Tiene nueve años, hizo la comunión en mayo y lo que pidió como regalo insistentemente a sus padres era un móvil, el que sería su primer móvil. “Todos mis amigos tienen uno ya”, “Laura no y Marcos tampoco” “Ellos no, pero todos los demás sí”.
Cuando yo tenía su edad (va camino ya de tres décadas, ¡ains!) los regalos tecnológicos estrella eran cámaras de fotos y relojes (un msx, un amiga o un spectrum si tenías mucha suerte). Un móvil ahora es cámara de fotos, reloj, consola portátil de videojuegos, acceso constante a redes sociales… es normal que sea el objeto de deseo de los niños, sobre todo viendo el ejemplo que les damos sus mayores. Salvo algunas excepciones, que siempre las hay, sus padres les estamos transmitiendo en nuestro día a día lo que valoramos y la importancia que tienen para nosotros nuestros teléfonos móviles.
Obtuvo su regalo por supuesto. Un smartphone modestito con un contrato muy limitado, que las compañías ya tienen en cuenta que nuestros niños están movilizados y a los padres les preocupa mucho lo que consuman y hagan con ellos.
“¿No es un poco pronto para tener móvil?”, me comentaba otro amigo, padre reciente como yo. Lo cierto es que no lo sé, no me escandaliza que un niño de nueve años tenga un móvil. Probablemente me llamaría más la atención que aún no lo tuviera a los quince.
¿Vuestros hijos ya tienen móvil? ¿A qué edad lo consiguieron? ¿Habéis establecido normas de uso, tarifas especiales?
Por cierto, que cuando no son niños sino adolescentes la cosa cambia bastante, también los miedos de los padres. Y hoy he visto lo siguiente:
Teenscrio es el primer sistema de control paterno efectivo a través del móvil. El software es invisible, imposible de detectar en los dispositivos móviles y la instalación se hace por parte de los padres. Los padres no sólo saben dónde están sus hijos en todo momento, sino que pueden programar lugares y zonas donde no deben acudir. El sistema alerta inmediatamente de cualquier infracción de las normas establecidas por los padres respecto a lugares o tiempos de permanencia.
¿Qué opináis de espiar así a vuestros hijos? Si a mí con 16 o 17 años mis padres me hubieran cogido sin yo enterarme el móvil y me hubieran instalado ese software espía me hubiera parecido una falta de respeto y confianza terrible, hubiera aumentado la barrera entre nosotros.



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