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Esos malditos verbos irregulares

08 abril 2012

Julia habla muchísimo. Es todo un lorito. Tiene tres años recién cumplidos y disfruto muchísimo manteniendo todo tipo de conversaciones con ella.

Aún le cuesta pronunciar bien algunos fonemas, pero lo más llamativo en sus pequeños discursos es la manera que tiene de evadir los verbos irregulares.

El castellano está lleno de estos verbos: “No cabo”, “Papá condució”, “Yo sabo hacerlo”… son legión

Cada vez que la escucho recuerdo una recomendación que me leí en un libro sobre la evolución del habla y el lenguaje en niños pequeños (el primer año del diagnóstico de Jaime perdí la cuenta de los libros que leí sobre autismo y estimulación de la comunicación) y que se me quedó grabada.

Decían estos expertos que no hay que corregir al niño de 2, 3 o 4 años que emplea mal los tiempos verbales. Recomendaban estar tranquilos y simplemente hablar nosotros correctamente. Si los padres se expresan correctamente, los niños lo acabarán haciendo.

Por poner un ejemplo concreto, si nuestro peque nos dice: “yo no sepo, ayúdame” o “yo no sabo”. Nosotros no debemos decir “se dice “yo no sé” cariño”, como mucho simplemente deberíamos decir algo del tipo “Vamos a ver si yo si sé hacerlo”.

En ello andamos. Y en el proceso sigue siendo divertidísimo escucharla.

Que nuestros hijos sepan inglés: ¿la obsesión de los padres recientes españoles?

26 marzo 2012

No es que lo diga yo, lo dicen estudios, empresas de recursos humanos, extranjeros que vienen a hacer turismo… el nivel de inglés de los españoles es entre regular y malo. Tampoco es un secreto la causa: un sistema educativo que no lo fomentaba, televisión y cine doblado, academias de inglés arcaicas y poco viaje a otros países en la infancia.

La cuestión es que ahora los padres recientes españoles, conscientes del grave inconveniente que es no aprender inglés convenientemente en la infancia, andamos como locos queriendo que nuestros niños lo hablen.

Buscamos colegios bilingües, clases de inmersión en inglés para niños pequeños (academias como Kids & Us tienen buena pinta), les ponemos el Clan y las películas de Disney en versión original, les cantamos en inglés e incluso les hablamos en inglés a ratitos.

Me da la impresión de que somos muchos los que vamos como pollos sin cabeza.

Me gustaría saber si vosotros estáis esforzándoos por enseñar inglés a vuestros hijos y de qué manera, sobre todo si estáis teniendo éxito.

Yo creo que voy a obligarme a hablar al menos dos horas dos días a la semana con Julia en Inglés. Y creo que lo voy a instaurar de manera oficial como en otras actividades tipo piscina.

Por ejemplo, los martes y jueves, de 17:00 a 18:00 jugaremos y cantaremos en inglés por mucho que mi acento no sea de Oxford precisamente. Y luego procuraré poner sin doblar a ratos los dibujos.

¿Alguna idea más que pueda aplicar?

La más sorprendente maravilla del mundo creada por el hombre

28 abril 2011

He visto volar máquinas que pesan toneladas y a gente vencer al cáncer gracias a la ciencia médica. He asistido al nacimiento y evolución de Internet y de los videojuegos y disfrutado de música sorprendentemente hermosa. He visto las pirámides de Egipto, los rascacielos en Nueva York y la gran muralla en China. Pero creo sinceramente que de todas las grandes proezas del ser humano de que he sido testigo, la que más me maravilla es la aparición y desarrollo del lenguaje oral y del pensamiento que la acompaña.

Un milagro de la evolución que, por cotidiano, pasa con frecuencia desapercibido.

Supone el descubrimiento de su propia conciencia
, de su lugar en el mundo y respecto a los otros, además de su libertad como individuos.

Julia está empezando a tener sus primeras conversaciones con nosotros. Una ventana mágica para conocer su lógica y razonamientos.

Y esto no ha hecho más que empezar.

