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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

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‘El principito’ sobre el escenario en un espectáculo familiar

princinptoEste fin de semana hemos podido disfrutar de una obra recomendada para niños a partir de seis años, una adaptación de El principito,el mítico libro de exupery del que ya os he hablado aquí en algunas ocasiones, la última el verano pasado al hilo del 70 aniversario de la muerte de su autor, Antoine Marie Jean-Baptiste Roger de Saint-Exupéry que apenas tenía 44 años cuando se convirtió en una muerte mas en esa debacle que fue la Segunda Guerra Mundial.

Abril es un buen mes para volver a recordar ese libro mágico, que nunca envejece y que cada cierto tiempo conviene releer. Hay realmente muy pocos equiparables. Y abril es un buen mes porque el pasado 6 de abril fue el 72 aniversario de su publicación y porque abril es, en general, el mes de los libros.

Pero volvamos a la obra que vimos en el teatro Cofidis Alcázar de Madrid, un espectáculo creado por el bailarín y coreógrafo internacional José Tirado y cuyo elenco se completa con Hayzam Fathy, Antonio Jiménez, Astrid Julen y Antonio Villa.

Villa es el conductor, el narrador, el aviador que fue Saint-Exúpery y el único en tener voz sobre el escenario. José Tirado es Principito, el otro hilo conductor que se sirve de música y la danza para que la historia avance. Sus conversaciones con la rosa, el zorro, el bebedor, la serpiente, el farolero… se convierten en piezas independientes con diferentes estilos en los que sobran las palabras para dejarse llevar por lo que está pasando.

Tal vez el bebedor sea el que más me gustó, mientras que la serpiente y la rosa fueron las que más impresionaron a las dos niñas que me acompañaron: Julia y mi sobrina.

Se trata de una función infantil de calidad, que no cae en la trampa de dar a los niños menos por más por eso de que “son solo niños”. Dura unos ochenta minutos y se pueden encontrar entradas en Internet a partir de ocho euros.

Eso sí, esta adaptación para toda la familia de El principito me da la impresión de que requiere de niños (y de adultos) que conozcan bien la historia para que la disfruten del todo. Espectadores además que sean sensibles a la música y la danza. Dándose esas premisas es altamente recomendable.

Por cierto, que en otoño de este año es estrenará también una película de animación inspirada en el niño enamorado de la rosa que viajaba de planeta en planeta para ayudarnos a reflexionar sobre lo que verdadermente es importante en esta vida. La película contará con las voces de James Franco, Rachel McAdams, Marion Cotillard y Jeff Bridges.

¡Qué bien casan la música y el autismo!

10411819_710168769104769_3161528212074639812_nTodas las personas con autismo son diferentes, aquellos que van creyendo lo que van a encontrar cuando tienen delante a una por lo que han leído, han visto o porque ya conocen a otra persona con autismo, suele acabar sorprendido. No todos alinean objetos, no todos son inflexibles en sus costumbres, no tienen las mismas dificultades para comunicarse, los mismos gustos o el mismo carácter. Resulta una obviedad tener que decir que no hay dos personas iguales en el mundo, da igual que tengan autismo o no.

Pero sí que hay algo que me he encontrado siempre en todas las personas con autismo: su disfrute de la música. Varían los gustos, por supuesto, los momentos en los que la quieren oír, el volumen, las canciones… pero todos la aprecian.

A Jaime le gusta que le cante, le gusta que juguemos con Julia a cantar y a bailar, disfruta de las canciones más marchosas que suenan en la radio, también con las infantiles de Cantajuego, Pica Pica o Juan D y Beatriz, con las películas de animación más musicales… Y a veces, por casualidad, escucha algo que le entusiasma. Nos pasó con Antonio Molina, con Pasión Vega, con Rihanna o Calle 13.

¡Qué bien casan música y autismo!

