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¿Cómo celebran vuestros hijos sus cumpleaños en el cole?

11 marzo 2013

8545199892_96dbf63b6c_zEl sábado fue el cumpleaños de Julia. ¿Recordáis cuando os la presenté por primera vez en este mismo blog? Pues el bebé de casi cuatro kilos tiene ya cuatro años. Toda una niña pequeña que ha estado todo el fin de semana de celebración.

El sábado fuimos a comer a casa de su abuela, eligió la tarta más pomposa de nata y fresa que había en la pastelería. De la noche del sábado al domingo tuvo una noche de fiesta de pijamas, la primera, con una amiguita de casi tres años y un amigo que va camino de los cinco. Lo dieron todo, se durmieron a las doce de la noche jugando y a las ocho de la mañana estaban en pie listos para comer tortitas.   El domingo comimos con sus otros abuelos, de nuevo con tarta de nata y fresas, y por la tarde lo celebramos en el parque de bolas, por primera vez con amiguitos del cole.

Es decir,dos días enteros de fiesta. Agotador para pequeños y grandes, pero estupendo en todos los sentidos. Y no acaba ahí la cosa. Hoy ha ido al colegio con dos bolsas grandes de gusanitos, de la marca que le han dicho que lleve apta para niños con celiaquía. Siempre lo mismo, para que no haya diferencias entre unos niños y otros. Y en una cantidad que hace que todos los prueben pero que no se llenen. Las chuches, prohibidas.  Le pondrán una corona y cuando llegue a casa, en un ratito, me contará qué tal lo ha pasado.

Es curioso las diferentes maneras que tienen en cada colegio de celebrar los cumpleaños. En el de Julia además celebran todos juntos los cumpleaños del trimestre tres veces al año, una buena manera de tener una fiesta conjunta y de que los niños que cumplen años en agosto, como Jaime sin ir más lejos, también tengan su momento. Sinceramente, me parece un buen sistema.

Pero por lo que estoy oyendo las costumbres varían muchísimo en los diferentes colegios, escuelas infantiles y guarderías.

En algunos sitios aún se hace como cuando yo era pequeña, que llevábamos caramelos y el cumpleañero los repartía. En otros, sobre todo guardes, me consta que se permite que los niños lleven un regalito a su elección para sus compis.

¿Cómo es en en el caso de vuestros hijos?

 

 

Diarios de maternidad

10 marzo 2013

27171Es curioso darse cuenta de cómo está evolucionando el blog conmigo, de cómo las vivencias que comparto con vosotros, mis experiencias y temas de interés, van variando. Cuando lo comencé solo tenía a Jaime, que tenía un año. Un bebote. Julia aún no estaba ni proyectada. Ahora tengo a dos niños que pronto dejarán de ser pequeños, uno con seis años y medio y otra con cuatro.

Durante todos estos años he escrito mucho de lactancia, de todo lo que rodea al embarazo, de partos y cesáreas, de la crianza de un recién nacido… temas que llevan ya mucho tiempo sin aparecer por aquí o haciéndolo muy esporádicamente.

Lo que escribo sale de mí, así que es completamente normal que esos temas estén cediendo el paso a otros. Pero me apena un poco. A veces en redes sociales recupero viejos posts. Y en ese deambular por mi archivo es frecuente que me encuentre con escritos míos que ya ni recordaba o con otros que ahora no habría escrito, o al menos no de esa manera.

Al igual que el blog, yo también he ido evolucionando. Me alegro por ello. Soy de las que no volvería atrás ni loca. Estoy mejor ahora con 37 años que con 30.

37, sí. Hoy cumplo 37. Ayer los cumplió Julia. Hoy celebraremos juntas con nuestra familia y amigos nuestro cumpleaños en un parque de bolas.

