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Por un embarazo con gatos

10 abril 2013

gatobebe1401Una buena amiga, terapeuta felina y a punto de ser mamá por primera vez, ha iniciado en Facebook un grupo llamado igual que este post: Por un embarazo con gatos, en el que están pidiendo a las madres que han vivido su embarazo junto a sus gatos y cuyos hijos han crecido con ellos sin abandonarlos por falsos mitos como la toxoplasmosis que contribuyan con sus fotos.

Su idea es “llegar a más mujeres, médicos, profesionales, cualquier persona y acabar con el abandono y sacrificio de gatos durante el embarazo”. Si queréis participar podéis enviar vuestras fotos (embarazadas y con gatos o de vuestros bebés con gatos) a laura@terapiafelina.com (Laura, puedes coger la que ilustra este post, son Jaime y Flash). Os animo a hacerlo.

embarazogatosYa sabéis que yo tengo dos gatos, que estaban en mi hogar antes de la llegda de mis hijos. Mis dos embarazos y la crianza de mis hijos se han desarrollado con ellos. De hecho ya os hablé en este mismo blog hace tiempo de la toxoplasmosis en el embarazo y de que niños pequeños y gatos son perfectamente compatibles. Entonces decía, entre otras cosaS:

Me consta que muchas parejas se deshacen de sus animales domésticos cuando esperan su primer hijo, ya sea por miedo al contagio de alguna enfermedad, a que le hagan daño al bebé o sencillamente porque eran unos sustitutos de los hijos y ya no son necesarios. Me parece sencillamente terrible. A mí me encanta saber que mi hijo crecerá en una casa en la que hay animales. Creo que le ayudará a ser mejor persona.

Hoy además os dejo un fragmento de un artículo de Terapia felina que concreta muy bien lo que hay que saber para que gatos y preñez sean compatibles.

  • Gatos que comen pienso y viven en casa con nosotros, no contraen ni contagian la Toxoplasmosis.
  • Si aún tienes dudas, puedes hacerte el test de Toxoplasmosis, si la has pasado, no la volverás a contraer. Al gato también se le pueden hacer las pruebas, e igualmente si la ha pasado, ya no la volverá a tener ni te contagiará jamás. Si la pasas sin estar embarazada, esta enfermedad suele pasar desapercibida como un resfriado cualquiera, así que si no te haces la prueba nunca lo sabrás.
  • Procura limpiar el arenero con guantes y lavarte las manos después. Las heces de los gatos que comen pienso no tienen Toxoplasmosis, pero si aún así no te fías, pide a alguien que lo limpie por tí o usa guantes.
  • Lo mejor que puedes hacer, es no comer carne o cocinarla muy bien y lavar bien las verduras y todo lo que comas, sólo así evitarás la Toxoplasmosis.
  • No abandones a tu mejor amigo y compañero por algo que jamás pasará.
  • Si te llenan la cabeza de historias de miedo, se inteligente e infórmate mejor y de primera mano.

Así lo explican en Altarriba:

La única forma de que contraigas la toxoplasmosis “por culpa” de tu gato, es la siguiente. Nota que hemos remarcado lo de “única”, porque no hay otra:

1. Que nunca antes la hayas pasado

2. Que tu gato la esté pasando por primera vez en su vida

3. Que dejes sus cacas por casa más de un día, y menos de una semana

4. Que toques esas cacas con las manos desnudas, y luego te chupes los dedos.

Un niño no puede hacerse responsable de un perro o de un gato

25 octubre 2012

Se acerca una época peligrosa. Aunque cada vez menos se recurre a regalar en Navidad animales vivos a los niños, aún es una práctica que sucede con demasiada frecuencia. Pensamos en la preciosa escena de nuestro hijo recibiendo el cachorro que tanto ha pedido, del que tal vez ha jurado hacerse responsable, se nos enternece el corazón y se lo regalamos, diciéndole que él tendrá que cuidarle.

