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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

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Ojalá te quieran fea

Pero fea de verdad. Fea de esos días en los que tú misma te miras al espejo y te niegas a aceptar que eres la persona que te devuelve la mirada. Te deseo a alguien que en ese momento te vea preciosa por ser tú la que lleva esa cara de fea. Alguien que vea más allá de tus ojeras, arrugas y esos pelos misteriosos que empiezan a salir por la edad en lugares insospechados.

PEXELS

Ojalá (que también) te quieran maquillada. Ojalá aprecien la de tiempo que le has dedicado a tu ahumado hollywoodiense, a tus labios perfilados al milímetro. A tu cutis de muñeca solo que en vez de Famosa, de Kiko, Mac o Astor. Pero, sobre todo, te deseo a alguien que te diga que te prefiere sin tanto maquillaje encima porque eres “más tú”.

Ojalá te quieran peluda si decides que no quieres seguir depilándote. Te deseo a alguien que haga bromas con tu bigote, entrecejo o con los pelos que recorren tus piernas, ingles, axilas, espalda, ombligo… Te deseo a alguien que te desee independientemente de si por tu piel han pasado cuchillas, ceras o nada en absoluto.

Ojalá te quieran alta, con unos tacones y una falda. Ojalá adoren cómo te hacen las piernas. Pero te deseo a alguien que te vea en pijama, con una camiseta vieja, haciendo footing o sudada y te convenza de que no has perdido un ápice de atractivo.

Te deseo a alguien así porque no te mereces menos. Pero ojalá entiendas que ese alguien que, estés como estés, siempre te va a ver en tu mejor momento, eres tú. Una vez lo entiendas, ya puedes buscar a alguien más ahí fuera.

El machista código de vestimenta de mi colegio de monjas

Durante una larga época de mi vida no tuve necesidad alguna de preocuparme por lo que llevaba puesto (oh…días felices. Qué poco lo apreciaba en su momento). “Bendito uniforme“, pienso ahora con melancolía y algo de humedad en el lacrimal, pese a que en ese momento lo habría echado a una pira ardiendo junto a los libros de filosofía.

Porque para muchos, el uniforme nos acompaña desde que empezamos el colegio en nuestra tierna infancia hasta que cumplimos los 16 años, que es cuando empiezas bachillerato y ya puedes vestir “de calle”.

Sin embargo esa libertad, que era casi abrumadora al principio, no era tan amplia como pensábamos. No todo estaba permitido.

En nuestro primer día de clase, ese en el que llevábamos nuestra camiseta favorita o el pantalón que nos habíamos comprado ese verano (porque ya que ibas “de calle” desde el primer día había que posturear), nos enumeraron las normas de vestimenta que tendríamos que cumplir durante esos dos años.

Al ser un colegio católico, algo en lo que insistieron, toda camiseta con escote o sin manga que te cubriera el hombro estaba prohibida. Además las piernas tendrían que ir siempre cubiertas con pantalones largos (adiós vestidos y adiós faldas). Sin excepción y todos los días del curso, incluidos aquellos de junio en los que tuve que hacer algún examen totalmente bañada en sudor fantaseando con unos pantalones cortos y algún compañero de clase (para qué mentir) .

El motivo que nos dieron fue, y cito literalmente, “para no distraer a los niños”. Es decir, te encuentras ante un grupo de chicas de 16 años a las que estás obligando a taparse, lo que da a entender el mensaje de que su cuerpo es el culpable de que unos adolescentes pajilleros anden más salidos que el pico de una mesa. Esto lleva a pensar que si te sucede algo en algún momento es porque ibas destapada, ya que si sigues las normas de vestimenta, si no provocas, si no destacas, es algo que no te pasa.

(Luego les resultará extraño que los jóvenes no nos interesemos por la religión.)

Lo más gracioso es que, cuando quisimos saber si ellos podían llevar algo corto, rápidamente nos aclaraban que tampoco podían llevar pantalones cortos “por los pelos de las piernas“. Muy lógico.

Sea un colegio católico o no, os estoy hablando de unas normas de vestimenta que me dijeron en 2008 o 2009 (vaya, que no fue hace 50 años), unas prohibiciones que sostienen la ideología machista de que ellos no pueden controlarse y por tanto somos nosotras las que tenemos que taparnos, culpabilizando una vez más al cuerpo de la mujer. ¿No os resulta injusto?

