extensiones, rellenos que te colocan el busto a la altura de la glotis…

El ambiente de felicidad máxima en todo momento, sonriendo a las cámaras, haciendo corazones con las manos o el símbolo de victoria con los dedos, es tan forzado que no me lo creo. Vamos a ver, no puede ser que no pierdan la sonrisa en ningún minuto de las horas de preparación para el desfile, no me creo que a ninguna no se le escape un bostezo, se suene los mocos o beba un vaso de agua.

Bueno, eso último sí que tiene sentido, ya que pasan las 12 horas antes del desfile sin comer ni beber nada. Además de que sus estrictas dietas se basan en las frutas, verduras y proteínas, para los días previos toman zumos detox y purés. Y todo esto acompañada de jornadas maratonianas de entrenamientos que ríete tú de las pruebas de Hércules: boxeo, kickboxing, entrenamientos de fuerza, abdominales, running spinning que complementan con yoga, ballet y pilates. Me tienes a mí una semana entrenando como una espartana y comiendo solo purés y termino asesinando a mi entrenador.

@flavialucini is SO ready for the #VSFashionShow. Be sure to watch her on Dec. 5! #regram #TrainLikeAnAngel

A video posted by Victoria Sport (@victoriasport) on

El ideal de belleza de Victoria’s Secret debería evolucionar y adaptarse a la sociedad actual que tiene otras demandas de mercado, es decir, dejar de vender una belleza tan concreta: que no supere ni los 30 años ni la talla 34.

Porque mientras que otras marcas como Aerie apuestan por no retocar a las modelos de sus campañas y elegir a mujeres con estrías, Victoria’s Secret sigue transmitiendo la misma imagen que hace 20 años.

La única diferencia que he encontrado respecto a otros años es que han salido diseños sin tanto relleno como sus habituales push ups. Hay sujetadores de Victoria’s Secrets que te dan para rellenar varios cojines y te sobra para un oso de peluche.

Pero bueno, tú se lo ves a Irina Shayk y vas emocionada a gastarte tus casi cien euros en el sujetador de turno cuando nunca va a quedarte igual de bien que a ella. Los fittings, esos misteriosos fittings de los que has oído hablar, son para adaptar los conjuntos a medida de las modelos, mientras que los que encuentras en tienda son fruto de la producción en masa.

Más y más perdidas a cada año que pasa, recortes en los puestos de trabajo de la firma, una emisión que ha pasado de la exclusividad a ser transmitida en directo… Quizás es el momento de que las alas de los ángeles de Victoria’s Secret vuelen empujadas por otros aires, los del cambio.

“Ser modelo de talla grande no significa comer más, sino cuidarse más que una modelo convencional”

Hace unos meses me dedicaba a criticar concienzudamente aquello que muchos medios habían bautizado como ‘revolución curvy. Porque, sinceramente, no veía en primer lugar mujeres de tallas grandes como tal (ya sabéis cual es mi opinión respecto a este tema. Una talla 40 para mí NO es curvy) y en segundo lugar, el hecho de incluir de manera excepcional una modelo de estas características en una publicación llena de modelos de la talla 34 no llegaba a convencerme.

No, así no se empieza una revolución ni mucho menos. Una revolución se empieza haciendo de las modelos de tallas grandes una fuerza competitiva dispuesta a ‘dar caña’ laboral en el mundo de la moda, algo que ha hecho Patricia Guillén, la creadora de Plus Size Models, agencia de modelos dedicada únicamente a modelos de tallas grandes.

modelosplussize

“En junio de 2014 cree mi propia firma de moda, PG by Patricia Guillén, el sueño de mi vida. Yo soy talla grande y siempre he tenido muchos problemas para encontrar ropa de mi talla y encima la que encontraba los cortes sentaban fatal: los estampados horrorosos, las prendas las hacían para taparnos… Nos sentíamos mal con nosotras mismas. Pasados unos meses del lanzamiento de la marca, me ofrecieron desfilar junto con otras marcas de bastante reconocimiento en el Casino de Gran Vía de Madrid”.

