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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

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Sobre la ‘mentira’ de los Reyes Magos

Hoy le cedo la palabra a María José Rodríguez, madre reciente, científica y autora de los cuentos Chiquitina, Galgui y Un amigo diferente.

Se trata de una reflexión que comparto. Igual que creo que la magia no está reñida con la cordura, también creo que no está peleada con ser sinceros y construir confianza.

Yo soy de las que explican a los niños sin paños calientes el ciclo de vida de una mosca o cómo funcionan los infrarrojos del mando a distancia, pero lo de hoy, lo de mañana es pura magia. Y cuando sepan la ‘verdad’, seguirá siendo una magia de la que formen parte, porque siempre habrá niños que seguirán creyendo en ella.

Os dejo con María José:

Hace unos días leía con sorpresa que había padres y madres que no querían participar en “la mentira” y “el montaje” de los Reyes Magos. Entre otras cosas porque no querían mentir a sus hijos, no querían perder su confianza, no querían ver rotas sus ilusiones cuando descubrieran la verdad. Esa manera de expresarse implica que los demás, los que sí hablamos de los Reyes Magos, estamos mintiéndoles a nuestros hijos, y participamos de un montaje cruel que eventualmente les romperá el corazón.

Voy a basarme en unas palabras de Chesterton para dar mi opinión: hoy nuestra tarea consiste en rescatar la festividad de la frivolidad. Es la única manera de que vuelva a ser festiva. Los niños todavía entienden la fiesta de Navidad: […] tampoco hay la más mínima frivolidad en su actitud con respecto al árbol de Navidad o a los Reyes Magos. Poseen el sentido serio y hasta solemne de la gran verdad: que la Navidad es un momento del año en el que pasan cosas de verdad, cosas que no pasan siempre.
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¿Os parece excesiva la cantidad de regalos que reciben los niños en Reyes?

No es un problema en todos los hogares con niños pequeños, pero sí en muchos. Con frecuencia la cantidad de regalos que reciben los niños parece excesiva a los padres e incluso abruma a los pequeños, incapaces de valorar e incluso de recordar todo aquello con lo que son agasajados.

Muchos padres ponemos nuestras normas. Nosotros elaboramos una carta en la que solo hay una petición para cada casa. Dado que yo no tengo hermanos y mi santo solo uno, la cosa es más o menos controlable. Pero siempre hay alguna cosa más que cae en nuestra casa por sorpresa y son, sin duda, muchas cosas en una misma mañana.

Difícil resistirse a vivir esa ilusión por poderes, aunque tal vez deberíamos empezar a hacerlo. Aunque en nuestro caso no sentimos abrumados a los niños ni a nosotros desesperados por achicar espacio. Tal vez porque Jaime con su autismo hace que lo que se recibe esté muy medido y Julia nunca ha sido niña de pedir muchos juguetes. Este año ha pasado todas las páginas del catálogo de El corte inglés sin que nada llamas su atención hasta llegar a los videojuegos del final.

Me siento tentada, no obstante, a aplicar los consejos que distintos expertos dan hoy en un reportaje titulado en web “Si Jesús recibió tres regalos de los Reyes Magos, probablemente es que con tres sea suficiente”  y en la edición impresa como Cuando los juguetes son un alud abrumador que os invito a leer.

Que siempre haya algún libro y algo útil entre sus regalos, también una experiencia en familia y algo que transmita valores. Esperar y dedicar tiempo a cada regalo que se abre y no abrir sin parar y sin saborear, donar alguno de esos juguetes nuevos que ha recibido, guardar alguno para más adelante, pedir cosas que pueda disfrutar en verano y tener reservadas hasta entonces…

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¿Y si nos fabricamos nuestros propios catálogos de juguetes?

15301160_10210323500318115_1251379588_nLa pasada semana estuvimos hablando de los juguetes que los niños piden en estas fechas, de la mala calidad, la escasa jugabilidad y el alto precio que un alto porcentaje muy elevado de los que aparecen seleccionados en los catálogos tienen. También de cómo los que aparecen en los espacios publicitarios de los contenidos audiovisuales infantiles pecan de lo mismo.

Y al final muchas veces nuestros hijos acaban pidiendo cosas que apenas aprovechan influenciados por la publicidad o la selección del catálogo.

