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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

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¿Conoces los ‘mules’, el zapato de la temporada?

Esta primavera, los zapatos tienen nombre propio: mules. No, no es muy sugerente pero es como se conoce al estilo de zapato de tacón semiabierto que cubre el empeine.

H&M Y ZARA

El mule puede ser abierto o cerrado por delante, con tacón más o menos alto e incluso lo puedes encontrar con plataforma (y a estas alturas de la primavera en todos los colores, estampados y con complementos posibles).

Este zapato de entretiempo, que solo te pondrás poner unas semanas antes de que empiece el calor veraniego, tiene a su favor que es fresco, combinable y de tacón cómodo. En contra que te hará parecer que tienes una pata de butifarra si no eres de pie fino (como es mi caso).

Aunque a mí no me los verás puestos, ¿te atreves con la tendencia de la primavera?

loving these #bow #mules for #spring @aveclesfilles #fashionblogger

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For the love of @prada #mules #pvc #stones #fashion #stylevitae #design #style via @slipintostyle

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Все новое – это хорошо забытое старое. #Мюли я примеряла на себя ещё лет в пять, вместе с остальной маминой обувью 😄 И если кто-то не пополнил свой гардероб такой парой обуви ещё в прошлом году, то самое время сделать это сейчас. Ибо весь 2017-й год мы намерены "прошлёпать" в мюли 😄 Лично мне такая обувь нравится с еще пусть уже не по-зимнему, но «по-ранневесеннему» закрытой одеждой: парками, пальто, кейпами. В этом случае открытые пятки и носки выглядят контрастно, что делает образ в целом нескучным. #mules #lookoftheday

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Tuesday shoe musings – I need these in my life @topshop 👠👠👠

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Los calcetines de Adidas para llevar sin zapatos

Nuestro amor por la comodidad está haciendo negocio en el mundo de la moda: botas para salir a la calle que parecen zapatillas de andar por casa, pijamas que son en realidad vestidos de fiesta…

ADIDAS

Y el último invento de Adidas para romper nuestra relación con los calcetines: el modelo NMD city sock que por muy guay que suene (la magia de poner las cosas en inglés) viene a ser un calcetín rígido con la suela pegada.

Los fanáticos de Adidas (o de los calcetines) se encontrarán ahora mismo más ilusionados que la noche de Navidad esperando el 4 de febrero, el día en el que la firma deportiva ha fijado la venta al público del modelo.

Pequeños inconvenientes que, como amante de las sneakers que soy, le veo a este diseño: ausencia de cordones, lo que significa que o el calcetín es lo suficientemente rígido como para compensar esa falta de sujeción o te va a bailar el pie más que una guiri en la Feria de Sevilla; el misterio de la limpieza de las ‘calzapatillas’ ya que no los puedes meter en la lavadora (¿o sí?) y la gran incógnita de la transpiración, o en otras palabras, ¿olerá el pie cuando nos descalcemos?.

Para todos los demás que o no vamos a gastarnos los casi doscientos dólares en el diseño o que, sencillamente, nos parecen feas, seguiremos con nuestra relación de amor-odio con los calcetines cuando se nos pierde algún par en la lavadora o cuando los ‘traga’ el zapato al caminar porque son demasiado cortos.

Zapatos de terciopelo para volver a creer en el amor a primera vista

Lo hemos visto en camisetas, vestidos, pantalones y, esta temporada, el terciopelo es el tejido que también llegará a todos los zapatos: desde calzado plano hasta tacones para las noches invernales.

Para las más atrevidas los tonos burdeos, verde botella, rosa pastel o metalizados darán un toque de color al armario. Pero si la tendencia no termina de convencerte y la prefieres llevar discretamente, el negro siempre será el básico con el que el acierto está asegurado.

Botas altas

ZARA

ZARA

Botines

ASOS

ASOS

Sandalias con plataforma

BERSHKA

BERSHKA

Stilettos

ASOS

ASOS

Sandalias

H&M

H&M

Zapatos de cordones

ASOS

ASOS

Botines militares

STRADIVARIUS

STRADIVARIUS

Mocasines

ZARA

ZARA

Salones 

ASOS

ASOS

Los botines también son para el verano

No, no me he vuelto loca con las temperaturas. Los botines se han convertido en un calzado veraniego más junto a nuestras sandalias.

Sé que es una locura hablar de botines en agosto, sobre todo teniendo en cuenta que un día cualquiera en Madrid a las 6 de la tarde nos da calor hasta la suela de las chanclas.

Los botines llegaron al estío inocentemente como quien no quiere la cosa. “No, no, nosotros solo pasamos por aquí, no hemos venido a quedarnos” decían para disimular. Luego nos hicieron la de Napoleón y se han instalado toda la temporada.

Vale que dan un aire bohemio a cualquier conjunto, pero dado que van a hacer sudar más los pies que unas botas de lluvia, lo mejor es que los dejemos para las tardes/noches.