El blog es algo vivo, un bonito experimento que espero que me acompañe muchos más años. No conozco mejor forma de dejar fija en la memoria esta etapa de mi vida, mi maternidad y el crecimiento de mis hijos. Si no hubiera escrito con regularidad sobre todo lo que nos ha ido sucediendo, es muy problable que no recordase cuándo Julia comenzó con el juego simbólico, lo que sentí al renunciar por fin a la cuna y experimentar el colecho con Jaime, en qué momento les salieron los primeros dientes o se les cayeron, lo que opinaba respeto a tantos y tantos temas…

Por eso probablemente hay tantos blogs (altamente recomendables) escritos por padres y madres. Por eso probablemente somos tan activos en redes sociales. Por eso yo recomiendo a todo aquel que disfruta escribiendo que lleve un diario de su maternidad, ya sea público o privado, en Internet o sobre el papel. Igual que os recomendaba el cuaderno viajero para nuestros peques hace tiempo.

Creedme, merece la pena el tiempo que lleva, sobre todo a medio y largo  plazo. Es como abrir uno de esos álbumes de fotos que llevan una década sumando polvo en la estantería. Esos álbumes que suelen ser lo primero que muchos pondríamos a salvo en un incendio.

El tercer cumpleaños de Julia

09 marzo 2012

Hoy Julia ha cumplido tres años. Mañana comienza su cuarto año de vida. Es obligado de decir, por muy tópico que suene, que parece que fue ayer cuando era un bebé de casi cuatro kilos descubriendo por vez primera mis brazos. De hecho a la hora que estoy escribiendo este post aún no había visto la luz del mundo, estábamos en fase de expulsivo y quedaba una hora para que naciera.

Hemos llegado a casa hace media hora y ya está dormida. Ha sido un día muy intenso para ese pequeño cuerpecito. Por la mañana han venido a casa sus abuelos, bisabuelos y tios abuelos con tarta y regalos. No se ha dormido la siesta y ha ido a la piscina (tiene matronatación los viernes, le encanta, y no era plan de perdérsela) y tras la piscina tocaba la fiesta con primos y amigos en el parque de bolas.

Ha disfrutado muchísimo. Este año ya era más consciente de la celebración. E imagino que estamos en plena escalada.

Por suerte mis hijos son de los que caen agotados tras tanta excitación. También Jaime está ya dormido. Me consta que hay niños pequeños que, pese a estar exhaustos, en días así se “pasan de rosca” y luego les cuesta muchísimo pisar el freno y descansar.

No os voy a engañar, también nosotros vamos a pillar la cama con ganas. Los cumpleaños infantiles son agotadores para todos.

¡Hasta mañana!

De cumpleaños

16 noviembre 2011

Hoy hemos estado en el segundo cumpleaños de mi sobrina. Como viene siendo habitual en nuestras grandes urbes, en un parque de bolas. Lote completo: bolas, merienda, tarta, y regalito a la salida. Se lo han pasado realmente bien los dos.

Julia y sus dos primas que también tienen dos años, encantadas con la atención y ayuda para avanzar por el parque de bolas de otras dos niñas de ocho y nueve años. Es bonito ver a esas niñas les gusta y se divierten responsabilizándose de las pequeñas y a las de dos años felices con sus amigas mayores. Dentro de no mucho, cuando unas tengan 13 años y las otras 5 o 6 dudo que suceda igual.

Jaime también ha disfrutado. Sensorialmente es muy estimulante para él el entorno de un parque de bolas, lleno de sitios por los que trepar, lanzarse, reptar y delizarse. Y además también disfruta de la cercanía de otros niños. Aunque a veces se tapa los oídos o busca un refugio tranquilo si el barullo le abruma, la mayor parte del tiempo está triscando tan contento, sonriendo al cruzarse con otros niños. Hace dos años apenas aguantaba media hora en un parque de bolas, menos incluso si había mucho jaleo.

La verdad es que Jaime no acude a muchos cumpleaños al año: el suyo, el de su hermana, sus dos primas y dos de viejos amigos nuestros que tienen niños pequeños. Seis en total. Me consta que otros niños de su edad, que ya van al cole, tienen celebraciones constantemente. Sobre todo si tienen cierta popularidad en el cole y son invitados con frecuencia por sus compañeros.

Por lo que he visto y oído es habitual que los padres impongan a los niños un número tope de invitados a su cumple: 6, 8, 10… y ellos deciden a quien invitar de sus 20 o 25 compañeros de clase.

