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Esos malditos verbos irregulares

08 abril 2012

Julia habla muchísimo. Es todo un lorito. Tiene tres años recién cumplidos y disfruto muchísimo manteniendo todo tipo de conversaciones con ella.

Aún le cuesta pronunciar bien algunos fonemas, pero lo más llamativo en sus pequeños discursos es la manera que tiene de evadir los verbos irregulares.

El castellano está lleno de estos verbos: “No cabo”, “Papá condució”, “Yo sabo hacerlo”… son legión

Cada vez que la escucho recuerdo una recomendación que me leí en un libro sobre la evolución del habla y el lenguaje en niños pequeños (el primer año del diagnóstico de Jaime perdí la cuenta de los libros que leí sobre autismo y estimulación de la comunicación) y que se me quedó grabada.

Decían estos expertos que no hay que corregir al niño de 2, 3 o 4 años que emplea mal los tiempos verbales. Recomendaban estar tranquilos y simplemente hablar nosotros correctamente. Si los padres se expresan correctamente, los niños lo acabarán haciendo.

Por poner un ejemplo concreto, si nuestro peque nos dice: “yo no sepo, ayúdame” o “yo no sabo”. Nosotros no debemos decir “se dice “yo no sé” cariño”, como mucho simplemente deberíamos decir algo del tipo “Vamos a ver si yo si sé hacerlo”.

En ello andamos. Y en el proceso sigue siendo divertidísimo escucharla.

La más sorprendente maravilla del mundo creada por el hombre

28 abril 2011

He visto volar máquinas que pesan toneladas y a gente vencer al cáncer gracias a la ciencia médica. He asistido al nacimiento y evolución de Internet y de los videojuegos y disfrutado de música sorprendentemente hermosa. He visto las pirámides de Egipto, los rascacielos en Nueva York y la gran muralla en China. Pero creo sinceramente que de todas las grandes proezas del ser humano de que he sido testigo, la que más me maravilla es la aparición y desarrollo del lenguaje oral y del pensamiento que la acompaña.

Un milagro de la evolución que, por cotidiano, pasa con frecuencia desapercibido.

Supone el descubrimiento de su propia conciencia
, de su lugar en el mundo y respecto a los otros, además de su libertad como individuos.

Julia está empezando a tener sus primeras conversaciones con nosotros. Una ventana mágica para conocer su lógica y razonamientos.

Y esto no ha hecho más que empezar.

Sueño con el día en que su hermano pueda abrirnos esa misma ventana.

No lo paséis por alto, disfrutad viendo nacer el habla y el pensamiento de vuestros hijos.

Adjetivando el mundo

04 enero 2011

Ayer hablaba de los logros de Jaime, hoy quiero contaros otro avance de Julia. Avances que habrían pasado más desapercibidos de no ser por su hermano, cuyas dificultades nos han hecho mucho más conscientes del camino que ambos recorren.

Tiene un vocabulario que crece exponencialmente día tras día. Está en pleno y fascinante descubrir los nombres de las cosas. La famosa explosión de los 18 meses. Es frecuente que venga con un objeto en las manos preguntando “¿Mamá, qués eto?”. Y “eto” puede ser desde un espárrago de juguete hasta un molinillo. Su afán por conocer el nombre de todo lo que le rodea es constante desde hace unos meses. Y lo asombroso es la capacidad que tiene para recordarlo, para multiplicarlo de día en día. Cualquier adulto sería incapaz de aprender tantas nuevas palabras de una lengua extrajera a diario.

Pero aprender a nombrar el mundo que le rodea ya no es suficiente, ahora con un año y diez meses su pasión es adjetivarlo.

Desde el comienzo de estas fiestas ha descubierto que todo eso que nombra además puede ser grande o pequeño, estar arriba o abajo, sucio o limpio, caliente o frío…

Los adjetivos opuestos son su última fascinación. Y nos busca a mí o a su padre para notariar sus descubrimientos: “¡mira papá! ¡una barco gande! ¡Otro barco peeño!” “¡mira mamá! ¡esto caliente! ¡esto muy fío!”

Sinceramente, pocas cosas hay tan asombrosas como contemplar el nacimiento desde cero de algo tan complejo como el lenguaje humano.

“ua, eyi, popo y pao”

03 enero 2011

La mayoría de los padres recientes dan por supuesto que sus hijos hablarán. Nosotros no lo damos por hecho, pero cada vez estamos más esperanzados. Vamos creyendo con más fuerza que nuestro hijo hablará, aunque no lo acabe haciendo como hablamos los demás.

Y es que nuestro hijo nos ha hecho un pequeño gran regalo de Navidad.

