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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

Archivo de Agosto, 2016

La maleta de una ‘au pair’

(De ropa y experiencias)

Recuerdo que al principio me lamentaba de no poder llevar todo el armario. Dos meses viviendo fuera con una familia trabajando de niñera, han hecho que me diera cuenta de que no habría utilizado ni la mitad.

La llené a finales de junio con ropa interior como para drenar un lago (nunca se sabe qué puede pasar), y en su mayoria, camisetas y pantalones cortos. Dos vestidos y una falda cayeron, y menos mal que lo hicieron.

Los tacones, que nunca me acompañan en mis viajes, tambien se quedaron en casa, por lo que, en las ocasiones en las que salí, fue con zapatillas.

Dos meses después me toca recoger toda la ropa que tengo desperdigada en la que, a lo largo de dos meses, ha sido mi habitación, mi refugio, mi lugar secreto, mi trocito de España cuando a través del Skype tenía la suerte de que alguien me visitara.

“Sí mamá, estoy siendo ordenada“, le decia mientras las montañas de ropa se acumulaban a lo largo de las estanterías. ¿Quién iba a querer ponerse a ordenar en uno de los países más bonitos del mundo?

Cuando hice la maleta, la llené solo de ropa, ahora que me toca recoger todo, me doy cuenta de que me llevo mucho más. Esa fue la camiseta en la que la niña dejó caer su leche con cacao como cada día, que, haga lo que haga, siempre acababa manchada hasta las cejas. Con ese vestido se quedó dormida otro día en mis brazos, después de despertarse llorando de la siesta, el mismo que tuve que cambiar por unos pantalones cortos y unas zapatillas de cordones cuando el niño me dijo que queria bajar al parque y sabía que acabaría corriendo con él. Y quería hacerlo, pero cómoda. Aunque se empeñara en bajar la bici y luego me tocara subirla a mí porque él se sentía cansado.

Ese es el bikini y las chanclas con las que me tuve que tirar dos veces a la piscina precipitadamente, un día a por el niño y otro para sacar a la perra.

De arreglarme para eventos a pasarme casi todo el día en ropa de deporte o en pantalones de chándal, que eran confundido constantemente con mi ropa sporty chic. Como aquella vez que salí de copas y la madre me preguntó si iba a hacer running nocturno o cuando le ordené al niño que se vistiera y me saltó con que yo también estaba en pijama.

Normal que no me creyeran cuando les dije que llevaba un blog de moda en España.

Después de preocuparme porque todo lo que llevara pudiera ser combinado entre sí, al final iba siempre con lo primero que me salía al encuentro de la mano, porque a las seis y media de la mañana no es que estuviera la mente para muchas fiestas estilísticas

Ya no es solo ropa. Me llevo tanto conmigo que necesitaría dos maletas.

Y es que la moda o el estilo eran lo menos importante. Durante dos meses le he dado por culo a las tendencias llevando en casa calcetines con chanclas porque por las noches hacía fresco. Sin depilarme, sin peinarme, sin sujetador, con el pelo hecho un desastre de no haber tenido fuerzas de levantarme un poco antes para lavármelo. Pero siempre dispuesta a correr, a jugar, a agacharme cien mil veces a coger lo que tiraban al suelo, a hacer el pino puente, a bailarles la macarena, a ser ensuciada de purés, salsas, pises y cacas y reírme con la mejor de las predisposiciones, feliz de haber empezado el verano con dos niños y terminarlo también con dos, que ninguno se me perdió nunca por el camino.

No seguí la moda ni me preocupé por mi aspecto en dos meses y ahora pienso que he sido más feliz que en mucho tiempo.

Las 7 tendencias que querrás llevar de los MTV Video Music Awards

Si la alfombra roja de los MTV Video Music Awards no son un indicativo de tendencias, pensad en los double buns de Miley Cirus.

Para una de las entregas de premios más importante de la industria musical, los artistas se atreven con todo, y con todo me refiero también al traje de Lady Gaga a base de filetes.

Y aunque tenemos esos casos excepcionales que pasaran a los anales de la vestimenta, la mayoría de las veces sirven para hacernos una idea de lo que nos espera en la temporada otoño-invierno.

Como es el caso de la bomber, la chaqueta que, si aún no tienes, debes poner a no más tardar en tu vida.