En mi colegio deberían haber hecho hincapié desde que entramos en educación infantil de que “No” significa “No”, de que la ropa que las mujeres llevemos puesta no da derecho a nada y de que merecemos el mismo respeto, en vez de dedicar el tiempo a la creación de normas machistas referentes al vestuario.

Los caballeros las prefieren musculosas

Vivimos un cambio de era en los cánones estéticos de belleza. La mujer ideal de la época clásica era aquella de curvas generosas heredada de la Venus Prehistórica con unas caderas que hoy consideraríamos curvy. La delgadez vino con la posguerra, el siglo XX que empezó con las espigadas flappers y se ha mantenido hasta hoy pasando por el furor de las tetas (y su respectivo aumento de implantes de silicona) que llevan en auge las últimas tres décadas.

@JENSELTER Y @KAISAFIT

El éxito de las redes sociales con la exaltación de ciertas figuras (o influencers) han situado en el punto de mira y como nuevo sueño una vida basada en desayunar quinoa (o el cereal que esté de moda), llevar ropa de colores claros, hacer yoga y por supuesto, ejercicio. De ahí que los nuevos cuerpos a los que nos estamos acostumbrando ya no son rectos, tienen curvas, sí, pero no suaves, curvas de piedra esculpidas a base de peso y sudor. Os hablo de un prototipo de cuerpo como el de mujeres como Kaisa Keranen, Jen Selter, Idalis Velázquez o Patry Jordán y Vikika Costa si barremos para casa.

No hablo de que a todas les guste, por supuesto, pero sí es cierto que por primera vez se ha desarrollado una nueva fascinación hacia el músculo en el cuerpo femenino, algo que históricamente estaba relacionado con el masculino. Ahora muchas mujeres queremos estar rocosas, y no por gustar a alguien, queremos estarlo por nosotras.

Que la práctica regular de ejercicio produce un sinfín de beneficios lo doy por descontado, a lo que voy es a la creación de masa muscular, al ponerse cachas hablando claro. No es ya sentirse bien, ayudar a la piel, a la circulación, a tu bienestar, es, y aquí hablo en mi caso, sentirte fuerte porque físicamente eres fuerte, lo que hace que, por norma general, te sientas más segura.

¿Sabéis lo que es ir de viaje sola con una maleta enorme y poder subirla, bajarla, correr, parar, moverte… es decir, hacer absolutamente de todo sin tener que pedir ayuda? ¿Echar a correr porque ves llegar el metro o el bus y, por muy lejos que esté, alcanzarlo? Y ya ni os hablo del subidón de ponerte un vaquero y llenarlo, pero llenarlo bien, sin que te haga arrugas raras en el culo o en otras zonas donde antes no tenías figura (porque puedes ser fitness pero no quita que seas coqueta).

Es una pescadilla psicológica que se muerde la cola: cuando desarrollas músculo eres físicamente más fuerte, y cuando te lo ves, psicológicamente también te sientes más fuerte. Y creedme, todavía no se ha dado el caso de ninguna mujer que se haya convertido en un hombre entrenando de esta manera, que sé que es el miedo de muchas  (y aquí tenéis la prueba):

El cuerpo de una mujer con el estómago tan duro como una tabla de cortar jamón o con un bíceps el doble de grande que el tuyo, no es algo a lo que estemos acostumbrados, pero es una forma física más. Ya seamos altas, bajas, gordas, delgadas o musculosas todas tenemos derecho de estar aquí y debemos ser aceptadas y respetadas.

Bañadores para sentirte preciosa sin importar tu talla

Aunque la bajada de las temperaturas nos ha pillado un poco desprevenidos cuando ya estábamos guardando el abrigo, el verano llegará (si bien más tarde que temprano).

Me sorprende que este año están pegando fuerte las campañas de baño body positive, es decir, aquellas que hacen hincapié en el amor propio y autoaceptación.

TARGET

Target, una cadena de grandes almacenes, lo ha hecho con una campaña libre de Photoshop en la que se pueden ver curvas, celulitis y cicatrices en unas modelos sonrientes que casi parecen transmitirte ese buen rollo de la playa, el calor y las ganas de comerte un buen helado.