Sueño con el día en que su hermano pueda abrirnos esa misma ventana.

No lo paséis por alto, disfrutad viendo nacer el habla y el pensamiento de vuestros hijos.

¿Me ayudáis a desentrañar el misterio “hipo fumi”?

07 febrero 2011

Mi hija lleva todo el día hablando de unos dibujos animados en los que se dice o se llaman algo semejante a “hipo fumi”.

Dado que la jota la transforma en efe con frecuencia podría ser algo del tipo “hipo jumi”.

Ha tenido que verlos en Clan o en el Disney Channel supongo, pero ni yo ni su padre estábamos presentes.

Después de interrogarla lo único que hemos sacado en claro es que “hipo fumi” es de color rosa y sale en la tele.

A saber…

Es el gran misterio a resolver. Pese a lo pequeña que es, puede ser terriblemente insistente.

“¡hipo fumi!” “¡hipo fumi!”

Si alguien puede darnos alguna pista estaríamos inmensamente agradecidos.

Y Julia aún más…

———

Pues efectivamente se trataba del equipo UmiZoomi. ¡Gracias por ayudarme a desentrañar el misterio!

Adjetivando el mundo

04 enero 2011

Ayer hablaba de los logros de Jaime, hoy quiero contaros otro avance de Julia. Avances que habrían pasado más desapercibidos de no ser por su hermano, cuyas dificultades nos han hecho mucho más conscientes del camino que ambos recorren.

Tiene un vocabulario que crece exponencialmente día tras día. Está en pleno y fascinante descubrir los nombres de las cosas. La famosa explosión de los 18 meses. Es frecuente que venga con un objeto en las manos preguntando “¿Mamá, qués eto?”. Y “eto” puede ser desde un espárrago de juguete hasta un molinillo. Su afán por conocer el nombre de todo lo que le rodea es constante desde hace unos meses. Y lo asombroso es la capacidad que tiene para recordarlo, para multiplicarlo de día en día. Cualquier adulto sería incapaz de aprender tantas nuevas palabras de una lengua extrajera a diario.

Pero aprender a nombrar el mundo que le rodea ya no es suficiente, ahora con un año y diez meses su pasión es adjetivarlo.

Desde el comienzo de estas fiestas ha descubierto que todo eso que nombra además puede ser grande o pequeño, estar arriba o abajo, sucio o limpio, caliente o frío…

Los adjetivos opuestos son su última fascinación. Y nos busca a mí o a su padre para notariar sus descubrimientos: “¡mira papá! ¡una barco gande! ¡Otro barco peeño!” “¡mira mamá! ¡esto caliente! ¡esto muy fío!”

Sinceramente, pocas cosas hay tan asombrosas como contemplar el nacimiento desde cero de algo tan complejo como el lenguaje humano.

“ua, eyi, popo y pao”

03 enero 2011

La mayoría de los padres recientes dan por supuesto que sus hijos hablarán. Nosotros no lo damos por hecho, pero cada vez estamos más esperanzados. Vamos creyendo con más fuerza que nuestro hijo hablará, aunque no lo acabe haciendo como hablamos los demás.

Y es que nuestro hijo nos ha hecho un pequeño gran regalo de Navidad.

Jaime sigue avanzando. Despacito. Por lo que veo a mi alrededor hay niños con autismo que de repente dan un gran salto, luego están un tiempo estables, incluso tienen periodos de aparente marcha atrás. Mi niño no es así, o lo es de forma muy sutil. La impresión que tenemos los que le rodeamos es que va pasito a pasito hacia delante, con esfuerzo, lentamente, a su ritmo…

Pero sí que a veces notamos avances que nos iluminan a todos.

Hace una semana descubrimos que diferencia a los personajes de Pocoyo. Distingue a Elly, a Pato, a Lula y a Pocoyo. E intenta decir sus nombres. Le salen sonidos muy lejanamente aproximados (Elly es el más parecido), no siempre son los mismos sonidos. Pero lo intenta. Intenta decir sonidos diferenciados para cada uno de esos dibujos.