Bombers. GTRES

Nick Jonas, Lance Bass y Joe Jonas apuestan por la bomber. GTRES

Los trajes escotados son perfectos para cuando no sabes con qué top combinar el pantalón. ¡Con ninguno! Si eso con el sujetador fuera o con todo al aire como Casie, que opta por #FreeTheNipple.

Trajes escotados. GTRES

Un canalillo bien ventilado para los últimos días de verano. GTRES

Si bien el vestido de Beyoncé no depertó muchas pasiones (aquí tenéis los mejores memes que la comparan con Pokémons) su peinado, la trenza con volumen, os vaticino, será imitado. Además de que este tipo de trenzas se puden soltar a la mitad dejando el efecto de la última foto.

Beyoncé. GTRES

Beyoncé aprueba por los pelos. GTRES

Las botas altas, tipo mosqueteras, de tacón ancho fueron lucidas dentro y fuera del escenario. Y aunque solo de imaginarme con botas en agosto me entran los siete males, son una opción perfecta para cuando busquemos sustituto para las sandalias.

Botas altas. GTRES

Especialmente discretas las doradas de purpurina de Britney Spears. GTRES

Si la gala tuvo un color fue, sin duda, el rosa. En tonos pastel o en chicle, podremos reutilizarlo este otoño.

Rosa pastel. GTRES

Rosa pastel everywhere. GTRES

El estilo deportivo o Sporty chic también tuvo acto de presencia, una buena noticia para los amantes del effortless (o “me pongo lo primero que pillo del armario”).

Rihanna. GTRES

La de Barbados se deja de bodies y botas de tacón apostando por un estilo más cómodo. GTRES

Que Alicia Keys se presente en la alfombra a cara lavada y que además sea la encargada de entregar uno de los premios, demuestra que la tendencia que aboga por lo natural empieza a hacerse un hueco. Un pequeño paso para Keys pero un gran paso para los VMA.

Alicia Keys. GTRES

Alicia Keys. GTRES

Por qué soy fan de las ‘#MermaidThighs’ o muslonas

Pues en primer lugar porque en mi familia somos de buen muslamen. Y con buen muslamen me refiero a unas patorras como columnas jónicas que lucimos con orgullo.

Y es que siempre he sido más tipo Katy Perry que Taylor Swift, incluso de pequeña. No tenía ni idea de la lotería del pecho, pero los muslos los tenía claros no, clarísimos.

Muslamens. INSTAGRAM

Muslamens. INSTAGRAM

No me malinterpretéis, para mí nunca han sido un problema. Vale que siempre he tenido más pierna que cualquiera de mis parejas (o casi) pero nunca lo viví como un complejo.

Que viva el muslo y por ende las curvas. Y que vivan las mujeres que no tienen ni una ni otra. Que vivan porque aquí hay hueco para todas. Y eso es lo que parece más difícil de entender.

Retos como el #collarbone, el #thiggap o el de hacerse una foto que demuestre que tu cintura es de la anchura de un folio son retos que muestran una delgadez constitucional de las que participan, celebrando la pertenencia a una especie de club exclusivo para todas aquellas a las que nos han tocado figuras redondeadas.

Oh my God! Our secret is out, yes, me too, #mermaid – #siren! 😂 🐳 RUSSIA 🇷🇺 #mermaidthighs

A photo posted by Диляра Ильдаровна Ларина (@dilarina) on

Cuando las curvas contraatacan surgen retos como el #mermaidthighs en el que las protagonistas son mujeres cuyos muslos se encuentran diciendo que son similares a las formas de las colas de las sirenas.

“Mis muslos se quieren tanto que no pueden evitar estar rozándose todo el día” leí una vez. Y, aunque creo que por una vez es genial que también tengan cabida mujeres con muslos, sigo viendo que las redes son hoy te excluyo a ti y mañana me excluirán a mí.

Así que que vivan las muslonas, las de muslos de sirena, las que muslos de cría de jirafa, las de muslos normales que no tienen hastag, todas. Que vivan los muslos en general porque nos pertenecen a nosotras, y gracias a ellos podemos levantarnos cada mañana y pisar con fuerza por donde quiera que vayamos. Esa es la verdadera importancia.

Maquillaje y trucos de belleza con una cuchara

Porque maquillarse con brochas, esponjas y pinceles, está ya muy visto.

Os dejo mi segundo vídeo (si tenéis curiosidad por el primero, tenéis el enlace aquí) en el que os cuento las cosas que podéis hacer con una cuchara fuera de la cocina.

