Entradas etiquetadas como ‘jugar’

Menos fichas y más juegos, también hay que jugar en el cole

09 mayo 2013

gtres_a00577825_133He hablado varias veces aquí de la importancia del juego. Es uno de los vehículos más importantes de aprendizaje. Soy especialmente consciente de la importancia del juego porque tengo un hijo con autismo al que jugar le cuesta muchísimo. En el colegio específico para niños con autismo al que va están trabajando especialmente el juego, están intentando enseñarle a jugar para que pueda avanzar a todos los niveles.

Y jugar no requiere necesariamente de juguetes. En el colegio de Julia comparten esta filosofía, hace poco tuvieron una semana cultural inspirada en cómo jugaban sus abuelos, invitaron a los abuelos a ir al colegio y se dedicaron a jugar a la comba, al corro de la patata, a las chapas, con pelotas hechas con albal…

Y eso está muy bien, porque el juego no es algo que deba limitarse a casa, a las horas libres no lectivas. Jugar les motiva, es efectivo y debería existir durante todas las etapas educativas, pero debería ser el instrumento principal durante los primeros años de los niños. Sobre todo en infantil y en primaria yo soy de las que cree que el juego conducido y no las fichas deben ser la base. Y también a la hora de plantear deberes en casa, el juego debería ser el eje.

“Juego, educación y aprendizaje. La actividad lúdica en la pedagogía infantil” se llama un monográfico especial que ha presentado la revista de pedagogía “Bordón” publicada por la Sociedad Española de Pedagogía desde 1947. En ese monográfico hablan con expertos nacionales e internacionales esobre la importancia del juego y el juguete como herramientas de educación y aprendizaje en las aulas.

Os dejo un resumen de ese trabajo:

El juego, presente en el jardín de infancia.

Durante su estancia en el jardín de infancia, los niños principalmente aprenden jugando. Se trata de un hecho comúnmente aceptado, pero las opiniones difieren en cuanto este juego se traslada a los colegios. Algunos argumentos apuntan a que en el colegio los niños deben trabajar y no jugar como hacían en la guardería. Pero es necesario tener en cuenta el crecimiento de los niños y adaptar los juegos y utilizar los juguetes que se adecúen a estas nuevas necesidades de aprendizaje.

A través del juego los niños abordan la realidad

Como apunta en su artículo Andrés Payá, miembro del Observatorio del Juego Infantil (OJI) y doctor en Pedagogía, “El juego es un medio de aproximación, contacto, apropiación y aprendizaje de nuestro entorno más próximo, erigiéndose en un extraordinario instrumento de educación integral”. Y como añade Jose Luis Linaza, miembro del OJI y catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, “La relación entre el juego y la cultura estimula a los niños a explorar el propio proceso de conocer y comprender”.

Por todo ello el juego se convierte en una herramienta educativa para el niño, no sólo como ser individual, sino también social. Pero la intencionalidad educativa impone condiciones especiales al juego que debe adaptar su condición lúdica para formar parte integral de la educación del niño. A partir de ciertas edades el adulto puede dirigir el juego para fomentar el aprendizaje de ciertos contenidos, pero como advierten varios autores de Bordón hay que cuidar y regular esta supervisión del juego para no destruir su libertad.

gtres_a00588115_026El juego como recurso didáctico en las escuelas españolas

En muchos centros escolares de nuestro país el juego se ha convertido en un recurso pedagógico incluido en los planes de estudio de muchas asignaturas. Así lo ha puesto de manifiesto el concurso organizado por el Observatorio del Juego Infantil “El Juego en la Escuela” en el que han participado escuelas infantiles y de primaria de toda España.

Las asignaturas de inglés y matemáticas son en las que mayor presencia tiene el juego como herramienta pedagógica, y en muchos casos el juego y los juguetes se han incluido como material y parte de la asignatura durante varios cursos. Los proyectos presentados destacan la importancia del juego como recurso para “aprender a aprender” y apuntan a que “una escuela que educa mediante el juego, es una escuela que enseña a ser felices”.