No nos engañemos. Un niño no puede asumir la responsabilidad de un animal. Ni siquiera un niño ya mayor. De hecho son muchos los adultos que tampoco pueden. Pero si de un niño depende que un perro o un gato (o un hamster o un periquito) tenga agua fresca a diario, ese animal acabará pasando sed. Si es su responsabilidad alimentarlo, acabará con hambre. Si es suya la obligación de cepillarle, se le formarán nudos.

Es muy bueno que los niños crezcan con animales. Lo defenderé siempre a muerte. En este blog me lo habéis oído decir más veces y en las fotos podéis ver a Julia con nuestro gato y a Jaime paseando a nuestra perra. También creo que, efectivamente, crecer con animales les hace más responsables. Pero a un niño no se le enseña a ser responsable obligándole a atender a un perro o un gato. Un niño aprenderá a ser responsable si ve que nosotros, sus adultos de referencia, lo somos con ese perro o ese gato. Como siempre, con ellos el ejemplo es la mejor enseñanza.

Por favor, pensad muy bien si todos los miembros de la familia desean convivir con un animal, si vosotros tenéis el tiempo y las ganas de asumir su cuidado, solo entonces, tras haberlo meditado en profundidad, adoptad a ese perro o ese gato con el que vuestro hijo sueña en alguna protectora. No lo compréis, no lo regaléis. Un perro o un gato no es una cosa, es un miembro más de la familia. Y a los miembros de nuestra familia ni los compramos, ni los vendemos, ni los regalamos. Esa también es una bonita enseñanza que podemos transmitirles.

La mano verde, la mano blanca y el anillo del rey Salomón

27 junio 2012

Hay gente que tiene la mano verde y gente que tiene la mano blanca. Los hay que incluso tienen ambas. La primera describe el don para cuidar las plantas, la segunda la buena mano en la cocina.

¿Cómo se llamaría el don para atender y entender animales? Debería tener un nombre. Se me ocurre la mano marrón, pero no me acaba de gustar y seguro que os podéis imaginar el motivo. Imagino que se podría decir que alguien tiene el anillo del rey Salomón, pero es demasiado críptico (os recomiendo, por cierto, la lectura de ‘Hablaba con las bestias, los peces y los pájaros’ de Konrad Lorenz).

En cualquier caso tengo comprobado que ese don existe. Igual que hay personas capaces de revivir cualquier planta mustia y de tener en su terraza el una versión doméstica del Amazonas, igual que hay gente que con cuatro cosas sueltas que encuentra en la nevera improvisa un plato riquísimo en diez minutos, también los hay que tienen una sensibilidad especial con los animales.

Va mucho más allá de que les gusten o no. Se trata de gente que les entiende, sabe interpretar de manera inconsciente y natural su lenguaje corporal y percibir su estado de ánimo y sus intenciones. Es gente ante la que los animales responden de forma positiva, siendo más dóciles, deseando complacerles.

Un don con el que se nace, pero un don que se puede ‘matar’. Por eso cada vez que veo a un adulto que niega el contacto de un niño pequeño a los animales por puro prejuicio, se me parte el alma.

¿Y si ese niño tuviera ese hermoso don?

Dejad que los niños se acerquen a los animales. Por supuesto hay que hacerlo con animales bien atendidos y en los que se pueda confiar. Claro que hay que hacerlo con seguridad, enseñando al niño a preguntar primero y tocar después, hay que explicarle que hay que tratar a los animales con dulzura, sin subirse al lomo de los perros ni tirar de la cola a los gatos. Aquí hay bastantes consejos al respecto.

Pero son tantos los beneficios que puede tener el amor a los animales en los niños, en cualquier persona, que negárselo a nuestros hijos por nuestros miedos y desconocimiento es muy injusto.

¿Perros y gatos como sustitutos de los hijos?

07 julio 2011

Os pego un fragmento de un teletipo de EFE en el que Evo Morales vuelve a hacer una de esas declaraciones que hacen que se me pongan los ojos del revés (seguro que no soy la única).

El presidente de Bolivia, Evo Morales, criticó hoy que en algunos países, sobre todo europeos, la gente prefiera tener mascotas antes que niños, y también expresó sorpresa porque en otras naciones está prohibido tener más de un hijo, como en China.