Aerie, por su parte, que es una de las marcas abriendo camino a todo tipo de belleza más allá de la talla, ha sacado un bañador con la longitud del torso personalizable de la talla XL a la XXL. La campaña está protagonizada por la modelo Iskra Lawrence, la que me animó a amar mis estrías.

Las campañas protagonizadas por modelos felices, que nos transmiten sensación de seguridad, de gustarse, que posan divirtiéndose en vez de lánguidas dentro de una braguita de bikini de la talla 32, son las que lograrán que las próximas generaciones, cambien la moda.

Ellos, los mismos que crecerán rodeados de esta publicidad, no solo no se sentirán presionados si no visten una talla 36, sino que verán normal la diversidad de formas y tamaños y la exigirán a la industria.

 

El nuevo escote con el que enseñarás el pecho

…O también conocido como underboob. Apareció de manera sutil por primera vez en la pasarela milanesa, en concreto en el desfile de la nueva colección primavera verano de Fendi.

INSTAGRAM

Una tendencia que, como tantas otras que se ven en los desfiles, podría haber pasado desapercibida de no ser poque Chiara Ferragni, Kim Kardashian o Gigi Hadid se unieron a la moda en sus relativas redes sociales. El underboob es otro ejemplo de cómo nos afectan los contenidos que comparten las personas más seguidas, por lo que se ha convertido en la nueva tendencia de escotes.

Pero analicemos la tendencia más detalladamente solo desde el punto de vista funcional. Estamos hablando de un corte que deja a la visa la parte inferior del pecho, lo que se traduce en que debes ir sin sujetador por narices.

Si bien soy partidaria de, en mi caso, no llevarlo más que en situaciones imprescindibles, entiendo que no es una moda a la que se pueda unir todo el mundo. Las que tenemos poco pecho podemos llevarlo sin problemas en el caso de que queramos, pero no veo luciendo este tipo de escote a una mujer que tenga más de una copa B. Principalmente porque todo lo que vaya más allá de esa talla resulta bastante difícil de sujetar sin un armazón.

Desde el punto de vista estético, me choca de primeras, aunque también lo achaco a que no estoy acostumbrada a ver en un streetstyle este tipo de escote. Por muy tendencia que sea me parece poco práctico y no me resulta atrayente sumarme a esta nueva moda. El tiempo dirá su recorrido pero por lo pronto, no sé vosotros, yo aún no he visto ningún underboob por la calle.

2017 Grammy's

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Yves Saint Laurent nos quiere sumisas y violadas según su última campaña

Sé que las chicas del anuncio no están diciendo “Viólame”. Es algo que no aparece escrito en ninguna parte. Pero quiero que vayamos mas allá y pensemos en la imagen de la mujer que se está transmitiendo.

Para empezar es una mujer sexualizada por la ropa que utiliza: tacones altos, medias de rejilla, lencería… Ves el anuncio y no piensas en la última colección de la marca, esa con cuellos altos y cazadoras de cuero, piensas en sexo.

En segundo lugar, las modelos del anuncio, aparecen colocadas en posturas sumisas. Transmiten debilidad, como si no tuvieran ningún tipo de fuerza ni voluntad. Están ahí. Simplemente estando, pero tiradas

Se ve una mujer frágil a disposición de cualquiera, algo que continúa con los estereotipos que son los que alimentan el ideal de una sociedad machista que considera a la mujer un objeto de consumo. Es esa creencia la que puede llevar a una violación o a cualquier otro tipo de abuso, por lo que, de una manera o de otra, la campaña en mi opinión, fomenta la violencia de género (recordemos que la violencia no es solo poner una mano encima).

Como consumidora no me gustaría comprarle a una marca que basa su publicidad en una imagen de desigualdad del tipo que sea. Como mujer, ver que transmitan esta idea de mi género, me resulta algo inaceptable.

Siendo sincera, y que quede entre nosotros ahora que Anthony Vaccarello no está leyendo, esta campaña no me parece otra cosa que la búsqueda constante de polémica. Al igual que en los 90 se sacaba por primera vez a una mujer vendiendo vaqueros sin bragas, en el 2015 fue una modelo que rozaba la anorexia y en 2017 toca la imagen de la mujer sometida. Ese es todo el objetivo de Yves Saint Laurent, dar de qué hablar. Y es que, si no hablan de ti, es como si no existieras. Aunque si este es el discurso que la marca quiere darnos, habrían hecho mejor guardando silencio.