El problema fue que Guillén quería modelos acordes a la línea que había diseñado, por lo que empezó una búsqueda por las agencias madrileñas: “Sus respuestas eran positivas. <<Sí, claro que tenemos. Te mandamos los composites>>. Me llevaba la sorpresa de que eran talla 42, 44 o 46 la más grande. Para mí personalmente eso no son tallas grandes, yo quería chicas de la talla 50 o 52. Y me resultó imposible encontrar agencias con chicas de estas características”.

Tras proponer a amigas suyas que desfilaran, la animaron a crear una agencia que les diera oportunidad de trabajar en el mundo de la imagen. No solo el recibimiento en su entorno tuvo una buena acogida, sino que le llegaron solicitudes de todo el mundo: “Nos llegan inscripciones de fuera de España: Colombia, Brasil, México, Puerto Rico, EEUU etc. Y todas con la misma ilusión, poder trabajar en el mundo de la imagen ya sea en su país o fuera de él. Una anécdota es que en el 2015 se nos colapsó el servidor dos veces de tantas inscripciones, no nos da tiempo a contestar a todas en el mismo día. Hacemos un seguimiento personalizado con cada una”.

“En España queda mucho por hacer. Soy partidaria del Made In Spain, tenemos un producto nacional muy bueno y no le estamos sacando partido. Me entra más trabajo de fuera de España que de aquí. Y es una pena, porque hay muchos trabajos que los he tenido que rechazar por no poder controlarlos debido a la distancia, porque para mí la seguridad de mi modelo es 100% prioritaria”.

Pero hablemos claro, ser modelo no es jauja, ya sea convencional o de tallas grandes: “Una modelo plus size se cuida, tiene que hacer ejercicio y llevar una dieta equilibrada. Ser modelo de talla grande no significa comer más, de hecho se cuidan más que las convencionales. Deben mantener sus medidas ya no solo por el trabajo si no por salud”.

Pero además de la vida sana deben cumplir otros requisitos, como dice Guillén: “La mayoría de nuestros modelos superan la talla 46 pero no queremos dejar a nadie fuera, asi que abriremos nuestro campo desde la talla 40″.

Medir por lo menos 160 cms (170 chicos), tener una talla 40 como mínimo, ser fotogénico, estar bien proporcionado, tener la piel cuidada o el pelo saludable son algunos de los requisitos físicos. “Una gran sonrisa y expresividad, gran capacidad de trabajo en equipo, responsabilidad o proactividad” son otros requerimientos de la agencia.

Pero a la hora de recibir propuestas, es más difícil encontrar trabajo ya que “las empresas no son muy receptivas al tema de tallas grandes, y muchas de las marcas que utilizan tallas grandes usan las mismas chicas siempre, ya sea por tema económico o porque no piensan que haya más mercado” dice Guillén.

Pocas experiencias laborales pero “todas positivas porque de todas he aprendido.
La experiencia con las modelos en las sesiones de fotos o desfiles para que cojan práctica ha sido espectacular: ver cómo se unen por hacer un buen trabajo, cómo van creciendo en cada sesión, cómo van madurando y cómo la confianza crece ante la cámara hasta el punto de que algunos fotógrafos se han sorprendido de lo que dan. Somos una gran familia curvy que irá creciendo más y más”.

Guillén se muestra positiva mirando hacia el futuro: ” Queremos convertirnos en una agencia importante donde poder dar formación y trabajo a muchos chicos y chicas, donde podamos convivir con el resto sin que nos miren por nuestra talla o tamaño”. No considera que la agencia sea un rival para las agencias de modelos convencionales: “Pienso que cada uno tiene su mercado y su parcela de trabajo. Yo he trabajado con agencias convencionales en desfiles junto con otras marcas y la verdad es que muy bien el trabajo en equipo. No tengo queja”.

El hecho de que se cree una agencia especializada en modelos con estas características, “agencias que han sacado un apartado de modelos xl” o “certámenes de belleza de talla grande” son pequeños pasos que, si se consolidan, conseguirán la inclusión de estas modelos en el mercado además de lograr reflejar una visión más abierta en cuanto a aceptación del cuerpo femenino se refiere.

