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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

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Los mejores amigos de los niños pueden ser sus perros, más que sus hermanos

Hay muchos estudios que recogen las diferentes razones por las que los niños se benefician de la compañía de animales, normalmente de perros. Mejora su autoestima, su sentido de la responsabilidad, proporcionan seguridad, un cariño incondicional, horas de juego e incluso de terapia.

Aunque el motivo para añadir un perro o cualquier otro animal a la familia no es la búsqueda de estos beneficios o atender al capricho de un niño emocionado con La patrulla canina o cualquier película de aventuras perrunas. Un animal es un compromiso y una responsabilidad por muchos años que un niño no puede asumir. Nosotros, sus padres, somos los que debemos estar dispuestos a afrontar los costes, molestias y retos que se nos plantearán. Y dar ejemplo haciéndolo. Nunca me cansare de decirlo.

Pero volvamos al estudio publicado en Journal of Applied Developmental Psychology del que quería hablar hoy aquí. Tras estudiar a 77 niños de doce años, los investigadores de la Universidad de Cambridge han llegado a la conclusión de que los perros son los mejores amigos de los niños, y no el resto de niños que les rodean. Ni siquiera los hermanos superan la relación que tienen con los canes.

“Uno de los hallazgos más chocantes de nuestro estudio es que los niños no muestran menos cercanía con sus mascotas que con sus hermanos, pese al hecho de que los animales no se pueden comunicar completamente ni entender lo que se les dice”, comenta el autor del estudio Matt Cassels. “Sus principales ventajas frente a los hermanos es que no juzgan ni critican, no se muestran en desacuerdo y nunca comparten un secreto”.

Pues a mí no me sorprende tanto. Tal vez porque tuve perro de niña y nunca hermanos. Tal vez porque sigo teniendo perro y conozco bien la relación que se establece con ellos. Tal vez porque he presenciado muchas peleas y rivalidades entre hermanos (intrascendentes cuando son niños, terribles cuando son adultos). No pasa siempre así, por supuesto. Hay hermanos que son los mejores amigos, de pequeños y de mayores. Y hay niños que no sienten ninguna afinidad con los animales y los perros les resbalan. Pero no, no me sorprende.

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‘El silencioso amigo del viento’, el libro que se rebeló y se convirtió en un cuento para niños

Hay libros que no están pensados para niños, pero que los niños descubren y aprecian. Eso ha pasado con El silencioso amigo del viento, un libro ilustrado con galgos que todas sus páginas y que se gestó en 2014 mediante una campaña de crowdfunding y que vio la luz con la intención de ayudar a estos hermosos animales.

Julia lo descubrió en casa al poco de su publicación. Llamó su atención su formato de cuento y quedó fascinada por las preciosas ilustraciones de Rafael Jaramillo. Aquella noche lo leímos, recorrimos sus páginas mientras yo se lo adaptaba y ella se emocionaba con la historia.

“Tengo que hablar de tu libro en el blog, es estupendo para los niños”, le dije a Lisi Gutierrez, su autora, que manifestó sus dudas. Ella no lo había concebido para el público infantil. Y la cosa quedó ahí.

Las pasadas navidades Lisi me escribió: “Me convenciste primero tú y luego la Asociación Amigos contra el Maltrato y el Abandono Animal (AMAA) de que El silencioso amigo del viento sí es cuento para niños”. Y me mandó este enlace a su blog: El silencioso amigo del viento ¿un libro infantil?, en el que contaba que un 2 de abril, día internacional del libro infantil, se había llevado a cabo un cuentacuentos que había sido un éxito.

Claro que sí, claro que es un cuento fantástico, aunque no naciera como un cuento. Hay libros que se rebelan y bien está que así sea. Cuando uno tiene hijos, tiene que estar preparado para que sigan su propio camino.

El silencioso amigo del viento es un cuento con un héroe que las pasa canutas hasta encontrar su final feliz en forma de caricias en el sofá y carreras en la playa; con monstruos y hadas madrinas que existen entre nosotros y conviene aprender a reconocer. No sé vosotros, pero yo enseñaré a mis niños a desconfiar de aquellos que son crueles con los animales.

La obra de Lisi y Rafa es un cuento que crea conciencia, que estéticamente es muy hermoso y que dona parte de lo que obtiene con su venta a protectoras de animales que luchan por un futuro para los galgos que se abandonan y maltratan en este país.

