Entradas etiquetadas como ‘blogs’

La princesa de las alas rosas, ganador al mejor blog solidario: “la sociedad debe dejar de asociar autismo con tristeza y aislamiento”

17 febrero 2012

Ayer noche (hoy hace unas horas, depende de cómo se mire), celebramos la sexta edición de los Premios 20Blogs que organiza cada año 20minutos.es. Siempre es un evento muy especial, pero este año lo ha sido para mí un poco más.

En primer lugar porque el premio al mejor blog solidario de este año ha sido para La princesa de las alas rosas. Y esa princesa no es otra que Natalia, una preciosa niña con autismo. La autora del blog es Cristina, su madre.

Cristina no pudo venir a la fiesta a recoger el premio, así que ayer acudí yo en su lugar para recibir de manos de Jorge Lorenzo la preciosa estatuilla diseñada por Eneko y el diploma acreditativo del premio. Me hubiera encantado subir por segunda vez para recoger el premio del jurado al mejor blog de entre todos los premiados en las 20 categorías, pero no pudo ser y también me alegro por Mati y sus mateaventuras, el ganador global.

No hubo discurso de recepción de premios, pero si Cristina hubiera podido estar en los premios y hacerlo, ésto es lo que le hubiera gustado decir:

Somos muchas las familias que luchamos por terminar con los mitos que rodean el autismo. Uno de los objetivos de nuestra lucha es que la sociedad deje de asociar autismo con tristeza, aislamiento y pena. Los niños con autismo también son felices, disfrutan de las mismas cosas que todos los niños y que les encanta reir, bailar, jugar… solo que a ellos, por la falta de información que hay sobre el trastorno en la sociedad se les pone muchas barreras sociales y, desgraciadamente también, administrativas. Por eso las familias cada día debemos luchar por defender sus derechos y necesitamos la colaboración de toda la sociedad. En definitiva, luchamos por un futuro en el que las personas con autismo tengan las mismas oportunidades que todos.

Por último, aquí os dejo la explicación que ella da al nombre de su blog:

Cerca de la Luna hay una estrella preciosa en la que habitan miles de princesas, todas mágicas, muy lindas, buenas y divertidas. Unas rubias, otras morenas, delgadasy rellenitas, altas y bajas. Pero todas tienen las alas blancas, todas menos una, la más bonita, la más dulce, la de los sueños y el corazón más tierno: LA PRINCESA DE LAS ALAS ROSAS.

Así empezaba el cuento que inventé un día para Natalia antes de saber su diagnóstico, sin saber que ella se convertiría en esa princesa a la que dí vida en mi imaginación para contarle un cuento una noche de verano.

Adoptar en el Cuerno de África

08 septiembre 2011

Comparto espacio en 20minutos.es con muchos blogs, uno de mis preferidos es El blog solidario. Lo escriben diferentes ongs, es un blog con muchas voces, todas interesantes. Si no lo tenéis fichado, hacedlo.

Últimamente los posts que publican están protagonizados por Médicos sin Fronteras y por el Cuerno de África. Ese lugar remoto que nos está trayendo historias e imágenes que (al menos a mí) me encogen las tripas y me saltan las lágrimas.

Recuerdo mi parto, los días que siguieron, las atenciones que recibí y leo:

algunas de ellas llegan al parto tan desnutridas, tan debilitadas, que no tienen fuerza muscular suficiente como para empujar. Un parto natural requiere contracciones musculares, y si estas no se producen, el parto se complica y las hemorragias son frecuentes, así que tenemos que practicarles transfusiones. En cuanto a los bebés, si es que sobreviven al parto, nacen por debajo de su peso, extremadamente debilitados, y deben quedarse ingresados.

Recuerdo a mis hijos, que tienen todo lo que necesitan y aún mucho más y después leo:

Amina, una madre de 5 hijos, nos dijo que tuvo que abandonar a dos de ellos por el camino porque ya no podían acarrearlos consigo; su marido se quedó atrás para cuidarlos y ya no ha vuelto a saber de ellos. Ahora uno de sus niños se debate entre la vida y la muerte en nuestro centro terapéutico nutricional y ella se pregunta qué hacer para comer, para dormir, para cobijarse, para curarse, para sobrevivir.

Es todo tan injusto. La sensación de impotencia es terrible. Como leí en twitter, cada muerte de hambre en este mundo nuestro se puede considerar asesinato.

Y entiendo perfectamente que en estos momentos muchos se sientan conmovidos y se muevan para intentar adoptar o acoger temporalmente a uno o dos de estos niños, para darles todo lo que necesitan y aún más.