Jugar, un derecho fundamental para los niños

Gonzalo Jover, director del OJI, ha destacado la importancia de este derecho, “El contexto actual de crisis afecta también al derecho del niño al juego, y lo afecta por el riesgo que tiene a ser olvidado. Según el último informe de UNICEF, España es uno de los países donde más ha caído el nivel de bienestar infantil”.

Además, hablan de tres proyectos educativos que han estacado por el uso del juego en sus aulas. Bien por ellos, ojalá más colegios apuntalaran en el juego sus aprendizajes.

El proyecto “Jugando a través de los tiempos” del CEIP “La Cala”-Benidorm ha sido el que mayor puntuación ha obtenido con una experiencia que aúna juegos, juguetes e internacionalización. Con su proyecto, los alumnos del CEIP “La Cala”-Benidorm además de aprender jugando con juegos y juguetes tradicionales de nuestro país, aprenden la cultura y las costumbres de otros países compartiendo sus juguetes.

Por su parte, “La experiencia de juego aplicada al aula” del colegio La Inmaculada de Valladolid ha obtenido la segunda mayor votación. En su proyecto, los juguetes y los juegos cobran protagonismo en matemáticas con el objetivo de que el alumnado descubra la utilidad de esta asignatura de forma lúdica y desarrolle el cálculo mental.

El CEIP Azorín de Monóvar también ha sido reconocido por el Observatorio gracias a su proyecto “Vesprada de Jocs” (Tarde de juegos) con actividades lúdicas para las asignaturas de Matemáticas, Conocimiento del Medio, Valenciano y Lengua Extranjera con el objetivo de fomentar en sus alumnos el trabajo y las relaciones en grupo, la aceptación de normas, desarrollar el pensamiento y asimilar los conocimientos adquiridos.

Imma Marín ha destacado el trabajo realizado por estos centros, “en muchos casos el juego y los juguetes están completamente integrados como parte de las asignaturas. Se trata de una actividad educativa muy valorada por sus múltiples resultados positivos, como destacan los responsables de los proyectos presentados. El juego es una forma de aprender y clave para interiorizar los conocimientos adquiridos.”

gtres_a00577807_115

¿Parques con arena o sin arena?

17 abril 2013

8648342820_ce4355cb95_zGran debate. Justo los dos parques infantiles que había al lado de mi casa han sido reformados durante el invierno. Han pasado de estar llenísimos de arena a tener ese acolchado típico que evita chichones.

Me consta que muchos niños lamentarán la pérdida de la arena
. En verano era frecuente ver a los peques con su cubo y su pala, llenando de agua botellas y cubitos para poder hacer castillos y pasteles de barro. Eran antológicas las riñas por los rastrillos y los moldes de plástico de animalitos.

Mis niños la verdad es que no, nunca han sido muy areneros. Y no es uno de esos casos como el de ciertos padres que conozco y que decían “no, no vamos a tomar una copa de helado que a los niños no les gusta el helado”. Y no les gustaba porque no se lo habían ofrecido nunca, porque el primer día que otros adultos les llevaron a la heladería disfrutaron como enanos.

Los míos ni siquiera en la playa son de jugar con la arena. Solo este verano he logrado que Julia, ya con tres años largos, jugara con la arena a costa de rebozarnos las dos haciendo muros decorados con conchas frente a las olas. Desde muy pequeña ha pedido ir a parques sin arena. Jaime es de los que se atrinchera en la toalla a menos que toque baño y jamás ha querido jugar con la arena. No es tan raro como parece, me he encontrado más niños así.

Entre los padres son más los que se alegran. Por desgracia la arena de los parques no suele estar en condiciones óptimas. Me hablan con frecuencia de los perros que hacen ahí sus cosas. En los parques de mi ciudad, que están cerrados (eso sí que debería ser obligatorio), los perros no pasan pero hay colillas, cáscaras de pipas y todo tipo de porquerías. Y no penséis en que las dejan ahí adolescentes que se meten por las noches, que también, muchas veces son los mismos padres y abuelos que llevan a sus niños los incívicos.

Gran debate os decía. Tanto que os pedí opinión por twitter y Facebook. Os dejo con algunas intervenciones.

¿Vosotros qué opináis
? ¿Arena sí o no en los parques?