Una pequeña joya en la estantería, una de esas que se prestan con vuelta.

Si hay alguien interesado en el cuento lo puede adquirir por 18 euros en España y 25 al resto de Europa (gastos de envío incluidos) escribiendo a lisienator@gmail.com.

Los animales no son juguetes, pero la mitad de los niños reconoce haber pedido un perro o un gato a los Reyes

Hoy, diez de diciembre, es el Día Internacional de los Derechos de los Animales, así que vamos a hablar de animales y también de niños.
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En casa tenemos dos gatos y un perro. Formaban parte nuestra familia antes de que llegaran nuestros hijos, son ya animales mayores, con menos necesidad de actividad y mayores gastos veterinarios. Parte de nuestra familia como os contaba. A mis hijos jamás se les ocurriría pedir un animal a los Reyes Magos. Jaime porque por su autismo está lejos de entender ese concepto. Julia porque desde hace bastante sabe bien que los animales no son juguetes y que no se compran, que se adoptan. Hemos estado con ellos con frecuencia en protectoras y eventos relacionados con la adopción (que os recomiendo si tenéis niños).

Pero según un estudio de la Fundación Affinity, la mitad de los niños reconoce haber pedido un perro o un gato en navidades. Afortunadamente el 98% de los niños tiene claro que los animales no son juguetes.

¿Por qué los niños piden perros y gatos? Según el II Análisis Científico de esta fundación sobre el vínculo entre personas y animales de compañía, en un 60% de los casos los niños asocian al perro o gato con un ‘compañero de actividades y juegos’ e incluso, 8 de cada 10 niños de entre 9 y 12 años prefieren jugar con su gato o su perro antes que con videojuegos. Además, para uno de cada dos niños el animal, después de sus padres, representa la principal fuente de apoyo emocional.

Ahora os voy a dar otro dato: un tercio de los perros que hoy están en un centro de acogida llegaron a su casa en forma de regalo. En España se calcula que se abandonan 150.000 perros y gatos al año.

¿Qué es lo que está fallando entonces? Está claro. Somos, nosotros, los adultos, que tal vez en un plano teórico también sabemos de sobra que los animales no son juguetes, que son una responsabilidad para toda la vida y un miembro más de la familia por muchos años y que implica gastos y tiempo. Pero aun sabiendo de sobra todo eso con lo que nos han machacado, a veces tendemos a lanzarnos a la piscina sin reflexionar sobre la profundidad del agua cuando al otro lado de la balanza esta la ilusión de nuestros hijos.

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Un niño con autismo, una perra que ha pasado por el abandono y el maltrato (mi hijo, mi perra)

imageJaime tiene nueve años y autismo. Es un niño feliz que dice muy pocas palabras y al que le encantan las cosquillas y la gelatina roja. Cuando vamos con él por la calle, a menos que sea por un sitio muy tranquilo o peatonal, lo llevamos siempre de la mano. No es demasiado escapista (hay bastantes niños con autismo que sí lo son), pero no mide los riesgos y puede salir en una carrera repentina hacia un coche. A sus abuelos ya les empieza a costar llevarle por la calle, es un niño grande y con mucha fuerza que puede dar buenos tirones. Uno de los objetivos a trabajar con él es que pueda andar solo, a nuestro lado.

A veces me han preguntado, sabiendo de mi amor por los perros y que tengo más conocimientos que la media, si no me interesaría tener un perro de asistencia para Jaime, un perro preparado para ayudarle con su autismo, para practicar el anclaje y evitar conductas de fuga, deteniéndose ante semáforos y pasos de cebra, para dormir con él y procurarle buenos sueños, para calmarle en momentos de estrés.

Pero es que, independientemente de que esos animales no son tan fáciles de conseguir, yo ya tengo perro, una perra ya anciana que lleva muchos años en la familia, de cuya compañía se benefician mis hijos.

Troya tiene unos dieciséis años y es paciente, tranquila y sociable. En muy buenas condiciones físicas pese a su edad y la mala vida que llevó antes de que diéramos con ella. Es nuestra perra desde que la adoptamos hace más de una década. Un cruce de caza de unos veinticinco kilos que viene del abandono y el maltrato. Cuando la adoptamos tenía mucha hambre acumulada, miedo a los hombres y a los petardos, leishmania y decenas de perdigones bajo la piel. El miedo a los hombres ha desaparecido, la leishmania está negativizada y ya no hay hambre acumulada, aunque no perdona cualquier alimento que toque el suelo.

