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¿Quién no guarda algo de su infancia?

16 abril 2013

22125516_5659765El otro día descubrí por casualidad el blog La buscadora de libros en el que una librera busca libros que otros desean por distintos motivos. En ese blog hablaban de Las aventuras de Zaro, una colección que yo tengo casi completa (puede que entera, ahora que reviso la imagen, tengo que asegurarme) en la que un niño extremeño iba encontrándose con distintos animales patrios: el sapo, el azor, el toro bravo, la gineta, el buho…

Los adoraba. Los guardo como un tesoro para cuando mis niños puedan disfrutar con su lectura. Por lo que pude ver por Zaro y el cuco pagan 40,3 euros y por Zaro y el azor 21 euros. Yo no los vendo, pero si alguien por ahí los tiene en casa, ya sabe dónde tiene que dirigirse.

Como os decía, yo no los vendo. Y entiendo al que, teniendo dinero, está dispuesto a gastarlo en esos libros. Puede ser para dárselos a sus hijos. A fin de cuentas es lógico pensar que lo que a ti te fascinó de pequeño también podría enamorar a tus retoños. Y compartirlo con ellos es, un poco al menos, volver a ser de nuevo un niño. Puede ser también para uno mismo, para reencontrarse con su infancia.

Todos lo hemos hecho. Yo he leído a Julia El principito y los cuentos/poemas de Coleta la Poeta de Gloria Fuertes. También he visto con ella de nuevo Dartacán y los tres mosqueperros, Erase una vez la vida y Tod y Toby, mi película favorita de Disney, la primera que recuerdo ver en cine.

¿Quién no guarda algo de su infancia? ¿Quién no lo busca para recordarlo o presentárselo a sus niños? Seguro que vosotros también lo habéis hecho.

Las empresas son conscientes y juegan a reeditar la nostalgia: ahí están las canciones de Los payasos de la tele o Heidi aún vendiéndose o esas versiones modernas de La abeja Maya en su país multicolor.

Hace muy poco he comprado por menos de cinco euros una película que me encantó de pequeña: El último unicornio basado en un libro delicioso de Peter S. Beagle. He podido ver con Julia fragmentos en Youtube, un gran aliado si se sabe usar bien. Pronto podremos ver entera esta preciosa historia.

Y ando a la caza de otra película: El caballito jorobado. De 1975, rusa, en verso… la pude ver una única vez siendo muy pequeña pero se me quedó grabada a fuego. Dibujaba los caballos que la protagonizaban con los rotuladores amarillos más brillantes que encontraba. No recordaba de ella el título. Hace dos días estuve buceando en Internet sin descanso hasta descubrir qué película era. Casi doy botes en la cama con el portátil en las rodillas. Ahora el siguiente reto es conseguirla.

Juguetes no guardo ninguno. No era una niña de muchos juguetes la verdad, prefería los cuentos, los praos asturianos, la bicicleta y algunas películas y series. Creo que el juguete que más disfruté, al que más tiempo dediqué, fue la maleta-casa de Pin y Pon que os muestro en la foto. La he encontrado en Segunda Mano y he escrito, a ver cuánto piden por ella.

Por cierto, menuda decepción los modernos Pin y Pon, los prefería con mucho como eran antes. Y me consta que no soy la única.
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Es vuestro momento. ¿Os apetece compartir vuestras nostalgias infantiles?

“¡Qué vienen los monstruos!”

22 febrero 2013

7045Julia (a punto de cumplir los cuatro años) lleva un tiempo, no demasiado, muy preocupada por los monstruos a la hora de ir a dormir. Hemos tenido que ponerle lucecitas de noche, la típicas luces piloto que iluminan sin molestar el sueño que abundan en las habitaciones infantiles. Además,  no quiere que le cerremos la puerta, duerme con ella abierta (su cuarto queda justo frente al nuestro).Y nos pregunta mucho por los monstruos justo antes de dormir. “Dónde viven de día los monstruos” “¿Si vienen los monstruos ladrará Troya?” “Cuando venga un monstruo ¿tú le echas, verdad mamá?”. Una vez ya está sola en su cuarto oímos como juega a esconder sus peluches bajo la funda nórdica “por si vienen los monstruos”.

