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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

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La cirugía estética no es un juego de niños, pero tiene más de 200 aplicaciones infantiles

Ahora Julia tiene de más a destinar su tiempo de ocio electrónico a los videojuegos de Nintendo 3DS o de la Wii que a los que hay en dispositivos móviles, pero en el pasado ha jugado con muchas aplicaciones infantiles. Unas me han gustado más y otras menos, todas las he supervisado.

La experiencia me dice que la norma (con pocas excepciones) las mejores apps para niños son aquellas por las que tienes que pagar unos pocos euros pero luego están libres publicidad o micropagos dentro del juego. Y no solo por evitarte cuñas y juegos diseñados para invitar a dejarse el dinero, también porque su calidad en general suele ser mejor.

Entre las aplicaciones que más me han gustado creo que estaban las de Doctor Panda y Toca Boca (buscad las apps de esos desarrolladores y acertaréis seguro), pero si tuviera que destacar una en concreto sería Tiny Thief, una verdadera maravilla también para adultos.

Entre las que menos me gustan se encuentran algunas de esa miríada de aplicaciones para peinar, maquillar, pintar las uñas… acicalar en definitiva, al personaje que nos plante el juego de turno. Hay una horda ingente de aplicaciones así, normalmente gratuitas, con publicidad o pagos posteriores, y calidad ínfima.

No me gustan por muchos motivos, no solo por su mala factura o lo aburridas que son al poco, tampoco me agrada lo que transmiten. Vivimos en una sociedad cada vez más superficial, en la que lo externo parece primar sobre todo lo demás, y que aplicaciones así parecen cimentar. Pero esos programillas para móvil quedan en nada cuando me entero de que hay una hornada de aplicaciones que han dado un paso más allá y ponen a los niños pequeños a jugar con la cirugía estética.


Sí, así tal cual. Hay bastantes aplicaciones en las que los niños tienen que rellenar labios, quitar arrugas corregir tabiques… Es decir: normalizar la cirugía estética desde la más tierna infancia, plantar ideales de belleza que apuestan por conseguir esos estándares a cualquier precio, banalizar las intervenciones quirúrgicas, minar la aceptación desde a los tres años.

El horror.

Y lo que no concibo es que haya padres y tutores que permitan que sus hijos jueguen a este tipo de cosas. ¡Con la de cantidad de aplicaciones divertidas y educativas que hay disponibles!. ¿O es que les dejan descargarse libremente lo que quieran y ni siquiera lo revisan?

Me entero gracias a Álvaro Varona, que en Generación Apps (web obligada si tenéis niños tecnófilos y queréis estar bien informados de apps que sí merecen la pena) se ha hecho eco de la existencia de estas polémicas apps infantiles a cuenta de una campaña en contra de ellas que no puedo más que apoyar.

Os animo a leer el contenido entero que Álvaro publica, pero os dejo unas pocas líneas:

Usando los hashtags #CirugiaNoEsUnJuego y #SurgeryIsNotAGame, el grupo global ha creado una campaña en las redes sociales, Facebook, Twitter e Instagram que está generando indignación pública en contra de estas aplicaciones. La iniciativa exige a las tres grandes marcas que controlan las tiendas de aplicaciones, Apple, Amazon y Google que regulen con un mayor criterio este tipo de apps para niños.

Según datos de los organizadores de esta campaña habría, solo en Google Play, más de 200 aplicaciones de esta temática.Las ilustraciones de la parte superior de este texto pertenecen a la app “Simulador de Cirugía Plástica” que se puede encontrar actualmente en Google Play. En AppStore ya no aparece pero consultando la caché de Google podemos ver que el 6 de diciembre de 2016 tuvo una actualización.

Y aquí algunos otros ejemplos:

Prefiero que mi hija vea al youtuber Luzu que algunas series de Disney Channel o muchos vídeos musicales

Los mismos que no paran de soltar tacos en cualquier sobremesa familiar, que hacen chistes cuestionables delante de los niños, que ven Sálvame mientras ellos juegan o hacen los deberes a su lado y que dejan a sus hijos en libertad ante la tele o los vídeos musicales que puedan aparecer en Youtube, se niegan de entrada a que sus hijos vean a youtubers.

Absurdo. Pero así es.  Percibo en muchos padres la sorpresa, la reprobación, cuando comento que mi hija ve a Luzu, uno de los youtubers españoles que más éxito tiene.

Prejuicios. En parte fomentados por los medios de comunicación que casi siempre que hablamos de youtubers es para recoger cuando sacan los pies del tiesto.

No debería ser preciso recordar que hay que ver las cosas antes de censurarlas. Hay muchos youtubers, muchísimos. Algunos son comunicadores estupendos. Y no se puede meter a todos en el mismo saco ni ignorar tanta variedad.