Jaime llegó a casa cuando Troya llevaba ya unos años con nosotros, creció con ella, acostumbrado a vivir rodeado de animales (también tenemos dos gatos) con toda la naturalidad del mundo. Igual que su hermana, que ahora tiene seis años.

Hace ya más de tres años empezó a llevarla de la correa. En sitios tranquilos, en los que el tráfico no es un peligro. Trabajábamos con él así la atención y la autonomía.

Este fin de semana hemos salido a pasear por primera vez por la calle con un arnés de canicross que le sujeta a Troya. Y lo haremos mas veces. De hecho tendríamos que haberlo hecho antes. Ha ido tranquilo, caminando a su lado, con la seguridad de que no puede escaparse, pero tampoco intentándolo; suelto, sin ir de la mano, atento.

Al ver ese vídeo algunos me han consultado cómo hacerlo con sus propios perros. Yo no lo intentaría a menos que tengamos la seguridad de tener un animal tranquilo y confiable. Y teniendo en cuenta que nunca vamos a tener un verdadero perro de asistencia, algo para lo que es necesaria mucha preparación y conocimientos. Pero nuestro perro de familia puede hacer mucho. La Fundación Bocalan tiene el programa Paws en el que nos dan pautas para poder sacar partido en este sentido a nuestros perros, en cuya presentación estuve hace dos años. Si os interesa el tema, os recomiendo que no le perdáis la pista.

También me han preguntado varias veces qué perro tener si se tiene un niño con autismo. Suelo recomendar ir a una buena protectora, una de confianza en la que conozcan bien a sus animales, contarles nuestras circunstancias y buscar un animal tranquilo, ya adulto, de al menos veinte kilos de peso. No es necesario que sea de ninguna raza en concreto, tampoco me parecen recomendables los cachorros, juguetones, con una evolución desconocida y exigentes en atención y cuidados. Algún caso he conocido de precioso cachorro de labrador que ha tenido que ser devuelto al criador.

En este último vídeo podéis ver a Jaime hace cuatro años y medio con Melchor, uno de los perros de asistencia para niños con Autismo de la Fundación Bocalán.

 

 

 

Un enorme perro calmando a una joven con autismo, un vídeo hermoso y verdadero

image“Madre mía, qué vídeo más bonito!” me dijo mi santo cuando le mostré este fragmento de historia de amor y devoción con dos atípicos protagonistas: un perrazo enorme, un rottweiller que haría a muchos cambiarse de acera, y una chica con autismo (síndrome de Asperger) que está teniendo una crisis.

Lo es, tiene toda la razón. Es el vídeo más emocionante que me ha llegado en mucho tiempo. Un ejemplo sincero de lo que ahora llaman “contenido emocional” muchos que sólo usan los sentimientos ajenos para obtener beneficios para las marcas que representan, para obtener millones de visualizaciones e ingresos. Mercadeo emocional que cada vez digiero peor, que me hace valorar más lo que intuyo verdadero.

Es un vídeo de los que hacer caer lagrimones, lo advierto. Me pasó a mí, y mira que soy dura. Pero son lágrimas que dejan con una sonrisa en el corazón. Existe la bondad y la maravilla en este mundo, hay razones por las que querernos y salvarnos.

En el vídeo se ve a una joven con autismo, Danielle Jacobs, que tiene una crisis, está desconsolada y comienza a golpearse. El perro, que está entrenado (pero que tampoco me sorprendería uno no entrenado obrara así), acude inmediatamente en su ayuda.

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Qué hacer cuando nuestros hijos nos piden un perro o un gato

prote1Con mucha frecuencia nuestros niños nos piden un perro o un gato. Raro es el pequeño que no se empeña en tener un amigo de los de cuatro patas en algún momento de su vida. Lo más inteligente, la única decisión razonable, es negarse a menos que todos los miembros de la familia estén de acuerdo en hacerse cargo de la responsabilidad que supone, una responsabilidad que un niño no va a poder asumir por mucho que jure y perjure que él se encargará de todo. Tengamos meridianamente claro que ese cargo es de los adultos y puede durar más de quince años.