Jaime sigue avanzando. Despacito. Por lo que veo a mi alrededor hay niños con autismo que de repente dan un gran salto, luego están un tiempo estables, incluso tienen periodos de aparente marcha atrás. Mi niño no es así, o lo es de forma muy sutil. La impresión que tenemos los que le rodeamos es que va pasito a pasito hacia delante, con esfuerzo, lentamente, a su ritmo…

Pero sí que a veces notamos avances que nos iluminan a todos.

Hace una semana descubrimos que diferencia a los personajes de Pocoyo. Distingue a Elly, a Pato, a Lula y a Pocoyo. E intenta decir sus nombres. Le salen sonidos muy lejanamente aproximados (Elly es el más parecido), no siempre son los mismos sonidos. Pero lo intenta. Intenta decir sonidos diferenciados para cada uno de esos dibujos.

Y pocos días después hemos descubierto lo mismo respecto a algunos animales en los cuentos: el perro, el gato, la vaca…

La verdad es que no para de emitir sonidos pero le cuesta mucho hacerlos inteligibles.

Tampoco en el modo de empezar a hablar hay métodos estándar. Algunos niños pronuncian perfectamente cuando comienzan a hablar pero en algunos casos son poco espontáneos, no usan el lenguaje para comunicar.

Lo importante es fijarse sólo en tu hijo y en sus progresos, procurar no compararle con nadie salvo con él mismo.

Cuando 2009 se convirtió en 2010, no emitía ningún sonido comunicativo. Ahora que 2010 se ha convertido en 2011 lo intenta, tiene unas cuantas palabras (pan, dame, agua, upa, abre, regaliz, caramelo, patata…) y está intentado emitir nuevos sonidos.

Vamos despacio, pero seguimos en el camino.

Y quién sabe qué avances orales y comunicativos podré contaros cuando 2011 deje paso a 2012.

La evolución fonológica (fonética)

08 noviembre 2010

Hoy ha venido a casa una de las terapeutas de Jaime, pero hemos estado un ratito hablando de Julia. No porque haya ningún problema con su evolución: es una avispilla que con año y nueve meses hace frases de tres palabras, tiene un vocabulario amplísimo y una comprensión aún mayor.

Pero a todos nos hace mucha gracia, teniendo todo eso en cuenta, que sea incapaz de pronunciar dos sonidos muy semejantes en su articulación: la J y la K.

La /J/ le sale como una /F/: “color rofo” o “naranfa”.

La /K/ la pronuncia como la /T/: “tengo tata”.

Por supuesto, la /R/ aún no ha llegado. Ni lo intenta.

No es algo preocupante. Es normal que a su edad se les atranquen algunos fonemas.

Aunque también en esto cada niño es un mundo (Jaime por ejemplo, antes de ir hacia atrás con año y medio, recuerdo que decía la /R/ sin ningún problema y que incluso le hacía gracia repetir “el perro roe un hueso”), sí que hay unas pautas generales de cómo aparecen los sonidos.

La adquisición de los fonemas comienza a finales del primer año de vida y concluye, en término medio, hacia el quinto año de vida. Se advierte que, si un niño de 7 u 8 años no logra articular bien todos los sonidos, es probable que nos encontremos en presencia de un trastorno.

Según Jakobson (1969), los fonemas se van adquiriendo de acuerdo a su dificultad articulatoria. Rondal y Seron agregan que hay que considerar también la frecuencia del uso de tales fonemas en el entorno del niño.

Mientras dura el entrenamiento fonológico y en tanto no consiga fonologizar correctamente, el pequeño se vale de algunas simplificaciones muy conocidas, a saber: sustituye fonemas dificultosos por otros más sencillos de articular, emplea asimilaciones (“mení” = ”vení”), suprime fonemas, reduplica sílabas (“cheche” en lugar de “leche”), etcétera.

En cuanto al orden de adquisición, diremos que las vocales se adquieren en este orden: primero, la a. Luego, puede articular la a y la u. Finalmente, las adquiere todas.

Las consonantes se adquieren en el orden que sigue:
1° p, t, k
2° b, d, g (oclusivas sonoras)
3° n y ñ (nasales)
4° f, s, ch, v, z y j (constrictivas sordas y sonoras)
5° l y r (laterales, son las más difíciles de articular)

¿Cuáles son los sonidos que más les costaron o les están costando a vuestros peques?

Mis enanos

24 octubre 2010

Me escribe Ana. Me manda un vídeo y cuenta lo siguiente:

Me gustaria que vieras este video sobre Lara, una chica “con enanismo” que ha sufrido mucho para crecer 8 cms. No te lo mando con acritud, sino simplemente para que conozcamos que el enanismo es tambien una discapacidad, en la que se sufre bastante, tanto las personas que la padecen como sus familiares. Todo esto te lo envío, querida desconocida, porque me ha dolido ver cómo se llama tu blog, más cuando creo que estás en mi mismo barco de la discapacidad. Espero no haberte molestado con este comentario, ya que en ningún momento quise hacerlo. Mi deseo es que conozcamos más esta enfermedad y vayamos borrando estereotipos. Gracias

No es la primera vez que, públicamente en los comentarios o en privado, alguien afectado de acondroplasia o que quiere a alguna persona que la padece, me escribe recriminándome el nombre que puse a mi blog.