Tal vez por eso me gusta tanto Tres guitarras para el autismo, un disco en el que 25 artistas, 5 locutores y 69 músicos se han unido en un proyecto del que se beneficiarán varias asociaciones que luchan por mejorar la vida de las personas con autismo.

El último trabajo musical del guitarrista Manuel Hernández, componente del grupo Algiva. Este doble CD titulado Tres Guitarras para el Autismo contiene 33 canciones en las que han participado más de 100 colaboradores, entre ellos locutores como Carlos Herrera o Justo Molinero, y cantantes de la talla de Juan Magán, Vicente Castro “Parrita”, Manuel Ruíz “Queco”, Las Soles o Sonia Priego “La Húngara”, entre otros muchos. El mismísimo Jimmy Carter, ex presidente de los Estados Unidos, también ha colaborado en la difusión de este proyecto a través de la Fundación Carter.

Este trabajo, editado por la compañía discográfica Kasba Music, tiene una doble finalidad: por un lado concienciar y sensibilizar a la sociedad a través de la música de los problemas que padecen las personas que conviven día a día con el autismo y, por otro lado, recaudar fondos para un total de 12 asociaciones y fundaciones adscritas. Gran parte de los derechos de autor y royalties de este trabajo van destinados al apoyo de los diferentes proyectos de las entidades beneficiarias.

Este lunes se puso a la venta el doble CD en los puntos de venta habitual, FNAC, Corte Inglés, Amazon y descarga digital en Spotify, Itunes. También se pueden adquirir en las asociaciones y fundaciones adscritas al proyecto. Más info en www.tresguitarrasparaelautismo.com

Y no olvidéis que mañana, 2 de abril, es el Día Mundial por la Concienciación sobre el Autismo y que podéis apoyarlo con un #selfieporelautismo, vistiendo de azul y acudiendo a la carrera popular que se organiza en Madrid.

Y sobre todo podéis ayudar dando visibilidad y apoyo a las personas con autismo, conociendo y difundiendo sus reivindicaciones y derechos.

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¿Los artistas que se dirigen a los niños están peor considerados?

Tuve ocasión de hablar con Juan D, la mitad de Ciudad Arco Iris, por el lanzamiento de un cuento que a Julia le ha encantado en el que se combinan canciones, bailes e historia. La única pega que se me ocurre (en realidad no lo es) es que es larguito y tiende a activarles. Es más adecuado para contarlo de día que de noche. Y ya aprovecho para recomendar en todas esas casas en las que la lectura de los cuentos es una actividad circunscrita a los momentos antes de dormir, que no hay ninguna ley ni maldición bíblica que impida leer los cuentos de día.

Portada del cuento de Juan D y Beatriz.

Portada del cuento de Juan D y Beatriz.

Me contó que, desde el primer momento, ellos quisieron tener una línea diferenciada que apostase por la calidad: “son canciones propias, hemos creado un mundo, nuestra propia historia”. Me habló con pasión de cómo ambos son los artífices de todo el proceso creativo, “unas canciones las compone Beatriz y otras yo. Yo hago los arreglos musicales de todas las canciones y Beatriz se encarga de la coreografía”. Y más allá del arte está el aprendizaje y para ello se rodean de psicopedagogos e incluso profesionales en educación especial.

Ambos son artistas. Beatriz ha estudiado y enseñado canto, ha hecho danza. Juan D me explicó que es músico autodidacta desde muy pequeño. Ambos saben de manera innata cómo tratar a los niños, tienen una especial afinidad con ellos. Y sobre todo: “Queremos perdurar y ser un referente, y para eso hay que hacer las cosas bien. Como los payasos de la tele, que hacían buenas canciones y siguen sonando modernos”.