En España se calcula que se abandonan 150.000 perros y gatos al año. En las perreras y protectoras hay animales perfectos para nosotros. Siempre recomiendo a los que quieren tener un perro o un gato y tienen niños en cada, acudir a una buena protectora en la que conozcan bien a sus animales, dejar peticiones de aspecto a un lado y explicar al voluntario que nos atienda nuestro estilo de vida y buscar un carácter dócil y dulce, paciente con niños y con un tamaño al menos mediano para resistir sus embistes cariñosos. Así es prácticamente imposible equivocarse.

Cuando deseen un perro o un gato y, tras reflexionar, decidáis sumar otro miembro a la familia. Por favor, no compréis un cachorro de cristalera. Adoptar es la mejor opción en muchos sentidos: por la enseñanza de responsabilidad y conciencia, de no primar aspectos superficiales que damos a nuestros hijos, por el bien que hacemos.

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¿Qué pasa cuando nos piden un perro y un gato y, con buen criterio, decidimos que no podemos tenerlo? Estoy harta de ver regalos que son sucedáneos de tener a ese animal en forma de peluches de distinto tipo, incluso capaces de andar con correa, ladrar y reaccionar mecánicamente a caricias. Los catálogos de las jugueterías están llenos de ellos. La mayoría acaban olvidados al poco tiempo.

Muchos de nuestros niños tienen demasiadas cosas. Muchos juguetes, muchos peluches, mucho de todo que les aporta muy poco.

Otra opción frecuente es optar por una mascota más pequeña y menos exigente: hámsters, pajaritos, peces… Algunas veces sale bien y el animalillo suplente es bien cuidado y querido. Demasiadas acaba en desastre para los pobres bichos.

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Cuando deseen un perro o un gato y, tras reflexionar, decidáis NO sumar otro miembro a la familia, os voy a proponer algo muy distinto al juguete destinado al olvido o al hámster.

¿Qué tal regalar una experiencia solidaria, con la que se aprenda, con la que eduquemos? ¿Qué tal regalar el apadrinar a un perro o un gato? Se paga una pequeña cantidad, en algunos casos el niño podrá elegir su nombre, tendrá una foto del animal en casa, podrá acudir a pasearlo o jugar con él si va a visitarlo a la protectora. Incluso podemos intentar con nuestro hijo buscar un buen hogar para él, que siempre habrá más perros y gatos a los que apadrinar.

Se puede apadrinar sin pisar la protectora, pero también podemos ir a elegir a nuestro apadrinado.

De hecho creo que la visita a una protectora de animales debería ser una excursión obligatoria en todos los colegios. Sólo con medidas así se crea conciencia y hay una oportunidad de frenar la terrible situación de maltrato y abandono animal que hay en España.

Hace poco más de un mes estuve con mis hijos y su prima visitando las instalaciones de una protectora, fuimos en concreto a Amigos del Perro en Langreo. Recorrimos todos los cheniles acompañados por su presidenta y conocimos a todos sus ocupantes, uno a uno. Regalamos las caricias que pudimos, que siempre saben a poco tanto a los perros que allí había como a los que las prodigamos.

Las niñas estuvieron jugando con un par de preciosas y sociables panteritas, con algunos de los perros, pusieron nombre a los siguientes cuatro perros que entrarán y salieron de allí sabiendo que a un amigo como un perro o un gato no se le compra, se le adopta.

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Para terminar os dejo con Lara, una de las perritas con las que Julia y su prima estuvieron jugando y que doy fe de que es cariñosa, juguetona y está deseando una familia. Es poco más grande que un cocker, tiene casi dos añitos “de puras ganas de jugar y comerse el mundo, muy activa y nerviosa, necesita largos paseos, y es muy lista, aprende muy rápido lo que le enseñan los voluntarios”.

Contacto para adoptarla: adopciones@amigosdelperro.org 619 370 991

En los casi ocho años que llevo actualizando el blog he escrito varias veces de niños y animales. Aquí tenéis más lectura:

Perros y niños, juego y afecto

imageHay una magia especial entre niños y animales. Es así. No con todos, es cierto. Hay niños que no siente esa afinidad o a los que puede el miedo, un miedo muchas veces inoculado por adultos, pero en la gran mayoría de los casos lo que hay es una fascinación inicial.