Hacedme saber (si os decidís a probarlo) si lo veis útil o si, como yo, seguiréis dejando la cuchara para el plato sopero y los postres.

Manual de uso del tanga

Me apasionan los tangas. En serio, si me pusiera a contar la ropa interior de mi cajón ganarían de 10 a 1 a las bragas.

No hay cosa que me parezca más cómoda después del pijama. Sin embargo, por mucho que me gusten, soy la primera que es consciente de que no es maná caído del cielo, y que debemos usarlos con precaución.

La norma número uno es que nunca, repito, nunca, los compremos de fibra (y con esto quiero decir nylon o cualquier otra que se os pase por la cabeza).

Lo suyo es que sean siempre de algodón. Cuantas menos fibras artificiales ahí atrapando la humedad mejor, y sino, piensa en ese jersey de poliéster que cada vez que sudas un poco desprende un olor raro. Las bacterias se montan fiestas en este tipo de tejidos.

Además con la de variedad que hay ahora (que si de hilo dental, que si brasileño, de encaje, con pedrería, con prints, de caramelo…) va a ser muy difícil que no los encuentres bonitos, te lo dice una que se los compra de algodón con cinturilla de encaje en paquetes de 5 por 3 euros.

El tanga es y será siempre incompatible con las faldas. Y no os estoy hablando de una cuestión estética, que a mí me da igual si se os ve el asunto cuando subís a toda prisa las escaleras del metro. Es decir, me cambio en el vestuario del gimnasio, creedme, a veces tengo la sensación de que veo más genitales que un ginecólogo.

Pero al ir con falda estás dejando tus partes expuestas a coger bacterias que con bragas, más que nada por temas de centímetros cuadrados. Es como cuando cocinas con o sin delantal. Que vale, que si no te lo quieres poner allá tú, pero te juegas acabar con manchurrón.

Nicki Minaj enseñándonos a lucir tanga en casi todos sus vídeos. YOUTUBE

Nicki Minaj enseñándonos a lucir tanga en casi todos sus vídeos. YOUTUBE

Aunque no todas nos sentimos cómodas llevando tangas cuando tenemos la regla (para esos días están las bragazas o bragzilla) las hay que les gusta llevarlo igualmente. Si sois de esas, os recomiendo que no lo complementéis con compresa, no, no, ni con las que hacen más estrechas, ya que pueden aumentar el número de bacterias.

El complemento del tanga es el tampón, y cambiándolo cada pocas horas, ya que, de llevarlo más tiempo (además de arriesgarnos al SST), el hilo puede coger bacterias.

Y es que ir en tanga como veis es casi sinónimo de bacterias, ya que con tan poca tela estás más expuesta a contagiarte cuando estás enferma, embarazada, cuando sufres pérdidas de orina o, cuando te pruebas un bañador o un bikini en una tienda.

¿Has pensado la de vaginas que pasan por el plastiquito adhesivo? Si llevaran una compresa de esas de pegatina a un laboratorio estoy segura de que hasta descubrirían microorganismos nuevos. Cuando quieras comprarte un traje de baño, no vayas con tanga, siempre mejor la braga debajo.

Pero si te decides a probarlos y te unes al club del tanga, gozarás de beneficios inmediatos como que no se marca en la ropa, comodidad ya que no se mueve de sitio (normalmente) o que no tiene talla, edad, ni género. Así que si hay hombres entre los lectores de este post, yo os animo a que probéis el calzoncillo-tanga.

 

“No te perforarás pero llevarás ‘piercings’ en la ropa o en el pelo”

Fue lo que dijo la tabla de los Diez Mandamientos de la Moda este 2016 según nos íbamos aproximando al otoño.

Por lo visto, que las perforaciones no te apasionen, no es un impedimento para poder lucir algo como un piercing en el pezón al más puro estilo Kendall Jenner.

Life in perfect disorder. INSTAGRAM

Línea plagada de agujeros de Life in perfect disorder. INSTAGRAM

Para gente como yo, es decir, aquellos que solo con pensar en un piercing en la propia piel les entran los siete males, es una buena forma de sentirnos incluidos en la tendencia.

Viene a ser el equivalente de los que no os queréis tatuar pero habéis gastado unos 20 euros de media en las calcomanías metalizadas temporales.

Ah… la moda y su democratización de las cosas. Me encanta.