“Plus Size Models quiere dar mucha guerra, y está haciendo mucho ruido en todo lo que puede. Queremos llamar la atención de todo el mundo para demostrar que nosotras también podemos realizar trabajos como pueden ser una sesión de fotos Boudoir, novias conmezcla de tallas, Pin Up, piscina, picnic, etc. Hay que salir de lo establecido de la sociedad para que nos hagan caso. Nuestro lema es ‘Las Curvas Invaden La Ciudad’ y ese es el propósito.

Un hombre gordo y peludo también puede ser modelo de ropa interior

Imagínate una campaña de calzoncillos sin abdominales, sin las ‘uves’ debajo del ombligo, sin marcar músculos de ningún tipo; una campaña protagonizada por hombres del montón como los que te rodean en tu día a día: hombres como tus primos, tus hermanos, tus compañeros de trabajo o el carnicero del supermercado. Me refiero a aquellos que viven felices con su tripita de las cañas del fin de semana y un pecho peludo que es la envidia de todos los ‘wookies’. Esos hombres que no se sienten menos atractivos por no unirse a la moda de la depilación o por no vivir por y para el gimnasio. Porque, afortunadamente, para gustos los colores (y los hombres).

Lo fofisano también es sexy. DUDEOIR

Lo ‘fofisano’ también es sexy. DUDEOIR

Así presentaba la marca American Eagle #AerieMan, su nueva campaña de calzoncillos de ‘hombres reales’. Y sí, ya sé que los hombres que se cuidan, que se depilan o que tienen más músculos que todos los muñecos de Superman del mercado también son reales, pero con ‘reales’ la marca se refería a ‘comunes’, porque la realidad es que son más abundantes.

Este año, aprovechando que las modelos curvy han abierto un poco la puerta de la diversidad de tallas, decidieron hacer una campaña que promoviera la aceptación personal a través de modelos ‘alternativos’ y para ello eligió hombres con ‘cuerpos de padre’ (también llamados ‘fofisanos’ o cuerpo-de-Leo-DiCaprio) y vello corporal en una especie de celebración de aquellos hombres que se quieren tal y como son. Las fotos de la campaña, sin retocar, tenían como eslogan “El real tú es sexy”.

Devon. YOUTUBE

Devon, el surfero rastafari. YOUTUBE

Los hombres elegidos fueron Kelvinun blogger de moda apasionado por los sombreros y los baños de burbujas (nota mental: buscarle y convertirle en mi mejor amigo) que esperaba que sus fotos sin retocar fueran inspiradoras; Devon, que viene a encajar en el perfil del típico surfero ‘rastafari’ (pero con pelo largo en vez de rastas) cuyos calzoncillos llevaban estampados la hoja de marihuana; Doug, que es muy hipster porque en el vídeo hace yoga y no come carne (además de que creó una página de Facebook para que hombres ‘comunes’ se hicieran sesiones de fotos eróticas para sus parejas) y Matt, que, a diferencia de los otros tres, es un modelo profesional pero lleva gafas, es decir, aunque es guapo, es listo, nos viene a decir el vídeo (un cliché para nada superficial, dicho sea de paso. Si llevar gafas por ser miope me hace más lista no entiendo por qué estudié en la Complutense y no en Harvard).

Mujeres de todo el mundo, como mi madre sin ir más lejos, aplaudirían sin duda la idea de ver a hombres con cuerpos menos artificiosos ocupando la fachada de un edificio dentro de un cartel publicitario. Que una campaña de ropa interior masculina promoviera estos físicos (más delgado, menos delgado, más peludo o menos peludo) ayudaría a disminuir la presión a la que se encuentran sometidos los hombres sobre su imagen.

Si a eso le sumamos la cobertura mediática que tuvo de diarios de todo el mundo, la campaña iba a tener más éxito que las barritas de Kit-Kat.