Este fin de semana ha sido muy perruno. Hemos tenido otro perro en casa como invitado y el sábado quedamos con unos amigos en un parque de Madrid la mar de canino. Fui con Julia y con unos amigos. En total seis perros estuvieron jugando, corriendo y disfrutando de la vida con esa intensidad despreocupada propia tan sólo de los animales, los niños y unos pocos adultos privilegiados.

Es una pena que no haya demasiadas posibilidades de aunar ocio infantil y canino. Más allá de parques y excursiones, muy pocos sitios que piensan en los niños admiten animales. Planes con niños y planes con perro cuando el tiempo es malo y el exterior está descartado se cuentan con los dedos de una mano y sobran tres o cuatro.

Aquí hay algunos posts que he escrito en los últimos seis años en este blogs sobre los animales y los niños, tal vez os resulten interesanes:

10527989_667540066670137_1961285565_nLa semana pasada Fundación Affinity presentó su segundo estudio sobre la relación entre seres humanos y animales de compañía, os dejo con el apartado que dedicaron a los niños:

En términos de vínculo emocional, un colectivo que se ha tenido especialmente en cuenta en este estudio son los niños. Según se ha comprobado, en un 60% de los casos el niño asocia al perro o gato con “compañero de actividades y juegos”. Como ya revelaba el pasado año la primera edición del estudio, 8 de cada 10 niños de entre 9 y 12 años prefieren jugar con su gato o su perro antes que los videojuegos.

Además, para uno de cada dos niños (46%), el animal es percibido como la principal fuente de apoyo emocional después de los padres. Los lazos afectivos con el animal de compañía son los que mejor les hacen superar la sensación de miedo o tristeza, pues el niño recurre de forma habitual a su mascota para abrazarla y encontrar alivio en estas situaciones. Este comportamiento se repite cuando al niño se le presenta un problema, ya que busca a su perro o gato como fuente de consuelo en la misma medida que a sus padres.

Destaca también la percepción que los niños tienen de su relación con la mascota, ya que el primer concepto que asocia la mayoría es el de “cuidar”, seguido por “jugar” y “alimentar”. Así pues, el estudio subraya los valores de responsabilidad que los animales de compañía transmiten a los niños.

Otra de las conclusiones de este estudio es que la edad juega un papel relevante en la manera en la que vemos a nuestros perros y gatos: a menor edad se constata una actitud más positiva hacia los animales de compañía respecto a la que muestran los adultos o la gente mayor. Los datos también revelan que tienen más afinidad con las mascotas las mujeres que los hombres. En todo caso, la opinión mayoritaria (76%) es que las mascotas deben ser tratadas como un miembro más de la familia.

¿Y si nos dieran unas pautas para que nuestros perros pudieran ayudar a nuestros niños con autismo?

Teo Marical, director de la Fundación Bocalán y maestro de entrenadores, junto a Melchor se gana la atención de un niño con autismo. (JORGE PARÍS)

Teo Marical, director de la Fundación Bocalán y maestro de entrenadores, junto a Melchor se gana la atención de un niño con autismo. (JORGE PARÍS)

Hace ya bastante que conozco a la Fundación Bocalán y a varios de sus integrantes, y sólo puedo hablar bien de ellos. Tal vez os suenen sus peluches solidarios en forma de perros de asistencia.

En Bocalán son grandes amante de los animales deseosos de ayudar a las personas. Allí crían, preparan y entregan al menor coste posible perros de asistencia para personas con diferentes tipos de discapacidad e incluso detectores de enfermedades crónicas como la diabetes. También por supuesto para niños con autismo. Son perros que evitan conductas de fuga, facilitan el sueño, pasar por el dentista sin necesidad de anestesia general…

Si queréis saber más sobre lo que hacen y sus perros os recomiendo leer este reportaje, en él podréis ver además a Jaime hace tres años.

Es cierto que la presencia de perros de asistencia y terapia (que no es lo mismo) pueden ayudar mucho a los niños con autismo. No a todos, también es verdad, pero sí a muchos. Bastantes padres se plantean añadir un perro, uno normal sin preparación de ningún tipo, a la familia por si eso beneficia a sus niños, al menos en cuatro ocasiones me han pedido consejo al respecto.