#YSLretiretapubdegradante

 

Paralímpicos para pasarelas

Un fashion show es la presentación que se hace públicamente de la nueva colección de una marca, costumbre que, por moderna que nos pueda parecer, se remonta al siglo XIX, concretamente a Charles Worth, el primer diseñador en realizar este tipo de muestras.

Lo que me resulta inaceptable es que mantengamos hoy en día la misma fórmula que hace 200 años, que estaba bien para una sociedad que solo concebía a la mujer si era delgada y entraba en un corsé.

TWITTER @MARCATMF

Diversidad” parece gritar la sociedad, aunque la industria de la moda todavía haga oídos sordos. Diversidad étnica, modelos que formen un tapiz multicolor como un desfile de Kanye West; tallas variadas, que si no uso una 34 también pueda imaginarme con una 38, 40, 42 o 50 cómo podría quedarme la ropa de la pasarela y variedad en cuanto a diversidad de capacidades.

Os pondré un ejemplo que pudimos ver este martes en el marco de la Mercedes-Benz Fashion Week. EGO, la plataforma que apoya a jóvenes diseñadores, realizó el primer fashion show inclusivo, de la firma Existence Research Program, en la presentación de las colecciones otoño/invierno 2017-2018.

La marca contó con la presencia de dos deportistas como maniquíes: Sara Andrés, atleta que compitió en los Juegos Paralímpicos de Río consiguiendo un diploma en los 400 metros lisos y Alberto Ávila, campeón Europeo Sub-20.

El reto social que supone cambiar nuestra visión de los desfiles, que no son otra cosa que una potente herramienta de comunicación, introduciendo nuevos modelos, no solo va a permitir que la industria sea más abierta y pueda contratar a otros profesionales, sino que, a nosotros mismos, los, en primer lugar, espectadores, y en segundo lugar consumidores, abramos un poco la mente y además de aceptar empecemos a pensar más en términos de inclusividad. Bellezas hay muchas, solo nos queda aprender a apreciarlas.

Por qué desaconsejo totalmente la nueva línea de maquillaje para el gimnasio de Primark

Miedo. Me da miedo en lo que nos estamos convirtiendo. Cuando pienso que estamos avanzando, que damos pequeños pasos en la dirección correcta hacía una sociedad menos superficial y más auténtica me encuentro que Primark (mi amado y fiel Primark) saca una línea de maquillaje especialmente pensada para realizar actividad física.

Si yo fuera el CEO de Primark se me caería la cara de vergüenza. PRIMARK

(Antes que nada, y dejando a un lado el tema de la beauty line deportiva, ¿en serio os fiaríais del maquillaje de la firma irlandesa? Yo soy la primera que compra desde los tangas hasta un abrigo en la tienda y sé la calidad de las prendas por lo que ni se me pasa por la cabeza comprarme nada de su línea de cosméticos.)

Para empezar, los polvos faciales (o mattifying face powder) se llaman NO SWEAT, nombre muy acertado porque claro…¡cómo vamos a sudar en el gimnasio! Es que, a quién se le ocurre semejante incongruencia. El sudor a este ritmo va a estar tan prohibido en los gimnasios como las camisetas que dejan al aire los pezones masculinos o entrena con la tripa al aire (algo que, por cierto, es una cuestión de higiene).

Luego tenemos el Lip Fix que es un labial con color de larga duración. Lo que significa que, durante tu entrenamiento, según vayas bebiendo agua para reponer fuerzas, te irás comiendo el labial poco a poco. Pero además la línea cuenta con máscara de pestañas a prueba de agua, delíneadores de ojos… y lo ÚNICO que me parece sensato, un labial de protección 50 para hacer deporte al aire libre.

Ps Workout se define como “una gama de cosméticos específica para hacer deporte, ligera, de larga duración y con un acabado natural para ojos, labios y piel del rostro” cuando lo realmente natural es hacer deporte sin ningún tipo de cosmético en la piel, ya que el maquillaje es algo que, como ya comenté en un post, obstruye los poros.