Ana. sin arena! xq la arena esta llena d mierda, colillas, cacas y pis d perro, pipas, papeles,bichos….q asco! se la tiran por el pelo, se restriegan lis ojos, se chupan las manos, se les llenan los zapatos…. aunque sea mas divertida o pondria trozos con arena especificos pero sabiendo d se cuidara, limpiara, pero eso es Utopia! prefiero el acolchado!

Juan. El que prefiera los parques sin arena es que jamás ha sido niño… cuando pasamos a adultos se nos olvida divertirnos…

Mabel. con tierra. lo otro no es un parque. es una plaza, pero parque no.

¿Hay que dejarles ganar siempre?

13 febrero 2013

cromagnonEstos días de frío pelón he caído enferma. Primero fue Julia la que estuvo malita, perdiéndose la semana de carnavales del cole en la que iba a ir disfrazada de cavernícola cantando y bailando la peculiar canción infantil El hombre de Cromagnon (vosotros mismos, oirla supone tenerla incrustada en el cerebro de esa manera aguda e insidiosa que solo las canciones infantiles saben). Tras ella caímos casi todas las mujeres de la familia. Mi padre bromea con que es el virus de la gripe femenina.

A lo que íbamos. Entre el frío y que andamos recuperándonos del ataque de los virus malignos, estamos jugando mucho a los juegos de mesa infantiles que tanto nos gustan y que ya os recomendé en el pasado en este blog. Son breves, entretenidos, pasamos de uno a otro, y así transcurre un buen rato de tarde.

Como todos los niños pequeños que conozco (y todos los adultos que se atreven a reconocerlo), Julia quiere ganar a toda costa. Con cierta regularidad intenta hacer trampas al tirar el dado, al contar casillas… No hay que esforzarse en pillarla, las hace mirándote y dedicándote esa sonrisita pillina de “yo sé que esto no se hace así”. Te sientes tentado de dejarla salirse con la suya, pero aunque tampoco revista una importancia enorme no la dejo. Hay que jugar según las reglas. Y, salvo causa de fuerza mayor, las partidas que hemos comenzado siempre se acaban. Por supuesto, antes de pasar a otro juego, recogemos el que hemos utilizado.

Y tampoco la dejo ganar en la mayoría de los juegos de mesa. Si queda segunda, o tercera, que no es perder, no pasa nada. Analizándome a mí misma, resulta curioso que sí que la deje ganar casi siempre cuando echamos una carrera o realizamos cualquier otro juego físico. He llegado a la conclusión de que lo que sucede es que no la dejo ganar cuando estamos en igualdad de condiciones (un juego que depende de un dado, es decir, de la pura suerte) y sí lo hago cuando en esa competición no está igualada. Si claramente yo estoy en ventaja por mi psicomotricidad fina (hay juegos de mesa de destreza, como el Animal sobre animal que intentamos transformar en cooperativos) o gruesa o mi capacidad de raciocinio adulta, entonces no me importa.

Ella no tiene ni un pelo de tonta. Sabe perfectamente cuando gana por sus méritos y cuando me estoy dejando. Por eso precisamente me parece importante no dejarla ganar siempre. ¿Qué aprendizaje obtendría? ¿Que quejarse y no tolerar alguna pequeña frustración tiene premio?

También es verdad que Julia tiene un carácter muy dulce, poco dado a las rabietas y asume bien no quedar la primera.

Mejor. En la vida, si nos paramos a pensarlo, muy pocas veces podemos colgarnos la medalla de oro. ¿No creéis?

Juegos de mesa infantiles, otra forma de jugar con nuestros hijos

22 noviembre 2012

Mi santo es un fanático de los juegos de mesa. No hablo del trivial o del scattergories, hablo de juegos de todo tipo, muchos de estrategia. Si no estás dentro de ese mundo, ni imaginas la variedad de juegos que hay, inspirados en temas conocidas por todos como ‘Juego de Tronos’, ‘Los pilares de la tierra’ o ‘El señor de los anillos’; en momentos históricos, como las elecciones estadounidenses, la guerra civil, el medievo, o las guerras napoleónicas; en deportes como la escalada o las carreras de coches (o de cuádrigas)… La lista, las temáticas, los tipos de juego son interminables. Hay que meterse un poquito en ese charca para darse cuenta de la profundidad que tiene. Y como afición, salvo por el espacio que ocupan las cajas (a la primera foto me remito), es estupenda: social, de darle al coco y aprender (incluso idiomas, que muchos están en inglés y alemán).