Como consecuencia de esos posts, una amiga me mostró lo que ella hace como una manera de contrarrestar todo aquello. Y me ha parecido una idea estupenda, tanto que le pedí que me hiciera unas cuantas fotos para compartir esa iniciativa desde aquí con todos vosotros (gracias Ana).

Ella elabora su propio catálogo, con su selección de juguetes, libros, juegos de mesa… Comenzó a hacerlo “harta de que pidiese doscientos juguetes con los que luego ni jugaba”. 

15284078_10210306841901665_1027547329247141765_nRequiere mas dedicación, tiempo y planificación que plantarse en un establecimiento y agarrar el catalogo que ofrecen. Toca hacer una selección suficientemente amplia y variada que tenga siempré en cuenta los intereses y gustos del niño y pensando en su idoneidad, pero creo que hay muchos casos en los que puede merecer la pena el esfuerzo.

“Los hago con Hoffman, al ser libros pequeñitos mandan dos, así que se puede aprovechar y hacerse con algún primo”, me cuenta. Pero hay muchas maneras de hacerlo, incluso puede valer una tan sencilla como recortar o imprimir aquello que queremos incluir y pegarlo en unos folios organizados a modo de revista, ni siquiera es preciso emplear ningún sistema de impresión. Incluso se puede elaborar junto al niño. 

¿Qué os parece la idea?

Los días antes de la llegada de los Reyes, los días de jugar al escondite

Los dos primeros años porque son bebés y no se enteran, pero a partir de ese momento llega el momento de que los padres juguemos al escondite los días antes de la noche de Reyes. Cada año que pasa hay que extremar más las precauciones para que nuestros niños no nos cacen comprando regalos (bendito comercio electrónico), escondiéndolos, envolviéndolos…

Un padre comprobando si ya puede ir al trastero a por los paquetes.

Un padre comprobando si ya puede ir al trastero a por los paquetes.

Tengo a unos amigos que todo lo que compran lo llevan a casa de los abuelos, y tienen que buscarse las mañas para encontrar un par de horas libres cuando ya está todo comprado e ir allí a envolverlo y recuperarlo a última hora para que el día seis aparezca bajo el árbol. Otros lo tienen en el trastero y aprovechan cuando están dormidos para salir sigilosamente y envolverlos, cruzando los dedos para que no se despierten en plena noche queriendo agua o pis y los pillen.

La misma noche de Reyes, cuando ya hemos dejado el refrigerio a sus majestades y convencido a los niños de que deben estar pronto en la cama y hemos comprobado que están dormidos, comienza el baile de colocar paquetes bajo el árbol sin despertarlos. Esa noche es frecuente ver a padres por la calle jugando a ser los camellos que traen los regalos.

Nosotros los tenemos en lo alto de un armario, hoy la abuela se encargará de Julia un rato para que podamos envolver y organizar todo. Jaime estará con nosotros. Él no entiende el concepto de los Reyes Magos. Con él, por desgracia, no tenemos que complicarnos la vida.

Porque sí, nos la complicamos y mucho. Pero merece la pena. Lo merece incluso cuando ya saben quiénes son los Reyes Magos. La ilusión perdura, si la cuidamos. Nos lo pasamos tan bien como ellos, y lo sabéis.

Y, por favor, en los casos en los que esa creencia aún existe, ayudadnos a que así siga. Abundan los comentarios descuidados (quiero creer que no malintencionados) de aquellos que tienen ya niños mayores, o de aquellos que son niños mayores y lo han descubierto, de los que nunca tuvieron esta costumbre.

Feliz noche de Reyes y aún más feliz mañana.

Los animales no son juguetes, pero la mitad de los niños reconoce haber pedido un perro o un gato a los Reyes

Hoy, diez de diciembre, es el Día Internacional de los Derechos de los Animales, así que vamos a hablar de animales y también de niños.
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En casa tenemos dos gatos y un perro. Formaban parte nuestra familia antes de que llegaran nuestros hijos, son ya animales mayores, con menos necesidad de actividad y mayores gastos veterinarios. Parte de nuestra familia como os contaba. A mis hijos jamás se les ocurriría pedir un animal a los Reyes Magos. Jaime porque por su autismo está lejos de entender ese concepto. Julia porque desde hace bastante sabe bien que los animales no son juguetes y que no se compran, que se adoptan. Hemos estado con ellos con frecuencia en protectoras y eventos relacionados con la adopción (que os recomiendo si tenéis niños).

