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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

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Carta a mi yo de 50 años (para cuando los tenga)

Querida yo de 50 años:

Antes que nada, lo siento.

Lo siento porque no me estoy echando crema de protección 50 todos los días antes de salir de casa. Ambas sabemos que lo he intentado, pero que soy un desastre y me acabo olvidando. Lo siento porque no soy capaz de beber los famosos dos litros de agua que recomiendan al día. Lo siento porque no consigo eso de pedirme un té verde cuando hay plan de cañas con los amigos en un bar.

@meetingmara

Te diré que llevo 25 años vistiendo como me da la gana y espero que, 25 años después, sigas haciéndolo. Me dan lo mismo los artículos de “Prendas que no deberías llevar a partir de los 30” o “Las reglas para maquillarte si tienes más de 40”. No lo sigas, no hagas caso, viste, calza y maquíllate como te salga de las narices, como te sientas favorecida y a gusto contigo misma a pesar de que vaya en contra de lo que te recomienden.

Lo siento porque no tienes cientos de amigos de la infancia. Supongo que aprendí demasiado pronto que mi tiempo era una inversión y que no merecía la pena emplearlo en todo el mundo. Pero si has sido lo bastante lista, algo de lo que no tengo duda, conservarás esas pocas amistades que he ido coleccionando a lo largo de los años. Esas que sabes que se han ganado el derecho de ser amigos, y de las que tienes la gran suerte de poder llamarles así. Los que, a falta de más hermanos, espero que sean los posibles tíos postizos si has tenido hijos. Que si no los has tenido, tampoco pasa nada. Vale que molaba la idea de ser madre, pero oye, allá tú con nosotras.

Espero que estés haciendo deporte. No digo que seas la amante del gimnasio que soy ahora, pero que andes, que corras, que no pases el día sentada, que nos dijeron que nuestro metabolismo va de lento casi hacia atrás y que si no tienes el tiroides ya parado del todo ambas sabemos que acabará sucediendo. No te pido que estés delgada, musculosa o con la tripa plana, pero sí que estés sana. Que el cuerpo es patrimonio de ambas.

Espero que sigas sonriendo cada día de tu vida porque encuentres un motivo para hacerlo. Que le den por culo a las arrugas de expresión. Acuérdate de mamá y de lo guapa que nos ha parecido siempre. También te pido que no te niegues pequeños placeres: bebe una copa de vino de vez en cuando, coge una onza de chocolate negro a escondidas y sigue disfrutando de cómo se deshace en la boca.

Quiere, quiere mucho. Sigue queriendo sin miramientos aún cuando puedan hacerte daño. Tienes un corazón así que aprovéchalo al máximo. Quiere incluso cuando no sea correspondido, cuando sepas que se va a acabar o a miles de kilómetros, pero quiere.

No dejes de formarte, de aprender, no pierdas la curiosidad por lo que te rodea. Sigue creciendo, sí, con 50. Si algo nos enseñó el abuelo es que la juventud reside en mantener la mente fresca aún cuando el cuerpo va en silla de ruedas. No dejes esa buena costumbre de leer unas páginas de un libro antes de irte a dormir. Dedícate tiempo a ti, que lo necesitas y no tiene nada de malo ni de egoísta encontrarlo.

En definitiva, siento si estás “pagando” alguno de mis desaciertos, pero lo bueno de que tengas 50 años es que verás las cosas con perspectiva y sabrás que hemos vivido cada segundo de estos años. Recuerda que te quiero. Siempre lo he hecho y nunca dejaré de hacerlo.

Mara

Ojalá te quieran fea

Pero fea de verdad. Fea de esos días en los que tú misma te miras al espejo y te niegas a aceptar que eres la persona que te devuelve la mirada. Te deseo a alguien que en ese momento te vea preciosa por ser tú la que lleva esa cara de fea. Alguien que vea más allá de tus ojeras, arrugas y esos pelos misteriosos que empiezan a salir por la edad en lugares insospechados.

PEXELS

Ojalá (que también) te quieran maquillada. Ojalá aprecien la de tiempo que le has dedicado a tu ahumado hollywoodiense, a tus labios perfilados al milímetro. A tu cutis de muñeca solo que en vez de Famosa, de Kiko, Mac o Astor. Pero, sobre todo, te deseo a alguien que te diga que te prefiere sin tanto maquillaje encima porque eres “más tú”.