En Disney Channel hay contenidos de mierda llenos de estereotipos de género y que ensalzan aspectos superficiales (protagonizados por adolescentes y que ven niños de cinco años), y también otros divertidos y educativos. Hay vídeos musicales que son obras de arte y muchos que presentan a las mujeres como cachos de carne y están llenos de mensajes cuestionables.

Exactamente igual hay youtubers cuya calidad deja mucho que desear o que están orientados a un público adulto y no deberían ver niños y otros que son perfectamente aptos para niños de la edad de mi hija (que en marzo cumplirá ocho años).

Una de las muchas responsabilidades que tenemos los padres es ver lo que nuestros hijos quieren ver y decidir si son apropiados. Mi experiencia además me dice que, al menos a la edad que tiene mi hija, agradecen que compartamos sus intereses.

Yo he visto muchos vídeos del canal de videojuegos de Luzu, LuzuGames, junto a Julia y son entretenidos y completamente blancos. Hemos visto vídeos de Pokemon Go, de Pokemon Sol y Luna antes de ponerlo en la carta a los reyes magos, de sus visitas al parque temático de Harry Potter, que ya sabéis que Julia es muy fan, o adivinando pokemons junto a su novia Lanita.

Y no ha pasado nada, salvo que hemos pasado un buen rato. Prefiero con mucho que mi hija vea a Luzu que Violeta o el vídeo de Piki Piki.

Hay otros vídeos de Luzu que muestran videojuegos más adultos o experiencias que a Julia no le van ni le vienen. Esos no se ven y punto. Ella lo sabe y, además, no le llaman la atención. De todas formas, como los vemos juntas no hay peligro. Y si Julia tuviera ya doce o catorce años y le interesaran, no habría el menor problema. Ni mucha diferencia con cuando yo leía a esa edad Micromanía.

He visto a Luzu, en sus vídeos, abogar por jugar limpio, por hacer las cosas como es debido, le he visto explicarse con pasión y de forma amena, se le percibe un tipo sensato y capaz de reírse de sí mismo y es, sin duda, un comunicador fantástico al que imagino muy consciente de que entre los seis millones de seguidores de su canal hay un porcentaje muy elevado de niños (sobre todo en los de Pokemon) y tiene que cuidar en extremo lo que cuenta y cómo lo cuenta.

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Skylanders, Lego y Pokemon, los videojuegos que triunfan con mi hija de siete años

A Julia le gustan mucho los videojuegos. Es un entretenimiento que siempre ha estado presente en casa y tenemos fotos en las que se la ve muy pequeña, sin tener siquiera tres años, con el mando de la Wii en casa y sobre nuestro regazo, coloreando al tren Thomas.

Los videojuegos pueden ser instrumentos muy útiles para el aprendizaje y una buena forma de divertirse. Siempre los he defendido en ese sentido. Y no tienen que ser una diversión solitaria, aunque eso tampoco tiene nada de malo; siempre me ha llamado la atención que nadie critica el aislamiento y la soledad de los devoradores de libros y sí a los que se entregan al ocio electrónico. Nosotros la mayoría de los videojuegos los jugamos junto a ella o con ella.

Y hay tiempo para todo: libros, juegos de mesa, manualidades, cine, excursiones… nada es excluyente. Cuanto más variado sea el tiempo de ocio, mejor.

Todos los años, sobre todo cuando se acercan estas fechas en las que el llenado de alforjas reales ya está en el horizonte, hay gente que me pregunta sobre qué videojuegos podrían gustarle a sus hijos o sus sobrinos de cinco a diez años. Pues bien, suelo recomendar las tres franquicias con las que título este post, en función de los gustos del niño y de las consolas que tengamos disponibles.

Las tres, Pokemon, Lego y Skylanders, son las favoritas de Julia. Todas son completamente blancas, el contenido es apto para todos los públicos y tienen un nivel de dificultad muy razonable.

Skylanders fue probablemente la primera en triunfar en casa. Hace dos años la carta de los Reyes Magos estuvo llena de las figuras imprescindibles para poder jugar. La particularidad de este juego multiplataforma es que viene equipado con una plataforma sobre la que se ponen las figuras con las que iremos recorriendo el mundo de Skyland para combatir al malvado Chaos. Las figuras acaban suponiendo un gasto extras, pues hacen falta varias de distintos tipos para terminar el juego. O los juegos, mejor dicho, que cada año hay una entrega nueva que incorpora distintas novedades. Claro que también son juguetes con los que disfrutar ideando aventuras con la consola apagada.

Un niño de más de ocho años no tendrá problema para acabarlo solo, con menos edad habrá que jugar junto a él y ayudarle en momentos puntuales. En Vandal hay más información sobre todos los títulos de la franquicia.
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Tras los Skylanders desembarcaron en casa los juegos de Lego, también multiplataforma. Julia ha jugado a los juegos de Lego inspirados en Los Vengadores, la Legopelícula, Harry Potter, Batman y El señor de los anillos. Sus favoritos han sido los de Harry Potter, que ya sabéis que mi chica es muy fan del mago con gafas, y la Legopelícula. Son algo más difíciles que los de Skylanders para que un niño pequeño los juegue solo, pero tampoco es que tengan una gran dificultad la verdad. Para el adulto que acompaña al niño son mejores juegos que los de Skylanders, con mucho guiños, mucho sentido del humor. Son casi películas.

