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A ti, que eres una mujer con prisa

Soy una mujer con prisa. Creo que exceptuando el momento que nací, que llegué puntual como un reloj, he ido por la vida al galope.

EN FORMA, GUÍA DE ESTILO Y PIEL PERFECTA PARA CHICAS CON PRISAS. MIS HIJOS.

La prisa es algo que llevo tan dentro que incluso cuando voy por la calle con una amiga, me suelta la frase de «¿Pero por qué vas tan rápido? ¿Tenemos prisa?» ¿Yo? Siempre.

Soy la típica que se levanta a toda prisa, engulle el desayuno en pocos minutos, se pinta la raya del ojo más rápida que un Ferrari (también suelo dejar marca negra muchas veces en esa pista que es mi cara) y salgo corriendo a donde sea.

Es por eso que, cuando Laura Arcagni, de Zenith (Grupo Planeta) me escribió para proponerme escribir un libro de belleza para chicas con prisas, supe que había dado con la persona ideal.

Además el libro iba a estar ilustrado por la ilustre Georgina Gerónimo, a la que tuve el placer de entrevistar hace 10 millones de años, cuando los dinosaurios caminaban por la Tierra y no conocíamos los labiales mates.

Lo de Gina y yo fue como lo que pasa en las películas, solo que sin música de fondo y con 2.000 kilómetros entre una y otra (alguno menos que ella está en Barcelona).

Con ella en una punta de España y yo en la otra de Italia, nos pusimos de acuerdo para crear el primer espécimen. De hecho, el libro fue escrito aprisa y corriendo. Entre las clases de mi master y el blog de 20 Minutos, el texto fue formándose entre viajes en tranvía y momentos de cardio en la bici elíptica de mi gimnasio de Milán.

Cuando di a luz a ese bebé, como buena madre primeriza estaba agobiada, feliz e histérica, pero Laura me metió más prisa con otros dos libros: uno de estilo y otro de ponerse en forma que casi casi necesitaba para ayer.

Gina se convirtió en una hermana de batalla contra la prisa mientras que Laura era como esa tía soltera de la familia que siempre te da apoyo y te tranquiliza cuando las cosas se ponen feas.

Aún así nosotras nos sentíamos con el agua al cuello, porque como buenas chicas con prisa millennials, estábamos a los libros y a ochenta cosas más. Estábamos a los libros, a los trabajos, al verano, a los novios, a los amigos, a la familia, a las series, a dormir ocho horas, a comer sano… (vale, igual a las dos últimas no tanto).

No había nada más confortante que quedarme en casa un sábado escribiendo y mandarle un mensaje a Gina de «Estoy escribiendo. Soy una pringada» y recibir un «Yo también». Aquello era amor.

Sus dibujos, mi texto… La cosa funcionaba tocara el libro que tocara. Éramos el Pitbull y Enrique Iglesias de la Literatura (solo que las dos con pelazo).

Hemos escrito trucos para hacer la maleta (y que te sobre espacio), ideas para esos días de «No tengo nada que ponerme», recetas de mascarillas caseras (y baratas), ejercicios que puedes hacer mientras ves Sí quiero ese vestido… En definitiva, un montón de cositas interesantes que vale, no te van a solucionar la vida, pero te la van a hacer mucho más sencilla.

Así que, como salen hoy a la venta, he decidido hacer este post de «Yo he venido a hablar de mi(s) (tres) libro(s)» y a quedarme más ancha que larga.

Bueno, y a dar las gracias.

A Gina, que me ha cambiado la vida, no ya por los libros, sino por descubrirme una vida con sabor a helado de pistacho. Me siento afortunada de poder decir que cuento ahora con otra amiga (y que encima es famosa y me va a llevar a Hollywood cuando la inviten a los Oscars). A Laura, que ha sido nuestra maestra Jedi. A Ángel, que me ayudó a escribir el libro en el coche de ‘En forma para chicas con prisas’ mientras recorríamos Portugal en nuestro viaje de este verano. A mis padres y a mi hermano, que me han animado desde el minuto que les dije que iba a escribir un libro y que no sabía ni por dónde empezar a escribir mi nombre. Al resto de mi familia que van a comprar el libro aunque les haya dicho por activa y por pasiva que yo se lo regalo. A mis amigas Ale y Stanich, mis casi hermanas que me han aguantado los audios de cinco minutos de WhatsApp en mis momentos de estrés. A los amigos, Alfonso y Gonzalo, con los que he cancelado planes por estar escribiendo (os lo compensaré en vuestras bodas con un regalo bonito del Ikea). Y a mis profesoras de Primaria que me hacían ir por las clases de «los mayores» leyendo mis redacciones. Menuda habéis liado entre todos. ¡Esto es culpa vuestra!