Dado que mi santo es un friki de estos juegos, yo he jugado bastante (menos de lo que el querría) ganándome el apodo de “muevecubos sin alma” por el tipo que prefiero (Agrícola o Caylus). Y ahora que Julia va creciendo, también ella va descubriéndolos en su versión infantil. Y yo con ella.

En casa tenemos varios juegos infantiles: Frutalito, con un cuervo que quiere comer unas cerezas, Maguitos (segunda imagen), para descubrir animales, Mi primer tesoro de juegos, que incluye varios (es el de la última foto), todos divertidos, todos que potencian aprendizajes, todos recomendables y no son caros (la mayoría no llegan a los 20 euros).

Y me encantan y se los recomiendo a todo el mundo como una actividad diferente, un regalo posible de Reyes o cumpleaños. Hay varias páginas online que los venden, algunas extranjeras.

Enlazo a 100 doblones en este post porque tiene un programa de donación a los hospitales infantiles Infantil Universitario Niño Jesús y 12 de Octubre.

Por cierto, estoy escribiendo este post en la misma mesa en la que mi santo y un amigo de toda la vida están jugando a La guerra del anillo. A nuestro lado también juegan cuatro niños, Julia y Jaime y los dos de nuestro amigo. Con ellos, que tienen dos y cinco años, también hemos tenido nuestras partidas a esos juegos infantiles. Siempre les gusta intentar lo que ven hacer a los mayores.

Los abuelos que juegan con sus nietos

11 abril 2012

Fui una niña con suerte por muchos motivos. Uno de ellos, que ya he comentado por aquí en alguna ocasión, fue conocer a mis cuatro abuelos y tenerles conmigo hasta convertirme en adulta. De hecho dos de ellos siguen vivos.

De mis cuatro abuelos, solo recuerdo a uno jugando con frecuencia conmigo. Mi abuelo paterno se sentaba conmigo a enseñarse a dibujar, me fabricó un rancho y jugaba conmigo, mis indios y mis vaqueros de plástico, me llevaba al parque y participaba en mis actividades, no se limitaba a sentarse en un banco y vigilar…

Y creo que es inevitable que, cuando creces, esas vivencias se te queden grabadas. Estoy convencida de que seré una anciana (tal vez con nietos con los que jugar) y seguiré recordando esas horas de juego con mi abuelo. A mi santo le pasa lo mismo. No me sorprendería que fuese universal y que a todos se nos hayan quedado grabados esos momentos compartidos.

Mis hijos tienen a sus dos abuelas, pero mi padre es el único abuelo que conocen. Y me encanta ver lo mucho que juega con ellos pese a lo delicado de su estado de salud. No le importa tirarse al suelo, subírselos a la chepa, jugar a las comiditas… Mis hijos están disfrutando de muchos más momentos de juego con mi padre de los que yo tuve.

En estos momentos mi padre está en el hospital. Hace unos diez recibió un trasplante de riñón que esperamos que vaya bien y mejore su calidad de vida permitiéndole muchos más momentos de juego con sus nietos.

Porque estoy muy de acuerdo con lo que cuentan en este teletipo de EFE y quiero que mis niños tengan esa relación con su abuelo durante muchos años:

El 80 % de los abuelos españoles juega con sus nietos y se han convertido en sus nuevos compañeros de juego, en lo que ha contribuido la prolongación de los horarios profesionales, la falta de hermanos con los que jugar y la mayor esperanza de vida.

Así lo han constatado los miembros del Observatorio del Juego Infantil, promovido por la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ). Cada vez son más los abuelos que intervienen y participan en el juego de sus nietos, sobre todo cuando se trata de niños de menor edad, lo que contribuye a que la relación de los abuelos con sus nietos sea ahora mucho más cercana.

La consultora pedagógica Imma Marín, miembro del Observatorio y presidenta de IPA en España (Asociación Internacional por el derecho de niños y niñas a jugar), ha subrayado la “fuente de alegría, vitalidad, optimismo y humor” del juego, como lo son también para los abuelos los niños en sí mismos, siempre y cuando no se conviertan en obligación.