Lo cierto es que, pese a tanto interés, no veo que tenga miedo de verdad, me da la impresión de que es más una pose y que lo que busca es nuestra atención justo al final del día. Aunque no descarto que algo de temor autosugestionado pueda haber. De hecho, le encanta Halloween y disfrazarse de brujita. No es una niña miedosa por regla general, espero que no cambie. Pero conozco niños que sí que tienen bastante miedo cuando las luces se apagan a lo que pueda esconder la oscuridad.

Por suerte ahora los niños tienen un buen número de cuentos y de películas que les ayudan a superar esos miedos, a que los monstruos sean algo divertido y no algo temible.  Cuando yo era pequeña no era así. Recuerdo algunos cuentos como los del El pequeño vampiro, que me encantaban, pero poco más.

A Julia le gusta especialmente un cuento que se llama Fuera de aquí, horrible monstruo verde. En este cuento, al ir pasando las páginas, se va construyendo un monstruo de dientes afilados, melena púrpura, ojos amarillos… que luego el niño va deconstruyendo a gritos: “¡fuera de aquí afilados dientes blancos!”, “¡fuera de aquí, enmarañada greña púrpura!”… hasta que ya no queda nada y se grita “¡Fuera de aquí horrible monstruo verde. Y no vuelvas más”.

En este cuento el monstruo no es bueno, pero se enseña a los niños a empoderarse y hacerle largarse a gritos. No está nada mal como aprendizaje eso de ponerte en tu sitio y enfrentarte a lo que no te gusta. Se puede leer sin gritar en cada página, pero no es lo mismo. Todo niño que ha pasado por mi casa lo ha disfrutado mucho.

Y luego hay dos películas imprescindibles en mi casa. Una es la veterana Monstruos S.A. de Disney. Poco hay que contar de ella: monstruos que salen del armario para asustar a los niños cuando, en realidad, no solo son buenos sino que son ellos los que tienen un pánico atroz a que los niños les toquen. Una genial vuelta de tuerca de Pixar que pronto tendrá segunda parte con los monstruos en la universidad.

La otra es Hotel Transilvania. Ya os comenté en otro post que habíamos ido a verla al cine y que le había gustado mucho. A su prima, que tenía cumplidos los tres años por los pelos cuando la vio, también le entusiasmó. Esta misma semana hemos tenido la oportunidad de verla de nuevo por su lanzamiento en DVD y Blu-Ray y volvió a quedar encantada con esos vampiros, momias y hombres lobo tan aterrorizados por los humanos que tienen un hotel escondido a modo de santuario para poder sentirse seguros.

Sé que muchos critican el endulzamiento de estos personajes y de los cuentos clásicos, dicen con razón que no se puede pretender que los niños crezcan sin ese miedo prudente que les puede ayudar a estar a salvo.

Estoy de acuerdo en parte. Si Julia tiene que tener miedo a algo, si tiene que recelar ante algo, prefiero que sea ante los peligros reales y no ante brujas, fantasmas o demonios. Los monstruos existen, pero andan a dos patas camuflados entre nosotros. Ya me cuidaré yo de intentar que los reconozca  y sepa poner distancia.

Pero de eso, mejor, ya hablamos otro día…

Adriana, Mary, Ilene, Jodi y Paige, las auténticas princesas Disney

27 enero 2013

¿Os suenan Adriana Caselotti, Mary Costa, Ilene Woods, Jodi Benson o Paige O’Hara? Tal vez sí, tal vez seáis unas enciclopedias andantes del universo Disney, pero me da que no. Yo, desde luego, no tenía la más remota idea de quienes eran hasta hace un par de días.

Todas ellas se encuentran entre las actrices más rentables de la historia. Son las que insuflaron voz y vida a Blancanieves, Aurora (La bella durmiente), Cenicienta, Ariel (La sirenita) y Bella. Los que somos padres recientes, sobre todo aquellos que lo somos de niñas y ponemos de vez en cuando las películas en versión original, las hemos oído en numerosas ocasiones. Conocemos bien sus voces, su forma de cantar. Poco más.

Adriana-Caselotti-disney-princess-voice-actresses-28460658-263-320Adriana Caselotti, una guapa morena que nació en 1916 y murió a los 80 años, era una actriz y cantante de origen italiano. Nacida en una familia vinculada  a la ópera, dobló el primer largometraje de Disney (de éxito estratosférico) con 26 años.

Blancanieves (1937) la marcó para toda la vida. Fue una lotería y una maldición. Disney truncó su carrera. “Lo siento, pero esa voz no se puede utilizar en cualquier lugar. No quiero estropear la ilusión de Blancanieves”, dijo por lo visto el propio Walt.