Pero según un estudio de la Fundación Affinity, la mitad de los niños reconoce haber pedido un perro o un gato en navidades. Afortunadamente el 98% de los niños tiene claro que los animales no son juguetes.

¿Por qué los niños piden perros y gatos? Según el II Análisis Científico de esta fundación sobre el vínculo entre personas y animales de compañía, en un 60% de los casos los niños asocian al perro o gato con un ‘compañero de actividades y juegos’ e incluso, 8 de cada 10 niños de entre 9 y 12 años prefieren jugar con su gato o su perro antes que con videojuegos. Además, para uno de cada dos niños el animal, después de sus padres, representa la principal fuente de apoyo emocional.

Ahora os voy a dar otro dato: un tercio de los perros que hoy están en un centro de acogida llegaron a su casa en forma de regalo. En España se calcula que se abandonan 150.000 perros y gatos al año.

¿Qué es lo que está fallando entonces? Está claro. Somos, nosotros, los adultos, que tal vez en un plano teórico también sabemos de sobra que los animales no son juguetes, que son una responsabilidad para toda la vida y un miembro más de la familia por muchos años y que implica gastos y tiempo. Pero aun sabiendo de sobra todo eso con lo que nos han machacado, a veces tendemos a lanzarnos a la piscina sin reflexionar sobre la profundidad del agua cuando al otro lado de la balanza esta la ilusión de nuestros hijos.

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Dejadnos mantener el ‘engaño’ de los Reyes Magos

Recuerdo que hace casi un año, en enero tras pasar por todo el periplo de festividades que ahora tenemos por delante, tuve una breve charla con tres padres recientes, una madre futura y otra amiga sin hijos sobre los Reyes Magos. Más concretamente, sobre si decirles o no desde el principio que los Reyes Magos son los padres. Lo mismo para Papá Noel.

Ya adelanto que yo soy de las que mantienen ese ‘engaño’. De hecho, y apoyada solo en lo que me rodea, me da la impresión de que es la opción mayoritaria.

No sé a vosotros, pero a mí me resulta bonito ver a tantos adultos, con frecuencia completos desconocidos, compinchados para prolongar ese creencia mágica únicamente buscando la ilusión de los niños. También saber de tantos adultos comprando a escondidas los regalos (¡qué gran invento el comercio electrónico!), envolviéndolos aún más escondidos con papeles que el niño no pueda reconocer de algún cumpleaños, guardándolos en trasteros y casas ajenas, saliendo de noche cerrada para recuperarlos y colocarlos bajo el árbol.

Pero sobre todo estoy de acuerdo en mantener esa ilusión por los niños. Puede que los regalos de los Reyes Magos vayan a venir igual, pero la ilusión (valga repetir la palabra) no es la misma si un niño sabe que lo compran sus padres que cuando colocamos el algo de comer y beber para los reyes y sus camellos (o para Santa y sus renos) la noche antes, cuando la mañana de reyes o de Navidad salen despedidos de la cama para ver qué les han traído.

Una magia que dura muy pocos años. Por mi experiencia, hasta los tres añitos mas o menos no lo entienden y disfrutan plenamente. Y no dura muchos años más. Tal vez hasta los siete u ocho, con suerte.

Yo fui uno de esos niños que, cuando ya supieron que los Reyes no existían, mantuvieron el tipo al menos un año más. No quería despedirme de la magia. Por algo sería… Jaime está lejos de poder entender el concepto de los Reyes Magos. Julia tiene seis años y aun cree en la magia de estos días. Me consta que en su colegio hay niños que ya saben que son los padres, otros que han indagado desconfiados sobre cómo era posible que tres señores recorrieran tantas casas en una noche y algunos que nunca han creído en ello.

Yo veo muchas razones por las que mantener la magia, pero en aquella charla también salían algunas por las que decirles la verdad desde el principio. Y alguna era precisamente que había niños muy pequeños, de tres y cuatro años, reventando la creencia en el colegio.