“En algunos países, por ley, está prohibido tener más de un hijo. Y en otros, ya no quieren tener hijos, solo cuidan al ratón, gato, perro. Eso también me sorprende”, dijo Morales en un discurso en la ciudad oriental de Santa Cruz.

“Los perros y gatos también tienen derechos, pero más derechos tienen los niños. El niño tiene que ir a la escuela, pero el perro y el gato no, tienen menos derechos que el niño. Por tanto, prefieren tener como acompañantes al perro y al gato y no al niño, la niña. Eso está pasando en el mundo”, aseguró.

Moraladas aparte sí alguna vez me he planteado que hay gente en nuestra sociedad moderna para las que sus animales de compañía son en parte, probablemente de manera no consciente, sustitutos afectivos de los hijos.

Sabéis que yo tengo perro y dos gatos. Los tres llegaron a nuestra vida antes que los niños. Los tres son parte importante de la familia y lo serán siempre. Me habéis oído decir en el pasado que creo firmemente que es muy saludable para los niños crecer en compañía de animales. Pero si me autoanalizo es probable que, de haber tenido niños nada más irme de casa de mis padres, el panorama hubiera sido distinto. Con toda seguridad también tendría animales en mi casa, pero no sé si en el mismo número y si habría sido de la misma manera. Y si sigo autoanalizándome es probable que mi manera de sentirles, si me permitís la expresión, haya variado con mi maternidad.

En cualquier caso caso creo que un poco sí, que proyectamos algunos roles y sentimientos de la maternidad/paternidad en los perros y gatos que amamos, que comparten nuestras vidas y nuestras casas.

Y también creo que en algunos casos sí llegan a mitigar, desviar o sustituir la necesidad de sentirnos padres y madres.

Aunque como todo lo relacionado con los sentimientos y deseos más íntimos, es un tema sutil y con muchas facetas.

¿Cómo lo veis vosotros?

Niños pequeños y gatos, perfectamente compatibles

22 abril 2011

Demasiadas veces me he encontrado con gente que cree que mezclar gatos y bebés o niños pequeños es como mezclar tigres con corderos.

Por desgracia todos los años son abandonados gatos al llegar un niño a la casa. Ya sea durante el embarazo por un injustificado temor a la toxoplasmosis (aquí expliqué en su momento por qué no tener miedo) o después por creer que el pobre minino que pasa la mayor parte del día durmiendo en nuestro sofá va mutar y empeñarse en arrancar los ojos a nuestro retoño.

Ya os he contado alguna vez que yo tengo una perra y dos gatos en casa, todos adoptados.Y que cuando me quedé embarazada escuché muchas veces la pregunta ¿Y ahora qué vas a hacer con los gatos?

Mis hijos han convivido con ellos desde el primer día sin el menor problema.

Mis dos gatos representan muy bien los dos tipos de reacciones que suelen darse con los gatos caseros cuando llega un niño a la casa.

La gata, bastante tímida, se encarga de no ponerse al alcance de las atenciones de mi hija.
El gato, que es como un peluche ronroneador y llega a ponerse muy pesado buscando amor, es su juguete favorito. Julia tiene clarísimo que es SU gato. Le da más besos que a nadie de la familia. De hecho si le preguntas si prefiere a la perra o al gato la respuesta es inmediata: se queda con el gato sin dudarlo.

Desde el primer día hemos estado encima de ella para enseñarla cómo tratarle: básicamente con suavidad, no montarse encima y respetarle cuando se quiere ir.

Y todo ha ido como la seda. Tienen una relación estupenda.

Por cierto, si no tenéis niños en casa y vuestro gato ha sido un poco cardo con un niño que pasaba de visita por casa, no penséis que su reacción es extrapolable a vuestros hijos. No es lo mismo esa visita que el niño que verán a diario crecer en la casa.

¿Vosotros tenéis gatos? ¿Cómo es su relación con vuestros hijos?