Ojalá te quieran peluda si decides que no quieres seguir depilándote. Te deseo a alguien que haga bromas con tu bigote, entrecejo o con los pelos que recorren tus piernas, ingles, axilas, espalda, ombligo… Te deseo a alguien que te desee independientemente de si por tu piel han pasado cuchillas, ceras o nada en absoluto.

Ojalá te quieran alta, con unos tacones y una falda. Ojalá adoren cómo te hacen las piernas. Pero te deseo a alguien que te vea en pijama, con una camiseta vieja, haciendo footing o sudada y te convenza de que no has perdido un ápice de atractivo.

Te deseo a alguien así porque no te mereces menos. Pero ojalá entiendas que ese alguien que, estés como estés, siempre te va a ver en tu mejor momento, eres tú. Una vez lo entiendas, ya puedes buscar a alguien más ahí fuera.

Los hombres, esos acomplejados de los que nadie habla

“El foco siempre se encuentra en cómo se sienten las mujeres mientras que nunca se tiene a los hombres en cuenta” nos comentaba hace unos meses Mikel Valdés, de Axe España, en la presentación de un producto. No podría estar más de acuerdo. Vivimos en una sociedad en la que en cuanto se ve a un hombre llorar o expresar emociones se le tacha de “nenaza” o de cosas aún más peyorativas, pero la verdad es que los hombres son también seres emocionales.

De hecho son tan emocionales como nosotras, y algunos, incluso más. He visto a amigos dándole más vueltas a la cabeza por una mujer que les gustaba que Nietzsche a la teoría del superhombre. Como nosotras, sufren y se quedan en casa comiendo si les deja la novia, dedican tiempo a arreglarse para mostrar lo mejor de sí mismos en la discoteca y les entran las inseguridades cuando se quitan la ropa o cuando su cuerpo es motivo de burla.

DUDEOIR

DUDEOIR

Es cierto que las mujeres vemos imágenes que nos hacen sentir presionadas desde antes de la pubertad (competir contra cuerpos esculturales de modelos de ropa interior es algo de lo que desiste cualquiera) pero es una imposición social que a ellos también les llega. De hecho, el estudio que realizó Axe para esa campaña, reveló que, de todo el mundo, los españoles son los que menos atractivos se sienten, especialmente los menores de 25 años.

Ricardo Castillejo, periodista y autor de ¡Hombres sin complejos!, que saldrá el 9 de mayo, sostiene que esto se debe a que “conforme pasa el tiempo tienes menos complejos porque aprendes a aceptarte. Es algo que se vive a partir de los 40 porque tienes un recorrido vital ya hecho. Aprendes a valorarte más, a quererte más“.

PortadaLibro¿Por qué a mis amigos de veintialgo todavía les quedan otros 20 años de complejos? “El hombre tiene una maduración psicológica mas tardía que la mujer. A partir de los 40 se asienta mentalmente. Es una barrera que libera de muchísimos complejos. Aprendes a centrarte en cosas verdaderamente importantes. El físico es importante pero no lo que más” afirma Castillejo.

Las orejas, unas manos pequeñas, la altura, estar demasiado delgado… pero principalmente “la grasa abdominal, en los flancos de la espalda y la barriga y la pérdida de pelo” dice Castillejo. Le pido remontarnos al pasado, a esas fotos de nuestros abuelos en los que de jóvenes ya se les veía de buen año o de recién casados veraneando en la playa de Torrevieja con una buena tripa a cuestas. Se me antoja extraño imaginarme a cualquiera de mis dos abuelos, ambos niños de posguerra, preocupados por si tenían algún kilo de más.

“Hoy en día el hombre tiene mas complejos que antes porque la exigencia física ha aumentado. Se ha quedado atrás lo de ‘El hombre como el oso, cuanto más peludo más hermoso’. Ahora debe cuidarse a veces incluso más que la mujer. Ha aumentado su nivel de exigencia no solo consigo mismo sino con la sociedad” afirma el escritor.

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RICARDO CASTILLEJO

Esa presión por encajar en unos estereotipos en vez de por celebrar la individualidad de cada hombre es lo que, para mí, está teniendo repercusiones en la confianza. Sin embargo, y exponiendo algunos resultados más de Axe, los rasgos que más atractivos nos parecen a las mujeres son el sentido del humor seguido de una personalidad única.

Castillejo, además de hablar en su libro de hábitos, tratamientos o productos para cuidarse, insiste capítulo tras capítulo en frases que fomentan la aceptación de uno mismo. Su favorita, y que si no la conocéis ojalá tengáis presente, es una de El Principito: “Solo se ve con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos“.