Os dejo el enlace a Vandal en el que tenéis más información sobre estos juegos, que son legión.

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Y los últimos en llegar a casa y entusiasmar a Julia han sido los de Pokemon, herederos de el furor decreciente por Pokemon Go. Son juegos que únicamente se puede disfrutar con las consolas portátiles de Nintendo y a los que no se puede jugar a cuatro manos, como mucho mirando por encima del hombro y comentándolo juntos acurrucados en el sofá. La dificultad es mínima y la gran ventaja es lo mucho que hay que leer. Toca hablar con todo el mundo mientras se va de gimnasio en gimnasio y los hay que sueltan unas chapas importantes y relevantes para avanzar en el juego. Este mes saldrá un nuevo Pokemon, el Sol y Luna, que mi hija ya tiene claro que pedirá a los Reyes Magos. De nuevo os remito a Vandal si estáis interesados en saber más.
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Esas son las tres franquicias que triunfan y que han gustado a todos los niños que conozco. Me consta que en muchos hogares los simuladores deportivos son los que reinan, pero a Julia le interesan entre poco y nada. Otras han sido decepcionantes, probablemente el mayor fracaso fue Disney Infinity, que usa un sistema de figuras sobre plataformas similar al de Skylanders. Figuras preciosas basadas en los personajes de Disney. Pero nos estrellamos ante su espinosa jugabilidad, muy mal concebida a mi parecer.

¿Cuáles son los videojuegos que triunfan con vuestros niños?

Otros contenidos que pueden interesarte:

Skylanders da el salto a serie de animación en Netflix

En casa nos gustan los videojuegos, tenemos distintas consolas y creemos en que se puede sacar provecho, no solo entretenimiento, con los mandos en la mano. Entre los títulos favoritos de nuestra hija se encuentran los Skylanders, a los que juega en nuestra compañía desde que tenía cinco años.

Como ya os conté en su momento, es lógico que le entusiasmara. Son buenos juegos. Los niños no son tontos y distinguen un trabajo bien hecho como cualquiera. Tienen puzzles, enemigos que son hasta simpáticos (Caos es incluso achuchable), no hay sangre, no hay muertes, las figuras con las que se juega están muy bien hechas, con diseños atractivos y las aventuras tienen el nivel de dificultad perfecto para disfrutar sin quedarse encasquillados.

Mañana, 14 de octubre, se lanza un nuevo título de la saga de Activision, Skylanders Imaginators, aunque para saber de los videojuegos de Skylanders, mejor leer a Vandal, que hace ya muchos años que yo no me dedico a escribir de ocio electrónico.

Lo que yo quería comentaros es que pocos días después, el 28 de octubre, llegará una serie animada inspirada en el mundo de Skylands. Un camino similar al protagonizado con éxito por los videojuegos de Pokemon, algunas de cuyas películas y series también están disponibles en Netflix.

Como protagonistas de la serie, cuyo título es Skylanders Academy, tenían multitud de personajes a elegir, pero se han decantado por Spyro (un clásico ineludible), Eruptor, Stealth Elf, Jet-Vac y Pop Fizz. Y me da que sobre todo lo serán los tres primeros, ya veremos.

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Ahí tenéis al jefe de los malvados. ¿Es casi achuchable o no?

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La dirige y produce Eric Rogers (Cuestión de pelotas), Justin Long (Ask Me Anything) pone la voz a Spyro, Ashley Tisdale (la rubita de High School Musical) a Stealth Elf y Jonathan Banks (Breaking Bad) a Eruptor. Y hay cameos sonoros de la talla de Susan Sarandon, Daniel Wu, Parker Posey o James Hetfield.

Os dejo con el tráiler, que acaba de presentarse en todo el mundo y que ha dejado a mi hija entusiasmada.

¿Cómo es Pokemon Go para niños pequeños?

juliaProbablemente la mayoría estéis muy hartos de oír hablar de Pokemon Go, llevamos gran parte del verano bombardeados a contenidos sobre el tema, cuando no rodeados de jugadores con mayor o menor grado de implicación. Por eso mi intención inicial de escribir al respecto, impulsada en parte porque algunos me han preguntado sobre si lo veía apto, incluso recomendable para niños pequeños, se entibió.

Al final he decidido publicar este post por si a alguien le resulta interesante mi impresión de este juego respecto a su uso por parte de niños como mi hija. La perspectiva de una madre que hace ya muchos años, cuando era una periodista veinteañera, escribía de ocio electrónico, que jugó bastante (también a las primeras entregas de Pokemon en GameBoy Advance) y que no tiene prejuicios respecto a los videojuegos como forma de ocio.