A Jaime no le han invitado nunca. Algo que no me preocupa ni molesta, me parece lo más normal. Probablemente yo tampoco hubiera invitado a los cinco años a un niño de mi clase con autismo. Los hay más divertidos, no vamos a engañarnos. Además, como no vamos a llevarle ni a recogerle tampoco tengo una relación especialmente íntima con los padres de los niños que van co Jaime al cole. Y nosotros, dado que su cumpleaños es en agosto nunca hemos invitado a ningún compañero.

Pero siempre recuerdo un foro en el que participaba y eran varios los padres y madres de niños con autismo que llevaban fatal que a sus hijos jamás les invitasen, sobre todo si ellos estaban invitando a niños del cole. Me acuerdo de alguno que celebró la primera invitación recibida con una ilusión enorme.

Tengo curiosidad, sin perder el sueño por ello, por saber qué sucederá con Julia cuando comience en el cole al año que viene. Y lo que pasará con Jaime cuando pase a estar escolarizado en un centro específico para niños con autismo.

Cumplir años, acabar años

10 marzo 2011

Ayer fue el cumpleaños de Julia. Hoy es el mío.

Ayer ella cumplió dos años. Yo cumplo hoy treinta y cinco.

Los que me conocen bien saben perfectamente que yo tengo metido en la cabeza que eso significa que Julia empieza su tercer año de vida y yo empiezo el treinta y seis.

Por eso cuando se me pregunta la edad (por eso y porque estoy conforme con los años que tengo) a veces contesto algo del tipo “estoy en los treinta y seis”.

Y los que me conocen bien en persona saben lo mucho que me llama la atención encontrarme con tanta gente que se niega a aceptar que cumplir años es como cumplir un contrato o cumplir una promesa. Cumplir treinta años, por ejemplo, no supone comenzar tu año treinta de vida. Supone acabarlo. Ya has vivido enterito tu año treinta y lo que celebras es que vas a empezar el treinta y uno.

Incluso cuando se lo explicas, cuando les dejas claro que el año cero también cuenta poniendo por ejemplo los doce primeros meses de vida de un bebé y su primer cumpleaños, un buen puñado se niegan a aceptarlo.

En fin, que después de la fiesta de bolas y disfraces de ayer, hoy seguimos de celebración. Aunque discreta: magdalenas caseras y un buen café para algunos amigos y familia en casa.

El segundo cumpleaños de Julia

09 marzo 2011

Hoy hace dos años que nació nuestro encantador cruce entre libélula y tsunami. Hoy lo celebraremos con la familia más cercana, unos pocos amigos y sus hijos pequeños en nuestro parque de bolas habitual. Hoy comenzará a vivir su tercer año de vida.

Es el día del entierro de la sardina y además de fiesta de cumpleaños será de disfraces. No os cuento de qué irán disfrazados, que quiero que sea sorpresa también para los que acudan.

Y tendremos una piñata de Pocoyo que lleva dos años y medio adornando su habitación. Se la regaló su tía a Jaime por su segundo cumpleaños y es preciosa. La confeccionó a mano un amigo suyo mexicano. La echaremos de menos, pero las piñatas están hechas para romperse.

Deberíamos haberla roto cuando Jaime cumplió tres años. Pero eso pasó cuando llevábamos pocos meses sabiendo de su autismo y aprendiendo a enfrentarnos a él y con Julia siendo un bebé muy pequeño, así que decidí que la reservaríamos hasta hoy.

Hoy también celebramos otro aniversario: el de nuestra boda.
Hace nueve años que nos casamos. Hemos decidido que, si podemos permitirnoslo, los abuelos se dejan engañar y las circunstancias son propicias, el año que viene celebraremos la década escapándonos unos días de viaje solos, sin niños.

Y mañana será mi cumpleaños. Por menos de media hora no cumplimos años las dos el mismo día.

Es curioso como a veces se acumulan las celebraciones familiares en las mismas fechas. Mi santo por ejemplo siempre celebró su cumpleaños junto a su primo y su abuelo, todos nacidos el ocho de junio.

Cumplo 35 años. Cuando comencé con este blog tenía 30 años. Este otoño podré celebrar mis cinco años en vuestra compañía.

Y ahora os dejo, que tengo que rellenar de chuches cierta piñata.