Pero ahora, que estoy entrando en esa edad en la que empiezan a pasar por mi cabeza pensamientos (como los llamo yo) “de madre” le veo un gran inconveniente a la tendencia: los enganchones. Os hablo desde la experiencia de una persona que ha llegado a rajar un bolso una vez que se le quedó el asa enganchada en el torno del Metro (vale, era un bolso del Primark, pero tampoco tiré tan fuerte).

Meter una camiseta con piercings en la lavadora es como meter un gato en una tienda de ovillos de lana. Ya puedes reza todas las oraciones a Karl Lagerfeld que sepas para que, en primer lugar, la camiseta, salga como entró, entera y, en segundo lugar, no destroce el resto de tu colada. Pero vamos, que si quieres jugar duro con la ropa lavada es casi más seguro que metas un cinturón de explosivos.

Bolsos de Loewe y Stella McCartney. INSTAGRAM

Bolsos de Loewe y Stella McCartney remasterizados para la ocasión. INSTAGRAM

Y otra cosa, ¿van a venir con recambios? Porque puede que compremos el cinturón de turno con más anillos que la dote de una boda gitana pero, ¿van a ir bien sujetos hasta el punto de no perder ninguno de ellos? Permitidme que lo dude. He perdido piedrecitas de camisetas solo con sacarlas de la percha en la propia tienda.

El culmen de estas ideas, está en los piercings capilares, o como los llamo yo, los “Eh, vamos a dejarnos una pasta en algo que en un tercio de giro de cuello de Raffaela Carrá cantando En el amor todo es empezar van a terminar desperdigados por todo el suelo de la discoteca”.

No, mala idea. Si vamos a dejarnos el dinero que sea en algo que por lo menos nos dure dos días. No vaya a ser que en el primero se nos olvide que salimos con ello a la calle y no hayamos tenido tiempo de subir la foto de turno a Instagram.

Alegato para que vuelva ‘El hombre como el oso’

El otro día en unas piscinas termales me llamó la atención la cantidad de hombres depilados que veía a mi paso.

-¿Pero por qué te depilas?- Le pregunté a uno de los chicos del grupo, uno de estos medio alemanes rubio a rabiar (en otras palabras, que no se podía decir que encajara en el prototipo de hombre-oso-peludo-morenazo).

-Me gustan más mis piernas así.

Manda narices. Y yo que daría un dedo porque el movimiento #MiVelloMisNormas se normalizara hasta el punto en el que se aceptara que nosotras pudiéramos depilarnos o no hacerlo sin ser criticadas por ello.

-¿Pero por qué?- Insistía yo incrédula mirando aquellas piernas diez mil veces mejor depiladas que las mías. Ni la muñeca Barbie las lleva así de perfectamente rasuradas.

-Es más cómodo para jugar al fútbol.- Claro, ahora resulta que el 0,0001% extra de resistencia que ejercían tus pelos contra el viento afectaba a tu rendimiento en el juego.

Ojo, antes de que me digáis nada, respeto totalmente a los que decidís hacerlo. No es que sea una fanática pro-pelo que ataca lanzando mechones a aquellos que veo depilados por la calle, pero, en mi opinión el pelo es bonito donde quiera que esté.

Quim Gutiérrez, uno de los pocos que no le declaa la guerra al pelo. INSTAGRAM

Quim Gutiérrez, uno de los pocos que no le declara la guerra al pelo. INSTAGRAM

Donde sea, en serio. Y nunca me he encontrado a ningún hombre con pelo en la espalda pero si lo encontrara y fuera un hombre por el que tengo sentimientos, estoy convencida de que también me gustaría.

Rompo una lanza por el ‘caminito’ delicioso que parte desde vuestro ombligo y que invita a descenderlo a besos. Me declaro fanática de vuestro vello del pecho, de recorrerlo lentamente de manera distraída con los dedos. Como buena devota de las barbas, os digo que no hay nada mejor que trazar el contorno de vuestra mandíbula con la boca medio abierta, utilizando los labios como las serpientes la lengua, para definiros cuando las luces están apagadas (o encendidas). Soy la hooligan del vello púbico, hincha que acaba siempre haciendo los actos más vandálicos entre las sábanas.

Así lo digo, sin vergüenza. Que los únicos pelos en la lengua en este caso concreto, sean los que después de un camino de roces, hayan sido acariciados por ella.

