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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

Resiliencia: una lucha convertida en novela

Cuando empecé a escribir Resiliencia, no era una novela; por ser, no era nada más que cuadernos llenos de letras manchadas de lágrimas. Era un conjunto de diarios que había escrito manteniendo mi buena (o mala) costumbre de dejar constancia de lo que vivo. No era más que una serie de retazos inconexos de una parte de mi vida que había sido intensa hasta llegar al punto de traumática. Esto no iba a ser un libro sobre la violencia de género. Esto iba a ser la mayor historia de amor jamás contada, pero no hay amor en el maltrato.

Hace falta mucho valor para salir de una relación dañina, sea del tipo que sea, con violencia emocional o física. Yo salí. Por los pelos. Pero salí. Y la persona que soy ahora se ha formado también a partir de esa vivencia.

Resiliencia empezó como terapia, como una psicóloga muda que me ayudara a poner cada cosa en su sitio. Después cambió y cobró vida. Empecé escribiendo una historia con tintes propios que al poco se transformó en algo independiente que ya no hablaba solo de mí, sino que hablaba de todas. Ahora la historia me utiliza a mí para que la escriba.

Resiliencia no es solamente el nombre de una novela. Resiliencia es mi día a día y el de tantas mujeres que han visto la luz más allá, y han decidido seguirla. Es mi forma de decirle al mundo que puede tocarle a cualquiera, que la edad, el entorno o el lugar en el que hayas nacido, no va a protegerte del maltrato. Es algo de lo que, si yo he aprendido, a otra le puede servir de ayuda. Ese es el objetivo de Resiliencia, convertir mi experiencia, y de la de tantas otras mujeres, en algo que puede lograr tu supervivencia.

La historia comienza con Mia, una chica joven. Quizás como tú. O quizás no. Mia tiene 20 años, una carrera empezada recientemente en la universidad y un novio algo distinto a ella. Empieza a trabajar de azafata de imagen para ganar un dinero extra y conoce a Andrés. Andrés, a sus 28 años parece que tiene la vida resuelta con un trabajo fijo en una empresa de repostería y una relación de más de cinco años.

Por un extraño azar, ambos dejan a sus parejas y deciden empezar algo juntos. Y todo cambia.

2 comentarios

  1. Dice ser Pecas y lunares

    Mara, eres valiente!!!
    Enhorabuena por Resiliencia!
    Y gracias también…nos puede servir de escuela a todas…
    Lo dicho, enhorabuena valiente!!!

    18 Abril 2016 | 17:19

  2. Dice ser Emma

    Qué mala es la envidia jajajaj

    19 Abril 2016 | 15:28

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