Que cada cual haga lo que considere, pero sería de agradecer que sean respetuosos con aquellos que participamos en esa ilusión y que intenten que sus hijos también lo sean.

Dejadnos mantener el ‘engaño’ de los reyes magos.

Un momento de la Cabalgata de los Reyes Magos que ha recorrido las calles de Bilbao. (EFE)

Un momento de la Cabalgata de los Reyes Magos por las calles de Bilbao. (EFE)

Quiero bomberas y enfermeros en los catálogos de juguetes, quiero niños con discapacidad

Este fin de semana, por vez primera, hemos estado revisando en casa con Julia los catálogos de juguetes. Es algo que hacemos en muchos hogares con niños pequeños para saber qué pedir en la inminentes navidades. Nosotros vamos recortando lo que a Julia le gusta y lo que creemos que le puede gustar a su hermano, que con su autismo es feliz sin pedir nada, ajeno al barullo consumista que se nos viene encima.

Con el primer catálogo que vimos, el de Imaginarium, me apenó ver que las páginas estaban llenas de clichés, perpetuando viejos roles sexistas. Quiero bomberas y enfermeros, quiero ver en esas páginas que tantos niños devoran por estas fechas a niños peinando y a niñas construyendo. Y como creo que tal vez si los padres se lo hacemos saber con ánimo constructivo y educación lo tendrán en cuenta, aquí lo dejo.


Por suerte los hay que se van dando cuenta, los otros dos catálogos que vimos, el de El corte inglés y el de Eureka Kids parece que van siendo conscientes y cuidando cada vez más esos aspectos.

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La otra carta de nuestros niños, más importante que la de los reyes magos

imageHay muchos vídeos virales (o con aspiraciones de serlo) circulando por ahí con niños como protagonistas. Vídeos que apelan a la lagrimilla, que nos recuerdan lo que realmente importa. Publicidad de marcas que apelan a que somos seres emocionales. Coca Cola es experta en este tipo de anuncios. Sabemos que han sido elaborados, a veces con una inversión importante, para hacer que una marca determinada nos caiga mejor a cuenta de hacernos sentir, reflexionar o conmovernos. Aún así los vemos, reflexionamos y nos emocionamos. Y muchas veces lo merecen porque son condenádamente buenos e ingeniosos. Otras veces son sencillos pero transmiten verdades como templos, nada que no sepamos en realidad, pero a veces necesitamos que nos sujeten unos pocos minutos por los hombros para que detengamos nuestra rueda diaria y lo recordemos.

El último vídeo de Ikea es de estos últimos. En él piden a los niños que escriban una carta a los reyes magos, el listado tradicional de juguetes. Luego les dicen que tienen que escribir otra carta, esta vez dirigida a sus padres. Seguro que os podéis imaginar el tipo de cosas que les piden.

Por cierto, que conozco a unos cuantos de sus protagonistas, el vídeo se ha nutrido de las familias de madres blogueras.

¿Visto?

Por eso yo cada vez más partidaria de hacer regalos que implican compartir experiencias: ir a ver un musical, hacer una excursión, un viaje de fin de semana para toda la familia, ir a tirarnos en tiro lona o montar a caballo juntos.

Tal vez tendríamos que empezar a explicar a nuestros hijos que los Reyes magos también pueden traer ese tipo de cosas. Tal vez es culpa nuestra que les pidan objetos pensando que en las alforjas no caben juegos, tiempo juntos, cosquillas, canciones y excursiones. Tal vez no se lo estemos transmitiendo bien.

Muchos de nuestros niños tienen una cantidad de juguetes enorme en casa. Juguetes de todo tipo, objetos apenas amortizados, que se quedaron sin pilas y nunca fueron repuestas, que habíamos olvidado que guardábamos.

¿De verdad necesitan más?

Lo primero que hay que pedir a los Reyes Magos es que los juguetes sean seguros

En mi anterior post os hablaba de la seguridad de los biberones y productos en los que se calienta comida, hoy es buen momento para recordar que también hay que tener ojito  con los juguetes, que ya tenemos la Navidad encima (sí, está encima aunque algunos aún no hayamos quitado la arena de la playa de las alfombrillas del coche).