Cómo ser blogger de moda y no morir en el intento

Cuando hace siete meses comenzó la aventura de llevar el blog de moda de 20 Minutos, tenía claro que iba a ser un trabajo mucho más exigente que cualquiera que pudiera realizar en una oficina con sus turnos y sus horarios bien delimitados.

Miniblogger. FACEBOOK

Miniblogger. FACEBOOK

«Ser blogger de moda es una forma agradecida de ganarse la vida, porque haces lo que te gusta. Pero hay que trabajar muchísimo para ello. Sacrificas tu modo de vida al convertirte en blogger, no todo el mundo tiene tanto aguante» dice Georgina Gerónimo, «aunque lo de dar la vuelta al mundo en hoteles de lujo creo que unos cuantos lo podríamos aguantar».

Esta catalana, ganadora de la beca Connecta’t al Còmic 2015, es la autora de Miniblogger, un libro que refleja cómo es la vida de una bloguera de moda ‘entre bambalinas’: «Como asidua lectora de blogs de moda, necesitaba empaparlos de un poco de humor porque no es crédulo que todo sea tan idílico. Quise representar como es la vida de estas personas cuando no hay una cámara delante, con un poco de documentación e imaginación».

Cuando empiezas a llevar un blog de moda de manera comprometida (independientemente de si lo haces profesionalmente o como afición sin cobrar por ello) tu trabajo dura las 24 horas del día. Si no estás escribiendo, estarás pensando en un conjunto para combinar la nueva prenda de moda, acudiendo a un showroom a ver una colección, subiendo una foto, contestando a los comentarios…

Tenemos que estar constantemente pendientes de las redes dedicando una gran parte de nuestro tiempo a la presencia en Internet: «Recomiendo desconectar de vez en cuando. Nos sobreexponemos en las redes, ¿hasta que punto disfrutamos de lo que estamos haciendo si tenemos que estar tan pendientes de que los demás lo vean?» dice Gerónimo.

Pero para ella lo más duro es «la presión. Tienen una agenda de locos y tienen que aguantar a muchos haters«, y es que las blogueras de moda despiertan admiración y envidia cochina a partes iguales. El éxito o tráfico de unas frente a otras que quizás no han tenido tanta suerte, sin contar con aquellas que lidian con haters que atacan por temas personales, en opinión de Gerónimo hace que «aunque la postura oficial es que no les afecta, en mayor o menor medida lo hace».

«Yo lo que no tolero por ejemplo es que una blogger sea arrogante con sus seguidores. Si se ganan la vida gracias a ellos tienen que tenerlo en cuenta. Tampoco hay que aguantar a seguidores irrespetuosos, pero he visto casos de ego muy subido para con todo el mundo» dice Gerónimo.

Miniblogger. FACEBOOK

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«Puedes sentir envidia de una blogger, pero si esta se dirige a sus seguidores con un tono afable, amistoso y de agradecimiento, ese sentimiento se convertirá en admiración. Si no lo hace, se convertirá en odio. Al fin y al cabo lo que tienen las bloggers que no tienen las celebrities de antaño es que son chicas salidas de la nada como tu y como yo y es más fácil sentir sentir empatía y en consecuencia antipatía también.»

Entre el lector y el blogger «se crea un lazo de «amistad platónica» por llamarlo de alguna manera. La blogger te cuenta toda su vida, como lo haría una amiga. Pero al final es una persona a la que no conoces y ella no te conoce a ti.

No puedo evitar preguntarle por la figura del novio de la blogger, extensivo a aquellos familiares o amigos que ‘sufren’ también en su piel las dificultades del ‘fashionbloggerismo’ (pendiente de aprobación por la R.A.E.): «Lo he convertido en el mártir de los mártires. En la historia de Miniblogger, a este personaje no se le conoce como el novio sino como el becario, becario que siempre va detrás de la blogger cargando el trípode, todo lo requerido para los cambios de vestuario, los zapatos de repuesto y la cámara para hacerle las fotos para el blog. Es un personaje divertido y muy querido porque despierta simpatía. Es un chico de lo más humilde que ha perdido el corazón por una blogger«. (Gracias mamá, papá, Ángel, Eva y Marcos por ser mis becarios).

El secreto para triunfar requiere parte de pasión, dedicación continua, «constancia y que cuiden mucho la calidad de las fotos» dice Gerónimo. «Es mejor que cuelguen una bien hecha, que cinco mal. Veo muchas chicas que intentan destacar en un mundo que ya está superpoblado con imágenes poco cuidadas o con poca resolución.»

Y es que, como afirma la ilustradora «El balcón de tu casa NO es un buen lugar para hacerte las fotos, sal a la calle y dedícale más tiempo a encontrar ese lugar interesante y con encanto en el que poder lucir tus outfits. Si llueve, puedes aprovechar la lluvia como recurso estilístico para tu foto, pero es mejor no hacerlo a subir una foto al lado de charcos embarrados».

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