Y luego hay familias que ya teníamos un perro en casa, como la mía, cuando el autismo se hace notar. Con Jaime estamos ahora trabajando que pueda ir por la calle solo, sin que tengamos que llevarle cogido de la mano. En los paseos fuera de casa Troya, que es tranquila y muy obediente, es una gran ayuda. Ya hace dos años comenzamos a trabajar que él llevara la correa, al principio se le caía o la soltaba con frecuencia. Ahora la lleva bien aferrada y va más tranquilo y relajado cuando la lleva. Acompasa el paso y hace cosas cuando se le cae la correa como pisarla con un pie para frenarla y poder así agacharse y cogerla con facilidad. Puede parecer una tontería, pero para él es un gran paso. Os dejo un vídeo del año pasado, ya no enreda tanto con la correa:

Es algo que estamos haciendo porque se nos ha ocurrido a nosotros. ¿Pero y si nos dieran unas pautas para mejorar la relación entre nuestros perros normales y corrientes y nuestros niños con autismo? Obviamente no nos convertirán en expertos a nosotros ni en perros de trabajo a nuestros tobys y laikas, pero no me digáis que no suena interesante a priori.

En Inglaterra ya lo están haciendo y ahora Bocalán lo traerá a España. Se llama programa PAWS y se estrena este 28 de junio. Ellos lo explican mejor que yo:

El efecto positivo de los perros para niños con autismo es sobradamente conocido, tanto en las intervenciones asistidas con animales como en el campo de los perros de asistencia; efecto contrastado por varias investigaciones que revelan su impacto en diferentes áreas del desarrollo así como en la reducción de los niveles de cortisol en aquellos niños que tienen un perro de asistencia.

Muchos son los padres que han oído hablar de estos efectos y se plantean el hecho de tener un animal, ya sea de asistencia por su probada eficacia, como el adquirir una mascota por considerar que puede ser beneficiosa para su hijo, sin saber que esto último puede acarrear muchos problemas y los beneficios no resultan tan claros o concluyentes.

Dogs for the Disabled (UK) como una de las entidades pioneras en el campo del perro de asistencia para niños con autismo, a fin de poder ampliar su efecto sobre este colectivo y siendo consciente de la imposibilidad de atender todas las solicitudes de perros de asistencia que existen, decide, en el año 2010, establecer un programa de asesoramiento para familias con niños con autismo que estén interesadas en las ventajas que puede aportar un animal en la evolución de sus hijos. Decisión tomada asumiendo que el perro de asistencia es una ayuda que no puede abarcar a todo el colectivo y que las listas de espera de estos resultan a veces excesivamente prolongadas.

En conjunto con Autistic Society de Reino Unido y el apoyo de Lorna Wing (una de las personas más influyentes en el campo del autismo a nivel mundial) desarrollaron un programa muy especial dividido en varios talleres grupales que abarcan desde la elección del perro adecuado para la familia y el niño en concreto, su entrenamiento así́ como técnicas y procedimientos que pueden emplear los padres con los perros para mejorar diversas habilidades en sus hijos. El programa ha sido un éxito y se ha multiplicado por todo el Reino Unido obteniendo un gran reconocimiento social.

Aproximadamente 500 familias han participado en estos talleres que hoy en día están impactando fuertemente en la evolución de los niños con autismo en el Reino Unido
Bocalán, como entidad con experiencia en este campo ha colaborado en el asesoramiento de varios procedimientos y tras una formación en el Reino Unido ha decidido incorporarse a este proyecto como partner europeo, abriendo esta posibilidad a otras instituciones españolas que quieran participar del mismo.

Helen McCain, coordinadora del programa PAWS, con 30 años de experiencia en el trabajo de perros de asistencia para personas con discapacidad y responsable de investigación y desarrollo de Dogs For The Disabled visitara nuestro país para desarrollar un curso introductorio en Bocalán sobre este programa dirigido a profesionales del mundo del autismo, familias, fundaciones y asociaciones y personas vinculadas al mundo animal que estén interesadas en conocer de cerca los procedimientos de este proyecto.

Será este sábado de 10 a 14. Respecto a los precios del curso, son de 50 euros para asociaciones y alumnos de Bocalán, 130 para profesionales vinculados al mundo animal y una aportación mínima de 30 euros para familias.