Pero los calzoncillos de #AerieMan empezaron a oler raro cuando en la web de la marca, solo Matt (el modelo listo porque lleva gafas) aparecía llevando los calzoncillos, de los otros tres no se sabía nada.

Kelvin. YOUTUBE

Kelvin, adicto a los selfies. YOUTUBE

Si esperabas encontrarte un anuncio protagonizado por un ‘pecho-lobo’ de diez metros de altura a la salida de la estación de metro de Sol, te decepcionarás cuando en su lugar te esperen los calzoncillos de Calvin Klein puestos en Justin Bieber, ya que todo había sido una broma de la marca por el día de los Inocentes (el April Fools Day) que se celebra el 1 de abril.

Pues sí, así de ‘graciosos’ y ‘divertidos’ son los publicistas de American Eagle. Vale que las bromas anteriores habían sido unos vaqueros skinny que en realidad habían sido pintados con spray sobre la piel, o una línea de ropa para perros American Beagle Outfitters (que al final tuvo tanto éxito que la llevo a cabo).

Pero, ¿en qué momento, en plena reunión de publicistas, uno se levanta para decir: “Eh, eh, chavales. Dejad los móviles, ¡lo tengo! Atentos, ¿eh? Hombres gordos y peludos como modelos de calzoncillos” y los otros prorrumpen en aplausos?? Ya me lo estoy imaginando: “Oh, sí, tío, es BUENÍSIMO! La mejor inocentada de la historia, hagamos pensar a la gente que cualquiera puede ser modelo de ropa interior cuando en realidad no contrataríamos de modelo a ninguno de estos tíos ni aunque nos sacudiera una infección que nos convirtiera en zombies y fueran los únicos sin contagiar!”

Qué buena oportunidad de ganar una batalla en la guerra de la diversidad de las tallas han perdido. La aceptación personal no debería ser objeto de una campaña de broma.

“Ser modelo de tallas grandes no es estar gorda y tener una cara bonita”

En el 2016 puede que ya no se lleven más las mechas californianas, pero las que sí seguirán de moda son las modelo XL. Lo prueba la nueva portada de Sports Illustrated (la de baño nada más y nada menos), que no solo ha apostado por dos modelos de talla grande sino por una con canas.

Ashley Graham, que además de salir en la revista os sonará de otras campañas, es una de las modelos de talla grande mejor pagadas. Una situación laboral que dista mucho de la que tenemos en España, donde dedicarse al modelaje de talla grande sale muy poco rentable.

Este fin de semana, acudí a la presentación del calendario benéfico Ciao Ana, Ciao Mia para recoger fondos para ADANER (Asociación en Defensa de la Atencion a la Anorexia Nerviosa y Bulimia). El calendario estaba protagonizado por tres modelos XL españolas: Eva María Pérez LLano, Susel González Santos y Marta Fernández Pereira.

Susel, Eva María y Marta. MARA MARIÑO

Susel, Eva María y Marta, tres modelos españolas de tallas grandes. MARA MARIÑO

Con distintas trayectorias y experiencia, les pregunto cómo está lo de ser modelo de tallas grandes en nuestro país. Para empezar me comentan que no hay agencias de modelos XL en España y que son ellas las que tienen que presentarse de manera autónoma a las marcas. “En España no se puede vivir de modelo XL, hay poco trabajo y el que hay no está igual de remunerado que el de modelo normal” me dice Marta.

“No cobramos lo mismo y eso en el caso de que cobremos. Cuando nos ponen a desfilar su intención es que lo hagamos gratuitamente. Si le preguntas qué sacas tú a cambio te suelen contestar que promoción. ¿Promoción para qué? Yo quiero que tu me pagues por desfilar” dice Susel.

La profesión de modelo XL no escapa del intrusismo, según Susel ser modelo curvy no es “como soy gorda y tengo una cara bonita soy modelo. No. Nosotras estamos formadas.” Critica que “los diseñadores, como no quieren pagar, cogen a niñas monas que están rellenitas y no están sanas, de esta forma nos acusan a todas de no ser profesionales. Hay chicas que han elegido que no han pisado un gimnasio y no se alimentan bien“.