“Los abuelos que juegan con sus nietos crean lazos invisibles con ellos, recuperan su niño interior y alimentan su capacidad de juego, lo que repercute a favor de su salud física y mental. Al compartir sus juegos con los pequeños, reafirman su autoestima y se sienten más valorados”, según Marín.

Y en el caso de los niños, la pedagoga indica que para ellos es un tesoro porque “se sentirán comprendidos, valorados y queridos. Escucharán con atención las historias que los abuelos les expliquen y aprenderán sus juegos y formas de jugar. Los abuelos son adultos ‘sabios’ dispuestos a escuchar y a compartir su tiempo divirtiéndose con ellos jugando”.

Andrés Payà, doctor en Pedagogía y profesor de Teoría de la Educación en la Universidad de Valencia y miembro también del Observatorio, ha destacado el rol que juegan los abuelos pues “son capaces de transmitir a sus nietos parte de las tradiciones y costumbres de otra época, pero que conforman parte del patrimonio educativo más cercano”.

El juego intergeneracional resulta beneficioso tanto para los abuelos como para sus nietos puesto que, según Payà, “consolida los lazos familiares y el aprendizaje social”: “ambos jugadores reciben y perciben los beneficios de la actividad lúdica en este juego compartido, gracias a las relaciones de empatía, confianza y cariño que se establecen entre distintas generaciones”.

Los niños de hoy encuentran en sus abuelos los aliados perfectos para jugar y comunicarse; y con ellos aprenden a relacionarse, a respetar turnos, reglas y a pensar.

La vida es juego (o debería serlo)

15 marzo 2012

Son las 15, las 17, las 19… llegas de trabajar y con mucha tareas pendientes.

Si eres de los padres o madres afortunados con una jornada razonable tendrás probablemente que ir corriendo a buscar a los niños al cole, la guarde o la casa de los abuelos. Tendrás que llevarles a actividades extraescolares como piscina, dibujo, música o tenis. Tienes que comprar, planchar, cocinar, ayudar a hacer deberes… también procuras tener tiempo para tí, actividades que te ayuden mantener el equilibrio como pilates, piscina, correr, tomar un café con algún adulto…

Si eres de los que llega tarde, probablemente seguirás teniendo tareas pendientes, aunque tal vez sean menos.

En cualquier caso muchos días estás cansado, una vez acabadas las obligaciones estás deseando tener un rato para leer, depilarte, jugar a la consola o simplemente tumbarte en el sofá a ver la tele.

Y pasan los días y descubres que apenas estás jugando con tus hijos.

Puede que tu vida y tu horario gire en torno a ellos, que les lleves a numerosas actividades, que les bajes al parque con frecuencia, que les ayudes con sus tareas… pero jugar, lo que se dice jugar, poco. Pese a que pocas cosas hay más importantes en el desarrollo de un niño.

¿Os suena?

Mi compañera periodista y bloguera Diana Sánchez ha escrito hoy un artículo tras hablar con varios expertos que os recomiendo encarecidamente. Se titula: Los niños españoles juegan menos tiempo del que deberían, y un tercio lo hace además solo.

En él cuenta, entre otas cosas igual de interesantes, que:


Un tercio de los niños y niñas españoles juegan solos y que los pequeños dedican una cantidad de tiempo insuficiente al juego: una hora de media al día, algo más entre los niños de 3 a 5 años (dos horas en el 28,3% de los casos).

Los psicólogos y pedagogos que forman parte del Observatorio del Juego (un total de siete expertos) coinciden en aconsejar a los padres que eviten la tentación de “dejarse hacer trampas” o “dejar ganar siempre a los hijos”. El juego es una imitación de la vida y un vehículo eficaz para el aprendizaje del control de las emociones y las estrategias sociales.

Los padres ahora “tienen una idea de la infancia más ajustada a la realidad” y se han convertido además en “compañeros de juego” de sus hijos; pero a cambio se les exige más como padres.

No sé vosotros, pero yo tomaré nota para esforzarme aún más en jugar con ellos.