Lo instalé en julio en mi móvil. No lo hice porque Julia lo hubiera pedido, fue una cuestión de interés informativo mío, también de simple curiosidad. A Julia le gustó desde el principio, despertando su interés por ver los dibujos inspirados en estos bichos de Nintendo. Aunque sin enganches, durante tres semanas en agosto ni lo olió. Y el resto del tiempo es un entretenimiento más entre muchos otros.

* Vamos con las ventajas que he encontrado…

La primera y más importante es que anima a caminar, a pasear. Jamás ha sido tan fácil salir con Julia a recorrer todo tipo de parajes. El paseo por el paseo no suele interesar a los niños de su edad, pero este verano he visto a muchos de cacería de la mano de sus padres. Los pokemons aparecen cuando recorres distintos lugares. Lo que en los videojuegos clásicos de Pokemon consistía en patear digitalmente los mundos que se te mostraban en pocos pixeles, ahora es el mundo real. Cuanto más se varíen zonas y lugares, más variedad de pokemons podremos cazar. Y no sólo se camina para encontrar pokemons que cazar, también sirve para eclosionar huevos de los que saldrán pokemons-sorpresa en plan huevo Kinder y para encontrar pokeparadas en las que conseguir objetos y gimnasios en los que batirse en duelos sin sangre ni muertos. Invita incluso a hacer turismo y nos descubre rincones de nuestras ciudades a los que no habíamos prestado atención, con el juego hemos descubierto el nombre de esculturas que estábamos hartos de ver, placas con información histórica o, sobre todo, ejemplos de arte urbano.

Vinculado a lo que os comentaba de los gimnasios, es un juego completamente blanco. No hay muertos, ni sangre. Las peleas son lo más suaves que se pueda imaginar. Tampoco hay violencia verbal, desigualdad hacia la mujer o sexo. En ese sentido no hay el menor miedo. Los protagonistas son unos animalitos muy cucos que encuentras o salen de huevos aparentemente por generación espontánea completamente asexuados salvo en un par de casos, que para lo que les sirve…

No entraña dificultad, sino perseverancia. Adultos, adolescentes y niños están igualados. Al menos por la edad, por qué hay muchos motivos de desigualdad que explico abajo.

Anima a leer a esos niños que se están empezando a hacerlo. No solo los contenidos del juego, que te describe pokemons y sus características, también buscando contenidos relacionados. Julia estuvo este verano leyendo de principio a fin una guía impresa sobre Pokemon Go que compramos junto a la playa y en tiempo récord. También las hay muy completas en Internet. Hace muy poco hemos instalado en un simulador una de las versiones vetustas, Pokemon Rojo Fuego, con la que os aseguro que hay que leer bastante.

En cierto sentido es como la colección de cromos de todo la vida, con la que se ejercita la memoria, pero más barata. De hecho completamente gratis si no pagamos por los objetos del juego. Está el inconveniente, eso sí, de no poder intercambiar pokemons, que es parte fundamental en cualquier colección de cromos. No obstante parece que los desarrolladores están trabajando para solventarlo.

No hay chat ni los peligros que conlleva. El juego invita a hablar con otros niños que también lo estén jugando y comparar los pokemons que se tienen, pero en la vida real. Primos, amigos… No hay opción de contactar con desconocidos y hablar con ellos como en juegos tipo Clash of Clans. Los desconocidos con los que puedas acabar hablando serán otros jugadores que encuentres a tu lado en pokeparadas o gimnasios. Con mi hija eso no entraña riesgos porque nunca está sola en la calle.

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‘Tiny Thief’, el juego favorito de Julia (seis años) para tablet

imageQue el ocio de nuestros niños ya incluye las aplicaciones y juegos de móviles y tabletas es algo incuestionable. Algún caso habrá por ahí de niños del primer mundo ajenos por la voluntad de sus padres a estas tecnologías, pero son pocos.

Nosotros en casa lo permitimos. Creemos que, como muchas otras cosas, puede ser muy beneficiosa si se usa con criterio y sin exceso. Estoy convencida de que el reto de los padres no es mantenerles aislados de la evolución tecnológica, sino enseñarles a vivir con ella. Se la van a encontrar antes o después. Vivimos en una realidad que también lo es de píxels. Y esa realidad es perfectamente compatible con actividades bajo el cielo.