Su casa, toda de madera, emulaba las de la película con pozo de los deseos incluido. Adriana tuvo cuatro príncipes. De tres de ellos se divorció y de otro quedó viuda. La última década de su vida la pasó luchando contra el cáncer. Antes de morir aseguró: “Sé que mi voz vivirá para siempre”.

Tenía razón.

100112_FS_DatelineDisney_IlleneWoods_FEAT_1Illene Woods, nacida un año antes que Mary y que a mí me recuerda más a una eficaz secretaria que a una diva, fue la voz de Cenicienta (1950) cuando tenía apenas 21 años. Ya era famosa cantando desde los 15 años, con un programa de radio de enorme audiencia en su haber.

Dos amigos suyos escribieron tres de las canciones más conocidas de Cenicienta: Bibbidi Bobbidi Boo, A dream is a wish your heart makes y So this is love.  A Walt Disney le encantaron y decidió usarlas en su película y pedir a Ilene que fuera la voz de la princesa.  Más de trescientas cantantes habían optado al papel.

Illene cantó mucho para los soldados americanos en guerra. También cantó en privado para el presidente Roosevelt y en la Casa Blanca para Truman.

Se casó dos veces. La primera a los 17 años. Tuvo una hija de ese matrimonio. Del segundo tuvo dos varones. Murió hace muy poco, en 2010, habiendo olvidado que una vez fue la princesa que perdió un zapato por culpa del alzhéimer.

00000005-9971Mary Costa, del tipo rubio gélido que hacía las delicias de Alfred Hitchcock pese a su apellido, nació en Tennessee en 1930. Era una cantante de ópera profesional. Tuvo que pasar horas de audiciones para lograr el papel de Aurora en La bella durmiente (1959). Tenía 29 años cuando interpretó la mítica canción de “eres tú el príncipe azul, que yo soñé…”, que en inglés en realidad era Once upon a dream.

Mary sí que tuvo una larga y prolífica carrera, pero como cantante de ópera, con primeros papeles en Los Angeles, Nueva York, Londres o Moscú. Parece ser que bordaba el papel de Violetta en La traviatta. Hizo apariciones en televisión y en conciertos varios.

Como anécdota valga que Jackeline Kennedy le pidió que cantara en el memorial de la muerte de su marido.

Murió a los setenta años. Toda su vida apoyó causas humanitarias, pero especialmente sus últimos años se volcó en la ayuda de los niños que habían sufrido abusos y dando charlas motivadoras a niños en colegios e institutos animándoles a luchar por sus sueños.

Jodi+BensonJodi Benson inaugura la segunda generación de princesas clásicas de Disney, la generación del merchandising brutal y la que vimos las que ahora somos madres recientes siendo niñas o adolescentes (he de confesar que yo nunca hice ningún caso a las princesas Disney de niña, no recuerdo haber visto entonces La sirenita, Aladdin la descubrí ya adulta y La Bella y la bestia me pilló preadolescente y aborreciendo el rosa).

Benson es una actriz de doblaje (no solo de animación, también de videojuegos) y cantante soprano con bastantes tablas en Broadway. Ella dio la voz a Ariel en La Sirenita (1989).

Nació en 1961 y también fua la voz de Barbie en Toy Story. Es más, hacía un pequeño papel secundario en Encantada, la historia de Giselle, como secretaria que alucina con los ademanes de princesa de cuento de hadas de Amy Adams.

Paige+OHaraPaige O’Hara, nacida en 1956, es una cantante de Broadway. Ha sido la voz oficial de Bella (La bella y la bestia, 1991) hasta enero de 2012, que Disney decidió jubilarla. No dieron motivos, pero es fácil deducir que su voz ya no sonaba todo lo fresca y joven que debería.

Por cierto, ahora que está tan de moda Los miserables por su último estreno en cines, no está de más recordar que ella interpretó divinamente el papel de Fantine en Broadway.

Personalmente, es la voz que más me gusta. Adriana, Mary e Ilene, a mí al menos, tienen voces que me resultan demasiado líricas, incluso algo anticuadas.

 

Otra Navidad de estrenos infantiles

21 diciembre 2012

Como cada Navidad se acumulan los estrenos infantiles. Y este va a ser el primer año que los disfrutemos a tope con Julia y Jaime. Sobre todo con Julia, que a sus tres años es ya una veterana en las salas. Le encanta y se porta divinamente, de lo más formal. A Jaime solo podemos llevarle a las películas que tienen mucha música, tipo ‘Enredados’ o ‘Happy feet’. Ha salido cinéfila, como sus padres, que íbamos una o dos veces al cine por semana antes de tenerles (ahora la cosa se ha reducido bastante).