Un nombre que puse con todo el cariño cuando mi hijo apenas pasaba del año refiriéndome a él y a los otros hijos que pudiera tener, que no tiene las referencias negativas del refrán del que procede y sin querer causar dolor a nadie.

Muchas veces me refiero a ellos, con todo el amor de una madre, como enanos. Y me consta que es una práctica muy frecuente entre muchos adultos. De hecho creo que raro es el padre reciente que no ha llamado “enano” a su hijo en alguna ocasión.

No sé si emprender una guerra contra el uso cariñoso de esa palabra merezca la pena. Hay muchas otras guerras en las que batallar y dejarse el pellejo.

Y en todas las demás te aseguro Ana, os aseguro a todos los demás, que me tenéis como aliada. Mi blog está a vuestra disposición como altavoz.

Por eso, desde aquí recomiendo a todo el mundo el artículo acondroplasia, entre el desconocimiento y la segregación social.

Pero por favor, dejadme seguir llamando con cariño alguna que otra vez a mis hijos mis pequeños enanos.

Unos enanos que, por suerte, siguen creciendo.

La explosión de los 18 meses

20 octubre 2010

En unos niños es antes, en otros un poco después, en todos en torno a esa edad se produce lo que algunos llaman la explosión de los 18 meses.

Se refieren a una explosión puramente léxica
: a partir de ese momento comienzan a aprender palabras nuevas a un ritmo incesante e increíble y a combinarlas formando frases. Lo de que son pequeñas esponjas casa más que nunca.

Un niño que a los 18 meses utilice 20 palabras, a los 30 dirá 500 y a las 48 manejará unas 1.500.

Y su comprensión siempre estará por delante de su expresión. Se dará cuenta y comprenderá más de lo que creemos.

Estad pendientes de esa maravilla. Ver nacer algo tan extremadamente complejo como el lenguaje humano en nuestros hijos es algo precioso y fascinante. No dejéis que se os escape como arena entre los dedos. Saboreadlo.

Yo lo estoy haciendo con Julia y también, aunque más despacio, con Jaime.

Esos grandes cazadores de muletillas

12 julio 2010

No hay mejor espejo de uno mismo que un niño pequeño que nos tenga de modelo. Es así para infinidad de cosas. Una de ellas, las muletillas.

Son expertos cazadores de esas expresiones que todos tenemos y usamos en mayor o menor medida, normalmente de modo inconsciente, para apoyar el habla. Y es que sí, todos los adultos las usamos. El que crea que no, sencillamente es que no se ha dado cuenta o no ha dado la oportunidad a un niño pequeño de que se lo demuestre.

Mi hija con 16 meses recién cumplidos dice constantemente “a ver”. Gracias a ella me he dado cuenta de lo mucho que yo lo digo también y he hecho un esfuerzo consciente por controlarlo. En apenas tres días ambas lo estamos diciendo mucho menos. Primero me controlé yo, detrás vino ella.

También repite bastante “¡hala!”. Y también es cosa mía.

Sú última muletilla, que nos hace partirnos de la risa, es “¡ooooh noooo!”. Pero con esa aún no tengo localizada la procedencia.

¿Vuestros hijos también han sido grandes cazadores de muletillas?
Me apostaría algo a que sí…

Hablando nos entendemos los dos

17 febrero 2010

Para redondear el post de ayer os dejo con una recomendación: el libro “hablando nos entendemos los dos”. Lo podéis conseguir en el blog “Hasta la luna ida y vuelta”.

Es de lo más útil para estimular la comunicación con nuestros hijos, partiendo siempre por ponernos en el lugar del niño.

Es interesante tanto para padres de un niño con un trastorno en la adquisición del lenguaje como para aquellos que no tengan ningún problema.

Para acabar, ahí dejo parte de un artículo sobre los logros relacionados con el habla y el lenguaje en HealthSystem para saber más o menos a qué atenerse.

Es importante recordar que no todos los niños son iguales, y que los niños llegan a ciertas etapas a diferentes edades. Desde el nacimiento hasta los 5 meses

* Hace gorgoritos.

* Vocaliza sonidos de placer y de molestia (risas, risitas, llanto o quejas).

* Hace ruido cuando se le habla.

De 6 a 11 meses

* Entiende “no-no”.

* Balbucea (dice “ba-ba-ba”).

* Dice “ma-má” o “pa-pá” sin saber lo que significa.

* Trata de comunicarse mediante acciones o gestos.

* Trata de repetir sus sonidos.