Por todo ello, pido que vuelva. Porque con vello o sin él, sois de las cosas más hermosas del mundo. Pero, a mi parecer, vestidos únicamente con lo que os ha tocado por naturaleza, ni os cuento.

Cómo hacer los ‘double buns’, el peinado del verano

Desde Miley Cyrus como pionera hasta Kendall Jenner en Coachella. Los dobles moños aparecieron en 2015 y se han consolidado como tendencia este verano con el retorno de los 90.

Mi segunda opción era llamar al vídeo “Cómo peinarte cuando no tienes peine pero tienes a mano un tenedor”.

Si os ha gustado el vídeo y queréis que haga más tutoriales de este tipo, hacédmelo saber, que siempre estoy abierta a sugerencias.

Pero si preferís que me dedique mejor a escribir y deje esto del Youtube a los profesionales, toda crítica (constructiva) es bienvenida también.

 

Cinco minutos para ser como Victoria Beckham

Porque ¿quién no querría ser durante un día Victoria Beckham? Reconocida diseñadora de moda, ídolo de los 90 por formar parte de las Spice Girls (bueno no cantaba mucho, pero ¿y el rollo que le da al videoclip con su estilo posh?), madre de 4 niños que te los comerías de un bocado y cónyuge de David Beckham que es un padrazo. (Sí, para mí David está al final de la lista).

Con el nuevo vídeo que ha subido la diseñadora a Vogue puedes imitarla y seguir su rutina de maquillaje para lucir como ella en tan solo 5 minutos, uno más de lo que tardas en escuchar Wannabe.

Victoria Beckham, divina hasta con la toalla enrollada en la cabeza. YOUTUBE/GTRES

Divina hasta con la toalla enrollada en la cabeza. YOUTUBE/GTRES

En primer lugar necesitas una base de maquillaje que te deje el cutis como la porcelana. Que vale, que no explica la base en el vídeo, pero qué queréis que os diga, me parece más importante saber cómo se maquilla lo demás que cómo se pone el tapaojeras y los polvos, que a fin de cuentas es algo que todas sabemos hacer.

Para los ojos, se hace un look London, que viene a ser según Beckham un “ojo ahumado, oscuro y bastante sexy”. “I´m just going to spice up my eye” dice mientras echo corazones por los ojos.

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YOUTUBE

Mientras que en el párpado superior se difumina la sombra en color marrón en la parte de la cuenca o arcada y añadiendo un poco de sombra gris en la línea superior de las pestañas, en el inferior utiliza eyeliner negro en la línea del agua junto a un poco de sombra en las pestañas de abajo.

Para la boca utiliza un color claro: “Lo que me gusta con un ojo oscuro es un color pálido de labios“. Con un lápiz en rosa nude perfila la forma rellenándolos después con un labial en el mismo tono que el lápiz.

Por último aplica iluminador en polvo y en crema iluminadora en pómulos y nariz y…listo! Ya eres la Vicky Beckham del lugar.

 

De la gran pantalla a tu oreja: el ‘ear cuff’

¿Qué tienen en común The Shallows y Suicide Squad además de dos talentosas actrices rubias (besos a Blake Lively y a Margot Robbie, que sé que me siguen de cerca)? Los ear cuffs.

Blake Lively y Margot Robbi. YOUTUBE Y DAILYMAIL.CO.UK

Las actrices con sus respectivos pendientes. YOUTUBE Y DAILYMAIL.CO.UK

A vuestras madres, y a todas aquellas mujeres afortunadas que vivieron los años ochenta, posiblemente les suene este modelo de pendiente que “esposa” parte del pabellón auditivo.

Y es que el ear cuff ha vuelto para darle protagonismo a las orejas, esas grandes olvidadas que últimamente solo utilizábamos para llevar los cascos del mp3 y sujetarnos las gafas.

Lo que me gusta de esta tendencia es que no es muy cara (a no ser que vayas a por el ear cuff de Tiffany’s, pero vamos, no es mi caso) por lo que si nos gusta, podemos hacernos con ella sin problema.

Otra cosa a favor es que a diferencia de las tendencias en pendientes del año pasado, con este modelo, mucho más ligero, podemos llevarlo todo el día sin terminar con el lóbulo por los hombros, al más puro estilo estatua de Buda de restaurante chino.

Y si tienes todos estos modelos tan bonitos para elegir, va a ser muy difícil que no piques con alguno:

Monday morning bling: Kelly Bello ear cuff. ⭐️ Shop link in bio! ✨

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