El sábado fue el cumpleaños de Julia. ¿Recordáis cuando os la presenté por primera vez en este mismo blog? Pues el bebé de casi cuatro kilos tiene ya cuatro años. Toda una niña pequeña que ha estado todo el fin de semana de celebración.
El sábado fuimos a comer a casa de su abuela, eligió la tarta más pomposa de nata y fresa que había en la pastelería. De la noche del sábado al domingo tuvo una noche de fiesta de pijamas, la primera, con una amiguita de casi tres años y un amigo que va camino de los cinco. Lo dieron todo, se durmieron a las doce de la noche jugando y a las ocho de la mañana estaban en pie listos para comer tortitas. El domingo comimos con sus otros abuelos, de nuevo con tarta de nata y fresas, y por la tarde lo celebramos en el parque de bolas, por primera vez con amiguitos del cole.
Es decir,dos días enteros de fiesta. Agotador para pequeños y grandes, pero estupendo en todos los sentidos. Y no acaba ahí la cosa. Hoy ha ido al colegio con dos bolsas grandes de gusanitos, de la marca que le han dicho que lleve apta para niños con celiaquía. Siempre lo mismo, para que no haya diferencias entre unos niños y otros. Y en una cantidad que hace que todos los prueben pero que no se llenen. Las chuches, prohibidas. Le pondrán una corona y cuando llegue a casa, en un ratito, me contará qué tal lo ha pasado.
Es curioso las diferentes maneras que tienen en cada colegio de celebrar los cumpleaños. En el de Julia además celebran todos juntos los cumpleaños del trimestre tres veces al año, una buena manera de tener una fiesta conjunta y de que los niños que cumplen años en agosto, como Jaime sin ir más lejos, también tengan su momento. Sinceramente, me parece un buen sistema.
Pero por lo que estoy oyendo las costumbres varían muchísimo en los diferentes colegios, escuelas infantiles y guarderías.
En algunos sitios aún se hace como cuando yo era pequeña, que llevábamos caramelos y el cumpleañero los repartía. En otros, sobre todo guardes, me consta que se permite que los niños lleven un regalito a su elección para sus compis.
¿Cómo es en en el caso de vuestros hijos?





Es algo tan sencillo. Soplar. ¿No parece gran cosa verdad? No tiene ningún misterio. Juntas los labios y sacas aire. Así enfriamos la sopa, apagamos las velas de las tartas de cumpleaños, hacemos sonar las flautas…
Un día como hoy, 
Hoy hace tres años y más o menos a esta hora conocí a mi pequeño gran amor.



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