De hecho J&J tienen un iPad viejo, la primera versión de este dispositivo que ha resultado ser más duro que el esparto, sobreviviendo incluso a un zapateado flamenco sobre su pantalla y a que un tarro de mermelada le impactará justo en el centro. Está en perfecto estado, el único problema (y no es pequeño) es que ninguna de las nuevas aplicaciones funcionan en él y muchas de las viejas van dejando de funcionar. La última en fallar ha sido Youtube, que era la favorita de Jaime, que muchos ya sabéis que tiene autismo, para ver música.
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La preferida de Julia es Tiny Thief, un juego que salió en 2013 y que suelo recomendar a los padres que me preguntan por apps y juegos apropiados para niños. Aunque aún utiliza a veces el tipo de apps y juegos que os recomendé aquí hace algún tiempo, con sus seis años recién cumplidos va pidiendo entretenimientos más complejos. Tiny Thief, de 5ants y distribuido por Rovio (los mismos creadores de Angry Birds), es un ejemplo magnífico. Un juego bonito, bien diseñado y divertido en el que tienes que recorrer distintos niveles pensando cómo interactuar con el escenario y los objetos y personajes que en él aparecen para lograr tus objetivos: liberar a los oprimidos, acabar con los malos y rescatar a la chica de la que te has enamorado. Sí, me temo que hay princesa florero, ningún juego es perfecto y ese es el único fallo que encuentro al pequeño ladronzuelo.
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El juego está clasificado a partir de cuatro años, pero lo suficientemente complejo como para que la primera vez lo juguemos a cuatro manos con nuestros niños. Así de paso lo disfrutamos nosotros. Nadie dijo que este tipo de ocio tenga que ser solitario o un ‘aparcaniños’ y siempre es buena idea conocer bien a qué dedican nuestros hijos su tiempo. Luego seguro que querrán repetir la aventura solos o con ayudas muy puntuales.

Ya veis por lo que acabo de contar que no es un juego de esos interminables, con niveles y más niveles. De hecho una de las críticas quer recibió es que resulta relativamente corto. No la comparto, por 2,69 euros da las horas de diversión de dos o tres películas y puedes repetir para completar todos los logros de los niveles favoritos. En 2014 sacaron varios niveles más por 1,69 euros extra. No sé vosotros, pero yo prefiero eso a esos otros juegos y apps supuestamente gratuitas que luego rebosan publicidad y quieren sacarte los cuartos por más mejoras o ayudas.

“¿Qué videojuego me recomiendas para regalar a un niño?”

disneyinfinityYa os he contado en el pasado que a mi santo y a mí nos gustan los videojuegos, los que están bien hechos (algunos son incluso obras de arte). De padres jugones, imagino que es más fácil que salgan niños jugones. No somos padres que vemos a los videojuegos como algo negativo (esa amenaza contra la inocencia infantil, esos un ladrones de tiempo…), tenemos una visión positiva, creemos que son un estupendo entretenimiento (son incluso educativos) si se juegan con moderación, a los títulos indicados, y de manera social, en familia.

También os he hablado de que Skylanders es el juego favorito de Julia. No voy a repetirme, que no es plan.

Bueno, pues a Skylanders le ha salido un serio rival en el salón de mi casa (y seguro que es extrapolable a muchos salones y cuartos infantiles). Hace unas semanas desembarcó en casa una flamante Wii U acompañada del juego Disney Infinity y tres personajes: Jack Sparrow, el papá de los Increíbles y el monstruo Sully.

Me resulta inevitable comparar ambos juegos. Primero porque ambos se caracterizan por usar figuras de personajes que coleccionar (en el caso del juego de Disney se amplía con escenarios y accesorios o power discs), que guardan el avance del juego y a los que se pone sobre una plataforma. Lo mejor que han inventado contra la piratería de los videojuegos. Y a los niños les encanta. Julia ya ha pedido para Reyes varias figuras nuevas (Rayo McQueen, el monstruo que se vuelve invisible y el niño de los increíbles). Segundo porque son videojuegos muy bien hechos, por desgracia es frecuente que los títulos que van al segmento infantil tengan la calidad justa o sean directamente malos, estos dos son apuestas importantes de Disney y Activision y se nota.

swapHasta ahí las similitudes. Ahora lo que he visto diferente. Este mismo mes saldrá al mercado Skylanders SwapForce, la tercera entrega de la saga. Esa franquicia funciona a base de nuevos títulos cuyos personajes son incompatibles entre ellos (cosa que cambia en este nuevo título). En cambio Disney Infinity tiene una estrategia completamente diferente: su universo es ampliable hasta el infinito (no por nada el nombre) a costa de sacar nuevos playsets, conjuntos de nuevas figuras con sus respectivos mundos. Podríamos decir que cada figura de una familia determinada supone acceder a un nuevo juego bastante diferente. Si yo ahora comprara una figura de Cars tendría acceso a ese mundo, que ahora nos está vetado. Y cada familia de figuras tiene su aventura. No esperéis ver al llanero solitario navegando los mares piratas de Jack Sparrow (aunque molaría, lo dejo dicho por si alguien de Disney toma nota). Y personajes y mundos atractivos conocidos por todos Disney tiene a patadas, una gran ventaja.