Las apps para iPad y IPhone con las que mis hijos se divierten y aprenden

01 marzo 2012

Ya os he contado en el pasado que a uno de los juguetes favoritos de mis hijos es el iPad. Ahí tienen instaladas numerosas aplicaciones que les resultan entretenidas y que a nosotros nos parecen enriquecedoras.

Voy más allá de los gatos que repiten lo que decimos o que juegos como los’angry birds’, hablo de cuentos, puzles, herramientas para pintar, colorear, aprender a contar o las letras.

Una amiga me pidió que recopilara mis favoritas
, así que aquí las dejo no solo para ella, también para todos vosotros.

Android lo tengo más desatendido. Por favor, ayudadme a enriquecer este post y que sea útil para todos recomendándome las aplicaciones que vosotros recomendaríais.

Allá van mis recomendaciones:

Playtales. Son cuentos ligeramente animados, algunos preciosos, realmente bien dibujados. El gran inconveniente es que la aplicación es gratis pero luego cada cuento vale dinero, entre 1,59 y 2,39 euros. Claro que los de papel salen bastante más caros.

Hay una empresa que se llama ar-entertainment o Alexandre Minard que tiene todo tipo de puzles (en 3D, con movimiento, que vinculan letras y números), juegos de laberintos, de encontrar diferencias y juegos de colorear muy bonitos y muy bien pensados (‘Aprender a dibujar es divertido’ es uno que nos gusta especialmente. Da patrones para aprender a trazar dibujos y luego colerarlos). Nosotros tenemos descargado gran parte de su catálogo. Creo sinceramente que es la empresa que más y mejores apps infantiles tiene. Descargar los juegos cuesta entre nada y poco, pero suelen incluir pocos puzzles o láminas de colorear. Si se quiere descargar el juego completo hay que desembolsar otro poco, normalmente 1,59 euros. Merece la pena. De hecho ellos son los que hacen las aplicaciones de Nickelodeon, que son también sencillas, educativas y bonitas, con los personajes del canal como Dora, Diego, Kai-Lan…

También para colorear está ‘La granja’ de iBimbi o ‘Color me’.

TabTale también tiene muchas aplicaciones para niños, en inglés eso sí. Los cuentos me gustan bastante menos, pero tiene juegos de contar (firstnumbers) y vocabulario que también están bien. Sus sistema es hacerte pagar para liberarte de la publicidad.

Hay muchos juegos que muestran los sonidos de animales, instrumentos musicales, vehículos.. vinculándolos a imágenes. Nuestro favorito es Soundtch. Tiene una versión gratuita bastante apañada, pero para verlo completo y sin publicidad hay que pagar 2,99 euros.

Si el niño es musical hay bastants pianos y xilófonos. Nosotros tenemos puestos Zen Piano y iXylophone.

Babyfirst es una aplicación también recomendable para los más pequeños. Muestra los vídeos educativos del canal de televisión de la flor de colores. Es gratuita. La idea es semejante a la aplicación de Clan, que también está bien pero que abarca contenidos para niños más mayores.

Disney tiene muchas aplicaciones. Muchas muy malas, algunas buenas, la mayoría regulares y todas caras. Al menos esa es mi impresión. La favorita de Julia y Jaime es ‘Tangled‘, de la película ‘Enredados’, que está bien aunque no es barata e incluye fragmentos de la película, algunos jueguecillos, un cuento… En cualquier caso es mucho más barata que cualquier cuento oficial en papel.

Para niños un pelín más mayores que los míos hay juegos de estrategia como That’sMyFish, que a mi hija le encanta aunque no domine aún la estrategia de mover a los pingüinos por las casilla de hielo en busca del pescado.

Es vuestro turno…

Jugar en la calle en nuestros tiempos modernos

02 noviembre 2011

¿En vuestras ciudades siguen jugando los niños en la calle? En la mía sí, pero es cierto que poco. Alguna plaza hay por el centro en la que, con el buen tiempo, es frecuente verlos. Son unos pocos lugares muy concretos y acotados, siempre bajo vigilancia adulta y con poca libertad de movimientos.

En los pueblos y ciudades más pequeñas me consta que esa costumbre no se ha perdido y es más frecuente ver a los niños jugar a su aire. Pero me gustaría saber si, incluso en esos pueblitos, sucede con la misma libertad de movimientos que treinta años atrás.