Ya nos hemos aprendido los cines más indicados para los niños. Para mí es clave que el asiento sea fijo, no de esos que se pliegan hacia arriba. Julia no pesa lo suficiente para mantenerlo en su sitio y toca coger un alzador, que acaba resultando incómodo y a veces escasean, o acabas sujetando tú la silla toda la película.

Agradezco también que haya espacio suficiente entre filas de asientos, que con niños de 90 centímetros si se siente alguien delante la visibilidad enseguida se ve reducida. Y frecuentamos los horarios infantiles: matinales de fin de semana, que son más baratas, y primeras sesiones de la tarde.

El precio es otra cuestión. No es una excursión nada barata, aunque días del espectador, sesiones matinales y bonos familiares lo rebajan bastante. Pero tampoco hay tantas películas infantiles al año que merezcan la pena, aunque ahora haya un cúmulo de ellas. Prefiero gastarlo en eso que en ropa extra que realmente no necesita o en cenar en el burguer.

Algunas de las películas que hay ahora en cartel para niños ya las hemos visto. Y la que más nos ha gustado a pequeños y mayores ha sido ‘El origen de los guardianes’, con un Jack Escarcha de protagonista trayendo el invierno que a mí me recuerda muchísimo a Peter Pan y un Santa Claus ruso y tatuado, nada ñoño, que tiene un trineo con alma de Harley Davidson.

‘Hotel Transilvania’ ha sido otra que también nos gustó, más a Julia que a mí, y que aún se puede ver en algunas salas en sesiones infantiles.

Como ‘Campanilla y el secreto de las hadas’. Una más de Campanilla, pero con nieve y ropa de abrigo. No es que nos aporte nada a los adultos, pero tampoco hace que se nos caigan los ojos. Y he de reconocer que a Julia le encantó, que era lo que pretendíamos.

‘Frankenweenie’ la dejamos pasar. Me pareció que era muy larga y que Julia todavía era pequeña.

Ahora en Navidad se estrena también ‘Rompe Ralph’, que por el tráiler a mí me pareció un ‘toy story’ de videojuegos, aunque mi compañero bloguero 20hitcombo (@20hitcombo), que suele tener buen criterio, la ha visto ya y me dice que estoy equivocada y que es una película realmente recomendable, tanto para adultos como para niños, cargadita de referencias ‘jugonas’. A esa irá mi santo con Julia.

También queda ‘El alucinante mundo de Norman’, que iré a ver con Julia porque siente debilidad por los Zombies (y por todo lo que tenga que ver con Halloween).

Echo en falta un estreno con un número razonable de canciones para poder llevar a Jaime, la verdad.

¿Vosotros habéis visto alguna de las películas que comento? ¿Qué os parecieron? ¿Las iréis a ver?

Las películas de dibujos favoritas de los padres recientes ¿Cuál es la vuestra?

09 febrero 2012

Los padres recientes vemos muchas películas de dibujos. Es lógico por tanto que tengamos las que aborrecemos cordialmente, las que no soportamos, las que toleramos y una o dos que nos gustan especialmente.

Con suerte nuestras favoritas coinciden con las suyas. En cualquier caso creo que todos hemos intentado alguna vez que elijan para ver la que nos gusta a nosotros.

Me gustaría que me contaráis cual es vuestra película infantil favorita de entre las que ven vuestros hijos y por qué.

Yo confieso que ahora tenemos una película que nos gusta a todos: Enredados (‘Rapunsel y ‘Uyín” para Julia).

Ya me la he zampado unas seis veces en la tele y otra en cine
. Normalmente cuando más ves una película de dibujos, mas la aborreces. Aunque te gustara al principio es difícil que resista tantos visionados. Pues de momento ‘Enredados’ aguanta el tipo.

A Jaime le gusta por la mucha música que tiene. A Julia por eso y por el camaleón y el caballo.

A mí me gusta por diferentes motivos
.