Precisamente esa concepción hace que la primera vez que pones el juego sea más complejo. Hasta que el niño entiende de qué va y le pilla el tranquillo va a tener que insistir. No engancha a la primera de cambio. Julia estuvo mucho tiempo entusiasmada jugando una y otra vez a ‘La chispa de la vida’, la intro jugable que es realmente bonita y más sencilla. Y el manejo también es más complejo, sobre todo en algunos mundos. Julia es capaz de recorrer ella solita sin ayuda cualquier escenario de Skylanders en el modo fácil, en cambio con Disney Infinity nosotros somos su mando con frecuencia. Tampoco ayuda que el mando de la Wii es más complejo y demasiado grande para sus manitas que el pad normal de la Xbox, de hecho estamos a puntito de comprar uno mucho más sencillito para la Wii U (uno que además resista mejor una posible caída). Y aunque es verdad que Julia es muy pequeña y están más pensados para niños a partir de 7 años que con los 4/5 de mi hija, a mí también me cuesta usar de forma fluida ese mando.

rapunzelEstamos deseando que llegue el playset que incluye a Rapunzel, porque los personajes que han salido de entrada tienen poco sex-appeal para Julia, han pensado más en los niños, que suelen ser más jugones, que en las niñas (¿la pescadilla que se muerde la cola?). No ha visto Piratas del Caribe ni El llanero solitario (auguro el éxito justo para esas figuras) y Cars, Monstruos S.A. y Los Increíbles son películas que conoce pero que no le gustan especialmente.

Skylanders es un juego que ya he regalado a un niño (una comunión). También regalaría Disney Infinity. Por mi pasado escribiendo de tecnología y videojuegos a veces algunas madres me han pedido recomendación sobre qué juegos comprar a sus hijos. Estos dos serían mis primeras opciones.

Por cierto, que a Jaime de la Wii U le encanta poder ver en la tele grande vídeos de Youtube de las paradas de Disney. Algún año tenemos que ir a Orlando, aunque nos cueste un coche. Pero esa es otra historia.

Los videojuegos y las niñas

skylandersEste fin de semana he dado con un artículo que os recomiendo (está en inglés, eso sí). Se llama ‘6 Sexist Video Game Problems Even Bigger Than the Breasts’ (‘Seis problemas sexistas de los videjuegos mayores incluso que los pechos’ es la pobre traducción que os ofrezco) y que repasa pormenorizadamente la visión sexista de la mujer en la gran mayoría de los videojuegos, que cuando no nos trantan como objetos son paternalistas, si no directamente transmisores de mensajes retrógrados o incluso directamente peligrosos.

No puedo aportar mucho más que lo que ya os conté en este otro post que escribí antes del verano: Trofeos, sombras, protagonistas sin historias… princesas.

Muchos dirán que es que el mercado de los videojuegos es eminentemente masculino. Yo me pregunto si de verdad es así o si la presión social empuja a las niñas a creer que las consolas no son lo suyo y además los títulos que lanzan en la industria están haciendo un flaco favor porque se sumen más niñas a este entretenimiento. Lanzar una GameBoy de color rosa y juegos pensando en niñas que duele mirar por su calidad pésima sobre cuidar bebés o montar en pony no es el camino a seguir.

A Julia le encanta  jugar a Skylanders Giants, tenemos catorce figuras en casa, nos hemos terminado el juego y seguimos jugando para completar todos los logros. Hablo en plural porque siempre estamos con ella y la ayudamos en los momentos más difíciles, no es una actividad solitaria, pero maneja el mando de la Xbox a los cuatro años que da gusto verla.  Ha probado muchos otros, de Dora Exploradora, de cuidar animalitos con la Kinect… pero su favorito es sin duda ese junto con otro que permite recorrer el parque de Disney en Orlando (por cierto, que tenemos muchas ganas de probas Disney Infinity, con un concepto parecido a Skylanders y personajes de la franquicia del ratón).

A sus primas y a otras amiguitas que han pasado por casa también les encanta Skylanders. Es lógico. Es un buen juego. Los niños no son tontos y distinguen un trabajo bien hecho como cualquiera. Y a mí me parece que es una buena forma de ocio (con mesura, como todas). Tiene puzzles, enemigos que son hasta simpáticos, no hay sangre, no hay muertes, las figuras están muy bien hechas…

El fin de semana fui con Julia y con mi sobrina de su misma edad a la presentación de la nueva entrega de este juego, Skylanders Swap Force. Y llamaba la atención, sorprendía a muchos, ver a las dos enanas jugando encantadas y conociendo los personajes, desmontando con sus manitas sus mitades para crear híbridos de personajes que son la gran novedad del juego, (si las viejas figuras sirvieran para el nuevo, que no es el caso, ya sería perfecto). Más que por su edad, por el hecho de que fueran niñas amantes de las princesitas.

¿Esas niñitas? ¿De verdad les gusta ese videojuego?

Tal vez la diferencia, como dijo un amigo, es que “ellas tienen unos padres que les ponen ese juego, la mayoría de padres de niñas ni se plantean que puedan estar interesadas en los videojuegos”.