Esta línea me produce miedo, miedo porque ya ni en el gimnasio podemos sudar, mostrar rojeces o tener cara cansada (cuando realizar ejercicio nos activa la circulación y nos hace estar estupendas sin necesitar llevar nada en la cara); me produce preocupación porque es alucinante ver hasta qué punto están dispuestas a llegar las marcas para hacer negocio; me produce impotencia que pueda haber mujeres que viendo esta línea piensen que están haciendo algo malo por ir con la cara lavada y les de por comprarse algo de la línea.

“Lucir un cutis sin brillos y mantener el maquillaje intacto a la vez que hacemos deporte es ahora posible. ¡Porque a una #PrimarkGirl no se le resiste ningún entrenamiento!” dice la empresa en el comunicado de prensa.

Soy una #PrimarkGirl con ropa de Primark, zapatillas de Primark y botella de Primark y no, no se me resiste ningún entrenamiento pese a que vaya sin maquillaje, al igual que no se le va a resistir a otras mujeres.

El cutis brilla cuando entrenas, sí, pero porque tu cuerpo necesita refrigerarse y el sudor es la respuesta natural al rendimiento físico. Es posible que también te despeines, se te arrugue la ropa e incluso, si haces deporte fuera, te manches. Y te diré una cosa, en ese momento en el que estás dándolo todo, echando hasta el último aliento, luchando y poniendo todo tu empeño, estás más preciosa que en ningún otro momento del día.

Al menos para mí.

“‘Gorda’ se sigue utilizando como un insulto cuando no sabes por qué esa persona está así”

Puede que en mundo de las tallas grandes no sea “oro todo lo que reluce” según me confirma Diana López Bernardo, Dianina XL para Youtube, la española en quedar segunda en el certamen de belleza Miss Curvissime Italia 2016.

YOUTUBE

 

“Hay mucho intrusismo laboral de mujeres que no tienen formación en modelaje, exigencias de pérdida de peso por parte de las agencias y también hay discriminación por parte de las propias chicas. Al principio sentía que tenía que justificarme para pertenecer a un grupo de Facebook en el que te expulsaban si adelgazabas o te hacían mandar fotos para realmente comprobar que usaras tallas grandes” me dice la youtuber cuyo canal se basa en el Body Positive.

“Procuro enfocar los temas de manera general, no solo a personas de tallas grandes sino a todos los que tengan complejos como poco pecho o ser demasiado delgada. Creo que está igual de mal las que se meten con las delgadas por estar delgadas que las que se meten con las gordas por estar gordas. No hay que compararse con nadie. Todas las mujeres somos bellas y si es tu constitución no puedes hacer nada”.

Pero ¿en qué consiste exactamente el Body Positive? “Es aceptarte tal y cómo eres. El problema de aceptarse a una misma está en la sociedad que te dice que si no entras en unos cánones no vales. Lo ideal sería que la sociedad te dijera que vales porque eres única seas como seas”.

Pese a que el Body Positive y la obesidad no tienen nada que ver, Dianina XL es en ocasiones acusada de fomentar la obesidad: “El concepto de ‘gorda’ se sigue utilizando como un insulto cuando no sabes por qué esa persona está así, si es por comer o por un problema de salud. La obesidad es un problema de salud y ese es el motivo principal por el que se debe adelgazar. En mi caso mi objetivo es estar sana”.

Para romper su “relación tóxica con la comida” la youtuber residente en Milán acudió a una clínica italiana: “Tenía una relación de amor-odio con la comida y la clínica me ayudó a romper esa relación. En Italia este tema es gratuito, invierten en tu salud ahora para que no tengas problemas mañana, no es como en España, que te ponen una dieta y ya. En la clínica te educan a comer y a que seas consciente de lo que comes”.

Si bien en un principio los temas de su canal ayudaban a los emigrantes a hacer gestiones en el nuevo país (como vivir con poco presupuesto, elaborar un buen currículum…) fue “a partir de mensajes privados que recibía de gente” que decidió incluir el Body Positive con vídeos de ropa, autoestima, hauls (muestrario de nuevas adquisiciones)…”Me escribían personas que igual no se atrevían a ir de compras” dice la youtuber. “Creo que esto es más bueno que ayudar a la gente a emigrar porque tiene más partido positivo. Esto es real, hay gente que lo necesita y me gusta que haya un trasfondo. Mi máxima es que si yo no me avergüenzo nadie se tiene que avergonzar”.