Me gusta su ritmo, que no afloja, y su buena mezcla de película de aventuras y romántica. También por sus canciones (mejor en inglés), de hecho estoy convencida de que acabarán montando un musical en Broadway más pronto que tarde. Me encanta que hayan homenajeado claramente a Errol Flynn en su protagonista masculino. Me divierte que la mala sea igualita a Cher (físicamente y en su obsesión por estar joven). Me alegra que no haya nada especialmente ñoño, ni siquiera los animalitos secundarios. Me parece estupendo que Rapunzel no caiga víctima de un flechazo fulgurante por el chico de la historia nada más verle, que sea inmune a su “pose” y que sea ella la que tome la iniciativa y le bese a él. Pero lo que más gracia me hace es que la princesa de la historia se libere al dejar de ser rubia.

Conozco padres recientes que me han confesado también sus preferencias: Los increíbles, Shrek y El jorobado de Notre Damme (por Esmeralda me dice el padre que me lo confiesa, que aún no es capaz de creer que Disney dibujara algo tan sexy, incluso se marca un minibaile de barra vertical).

Ahora es vuestro turno, soy toda ojos…

Este es un trozo del corto que estrenaron hace poco extendiendo un pelín el final.

Y fuimos al cine…

10 diciembre 2011

El miércoles finalmente no fuimos al cine, que no había caído como bien apuntásteis, que no era día del espectador por ser previo a festivo. Pero el jueves por la mañana, aprovechando que no teníamos que ir a trabajar, no atrevimos a intentarlo en la sesión matinal que también es más barata.

Jamás en nuestra vida habíamos ido al cine a las 12 de la mañana. Y eso que, antes de tener a los niños, no era raro que fuésemos un par de veces por semana. Lo que nos quedó claro nada más llegar es que es la sesión de los niños. Prácticamente todos allí éramos padres recientes con niños más o menos pequeños. Y había bastantes.

Por suerte para nuestro experimento, en Happy feet 2 sin 3D sólo había otros cuatro espectadores.

En cualquier caso, la cosa salió bien. Entramos esperando cualquier cosa, pero ambos aguantaron toda la película tan contentos. Jaime tuvo que salir al baño a media película y Julia la última media hora la pasó sentada en mi regazo. No me extraña: esos elevadores que te ofrecen no son lo más cómodo del mundo, son muy rígidos y no le permitían apoyar la espalda.

Así que el experimento tuvo éxito. Jaime con casi cinco años y medio y Julia a los tres meses de cumplir tres años, han estado por vez primera frente a una “pantalla gigante” y les ha gustado la experiencia.

Sobre la película lo que más recuerda Julia son las “gambas simpáticas” y los “pájaros malos”. Si Jaime pudiera hablar probablemente destacaría las canciones.

Repetiremos…

Tres generaciones de princesas Disney muy diferentes

04 octubre 2011

El otro día lo hablaba con mis cuñados. Se nota claramente que hay tres diferentes generaciones de princesas Disney y su evolución.

La primera generación es la de Blancanieves (1937), la Cenicienta (1950), la Bella Durmiente (1959) esas niñas pasivas cuyo mérito era ser hermosas. Y hacendosas en el caso de las dos primeras. El no va más es Blancanieves, que llega a una casa desconocida en medio del bosque después de un susto de muerte y lo primero que hace es ponerse a limpiar; además es de lo más maternal: que a los siete enanitos mineros con barba los adopta y trata como bebés.

La segunda
es la de la Sirenita (1989), Jasmine (la de Aladdin, 1992) y Bella (la de la Bestia, 1991). Algo van mejorando. Son contestonas y desobedientes y de Bella sabemos que sabe leer, incluso le gusta. Pero aún tienen un punto pánfilo y de sujeto pasivo de rescate.

Y la tercera está llegando ahora. Empezó la cosa con Mulán (1998), una película que no ha arraigado en el imaginario infantil, pero sobre todo se nota en las dos últimas: Tiana (2009), que quiere montar su propio negocio (¡una empresaria!) pero que me parece que va a seguir el camino del semiolvido de Mulán, y Rapunzel (2010), que cuando prescinde de la melenaza rubia es cuando se libera. Ambas se rescatan a sí mismas, tratan de tú a tú a los protagonistas masculinos y parecen bastante espabiladas.

Es lógico, es obvio, es deseable que los dibujos animados más populares vayan evolucionando aunque sea un par de pasos por detrás que la realidad.

Pero la princesa Disney favorita de mi hija es aún Blancanieves. ¡Sigh!

Me consuela pensar que sólo tiene 2,5 años, aun tiene tiempo para evolucionar y cambiar de idea. Enredados no es mala opción, el prota me recuerda a Errol Flynn y la madre malvada a Cher, lo que tiene su puntito si hay que verla cincuenta veces.