Cuatro años

11 agosto 2010

Hoy mi peque cumple cuatro años. Y por tercera vez lo celebro también entrando en el blog a contaroslo.

Cuando comencé a escribir tenía aproximadamente la edad que tiene ahora Julia.

En esta ocasión le hemos cantado cumpleaños feliz sus padres y su hermana. Estamos en medio de ninguna parte rodeados de desconocidos.

Ya lo celebramos con la familia antes de irnos.Y cada año lo va disfrutando algo más, aunque aún no sepa lo que es un cumpleaños o simplemente una fiesta.

Los cumpleaños, la Navidad, Reyes, vacaciones… los días especiales que otros niños ansían y disfrutan son a veces especialmente dolorosos para los padres de niños que no siguen los cauces convencionales.

Son días en los que se hacen especialmente evidentes los handicaps, los retrasos, las dificultades, las diferencias…

Pero nosotros preferimos no verlo así. Hacemos lo posible para que haya fiestas, regalos, pasteles, alegría y canciones con la esperanza de que algo de todo eso le quede.

Y somos tipos con suerte. Estamos rodeados de personas que le quieren y lo intentan como nosotros.

Mis niños ya saben soplar

31 marzo 2010

Es algo tan sencillo. Soplar. ¿No parece gran cosa verdad? No tiene ningún misterio. Juntas los labios y sacas aire. Así enfriamos la sopa, apagamos las velas de las tartas de cumpleaños, hacemos sonar las flautas…

Mi peque no sabía soplar con dos años y medio. Es una de las cosas que deberían haberme sorprendido y puesto en alerta. Pero la verdad es que no me percaté. No le dimos ninguna importancia.

Ahora así. Para hablar es muy importante controlar la fuerza, dirección y misión de aire. De hecho, las palabras son poco más que aire.

Cuando empiezas a acudir a centros de atención temprana, frecuentas foros especializados en autismo y otros trastornos semejantes o relacionados… descubres el gran número de niños con diferentes problemas que tampoco saben soplar y a los que padres y terapeutas se empeñan en enseñarles.

Pues mi peque ha aprendido a hacerlo con tres años y medio.

Fue gracias a jugar en la bañera con unas flautas acuáticas (que yo sepa las venden en Imaginarium y Dideco) que casi suenan solas de lo fáciles que son.

Con ellas también ha aprendido su hermana a soplar con apenas un añito.

Julia ya intentaba imitarnos desde antes de cumplir el año, sólo que sacaba el aire por la nariz. De lo más gracioso pero muy poco eficaz.

Tras esas flautas llegaron otras más difíciles y silbatos. Su último logro, hace apenas dos días, ha sido soplar sin ningún instrumento delante. Así que ya estamos jugando al fútbol con bolitas de papel.

Creo que este agosto, cuando cumpla cuatro años, podrá apagar las velas por vez primera.

Hoy hace un año

09 marzo 2010

Un día como hoy, hace exactamente un año, nacía mi niña hermosa.

Un día como hoy, todos los años que me queden por vivir, recordaré cómo vino al mundo mi hija.

El nueve de marzo de 2009, al igual que once de agosto de 2006, siempre permanecerán en mi memoria.

Esos días nunca morirán enterrados entre otros miles de días.

Me atrevería a decir que así es para todas las madres.

Ese ya es el primer regalo que nos hacen nuestros hijos.

Hoy hace tres años

11 agosto 2009

Hoy hace tres años y más o menos a esta hora conocí a mi pequeño gran amor.

Hinchado, con los ojitos abiertos y achinados, apenas consciente aún del mundo al que venía, buscando el calor de nuestros brazos

No sabíamos ni él ni yo hasta que punto su llegada iba a transformar mi vida. Nuestras vidas.

Aún no lo sabe. Y no sé si algún día lo sabrá. Puede que sí, si alguna vez llega a ser padre reciente.

Hoy hemos comido lentejas, su plato favorito. Y le he preparado una tarta de aspitos y gusanitos, manjares sin igual para él.

En un rato vendrá la poca gente que anda cerca en estas fechas.

Así que os dejo, que pronto estaremos abriendo regalos.