Explicándome el mimo que ponen, acabamos hablando de cómo para un artista parece que dedicarse a los niños resta puntos. Un cantante convencional que se dirige a un público adulto parece de entrada más serio, de mayor calidad, que otro dirigido al público infantil aunque no sea en absoluto así. Una pena. “Es cierto”, me dijo “pero la culpa es en gran parte del propio gremio de artistas que se dedica al mundo infantil. Hay mucha gente que, como es para niños, no cuidan la música, ponen tres telas y cuatro globitos y creen que ya está bien. Pues no. Es una falta de respeto al público, a los niños y a sus padres, que luego nos repercute al resto”.

Pero no son los únicos culpables. Coincido con Juan D en que también es responsabilidad de los padres no recompensar esa forma de obrar. Hay que premiar con nuestra presencia y nuestras compras a aquellos que se lo trabajan con cariño.

Los padres notamos perfectamente cuando un producto de entretenimiento dirigido a los niños está hecho con interés, con cuidado, con un mínimo exigible de calidad. Y eso no tiene que ver necesariamente con tener muchos medios. Yo he sabido, como cualquiera, cuando he tenido delante un espectáculo que había dicho “total, son niños y no se van a dar cuenta”. Lo que mis abuelos llamaban un “sacacuartos”.

¿Los niños también lo notan?
No lo tengo tan claro. Tienen menos bagaje, más ganas de pasarlo bien y menos capacidad crítica. Pero mi opinión personal es que, aunque disfruten con productos de baja calidad, sí que se dan cuenta.

Hablamos de la música, los personajes y las historias que llegan a nuestros hijos, a lo que más queremos. Ya va siendo hora de que nos hagamos valer. ¿No os parece?

No se me ocurre una mejor manera de recordar a Fernando Argenta, que poner mañana música clásica a mis niños

La foto era obligatoria para demostrar que no te lo habías inventado

La foto era obligatoria para demostrar que no te habías inventado la entrevista.

Entrevisté a Fernando Argenta cuando era una estudiante de segundo de periodismo hace casi veinte años. Fue mi primera entrevista y él fue encantador y paciente conmigo. Ya no podré entrevistarle de nuevo. Y ahora me doy cuenta de que me hubiese gustado mucho.

No recuerdo bien lo que le pregunté en 1995, la entrevista probablemente haya sido destruida hace años por el profesor que me la encargó. Y la copia que tenía en mi 486 también pasó a mejor vida a saber en qué momento. Conservo la foto de milagro, gracias a que entonces todas tenían que pasar del negativo al papel fotográfico. Pero sí sé que ahora me hubiese mucho preguntarle por su afán en transmitir la música clásica, toda su belleza, a los niños.

Muchos lo están diciendo hoy, no ha habido en España mayor divulgador de los clásicos que él. Desde Clásicos Populares, desde El conciertazo, con humildad y cercanía, hizo más que nadie.

La música clásica es mi gran asignatura pendiente, pese que nuestra casa es muy musical y la disfruto, conozco mucho menos de lo que me gustaría. Y confieso que a los peques poco más he hecho que ponerles Fantasía.

Hoy he decidido Fernando que, en tu honor, voy a comenzar mañana mismo a ponerme las pilas. E intentaré que nuestro acercamiento a la música clásica sea divertido y nada elevado.

No se me ocurre una mejor manera de recordarte.

Os dejo dos vídeos, el primero muestra bien cómo intentó siempre humanizar los clásicos. El segundo me ha enternecido porque bien podría ser también una primera entrevista.

‘La leyenda del unicornio’, de musical con los niños

La semana pasada a esta hora íbamos camino de ver el musical ‘La leyenda del unicornio’ (Jana Producciones), escrita y dirigida por el productor y compositor Javier Muñoz para niños a partir de 3 años. Los creadores de este musical también son los responsables de ‘Blancanieves Boulevard’, ‘Antígona tiene un plan’ o ‘En nombre de la Infanta Carlota’, por los que tienen dos Max.

Acudí con Julia y con mi sobrina, que ese día cumplía cuatro años, y lo cierto es que a ambas les gustó. Comprendieron la historia, bailaron, aplaudieron y no separaron la vista del escenario.