Otra cosa, si necesitáis terapeuta felino o tenéis interés en aprender más sobre gatos, os recomiendo Terapiafelina.com

Los animales no son juguetes

19 diciembre 2010

Creo que hoy es un buen momento para recordar que los animales no son juguetes, que no deben regalarse, aceptarse, adoptarse o comprarse sin el consentimiento de toda la familia.

Son una responsabilidad muy grande
, que en algunos casos dura muchos años. Pueden suponer un gasto económico importante, no sólo hay que pensar en su mantenimiento, también en que pueden enfermar o tener un accidente.

Mis hijos comparten su hogar con una perra, que ya ronda los 13 años, dos gatos y un par de grandes acuarios.

Creo sinceramente que a los niños pequeños les beneficia mucho y en muchos aspectos convivir con animales, les educa en muchos sentidos, les enseña el ciclo de la vida, la responsabilidad el respeto a todos los seres vivos.

Y les divierte: deberíais ver a mi hija abrazando al gato, jugando con la perra o dando besos a los peces a través del cristal.

Pero es de los adultos la responsabilidad final. Y debemos ejercerla a conciencia.

Así que estas Navidades cuidado con los caprichos. Meditad bien pros y compras. Y por favor, en caso de perros y gatos, mejor siempre la adopción que la compra.

Los animales no son juguetes

Los animales no son juguetes

Los animales y los niños pequeños

23 febrero 2010

En 20minutos.es han publicado una noticia bastante completa sobre los animales de compañía para los niños pequeños.

Os dejo con parte (casi toda realmente) la pieza. Nosotros compartimos nuestro hogar con un perro y dos gatos y la verdad es que estoy muy de acuerdo.

Además, así tenéis la oportunidad de conocer a mi peque y a mi perra. Ellos ilustran la noticia.

Casi todos los niños, si pudieran elegir un animal de compañía, optarían por un perro. Y efectivamente es el compañero de juegos por excelencia. Son animales extraordinariamente sociales, buscan continuamente la compañía humana, es posible enseñarles muchos trucos, compartir con ellos largos paseos, lanzarles la pelota, cepillarlos…

Pero también son las mascotas más exigentes: requieren dos o tres paseos diarios, es necesario educarlos, hay que tener un lugar para ellos durante las vacaciones, viven muchos años… Todas esas son responsabilidades que un niño pequeño no puede asumir.

Sólo si los padres lo tienen muy claro es una opción recomendable.

En caso de optar por un perro lo ideal es que no sea de raza pequeña. Los perros muy pequeños son también más frágiles. Un niño pequeño puede hacerles mucho daño sin pretenderlo. Los perros pequeños además se saben vulnerables y es frecuente que huyan de las atenciones de los niños. Es preferible una raza (o un mestizo) de mayor tamaño. Como poco se recomienda que sea del tamaño de un cocker.

Por supuesto, hay razas especialmente cariñosas, juguetonas y pacientes con los niños: bobtails, boxers, labradores y golden retrievers… Todos son perros grandes, no es una coincidencia.

Es menos importante, pero también recomensable, elegir una hembra. Las perras son más dóciles y pacientes.

Los gatos son mucho menos exigentes que los perros. No requieren paseos y pueden quedarse solos en casa si sus dueños salen de vacaciones. Por eso muchas veces se adopta o se adquiere un gato como sustituto menos trabajoso de un perro. No es una buena idea. Es un animal completamente diferente y no siempre es el compañero más adecuado para un niño pequeño (entendiendo como niño pequeño de dos a siete u ocho años).

Un gato puede ser muy cariñoso y buscar constantemente la compañía de su dueño. Pero son animales con los que hay que tener un trato suave y respetuoso. Se les puede acariciar, se puede jugar con ellos, pero respetando siempre sus apetencias. Cuando un gato no desea jugar o no desea ser acariciado hay que dejarle dormir en paz. Y no toleran un trato rudo.

Si un niño pequeño lo sujeta de modo que le molesta el gato puede arañarle al intentar zafarse. No sería una agresión, simplemente una consecuencia de tener un montón de uñas afiladas, pero hay que tenerlo en cuenta.