Y pocos días después hemos descubierto lo mismo respecto a algunos animales en los cuentos: el perro, el gato, la vaca…

La verdad es que no para de emitir sonidos pero le cuesta mucho hacerlos inteligibles.

Tampoco en el modo de empezar a hablar hay métodos estándar. Algunos niños pronuncian perfectamente cuando comienzan a hablar pero en algunos casos son poco espontáneos, no usan el lenguaje para comunicar.

Lo importante es fijarse sólo en tu hijo y en sus progresos, procurar no compararle con nadie salvo con él mismo.

Cuando 2009 se convirtió en 2010, no emitía ningún sonido comunicativo. Ahora que 2010 se ha convertido en 2011 lo intenta, tiene unas cuantas palabras (pan, dame, agua, upa, abre, regaliz, caramelo, patata…) y está intentado emitir nuevos sonidos.

Vamos despacio, pero seguimos en el camino.

Y quién sabe qué avances orales y comunicativos podré contaros cuando 2011 deje paso a 2012.

La evolución fonológica (fonética)

08 noviembre 2010

Hoy ha venido a casa una de las terapeutas de Jaime, pero hemos estado un ratito hablando de Julia. No porque haya ningún problema con su evolución: es una avispilla que con año y nueve meses hace frases de tres palabras, tiene un vocabulario amplísimo y una comprensión aún mayor.

Pero a todos nos hace mucha gracia, teniendo todo eso en cuenta, que sea incapaz de pronunciar dos sonidos muy semejantes en su articulación: la J y la K.

La /J/ le sale como una /F/: “color rofo” o “naranfa”.

La /K/ la pronuncia como la /T/: “tengo tata”.

Por supuesto, la /R/ aún no ha llegado. Ni lo intenta.

No es algo preocupante. Es normal que a su edad se les atranquen algunos fonemas.

Aunque también en esto cada niño es un mundo (Jaime por ejemplo, antes de ir hacia atrás con año y medio, recuerdo que decía la /R/ sin ningún problema y que incluso le hacía gracia repetir “el perro roe un hueso”), sí que hay unas pautas generales de cómo aparecen los sonidos.

La adquisición de los fonemas comienza a finales del primer año de vida y concluye, en término medio, hacia el quinto año de vida. Se advierte que, si un niño de 7 u 8 años no logra articular bien todos los sonidos, es probable que nos encontremos en presencia de un trastorno.

Según Jakobson (1969), los fonemas se van adquiriendo de acuerdo a su dificultad articulatoria. Rondal y Seron agregan que hay que considerar también la frecuencia del uso de tales fonemas en el entorno del niño.

Mientras dura el entrenamiento fonológico y en tanto no consiga fonologizar correctamente, el pequeño se vale de algunas simplificaciones muy conocidas, a saber: sustituye fonemas dificultosos por otros más sencillos de articular, emplea asimilaciones (“mení” = ”vení”), suprime fonemas, reduplica sílabas (“cheche” en lugar de “leche”), etcétera.

En cuanto al orden de adquisición, diremos que las vocales se adquieren en este orden: primero, la a. Luego, puede articular la a y la u. Finalmente, las adquiere todas.

Las consonantes se adquieren en el orden que sigue:
1° p, t, k
2° b, d, g (oclusivas sonoras)
3° n y ñ (nasales)
4° f, s, ch, v, z y j (constrictivas sordas y sonoras)
5° l y r (laterales, son las más difíciles de articular)

¿Cuáles son los sonidos que más les costaron o les están costando a vuestros peques?

La explosión de los 18 meses

20 octubre 2010

En unos niños es antes, en otros un poco después, en todos en torno a esa edad se produce lo que algunos llaman la explosión de los 18 meses.

Se refieren a una explosión puramente léxica
: a partir de ese momento comienzan a aprender palabras nuevas a un ritmo incesante e increíble y a combinarlas formando frases. Lo de que son pequeñas esponjas casa más que nunca.