La verdad es que, sin ser redondo, es un musical infantil bien hecho, con intérpretes capaces y una bonita puesta en escena. Se agradece, porque es demasiado frecuente que aquellas obras pensadas para el público infantil acaben pecando de cutres. Los niños serán pequeños y capaces de disfrutar con casi todo, pero aprecian como cualquiera lo que está hecho con cariño y algo más de medios.

Cuesta 10 o 16 euros por cabeza, dependiendo de dónde nos coloquemos. Para una familia de dos adultos y dos niños supone un gasto razonable, pero de vez en cuando y siempre que  se pueda merece la pena ofrecer a nuestros niños la experiencia del teatro en condiciones, que tiene una magia muy diferente de la del cine.

La protagonista es una niña llamada Marina, interpretada de forma creíble por una actriz adulta (hay otro par de niños con los que ese ejercicio cuesta más), que se enfrenta a un unicornio enfurecido. En total hay 17 personajes interpretando 9 canciones escritas por Augusto Algueró. Canciones, eso sí, que son poco pegadizas. Ni a las niñas ni a mí, aunque nos torturasen, seríamos capaces de entonar ninguna, y eso que las repiten. Ninguna ha calado cuando sales de la sala. Tampoco llega a emocionar como podría, cuando sales lo olvidas, por eso comentaba antes que no era redondo, pese a ser bueno.

Si os interesa, se representará todos los fines de semana en sesión matinal en Madrid. Y si tenéis alguna otra recomendación teatral infantil, soy toda oídos. Se acerca un tiempo propicio para los planes de interior.

¿Cuál es la primera canción que se os viene a la cabeza cuando pensáis en vuestros padres?

Os hago una pregunta a la que hay que contestar rápidamente, sin rumiarla demasiado: ¿Cuál es la primera canción que se os viene a la cabeza cuando pensáis en vuestros padres?.

La he estado haciendo a mi alrededor y he podido comprobar dos cosas curiosas:
– La primera es que solemos volver a nuestra infancia. Da igual que ahora seamos adultos, que nuestros padres sigan con nosotros y escuchando música. Normalmente son canciones que nuestros padres oían cuando estaban en sus treinta o sus cuarenta, como ahora nosotros.
– La segunda es que, curiosamente, muchas de esas canciones que recordamos son las que se ponían en el radiocasette del coche familiar.

En el caso de mi padre, que era muy ye-ye (quién le ha visto y quién le ve), lo tengo claro. Son estas dos canciones de Los bravos:

Me las sé de memoria. Y, sobre todo la segunda, se la he cantado a veces a mis niños porque a estas alturas del siglo me parece una canción infantil la mar de divertida.

Y con mi madre es el ramito de violetas de Cecilia sin lugar a dudas:

A mi santo la primera que le vino a la cabeza fue una de Los chichos que yo no había oído en la vida. También Los Pecos y su ‘Hablame de ti’, Mari Trini y, sobre todo, mucho Víctor Manuel (‘El abuelo fue picador allá en la mina’ sobre todo).

Por supuesto, la otra gran pregunta que surge a continuación es con qué canciones nos identificarán nuestros hijos. No soy capaz de imaginarlo. Tendré que recordar hacerles esta pregunta cuando sean adultos.

“No sé si duraré cinco minutos o una hora, pero hay que intentarlo”

Cuando eres periodista o cuando eres un bloguero medianamente reconocido, es frecuente que te inviten a presentaciones de productos o servicios relacionados con la temática de la que te ocupas. Para que lo cuentes si quieres y como quieras (al menos esas son mis condiciones). Los periodistas y blogueros de cine ven las películas antes que nadie y a veces tienen acceso a los que han participado en ellas, los de tecnología pueden probar cacharros y programas y los de motor coches. Probablemente no os esté contando nada que no sepáis.

