Julia habla muchísimo. Es todo un lorito. Tiene tres años recién cumplidos y disfruto muchísimo manteniendo todo tipo de conversaciones con ella.
Aún le cuesta pronunciar bien algunos fonemas, pero lo más llamativo en sus pequeños discursos es la manera que tiene de evadir los verbos irregulares.
El castellano está lleno de estos verbos: “No cabo”, “Papá condució”, “Yo sabo hacerlo”… son legión
Cada vez que la escucho recuerdo una recomendación que me leí en un libro sobre la evolución del habla y el lenguaje en niños pequeños (el primer año del diagnóstico de Jaime perdí la cuenta de los libros que leí sobre autismo y estimulación de la comunicación) y que se me quedó grabada.
Decían estos expertos que no hay que corregir al niño de 2, 3 o 4 años que emplea mal los tiempos verbales. Recomendaban estar tranquilos y simplemente hablar nosotros correctamente. Si los padres se expresan correctamente, los niños lo acabarán haciendo.
Por poner un ejemplo concreto, si nuestro peque nos dice: “yo no sepo, ayúdame” o “yo no sabo”. Nosotros no debemos decir “se dice “yo no sé” cariño”, como mucho simplemente deberíamos decir algo del tipo “Vamos a ver si yo si sé hacerlo”.
En ello andamos. Y en el proceso sigue siendo divertidísimo escucharla.











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