Los videojuegos, pese a lo mucho que tienen que mejorar y a la enorme carga sexista a combatir de la que hablaba al comienzo, son en muchas ocasiones pequeñas obras de arte. Dicho de otra manera: otra forma de expresión artística como el cine o la música que aúna mucho de aquellas, que es un ocio recomendable si se maneja bien y que puede tener funciones educativas.

No solo para los niños, también para nuestras niñas…

Aunque recordad que videojuegos para los niños sí, pero no todo vale.

Cinco horas al aire libre y menos ocio electrónico para prevenir la miopía

Que nuestros hijos pasen unas cinco horas al aire libre tiene muchas ventajas obvias. El ocio a cielo abierto implica actividad física y nuevos estímulos. Tenemos un clima que lo favorece. Lo que no imaginaba es que uno de los beneficios es minimizar el riesgo de tener miopía o lograr que sea menor.

Aumentar el tiempo de actividad al aire libre una hora a la semana puede reducir un 2% la probabilidad de desarrollar miopía, según un estudio publicado en Opthalmology el pasado año.

Los niños que pasan más tiempo realizando actividades en el interior de recintos cerrados es más probable que sufran miopía, según un estudio de la Fundación Rementería. El estudio, realizado entre 150 niños, demuestra que los niños que pasan menos de 5 horas al aire libre al día tuvieron un mayor riesgo de miopía, lo que le sucede al 73% de ellos.

“Aunque en época de vacaciones los niños pasan más tiempo en la calle, existe una tendencia cada vez mayor al entretenimiento con actividades de cerca, sobre todo con juegos electrónicos, lo que ocasiona un mayor riesgo de miopía”, explica el doctor Francisco Javier Hurtado, director médico de la Fundación Rementería. Uno de cada cinco niños encuestados no practica ningún deporte.

La contraparte es el tiempo creciente que dedican a actividades a corta distancia (teléfonos móviles, videoconsolas, ordenador…), que implica justo lo contrario: una mayor prevalencia de miopía. Me habéis leído defender varias veces a los videojuegos y las apps de las tablets, pero es cierto que tienen que ser limitadas. Sobre todo las consolas portátiles y las tablets y móviles te hacen mirar demasiado cerca. Nuestros niños no pueden pasar 5 o 6 horas diarias ante pantallas de distinto tipo, como indican algunos estudios.

“La acomodación del ojo a los dispositivos electrónicos durante periodos prolongados de tiempo ocasiona que se utilice indebidamente la reserva de acomodación, lo que va a ocasionar una generación de miopes y la aparición de vista cansada varios años antes que en la actualidad”, explica la profesora Celia Sánchez Ramos, directora del departamento de Óptica de la Universidad Complutense. La doctora Sánchez-Ramos advierte de que “el riesgo de miopía funcional provocada es mucho mayor cuanto menores sean los niños que utilizan aparatos electrónicos de cerca”.

Mi santo es miope. Lo es poco, lo descubrió siendo adulto y no está por la labor de operarse. Yo no lo soy, tampoco mis padres. De hecho tendemos a tener bastante buena vista. Espero sinceramente que Jaime y Julia lleven en este aspecto nuestra carga genética y no la suya.

Más sobre la miopía:

Es el defecto de graduación en el que el paciente ve bien de cerca pero no de lejos debido a que su ojo es más largo de lo normal. “Esto supone un problema en los niños, ya que, con el crecimiento, el ojo se desarrolla y por tanto el riesgo de dioptrías aumenta”, indica el doctor Hurtado La miopía de aparición juvenil suele desarrollarse entre los 6 y 8 años de edad y puede progresar a una tasa de aproximadamente 0,5 dioptrías por año a lo largo de 15 a 16 años. La tasa de progresión en el rango de 5 a 8 años es de aproximadamente 0,6-0,7 dioptrías anual. Y a partir de los 9 años suele ser de 0,8.

Trofeos, sombras, protagonistas sin historias… princesas

Un colega, que no creo que ande precisamente preocupado por educar niños en estos momentos, me ha descubierto un entretenimiento en forma de App (no me atrevo a llamarlo videojuego ni él tampoco) que le llamó la atención y que decidí probar en cuanto me habló de él.

Se llama Hope, lo ha desarrollado Mr.Roboto y tiene su enjundia pese a su humildad. En Hope, con una estética que gustará a todos los nostálgicos de los videojuegos de píxel visto, muestran la tradicional historia de un héroe que tiene que salvar a una princesa matando miles de malos, pasando pruebas y avanzando por un mapa. Su originalidad es que no manejamos a ese héroe dando espadazos, sino que contemplamos a la pobre princesa secuestrada. Vemos como llora, suspira, espera y desespera. Y pasan más cosas sí, lógicas en esa situación de princesa retenida por un malvado pero en las que los juegos no suelen entrar. Cosas que no lo hacen recomendable para niños.