Yo no voy a muchos eventos relacionados con este blog. No tengo tiempo, la verdad. Trabajar, atender a los niños, a la familia, a los hobbies… Harían falta días de 24 horas. Últimamente, con Jaime más mayor y Julia hecha una señorita de cuatro años estoy pudiendo asistir a alguno más. A los que me parecen más interesantes.

Normalmente son eventos a los que se puede ir con niños, pero os voy a confesar que nunca había llevado a Jaime a uno. Hasta este pasado  jueves.

Si os hablo de Cantajuego seguro que todos los que tenéis hijos (y muchos de los que no los tenéis) sabéis perfectamente de quiénes estamos hablando: ese grupo de chicos y chicas con vaqueros azules y camisetas rojas que cantan todo tipo de canciones infantiles (o no, que hasta los Beattles se han colado en su repertorio). Los niños pequeños quedan fascinados con ellas y con sus bailes. Son temas tan pegadizos que hasta nosotros nos descubrimos con ellos incrustados haciendo lo posible por sacárnoslos de la cabeza cuando vamos en el coche camino al trabajo o preparamos una reunión importante.

Sí, esos que son muchos, que llevan un porrón de discos y van camino de vender más CDs que Julio Iglesias (40 discos de platino llevan ya), que salieron hace al menos ocho años y han cambiado a la mayoría de sus integrantes en el proceso, que llenan sus conciertos de niños encantados…

A Jaime le chiflan. Cualquier niño con siete años probablemente ya habría superado la etapa de los petos vaqueros y el tallarín, pero con su autismo, Jaime sigue a esa edad encantado de verlos. Es, con diferencia, lo que más le gusta tener puesto en la televisión. En segundo y tercer lugar estaría un dvd de Miliki en versión animada cantando sus canciones y los temas de Glee. Rihanna, Shakira, Lucrecia con su Guantanamera, las bandas sonoras de Enredados o Tiana y el sapo y Pastora Vega también le gustan.

Es muy musical mi niño, ya lo véis. Y de gustos eclécticos.

Yo le canto con frecuencia, para animarle, para calmarle… La música es un lenguaje universal.

1383711_1424306591114111_2091785882_nCuando con motivo de la llegada del grupo a Disney Junior este lunes y el sábado  a Disney Channel, nos invitaron a conocerles. Merienda y Cantajuego. Comida y sus ídolos televisivos. No podíamos faltar.

Nunca hasta ahora le había llevado a uno de estos eventos a sabiendas de que no le iba a gustar, por serias dudas de que le gustase o por falta de manos (yo sola con Jaime y Julia y queriendo enterarme de lo que me cuentan es mucho pedir). A este hemos ido, si no nos aventurábamos a una merienda con Cantajuego, jamás iríamos con él a nada. Y ha salido bien, aunque no lo parecía al principio.

Pese a que no tenía su mejor día, en el cole había estado nervioso, y estaba cansado, entramos y estaba feliz, comiendo, correteando y asomándose a la cristalera de un onceavo piso para ver las vistas. Todo se ha torcido al llegar ellos y se ha colapsado. Verles fuera de la televisión ha sido demasiado para él. Ha querido irse y tuvimos que salirnos, me llevó varias veces a los ascensores, estaba empeñado en que nos fuéramos. Al final se ha tranquilizado y ha consentido en sentarse en unas sillas rojas. Y entonces llegó Elena, se arrodilló ante Jaime y comenzó a cantarle. Y luego se sumó Rodri. Jaime volvió a sentirse a gusto, a sonreir y a pedir más música. Me comentaron con gentileza que es frecuente que muchos niños se queden bloqueados al verlos. Al final todos los integrantes de Cantajuego le cantaron. Todos ellos encantadores. Y todo mereció la pena. Grabé un vídeo pequeñito y lo puse cuando llegué a casa. Jaime vino corriendo desde el otro extremo de la casa para verlo. Varias veces. Sonriendo.

Recuerdo a una madre hace años en un foro sobre autismo que frecuentaba comentando que cuando iba con su hijo a algún sitio nuevo “no sé si duraré una hora o cinco minutos, pero que hay que intentarlo”.