Susel en una imagen del calendario Ciao Ana Ciao Mia. MARA MARIÑO

Susel en una imagen del calendario Ciao Ana Ciao Mia. MARA MARIÑO

Y es que, a diferencia de lo que muchos puedan pensar, ser modelo de talla grande no significa promover la obesidad ni mucho menos. Según Eva María, su objetivo es “dar una imagen de mujeres saludables con curvas, que no tiene nada que ver con los que piensan que una mujer con curvas no se puede cuidar ni hace ejercicio”.

“Nos atacan diciéndonos que nos pongamos a dieta o que somos unas ‘zampabollos’. Es un ataque contínuo” dice Susel. “Las tres vamos al gimnasio y comemos sano.  Hago deporte, camino, como equilibrado y tengo esta constitución, no es que me harte a comer bollos. No recuerdo ni lo que es ir a un Burger King. Tenemos que cuidarnos un montón aunque no lo parezca.”

Aun siendo modelos de tallas grandes, no se libran de la discriminación por el peso. Para ejercer la profesión se necesita como mínimo una talla 42 y como máximo una talla 44, todo lo demás queda fuera. En el caso de Marta, me comenta la experiencia que tuvo en una agencia: “Después de desfilar, el que la llevaba me dijo que volviera cuando tuviera 90 centímetros de cadera y que hasta que no bajara de peso no iba a trabajar conmigo. Me insistió en que era muy guapa y tenía mucho trabajo para mí pero yo le dije que soy como soy y que 90 centímetros de cadera no había tenido en la vida, creo que ni cuando tenía 10 años”.

“Nadie debería decirte que por unos centímetros de más ni estás poco saludable, ni puedes ser profesional, ni puedes ser imagen de una gran firma ni trabajar con profesionales de la moda” declara Eva María.

Su lucha es la de la aceptación personal: “A pesar de que la sociedad quiera imponer unos cánones con unas medidas tú tienes que estar feliz contigo misma, no importa lo que te digan los demás” afirma Eva María. “El amor propio es lo primero, no hay nada más importante que eso. Cuando preguntas ¿Cómo quieres ser? Te dirán que como Rihanna, como Cara Delevingne… ¿Y por qué no como eres tú? ¿Qué problema tienes?” dice Susel.

Las amenazas que empujan hacia los trastornos alimenticios vienen de todas partes: revistas, televisión, escaparates, la poca diversidad de tallas en las tiendas de ropa joven, y, en los últimos años, Internet. Según Marta: “Las redes sociales son un medio para todo esto se mueva. Pueden ser beneficiosas o muy dañinas.” Me pone como ejemplo el hastag #thinspiration: “Son lo que usan las niñas con anorexia y bulimia para inspirarse y seguir con su trastorno”.

Cartel de Adaner. MARA MARIÑO

Cartel de Adaner. MARA MARIÑO

Que el calendario sea una manera de conseguir ayudas para luchar contra estas enfermedades no es una cuestión de azar. Saben de cerca lo que son los trastornos ya sea porque han trabajado con enfermos o porque los han padecido en carne propia. “Los trastornos alimenticios no son solo esta se harta a comer o esta vomita mucho. Hay una gran carga emocional detrás. Yo tuve bulimia y se lleva mal. Ves que no alcanzas lo que te pide la sociedad, que es lo que te están vendiendo así que te machacas mucho y te deprimes más. Lo peor es no encontrar ayuda. El Estado subvenciona muy poco este tipo de trastornos, charlas y poco más. Pero la gente no le da la seriedad que tiene, de esto puedes morir. Yo tuve muchísima suerte de salir. Mi primera sesión de fotos me la recomendó la psicóloga como terapia” declara Susel.

Ayudar a otras personas recaudando fondos es para ellas el objetivo principal del calendario aunque reconocen que no es lo único satisfactorio del proyecto. “Lo más increíble es que nos escriban chicas con anorexia y bulimia dándonos las gracias por hacerles ver las cosas de diferente manera y diciendo que van a seguir luchando” dice Eva María.