Y ya que sale el tema de ir de compras le pregunto si es difícil comprar ropa de tallas grandes: “Cada vez menos, porque cuando era adolescente me tenía que ir a la sección de señoras de El Corte Inglés para vestir. Las tallas han aumentado. Lo que era una 42 es ahora una 46. Cuando voy a una tienda me fijo en que me quede bien, no en el número. La pena es que la mayoría de las veces las prendas no llegan a tienda. Cuando Zara dijo que incluían la XL y XXL estuve buscándolas cuando llegó la nueva colección. Después de no encontrar ninguna prenda de talla grande la dependienta me dijo que tendría que cogerlo desde la web ya que en el caso de que mandaran algo era solo una unidad”.

Independientemente de la talla que tengamos o de cómo seamos físicamente, ¿cuál es el verdadero secreto para vestir? “Mirarse al espejo, y si te ves divina con lo que llevas, adelante. Con lo que te sientas cómoda es con lo que te vas a sentir bella. Un cuerpo no te va a impedir hacer nada“.

Cuando mis pezones sufrieron ‘bullying’

[En otros posts he hablado de que, en más de una ocasión, opto por salir sin sujetador. Lo veo algo cómodo para ocasiones e incomodísimo para todas las restantes, por lo que asumo que se me pueden notar en algún momento.]

Los sujetadores deportivos, que simplemente sirven para sujetar el pecho sin ningún tipo de relleno, suelen marcarlos a la perfección. Es por eso que en algunas fotos haciendo ejercicio estoy acostumbrada a leer el comentario del listillo de turno (que el listillo de turno suele ser un amigo para molestar) preguntándome que si tenía frío. No, no tenía frío, soy un ser humano con glándulas mamarias (al igual que él, por cierto).

La naturalidad con la que pienso en el asunto viene a ser una particular reivindicación feminista en la que me niego a cubrirlos. Son algo natural y si ellos pueden marcarlos con camisetas (sí, queridos, vosotros también vais a veces con los pezones como para rayar diamantes) quiero el mismo derecho sin escuchar los consabidos comentarios.

En una de estas, uno de estos ‘iluminados’ del Señor, me hizo notar en una foto que se me notaba el pezón. Vaya, ¿no me digas? Quizás es porque TENGO pezones.

La cosa es que le contesté que si tenía algún problema, a lo que respondió “Enseñalo!!”. Sí, sin acento, estaba demasiado emocionado asumiendo que mi pezón estaba únicamente para uso y disfrute que se le olvidó añadirlo. Muy amablemente (es decir, sin mandarle a la mierda, idea que estuve acariciando) le comenté que con mi cuerpo hacía lo que me salía del gatete: “Lo enseño a quien yo quiero 😉 y no estás en la lista”. Elegancia pura. La reina Elizabeth II aplaudía mi flema desde Buckingham.

Lo que mi interlocutor contestó fue lo siguiente: “Mejor, porque son muy pequeñas jajaja“. Pues bien que querías vérmelas gorrioncillo. No solo me cosifica sino que ataca a mi autoestima utilizando una red social.

En ese momento, sin pensar, puse una denuncia en Instagram a este usuario (denuncia que por cierto, les ha entrado por una pestaña y les ha salido por la otra. ¿Quién narices regula las quejas? ¿Monos?).

Sé que ese tipo de comentario a otra mujer, o incluso a mí misma en otro momento de mi vida, más joven en plena adolescencia, me habría hecho daño. Son estos ataques los que hacen que luego la gente desarrolle inseguridades y sea incapaz de aceptarse tal cual es, por lo que deben ser denunciados sin excepción.

El acoso no tiene límites y con las redes sociales es mucho más sencillo ya que no hay que dar la cara. Utilizando el teclado podemos dañar a personas que se encuentran a kilómetros de distancia. Pero lo realmente grave es que sin conocer a alguien (o aún conociéndolo) algunos se sientan con el derecho de criticar o juzgar por el físico cuando NADIE ES PERFECTO y somos mucho más que eso.