Si quieres apuntarte a la tendencia pero no acabas de ver claro esto de llevar tus botines de invierno en el estío veraniego, puedes optar por los botines abiertos.

Los botines abiertos son esa criatura híbrida que solo puedes ponerte cuando no hace tanto frío como para resfriarte yendo con el pie al aire pero tampoco tanto calor como para que se derrita el pie por llevar parte cubierto.

De todas formas, con la inmensa variedad que tenemos de chanclas, sandalias, sneakers, bailarinas, etc, ¿a quién se le ocurre esto de rescata las botas? Las mías os puedo asegurar que seguirán esperando el frío en mi armario.

Si quieres ser feliz ponte zapatillas

A mí el calzado me da la felicidad (o la infelicidad dependiendo del que sea). En mi cuadro clínico, además de hipotiroidismo, deberían reflejar que he desarrollado en estos últimos cinco años una ‘zapaína’ aguda, también conocida como la enfermedad que te hace desear cuanto zapato se te ponga por delante.

Si viendo esta foto se te acelera el pulso, posiblemente padezcas 'zapaína'. GTRES

Si viendo esta foto se acelera tu pulso, es posible que padezcas zapaína. TUMBLR

Mi amor por los zapatos ha sido heredado de mi madre, aunque de manera mucho más desmedida en mi caso. Si mi habitación empezó teniendo dos baldas abajo del todo del armario para guardarlos hace tiempo que se me han quedado cortas y los zapatos han empezado con la lenta conquista de mi habitación. Ahora cuentan con las dos baldas, dos cestos y alguna que otra caja desperdigada por el suelo. Acabaré sepultada en ellos. Lo sé.

Piensa un color, por muy raro que sea seguro que algún par encuentro que lo lleve.

Una película que desarrolla la ‘zapaína’ es Sexo en Nueva York, que quiere hacerte pensar que el culmen de la felicidad está en que te regalen unos ‘Manolos’ (aunque unos Louboutin también nos harían el apaño, no vamos a ponernos tiquismiquis). Solo hay que ver a Sarah Jessica Parker deshaciéndose como un helado en agosto delante de Mr Big estilo príncipe azul poniéndole un Manolo Blahnik en el pie para que, inmediatamente, ese pensamiento ente en tu cerebro: “Quiero que me regalen unos tacones”.

Pero siendo sincera, en cuanto acaba la película me pregunto para qué quiero unos tacones. Por muy bonitos que nos queden, en realidad son una criatura del Averno que absorbe la vida por los pies. De hecho, los que tengo, viven muertos del asco en el zapatero porque no me los pongo más que para bbc porque sé que podré sentarme en la Iglesia.

TUMBLR

TUMBLR

Así que, sintiéndolo mucho por aquellos guionistas de Sexo en Nueva York que querían convertirme en un acólito mas de sus filas de adictas a los tacones, prefiero las zapatillas.

Y es que la cenicienta moderna, como Hilary Duff en la pelicula con el mismo nombre, ¡combina un vestido princesil con unas Converse! Menudo bombazo, fue el inicio de la revolución podológica. Primero las Converse, las Victoria, luego las Vans, las Superga, las New Balance y las Reebok en el 2016.

La cosa es tener en el armario (por lo menos) un par de la zapatilla de moda. Y, como en mi caso seguro que a más de una, me ha pasado que he recibido una caja de zapatos y solo podía pensar “que sean unas Nike”.

Pero el amor por los zapatos afecta tanto a hombres como a mujeres (mención especial a mi pareja, única persona que no solo iguala sino supera mi colección de calzado). Aquí podría mencionar también a todos esos blogueros que he descubierto en Instagram que veneran a sus zapatillas como si de sus hijos se trataran o que incluso se piden un día en el trabajo para comprarse el nuevo modelo de alguna marca.

Porque ya es oficial: las zapatillas, al igual que consumir chocolate o reventar pompas del papel de embalar, nos producen felicidad. A ninguno nos ha pillado por sorpresa porque lo veníamos sospechando, lo han descubierto desarrollando el Primer Estudio sobre el Uso del Calzado Deportivo que ha realizado Sprinter usando una muestra de 3000 usuarios.

El 82% de los encuestados afirmaron que eran felices en zapatillas frente a un 2% que prefirió el calzado no deportivo. Las 60 personas que forman ese 2% se me escapa. ¿Hippies que van el día descalzos? ¿Abuelos que llevan chanclas con calcetines o que prefieren las cangrejeras?

La razón es, principalmente, la comodidad. Nos gusta ir a gusto, claro que sí. En mi caso, un calzado pasa la prueba cuando me permite correr sin descalabrarme para alcanzar el metro. Pero no solo queremos ir cómodos, queremos ir bien. Las zapatillas han pasado de ser algo que solo usábamos para las clases de gimnasia o para jugar al fútbol con los amigos a una prenda que se ha hecho un hueco en todas las firmas.

Sigue la moda, es combinable y es cómoda. Y si, después de leer esto no te han entrado ganas de hacerte con otras, es que formas parte de ese 2%.