Un niño que a los 18 meses utilice 20 palabras, a los 30 dirá 500 y a las 48 manejará unas 1.500.

Y su comprensión siempre estará por delante de su expresión. Se dará cuenta y comprenderá más de lo que creemos.

Estad pendientes de esa maravilla. Ver nacer algo tan extremadamente complejo como el lenguaje humano en nuestros hijos es algo precioso y fascinante. No dejéis que se os escape como arena entre los dedos. Saboreadlo.

Yo lo estoy haciendo con Julia y también, aunque más despacio, con Jaime.

Esos grandes cazadores de muletillas

12 julio 2010

No hay mejor espejo de uno mismo que un niño pequeño que nos tenga de modelo. Es así para infinidad de cosas. Una de ellas, las muletillas.

Son expertos cazadores de esas expresiones que todos tenemos y usamos en mayor o menor medida, normalmente de modo inconsciente, para apoyar el habla. Y es que sí, todos los adultos las usamos. El que crea que no, sencillamente es que no se ha dado cuenta o no ha dado la oportunidad a un niño pequeño de que se lo demuestre.

Mi hija con 16 meses recién cumplidos dice constantemente “a ver”. Gracias a ella me he dado cuenta de lo mucho que yo lo digo también y he hecho un esfuerzo consciente por controlarlo. En apenas tres días ambas lo estamos diciendo mucho menos. Primero me controlé yo, detrás vino ella.

También repite bastante “¡hala!”. Y también es cosa mía.

Sú última muletilla, que nos hace partirnos de la risa, es “¡ooooh noooo!”. Pero con esa aún no tengo localizada la procedencia.

¿Vuestros hijos también han sido grandes cazadores de muletillas?
Me apostaría algo a que sí…

El miedo a la oscuridad

24 junio 2010

Llevamos dos meses durmiendo entre mal y fatal.

El peque siempre ha sido una marmota y nos tenía mal acostumbrados. Lleva desde los dos años durmiendo solo: entraba en su habitación, que tenía que estar completamente a oscuras, cerrábamos la puerta, y no reaparecía hasta pasadas diez u once horas.

Ya había tenido el verano pasado y en invierno pequeñas rachas de mal dormir. Pero ahora algo ha cambiado: se duerme a su hora pero pasadas pocas horas se despierta asustado y gritando. Tenemos que encender todas las luces del dormitorio para que se quede tranquilo, pero con tanto susto se despeja y luego pasa entre dos y cuatro horas despejadísimo sin querer conciliar el sueño. Después vuelve a dormirse, pero dejando la habitación iluminada como una verbena y al adulto que le acompaña mirando desesperado el reloj y pensando las pocas horas que va a poder dormir antes de irse a trabajar.

Hemos probado a dormir con él, a cambiarle de cuarto, a dejarle las luces encendidas desde el primer momento… nada parece funcionar.

Y él no nos puede decir lo que sucede.

Por lo que he hablado, es de lo más frecuente que los niños pequeños quieran luces en su cuarto. Incluso en su cama. Por eso existen inventos como el gusiluz y lámparas frías como la de Pabobo que hay en la imagen y que nosotros vamos a probar.

Pero algo me dice que sus despertares no se deben sólo a las pesadillas convencionales de otros niños, algo me dice que sus rachas de mal dormir tienen que ver con periodos de madurez o activación de su cerebrito.

Sólo tengo la impresión de una madre, pero la verdad es que suelen coincidir con avances tangibles.

Por ejemplo, con la mala racha del verano pasado , que al principio achacamos al calor, notamos que comenzaba a usar signos y a despertarse al mundo. Con la de Navidad llegó el hacer puzzles y ser más comunicativo. Con la que nos encontramos, que está siendo la peor, está mucho más centrado y está comenzando a hablar: repite las terminaciones de todas las palabras, comienza a corear las canciones…

Tal vez sean simples pesadillas como las de cualquier otro niño sin nada más detrás, pero es el consuelo que nos queda mientras nos arrastramos ojerosos camino al trabajo y robamos siestas siempre que podemos.