No sé si efectivamente es ahora más peligroso que antes o si somos los padres los que, con tanto suceso y serie de televisión yanqui en la que los niños son siempre objeto de deseos malsanos, estamos exagerando.

Yo me recuerdo en mis veranos asturianos, desapareciendo con mis primos y regresando a casa sólo cuando tocaba alimentarse o dormir. Y os aseguro que esa autonomía, esa libertad, ese hacer y deshacer medio asilvestrada rodeada de naturaleza y sin rendir cuentas es uno de los mejores recuerdos de mi infancia.

Pero creo que no me atrevería hoy día a dar ese regalo que yo recibí de mis padres y abuelos a mis propios hijos.

Ya os lo decía hace cuatro años en mi primer post en este blog: ser madre es vivir con miedo.

Tal vez debería dejar de ver series de televisión yanquis…

El iPad (“¡mío mío, mío!”) como herramienta educativa

17 septiembre 2011

En el cole de Jaime tienen una pizarra digital desde hace el curso pasado que le encanta. La usan sus terapeutas en el aula como herramienta educativa. Allí pinta y juguetea con su supervisión. Es un buen estímulo.

Pues ahora tenemos en casa un iPad y estoy descubriendo en enorme potencial que tiene educativo y de entretenimento bien entendido: hay aplicaciones para dibujar, rellenar colores, cuentos interactivos, puzzles a mansalva de todo tipo, actividades de unir puntos o hacer música, juegos con sonidos de animales… incluso hay aplicaciones pensadas para niños con autismo o dificultades del lenguaje, como generadores de pictogramas.

También es sorprendente a qué velocidad niños muy pequeños o con trastornos del desarrollo son capaces de manejarlo con sus deditos. Es todo tan fácil e intuitivo: tocar, arrastrar… tengo un amigo que dice que debería grabar un vídeo en el que se vea la maña que se da con apenas dos años.

“¡Mío mío, mío!” dice Julia cada vez que oye la palabra “aipad” o lo ve en unas manos que no sean las suyas.

Desde luego es la persona de la casa que más partido le saca. Es su juguete preferido.

Los turnos y el “dame” o “te lo cambio” ante el ¡”mío, mío”!

13 junio 2011

Normalmente cuando un niño está felizmente con un juguete y llega otro y se lo arrebata las reacciones de los adultos que los cuidan suelen ser:

  • Devolver el juguete al niño que ya lo tenía y regañar al que lo cogió.
  • Intentar contentar al que se ha quedado sin juguete con otro cacharro diferente.
  • Intentar consolar al que se ha quedado sin juguete de la importancia de compartir.
  • Dejar a ambos sin el juguete origen del problema.

En esas unas jornadas a las que acudí para incentivar la comunicación de niños con autismo u otros problemas de lenguaje, la directora de una escuela infantil ejemplar que está continuamente innovando sugirió otros dos métodos que a ellos les funcionan muy bien.

Uno era el enseñar a los niños, sobre todo a los que ya son un poco mayores, a acercarse suavemente y utilizar el “dame” o el “te lo cambio”. Su teoría es que a nuestros pequeños les faltan las herramientas correctas y es deber nuestro enseñarles que no se llega y se coge lo que uno quiere si previo aviso. Hay que enseñarles a pedirlo o a ofrecer algo a cambio.

La otra herramienta es la de los turnos. Y he podido comprobar con mi hija y su prima de apenas un año y medio lo efectivo que resulta.

Las primeras veces hay lloros, pero enseguida comprendieron la dinámica. En lugar de ofrecer otro juguete, decir que el juguete no es para nadie o regañar, se juega con ellos a los turnos. Un ratito uno y otro ratito otro. Es importante que esos ratitos duren muy poco y que puedan anticipar esa duración. Lo ideal es cantar una canción o contar cantando hasta 10 o 20.

Os puedo asegurar tras probarlo que es mano de santo. Incluso el hecho de compartir el juguete con turnos se convierte en la auténtica diversión. Eso sí, requiere de un adulto metido en el ajo y no desentendido del juego infantil.

Os lo recomiendo.