Únicamente son aconsejables para los niños más formales y suaves, capaces de comprender cómo tratar a un gato.

Existe todo un universo de pequeños mamíferos que pueden ser unos animales de compañía estupendos. Los más comunes son los jerbos, conejos, cobayas y hamsters.

Los hamsters son los más extendidos. Hay multitud de variedades. Son fáciles de mantener y de manipular, aunque hay que tratarlos con gentileza. Habría que abstenerse de comprar una pareja, si son del mismo sexo no son raras las peleas y si son macho y hembra, aunque ver de primera mano la procreación animal pueda ser muy instructivo, podemos vernos inundados de crías.

El único inconveniente de los jerbos es que tienen cola, por lo que a muchos les recuerdan a las ratas o ratones y les repugnan. Pero estos pequeños roedores son más inteligentes, dóciles, curiosos y amistosos que los hamsters y por tanto más recomendables para los niños pequeños. Al contrario que los hamster, es recomendable tener al menos un par de ellos.

La cobayas y los conejos comparten muchas similitudes. De hecho son buenos compañeros y no es raro verlos juntos en las tiendas de animales. Su mayor inconveniente es su tamaño, que hace que sus jaulas sean más aparatosas y haya que limpiarles con mayor frecuencia. En cambio tienen como ventaja una mayor esperanza de vida que hamsters y jerbos y su mayor tamaño hace que su manipulación sean más placentera. Se les puede abrazar y acariciar mejor.

En las tiendas es fácil ver también otros pequeños mamíferos como hurones y chinchillas. Pero esos animales necesitan dueños algo más experimentados.

Reptiles (iguanas o tortugas), peces y a veces pájaros son lo únicos compañeros posibles para niños con alergia.

Son animales con los que es complicado tener mucho contacto físico y prácticamente imposible compartir juegos. Pero para muchos niños son fascinantes. Una fascinación que los padres pueden aprovechar animándoles a leer e investigar sobre sus costumbres y sobre cómo cuidarlos mejor.

Lo más importante en este caso es implicar mucho al niño en su elección y cuidados y mantenerlos en óptimas condiciones.

¿Y ahora que vas a hacer con el gato?

14 enero 2008

He estado leyendo el post de otro blog de 20minutos.es: En busca de una segunda oportunidad, en el que hablan de los gatos y de las embarazadas.

Explica con detalle lo que es la toxoplasmosis y que las embarazadas y los gatos pueden convivir sin ningún peligro.

La verdad es que lo aconsejo. Yo tengo perro y gato y cuando me quedé embarazada hubo mucha gente que me preguntó: “¿Y ahora que vas a hacer con el gato?”.

“Lo mismo que antes” les contestaba yo.

En los análisis que me hicieron al comienzo del embarazo salió que no tenía anticuerpos de la toxoplasmosis.

Afortunadamente estaba bien informada y sabía que lo más importante era lavarse las manos tras limpiar su caja de arena y, sobre todo, no comer carne poco hecha ni fruta o verdura mal lavada.

Así lo explican en Altarriba:

La única forma de que contraigas la toxoplasmosis “por culpa” de tu gato, es la siguiente. Nota que hemos remarcado lo de “única”, porque no hay otra:

1. Que nunca antes la hayas pasado

2. Que tu gato la esté pasando por primera vez en su vida

3. Que dejes sus cacas por casa más de un día, y menos de una semana

4. Que toques esas cacas con las manos desnudas, y luego te chupes los dedos.

Pero me consta que muchas parejas se deshacen de sus animales domésticos cuando esperan su primer hijo, ya sea por miedo al contagio de alguna enfermedad, a que le hagan daño al bebé o sencillamente porque eran unos sustitutos de los hijos y ya no son necesarios.

Me parece sencillamente terrible. A mi me encanta saber que mi hijo crecerá en una casa en la que hay animales. Creo que le ayudará a ser mejor persona.

Por cierto, este fin de semana mi peque ha cumplido 17 mese y ha añadido una nueva palabra a su escueto vocabulario: “Gato”.