Podríamos haber durado cinco minutos. Gracias a la buena mano con los niños del grupo Cantajuego estuvimos bastante más de una hora. Y gracias a la gente de Disney que se adaptó a nosotros y a nuestras circunstancias.

La ópera hecha cuento

Me gusta la ópera. No soy una gran entendida (algún amigo tengo que lo es y mucho), pero me gusta. De hecho el invierno pasado, cuando Julia tenía dos años y Jaime cinco, fuimos a ver una versión infantil de ‘La flauta mágica’ que les encantó a ambos.

Por eso me llamó mucho la atención un cuento llamado ‘¿Me cuentas una ópera?’ que empieza precisamente por esa historia.

Pues bien, tras pasar por mis manos y leérselo a Julia, he podido comprobar dos cosas. La primera es que es para niños mayores, Julia con sus tres años aún es pequeña y Jaime con su autismo necesita algo más sencillo. Aunque he de reconocer que es el primer cuento con el que Julia se me duerme en el sofá. La segunda es que a mí sí que me gustó. Las historias están bien simplificadas. ‘Tristán e Isolda’, ‘La Boheme’ (especialmente difícil a mi parecer) o ‘Aída’ están bien presentadas para niños de a partir de siete u ocho años. Y vienen acompañadas además de un CD con los temas principales de cada una.

Sé que no es un cuento al uso, que no es apto para entrar en todas las casas, no en todas se entiende el amor por ese tipo de música, pero en muchas será recibido como un tesoro. Por ejemplo en la del amigo que os comentaba y que pronto será padre reciente.

En el mundo genial de la solidaridad con los niños enfermos

Un vídeo precioso para una canción preciosa. Sé que habrá quien diga que es muy fácil tirar de niños hospitalizados para conmover con facilidad, y es cierto, pero a mí me ha llegado. Y a mi santo también; ha sido él quien me ha hablado de este vídeo.

Y hay más: la recaudación neta que se genere por las ventas digitales de la canción y el videoclip irá destinada a Fundación Coravant y AACIC (Asociación de Afectados de Cardiopatías Infantiles Congénitas), que se dedican a la mejora de la calidad de vida de las personas afectadas de cardiopatías congénitas, y sus entornos escolar, hospitalario, familiar, social, laboral y lúdico.

El videoclip fue rodado en el antiguo hospital Puerta de Hierro de Madrid, y ha sido dirigido por el prestigioso realizador Rafa Sañudo (de la productora RaRo). El videoclip de “En el mundo genial de las cosas que dices” supone un homenaje a la infancia y representa la ilusión innata de los niños aún en circunstancias adversas. También rinde homenaje a los profesionales que hacen más fácil, tanto a nivel sanitario como emocional, el día a día de los niños que han de permanecer hospitalizados.

Hace pocos días fue noticia que un estudio confirmaba que tener a los niños con enfermedades cóonicas felices ayuda a mejorar su estado.

Yo ya me he bajado la canción con en iTunes. Y Maldita Nerea me gusta desde ahora aún más.

Y ya sabéis, adelante, hasta la luna, dondequiera que esté…

La canción que dedicó Donna Summer a las madres trabajadoras

Imagino que a estas alturas ya sabéis de sobra que Donna Summer murió ayer a los 63 años. Todos los medios recuerdan hoy a la reina de la música disco (parece su segundo apellido oficial). Tal vez su música no os guste, pero hoy que es viernes quiero dejaros un un tema suyo dedicado a las madres trabajadoras, currantas dentro y fuera de casa y que también merecen sus momentos de desahogo. Se llama She Works Hard For The Money (ella trabaja duro por dinero).

Escuchad la canción, seguro que os anima un poquito el viernes. Y así recordamos de paso a esta cantante que ha hecho bailar olvidando sus pequeñas miserias y problemas brevemente a tanta gente.