Unas muñecas inspiradas en las Monster High. (ipernity)

Unas muñecas inspiradas en las Monster High. (ipernity)

Son frecuentes las noticias sobre juguetes retirados, con problemas graves de seguridad e incluso con metales pesados que son tóxicos. Y no escapan las marcas supuestamente fiables. Por poner un ejemplo, Mattel también tuvo que retirar un porrón de juguetes no hace tanto. ¿Cuánto es un porrón? Pues 18 millones en todo el mundo.

Y tampoco vale lo de sospechar únicamente de ‘los chinos’ que grandes superficies están entrando también en la oferta de juguetes de serie B a los que mirar con lupa. De traca  la pseudo-Elsa (Frozen) y la seudo-monsterhigh que me encontré en una recientemente, puede que sean perféctamente seguras, pero yo las miraría con lupa.

Alguna que otra vez le han regalado a J&J algunos juguetes que han ido a parar directamente al contenedor.ante la duda, mejor curarse en salud.

Lo primero que hay que pedir en la carta de los Reyes Magos es que los juguetes sean seguros. Un tipo de letra pequeña vital como la de “sólo para líquidos fríos” de ayer que es responsabilidad de los padres.

Os dejo las recomendaciones de la OCU para elegir juguetes seguros:

  • Elige el juguete en función de la edad del niño. Procura que los niños más pequeños no usen los juegos de sus hermanos o amigos mayores.
  • Antes de comprarlo, conviene leer las advertencias de seguridad y las instrucciones de utilización: si no vienen en español, busca mejor otro juguete.
  • Cuidado con las piezas pequeñas. Son uno de los riesgos más comunes, sobre todo para los niños de menos de 3 años.
  • En la tienda, antes de decidirte, pasa la mano por las aristas y los bordes para comprobar que no cortan ni tienen rebabas…
  • Un juguete frágil, que se quiebra fácilmente, una vez roto, puede presentar puntas afiladas: tenlo en cuenta.
  • Los juguetes que sean muy duros y tengan elementos protuberantes pueden dañar a un niño pequeño.
  • Si el juguete lleva pilas, comprueba que el compartimento de las pilas es difícil de abrir.
  • Juguetes como patines, monopatines, bicicletas, etc. deben ir acompañados de un equipo de seguridad (casco, rodilleras…).
  • No compres juguetes con cintas o cordones largos si van destinados a los más pequeños.
  • Hay riesgos que no se ven: Hay que tener cuidado con las sustancias tóxicas o con compuestos químicos peligrosos. Por ejemplo, los ftalatos o algunas pinturas con elevado contenido en metales pesados (plomo o cadmio) son tóxicas, y están prohibidas o no pueden usarse a partir de ciertos límites. Otras veces se emplean disolventes que pueden ser irritantes para la piel, las mucosas o afectar al sistema nervioso. De igual manera en este tipo de productos nunca deben usarse materiales inflamables o que ardan con facilidad.
  • Lee las instrucciones de utilización… y explícaselas a los niños.
  • Quita los envases y plásticos que envuelven el producto (aunque es buena idea conservar los datos que identifican al fabricante o importador).
  • Vigila a los niños mientras juegan: asegúrate de que dan a los juguetes el uso para el que han sido diseñados, y de que son adecuados para su edad y habilidades.
  • Revisa periódicamente el estado de los juguetes, y tira los que estén estropeados o rotos: así se previenen riesgos.
  • Enseña a los niños a recoger y guardar sus juguetes después de jugar, para evitar accidentes.

Lo que quiero para Reyes

No sé si es vuestro caso, pero me consta que mañana es el día favorito del año para mucha gente.  Y no es ya por los regalos que recibas, es por los que das, por el recuerdo de la magia de nuestra niñez, por el reflejo de la magia en los niños, por el ambiente festivo…

Esto es lo que le he pedido a mi santo para Reyes. Y para mi cumpleaños el próximo mes de marzo. Para todos mis regalos de reyes y cumpleaños.

Y, paquetes aparte (o no), esto es lo que pediré a mis hijos y a todos aquellos a los que quiero.

¡Feliz día de Reyes!

MAGOLA marzo 30 CUIDADO

Y, ya sabéis, hoy a la cama prontito.