* Dice la primera palabra

De 12 a 17 meses

* Responde preguntas simples de forma no verbal.

* Dice dos o tres palabras para señalar una persona u objeto (puede que la pronunciación no sea clara).

* Trata de imitar palabras simples.

* Vocabulario de cuatro a seis palabras.

De 18 a 23 meses

* Pronuncia correctamente la mayoría de las vocales y la n, m, p, j, especialmente al principio de las sílabas y palabras cortas; también empieza a utilizar otros sonidos.

* Vocabulario de 50 palabras, a menudo la pronunciación no es clara.

* Pide alimentos comunes por su nombre.

* Hace sonidos de animales, como “muu”.

* Empieza a combinar palabras, como “más leche”.

* Empieza a utilizar pronombres, como “mío”.

* Utiliza frases de dos palabras.

De 2 a 3 años

* Conoce algunos conceptos relativos al espacio tales como “en”, “sobre”.

* Conoce pronombres como “tú”, “yo”, “ella”.

* Conoce palabras descriptivas como “grande”, “feliz”.

* Sabe de 250 a 900 palabras.

* Utiliza frases de tres palabras.

* El habla se vuelve más precisa pero todavía no pronuncia los sonidos finales; puede que los desconocidos no entiendan mucho de lo que dice el niño.

* Responde preguntas simples.

* Empieza a utilizar pronombres como “tuyo”, “yo”.

* Usa inflexión en la pregunta para pedir alguna cosa, como “¿Mi pelota?”

* Empieza a utilizar plurales tal como “zapatos” o “calcetines” y el tiempo pasado de los verbos regulares tales como “salté”.

De 3 a 4 años

* Agrupa objetos como alimentos, ropas, etc.

* Identifica colores.

* Utiliza la mayoría de los sonidos del habla pero puede distorsionar algunos de los sonidos más difíciles, como l, r, s, ch, y, v, z; estos sonidos puede que no se controlen completamente hasta la edad de 7 u 8 años.

* Utiliza consonantes al principio, en el medio y al final de las palabras; puede distorsionar algunas de las consonantes más difíciles, pero intenta decirlas.

* Los desconocidos entienden mucho de lo que el niño dice.

* Puede describir el uso de objetos como “tenedor”, “carro”, etc.

* Se divierte con el lenguaje: disfruta los poemas y reconoce los absurdos del lenguaje como “¿Tienes un elefante en la cabeza?”

* Expresa ideas y sentimientos más que simplemente hablar sobre el mundo que le rodea.

* Utiliza verbos que terminan en “ando” y “iendo”, como “caminando” y “corriendo”.

* Responde a preguntas simples, como “¿Qué haces cuando tienes hambre?”

* Repite frases.

De 4 a 5 años

* Comprende algunos conceptos relativos al espacio, como “detrás”, “al lado de”.

* Entiende preguntas complejas.

* El habla es comprensible pero comete errores al pronunciar palabras complejas, difíciles y largas, como “hipopótamo”.

* Vocabulario de 1.500 palabras aproximadamente.

* Utiliza el tiempo pasado de algunos verbos irregulares como “tuve”, “fui”.

* Describe cómo hacer cosas como pintar un dibujo.

* Define las palabras.

* Enumera elementos que pertenecen a una categoría, como animales, vehículos, etc.

* Responde a las preguntas de “¿Por qué?”

Las primeras palabras con sentido

16 febrero 2010

Su primera palabra no ha sido ni papá ni mamá.

La primera palabra de Julia ha sido “teta”. Su fuente de alimento. Lleva desde los diez meses diciéndola.

Tras “teta” llegó “agua” (bueno, en realidad “abua”), después “mamá” (a veces “má” otras “mamamá”) y la última ha sido “galleta” (algo tipo “eeta”)

Al principio no decía “teta” “abua” o “mamá” a modo de petición, pero lo decía en contexto: cuando lo veía, cuando lo está tomando…

Ya empieza a entender que las palabras nos mueven y le procuran lo que desea. No es poca cosa.

También comienza a intentar imitar onomatopeyas, como el brum, brum del coche.

Comprende mucho más de lo que dice. Es lo que siempre sucede. Incluso cuando aprendemos de adultos una lengua extranjera.

A lo largo del próximo año el uso y la comprensión de palabras estallará, crecerá exponencialmente.

Ver desarrollarse el lenguaje es siempre una maravilla para un padre o una madre reciente. En nuestro caso creo que lo valoramos un poquito más, dado lo mucho que estamos viendo que le está costando a su hermano.

Con él la ilusión está siendo doble. En torno al año se lanzó con mamá, papá, teta (sí, también él), peces, agua… En su segundo inicio, que comenzó este otoño con tres años, está balbuceando más, dame, agua, pan…

Pero volviendo al tema: ¿Cuáles fueron las primeras palabras de vuestros hijos?