“Lo mejor es ayudar a la asociación y poco a poco poder cambiar entre todas el modelo de mujer y el canon de belleza que se nos establece buscando la diversidad de tallas” afirma Marta.

Como dice Eva María: “No tienes que tener unas medidas para ser feliz“.

Lo llaman el año de las modelos curvy y no lo es

“¡Eh, eh, EH! ¡Que hemos sacado una modelo curvy en una de nuestras páginas!” parece que lleven diciendo las revistas de moda, durante todo el año, mientras el resto de los reportajes son ilustrados con modelos más delgadas que un palo de escoba (sin ofender a las mujeres delgadas OJO. No me malinterpretéis que ya os conozco y mi queja va contra los que hacen negocio).

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Candice Huffine, modelo ¿XL? INSTAGRAM

“El año de las modelos curvy” se atreven a decir los más valientes. Los del calendario Pirelli de 2014 fueron de los primeros que se apuntaron el tanto. “¡Uhh, qué locos estamos! En nuestras páginas sale una chica que usa más de una 36!” Algo que habría sido fantástico si no fuera porque sigue siendo una modelo de tallas grandes frente a 11 que no lo son.

Hay quienes consideran el 2015 el año de la revolución curvy. Pues ni es revolución, ni es curvy. Meter una chica ‘curvy’ en un calendario, catálogo o reportaje está de moda. Y digo curvy entre comillas porque tampoco es que sean gordas gordas, sino más bien ‘delgordas’. Porque las modelos curvy no están gordas (sin ofender tampoco a las gordas y refiriéndome a ‘gorda’ como una forma física, no un insulto). Gorda está Úrsula, la de La Sirenita, que casi no cabía por el agujero de su cueva marina. Eso es una gorda. Las modelos curvys que podemos ver en los catálogos (Candice Huffine por ejemplo, que ha protagonizado campañas de Mango) son mujeres de talla 40, lo que supone la talla del 50% de las mujeres en España.

Si es tan alto el porcentaje ¿por qué las modelos curvy siguen siendo una minoría? Porque vender una belleza natural lejos de dietas, cremas reductoras o en definitiva, una mujer libre de todo tipo de presión por parte de la publicidad que necesite comprar para sentirse bien con su cuerpo, es una pérdida de beneficios.

Curvy is the new black. Literalmente. Antes las tiendas y publicistas recurrían a modelos de otras razas para mostrar lo modernos y abiertos que eran. No os dejéis engañar. No están comprometidos con la causa. Con la única causa con la que están comprometidos es con el negocio que pueden sacar de ello. Y por cada modelo negra, asiática, sin un brazo, con síndrome de Down o con despigmentación saldrán 250 altas y delgadas como fideos.

Las revistas hablan de que “dan visibilidad” a las mujeres de mayor talla. Como si fueran invisibles antes de que las contrataran. No, perdona un momento, la visibilidad te la estás dando tú haciéndote eco de que eres ‘super progre’ por hacer esto. Porque los diseñadores van a seguir sacando líneas de ropa para mujeres más delgadas que un iPhone 6.

Es gracioso que todas las revistas hablen de que las modelos curvy ahora “se enorgullecen” de sus curvas, como si hasta ahora hubieran vivido bajo una piedra avergonzadas. Pienso que ahí se equivocan. Conozco mujeres delgadas con infinidad de complejos en comparación con otras de más peso que viven felices con una autoestima de hierro.

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A la izquierda Marisa Jara, modelo española de ‘tallas grandes’ (seriously?), a la derecha Ashley Graham, modelo estadounidense de tallas grandes. TWITTER

Parece que o eres talla 34 o eres curvy. No hay más. Todo el resto de mujeres entre un extremo y otro sencillamente NO EXISTEN para la pasarela.

Si quieren promover un arquetipo de belleza real voto porque desinstalen de todos los ordenadores el Photoshop o tomen medidas como Francia, que no solo han aprobado uns ley por la cual, las modelos, para desfilar deben presentar un certificado médico que acredite que tienen buena salud, sino que si una imagen está retocada, debe estar mencionado.