Disney y las madres

22 septiembre 2011

Gracias a mis hijos estoy redescubriendo los clásicos Disney. Algunos para mal, como Blancanieves, y otros para bien, como Dumbo. Precisamente Dumbo es ahora la película que le encanta por encima de las demás.

Y creo que nunca homenajeó Disney a las madres y a su amor incondicional por sus hijos (aunque tengan las orejas gigantes y sufran el rechazo social) como en esa película.

Curioso dada la tendencia de Disney a ignorar a las madres o directamente asesinarlas. ¿Os habéis fijado en la cantidad de protagonistas huérfanos de madre que tiene? Blancanieves, Bella, la Sirenita, Bambi, Todd y Toby…

En esa película hay una canción de cuna preciosa, aunque algo triste, que no recordaba y que ahora no puedo dejar de tararear.

Os dejo las dos versiones originales de la película, aunque hay una muy famosa de Bette Midler: en inglés, ‘Baby mine’, y en castellano, ‘hijo del corazón’.

“Todo lo que tú quieras”, la película de Achero Mañas

23 septiembre 2010


Primero vi el cartel: la foto de una niña preciosa, como de porcelana, pero que parecía sacada del pueblo de los malditos. Me pareció el cartel de una peli de terror y me llamó la atención la frase promocional. Sin recordarla exactamente, me quedé con que decía algo así como “¿Qué no haría un padre por su hijo?”.

Unos días más tarde leí una sinopsis bastante escueta que le daba pinta de dramón:

Leo y Alicia son un matrimonio feliz. Viven en Madrid tranquilamente con su pequeña hija Dafne. Todo cambia cuando Alicia muere de forma inesperada. Entonces Leo tendrá que ocuparse solo de su hija, haciendo a la vez del papel de padre y de madre. Esto provocará que el hombre termine por perder su propia identidad, su único objetivo en la vida es hacerle todo más fácil a la pequeña Dafne.

Así que intrigada acudí a Youtube en busca del tráiler.

¿Alguien la ha visto? ¿Qué tal está? ¿De qué va realmente?

Tengo mucha curiosidad, pero dudo sinceramente tener ocasión de ir al cine a saciarla.

Por primera vez en el cine

04 septiembre 2010

Detalle del cartel de 12 festival internacional de cine para niños

Tengo amigos que han llevado a sus hijos con poco más de dos años a ver alguna película cortita y adecuada y cuya experiencia fue todo un éxito. En cambio sé de otros con niños de cinco e incluso seis años a los que aún no se han atrevido a meter en un cine.

No tengo muy claro a qué edad se recomienda que se puede llevar por vez primera a los peques al cine. Imagino que como suele suceder con tantas otras cosas no hay reglas fijas, depende más de la personalidad, preferencias, paciencia y atención de cada niño.

Pero es verdad que muchos de los que disfrutaron de la experiencia en parte también fue porque lo hicieron bien: les anticiparon durante los días previos el argumento, los personajes, las canciones… para que entraran motivados. Y buscaron un cine tranquilo en el horario de menor afluencia.

Nosotros estamos deseando poder pasar una tarde de cine con ellos. Aún no nos hemos atrevido porque Julia es tirando a inquieta y muy pequeña (una polvorilla de 17 meses). Y Jaime es una incógnita.

Pero hoy, sin anticiparlo, totalmente por sorpresa, nos hemos encontrado dentro de un cine. Hemos ido a un parque temático y una de las atracciones era un cine 3D en el que emitían una versión de unos 15 o 20 minutos de una peli de pingüinos.

Hemos probado y la cosa ha salido mejor de lo que esperábamos. Julia no ha tenido paciencia para ver sentada más que cinco minutos, pero su hermano ha disfrutado de la experiencia. No le han importado las luces apagadas, esas butacas raras con asiento plegable, toda la gente que le rodeaba ni la tele tamaño XXL. Es decir, ese ambiente mágico que a tantos nos fascina. De hecho le ha sabido a poco.

Ahora tendremos que estar pendientes de alguna película que estrenen y que nos parezca apropiada para él (cuánta más música y canciones mejor, si reestrenaran Fantasía o hicieran una peli inspirada en Cantajuegos sería ideal) para intentarlo de verdad. Aunque el intento nos salga caro (¡menudos precios tiene el cine!).

¿Cómo fue vuestra primera vez con vuestros hijos en el cine?