Más información en formacion@bocalan.es

El derecho de los animales a no ser un juguete

Jaime paseando a nuestra perra.

Jaime paseando a nuestra perra. En su camiseta pone “No soy un juguete, soy tu colega”.

Hoy 10 de diciembre de 2013 conmemora el Día Internacional de los Derechos Animales. Desde 1998, hace 16 años, asociaciones involucradas en distintos aspectos relacionados con la defensa de los animales recuerdan la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, que pide algo tan sencillo como que los animales tienen derecho a una vida libre de sufrimiento, dolor y muerte causado por los seres humanos.

La fecha es la misma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, con la intención clara de ampliarla a todos los seres capaces de sentir. Nosotros también somos animales. Nuestros hijos son nuestros cachorros.

Que sea el 10 de diciembre, en puertas de la Navidad, me viene muy bien para recordar desde el blog a todo aquel que quiera escucharme que los animales no son juguetes. Muchos niños desean y consiguen animales como regalos de Reyes. Me parece muy bien siempre que se cumplan dos premisas:

Primero que sea una decisión meditada. Hay que estar dispuesto a dedicarle todos los cuidados que necesite, con lo que ello suponga en tiempo y dinero. Y en el caso de perros y gatos, que pueden vivir con nosotros 20 años, hay que pensar a largo plazo. Serán un miembro más de la familia durante mucho tiempo.

Beso de gato.

Beso de gato.

Segundo, siempre que sea posible, y me refiero sobre todo al caso de perros y gatos, no compres, adopta. Las protectoras están llenas de animales maravillosos. Para nuestros niños no tiene nada que ver la enseñanza de la solidaridad y la ayuda al que lo necesita que la de que un amigo se puede comprar. Tampoco tiene parangón mostrarle que preferimos el carácter antes que la simple belleza física. Pero si estáis empeñados en un perro o gato de raza, jamás, por favor, compréis un cachorro de cristalera. Acabemos con esa práctica llena de picaresca y abusos hacia los animales. Buscad un buen criador y acudid a sus instalaciones para asegurarnos de que hacen las cosas bien.

Y no olvidéis nunca que los niños no pueden responsabilizarse de un animal. Pueden ayudar, pueden incluso ayudar mucho, pero la responsabilidad es nuestra, de los adultos.

No me cansaré de repetirlo cada año, aunque sea clamar en el desierto. De tanto gritar tal vez se logre algún eco.

Los animales como maestros de juego, como conexión con el mundo, como ancla para los niños con discapacidad

img_02Lo confieso, antes que el amor por los niños nació en mí el amor por los animales. Desde que era muy pequeña los he buscado, he procurado entenderlos, cuidarlos y compartir mi vida con ellos. En el pasado he contado en este blog lo mucho que me gusta que mis hijos crezcan rodeados de animales, lo mucho que creo que puede aportarles en distintos sentidos. Independientemente de que tengan o no una discapacidad. No voy a repetirme.

Hoy quiero hablar de lo que los animales de terapia puede aportar a los niños. Cada vez más oímos hablar de perros de terapia o asistencia (no es lo mismo), se incrementan los programas de ese tipo, cada vez hay más profesionales dedicados a ello, aparecen caballos o animales marinos también dedicados a la tarea… Los animales tienen una sensibilidad, especial, no juzgan, logran que los niños jueguen, conecten con el mundo, les tranquilizan, les ayudan a conciliar el sueño, a no sentirse solos, a evitar que se escapen, incluso a leer o ir al médico.

Con Jaime es una asignatura pendiente. Tal vez porque ya tengo animales en casa. También por que no se puede intentar todo y al mismo tiempo, pero lo probaremos y espero poder contarlo en este blog.

Hoy me apetecía hablar de ello por las fotos públicas de Raúl Varela en Facebook, en las que he visto a un perro ayudando a que un niño con autismo pase por el dentista sin necesidad de anestesia. Sinceramente me parece asombroso y me emociona.

Aquí hay un vídeo en el que sale Jaime un par de años más pequeño explicando lo que los perros pueden hacer por estos niños.

Y no sé si habréis visto este vídeo. Ha circulado bastante. En él se ve como una perra insiste con delicadeza durante casi cinco minutos hasta que logra que Hernán, que tiene síndrome de Down, la abrace.

Les debemos tanto y les damos tan poco…