Menos curvy. Más variedad, que ni todo es 34 ni todo es 40, pero sobre todo, más cantidad de modelos de distintas tallas para el 2016.

A veces parece que las marcas nos prefieren anoréxicas

La moda es solo para delgadas. Llevo tiempo sospechándolo viendo el físico de las modelos de pasarela (con ‘llevo tiempo’ me refiero a que llevo toda mi vida). Pero no solo en la pasarela, en los catálogos de las marcas o las revistas de moda hay mujeres de la talla 34 con tobillos como bolígrafos Bic. Es imposible no sentirse presionada, especialmente cuando entras en la adolescencia y tu cuerpo empieza a cambiar. Eres más susceptible a lo que nos venden: que esa delgadez enfermiza es la belleza.

La anorexia no se encuentra solo en la pasarela. Y ha venido para quedarse gracias a blogs que la fomentan y a tendencias en las redes sociales como el thigh gap (el hueco determinado genéticamente que algunas mujeres tienen entre ambos muslos) o el coin challenge (la moda de sostener monedas en el hueco de la clavícula). Las modelos ya no son las únicas que tienen que enfrentarse a los problemas de peso. Las compañeras de Blanca Padilla que vomitaban antes de un show o comían pañuelos de papel según el libro de la ex editora de Vogue, Kirstie Clements, son la cara más vista de unos desórdenes que, mientras que en 2010 se calculaba que el 6% de las mujeres españolas padecían, en 2012 ya se hablaba de entre el 5 y el 10%. Y cada vez afecta a edades más tempranas.

No solo la publicidad se encarga de fomentar unos ideales de delgadez insanos, sino que las tiendas empiezan a cambiar sus comportamientos de venta. Ahora es más común encontrar maniquíes tan delgados que entrarían varios en el jersey que te has comprado. Es como si a las fábricas les hubieran cortado el presupuesto de materiales y se vieran obligadas a hacerlos cada vez más finos para cubrir las cuotas. Incluso me hacen preguntarme si no estarán reciclando brazos de muñecos antiguos como piernas de los nuevos.

Pero las tiendas no se han limitado únicamente a encoger a los maniquíes. La silenciosa cruzada por la delgadez también ha llegado a las prendas. Cada vez las tallas son más pequeñas. Lo que antiguamente era una talla 36 es ahora la 38 y la 34 es la nueva 36. De esta forma, lo que consiguen es que nos sintamos continuamente insatisfechas por no entrar en la talla que consideramos la ‘ideal’ y queramos perder peso. Cada marca puede tallar de la manera que quiera: no eres tú, son las tiendas.

Otras tiendas, en cambio, en vez de apuntarse a la ‘liliputmanía’ excluyen a toda talla que no sea la pequeña (incluso a las medianas) como Brandy Melville o Double Agent. Son marcas que las nuevas influencers, como la bloguera de moda Justina Sharp, en vez de criticar unas cánones tan estrictos, consideran que es algo de lo que sentirse orgulloso el hecho de estar tan delgada como para entrar en una de estas prendas.

Como veis, nos estamos planteando mal la situación. La guerra no es contra nuestro cuerpo. La enemiga no es una misma. El problema no es que no entres en la prenda, sino que la tienda no haga una prenda en la que tú entres.

No estamos solas. La primera batalla tiene que comenzar en la infancia. La estima que me forjé gracias a la educación que me dieron mis padres, que soy una persona valiosa y que debo aceptarme independientemente de cómo sea mi cuerpo, fue lo que jamás me hizo caer en ningún trastorno.

Otras guerreras que luchan contra la anorexia son Anna Riera, una chica de 17 años, que harta de los estereotipos impuestos por la firma Inditex, ha puesto en marcha en change.org una petición para que retiren estos maniquíes, el calendario nudista solidario del equipo de rugby de la Universidad de OxfordQuererse está de moda, iniciativa de la presentadora Cristina Pedroche que recauda fondos para Adaner Murcia.