Esa es su gracia más allá del guión, que puede gustar más o menos, lo interesante es que nos hace darnos cuenta de (como dice el amigo que me lo recomendó) “la mierda de personajes femeninos que suele haber en los videojuegos, son los trofeos del protagonista y poco más”.

Hay excepciones sí, pero tiene razón. La figura femenina en esas aventuras es tirando a patética. Tras jugar a Hope, me está dando por imaginar lo que pueden estar pasando, lo que les están haciendo a todas esas pseudoprotagonistas. No son precisamente modelos femeninos atractivos para que las niñas se sientan identificadas con ellos. Mejor de hecho si no se sienten identificadas con ellos.

No sé si esa será una de las razones por las que las niñas se sienten mucho menos inclinadas a dedicar su tiempo de ocio a los videojuegos. Es probable que sí. Tal vez la industria del videojuego tenga que hacer un esfuerzo real por atraer a las niñas y a adolescentes con juegos de calidad, más allá de Nintendogs, Sims o juegos horrorosos en los que adiestras ponys o cuidas bebés. Estereotipos sin parar.

Pero deberían planteárselo. Niñas como mi Julia, con sus cuatro años, padres que tienen la casa llena de consolas y saben de juegos y que disfrutan de ratos de ocio con sus propios juegos en el iPad y en la consola, pueden marcar una diferencia importante, una generación de niñas predispuestas favorablemente hacia los videojuegos. Si al crecer les ofrecen títulos de calidad, claro.

Tal vez sea difícil ese cambio de foco de la industria, teniendo en cuenta el porcentaje de testosterona reinante  entre desarrolladores y distribuidores y la creencia establecida de que se trata de un tipo de ocio que (también con excepciones, como las protagonistas-trofeo) interesa eminentemente a los varones. Productos hechos eminentemente por varones para varones. Claro que, de seguir así, será una profecía perennemente autocumplida.

Y es cierto que las cosas ya están cambiando. En mi generación apenas había unas pocas niñas interesadas por los juegos, en generaciones posteriores el número ha ido subiendo, pese a ese mercado que sigue enfocado en el cromosoma Y y que cuando pone una protagonista femenina fuerte y con carisma, como la emblemática Lara Croft, la diseñan pensando en que sea imposible dejar de mirarla el culo (otra observación de mi amigo).

Bueno, que divago… Volviendo a Hope, creo que tiene dos posibles finales. Yo he visto uno y me parece que me animaré a intentar el otro.

No importa si tenéis poco tiempo o no os gustan los juegos, si tenéis curiosidad podéis zambulliros en Hope sin miedo. Apenas roba unos pocos minutos cada noche (mejor ponerse con él cuando se esté tranquilo, yo lo hacía en la cama antes de dormir) y en menos de una semana lo habréis liquidado.

Y da que pensar. Me da que a todos nos surgen reflexiones diferentes, aunque relacionadas.

Mi colega, ese que me lo ha descubierto, ha escrito mucho más y mejor que yo en Yorokubu sobre Hope. Os dejo con el enlace a su pieza Esperar y suspirar: el juego de ser princesa y con algunos fragmentos inconexos (os recomiendo leerlo entero).

La divulgadora feminista Anita Sarkeesian ha dedicado ya dos episodios de su estupenda y polémica serie de vídeos Tropes vs. Women in Video Games a señalar cómo los videojuegos recurren constantemente a la figura de la damisela en apuros y colocan a mujeres y niñas como trofeos o motivaciones para los personajes masculinos. A veces el análisis de la Sarkeesian dispara al bulto y hace trampa con ciertos títulos por pasar detalles por alto, pero atina en lo importante: hay muchos protagonistas masculinos y muchos personajes femeninos que no son más que zanahorias atadas a palos. Todo cáscara.

La protagonista de Hope es una damisela en apuros de manual. Sí, la escuchamos más que a la Peach de Super Mario y más que a la princesa Zelda, pero está encerrada, está indefensa y es el trofeo de un personaje masculino. Lo que ha hecho Mr. Roboto al mover el foco y enseñarnos esta parte de la historia, nos sirve para señalar de una forma todavía más clara las flaquezas que esconden estos personajes. Es cierto que en la historia de Hope la princesa lleva carga dramática y acapara la mayor parte del texto del guion, pero sigue siendo un personaje de videojuego cuyas únicas habilidades son caminar, llorar y suspirar y sigue dependiendo de otro para salvarse.

¿Y por qué no se cuenta nunca el otro lado de la aventura? ¿Es un coñazo? “No creo que sea aburrido”, responde Ricardo (el creador), “simplemente no es tan épico ni emocionante para el jugador. Sin embargo es más trágico, o así nos lo imaginamos nosotros.  Cada punto de la historia tiene su gracia, ¡cuántos millones de personas querrían saber más del punto de vista del Imperio en La Guerra de las Galaxias!”.

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