Pero no es posible.

Leo en en el blog nuestra adopción, un embarazo diferente este post, sacado de la web del gobierno de España.

En la actualidad no es posible adoptar en Somalia, ni es recomendable viajar al país, según la información actualizada a Junio de 2011 que se puede leer en la web del Gobierno de España.

Las imágenes en televisión han causado el mismo impacto que cuando hubo el terremoto en Haití. De repente a todo el mundo le entraron ganas de traerse a un pobre niño haitiano para España.

Se olvidaban de que esos niños, muchos tenían que encontrar a sus padres o algún familiar vivo. A veces las buenas intenciones se olvidan de las trabas burocráticas y legales de los países.

Ahora que no aparecen tanto en tv, la gente se ha olvidado de que sigue habiendo mucha miseria y hambre en Haití, y que de alimento diario muchas personas y niños sólo tienen unas galletas de barro.

En Etiopía es posible la adopción a través de una Entidad de Colaboración para la Adopción Internacional, o (ecai). Los tiempos de espera varian según la comunidad autónoma, la ecai elegida, la edad deseada del menor y su condición personal, pero son de 1 a 4 años de espera.

En Eritrea no existen casos de adopción por parte de Españoles, sólo algunas familias norteamericanas han podido adoptar en todo el 2010 a 4 menores. Para adoptar en Eritrea, las familias extranjeras, deben residir en el país al menos los seis meses anteriores a la adopción.

En Kenia, se puede adoptar a través de ECAI, y también se debe residir en el país antes de la adopción, unos 8 meses.

En Sudán, en estos momentos el ejército de Al Bashir está bombardeando a mujeres y a niños en las montañas de Nuba, mientras sus milicias van de puerta en puerta degollando a familias enteras.

En Djibouti la solidaridad familiar es muy fuerte y un niño que tiene vínculos familiares en el país no puede darse en adopción.

En Uganda hay muy pocos países que tengan autorización para trabajar. Las estancia en el país es de unos 3 años antes de completar el proceso de adopíón.

Si has decidido adoptar y no sabes que hacer, lo primero…

Acudir a los servicios de protección de menores de las CC.AA. que son los responsables de determinar la idoneidad de los adoptantes. Una vez determinada la idoneidad, existen dos posibles vías de tramitación de expedientes en los países de origen:

Por Entidades Colaboradoras de Adopción Internacional (ECAIs), acreditadas por las distintas Comunidades Autónomas y autorizadas por los países de origen.
Por Vía Pública, a través del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte, que gestiona los expedientes procedentes de las Comunidades Autónomas.

Tienes mucha información de ECAIS en la sección Adopción en otros países además de trámites en la sección Webs interesantes, en la derecha de este Blog.

Lo leo y lo entiendo, pero yo que he acogido temporalmente animales abandonados, cachorros enfermos, hasta que han encontrado un buen hogar, me pregunto si no sería posible movilizar las adopciones en los casos en los que esté claro que esos niños no tienen a nadie, promover acogidas temporales, fletar algunos aviones al primer mundo y atender a esos niños en nuestros hospitales, acoger también a esas madres que entiendo que no quieran verse separadas de sus hijos y que también precisan ayuda con urgencia.

Seguro que me estoy poniendo ingenua y utópica y hay muchos buenos motivos para hacerlo más allá de la intendencia, las políticas migratorias idiotas y la falta de recursos. Tengo que preguntárselo a mis colegas de MSF.

Por cierto, que hoy se celebra por quinto año el Día del Cooperante “con el objetivo de reconocer la labor y el esfuerzo personal de centenares de españoles que trabajan en países en vías de desarrollo y para sensibilizar a la sociedad sobre la necesidad de esta actividad para lograr un mundo más justo”.

Papá conejo, mamá piojo

02 junio 2011

Tengo muy buenas noticias para una madre reciente: la autora de Papá conejo, mamá piojo ha sido la ganadora del I Premio Madres Blogueras y Felices y se va a llevar nada menos que un viaje a Eurodisney para cuatro personas con todos los gastos pagados.

Por la parte que me toca, como jurado que votó por tu blog, enhorabuena Claudia. Y si te apetece aquí tienes unos consejillos de cuando mi familia y yo estuvimos en Eurodisney.

Por otra parte Mi vida con hijos se lleva un lote de productos Suavinex.

Os dejo aquí con el último post del blog ganador Madres y madrecitas, que además lleva (en compañía) Entre mamás, una red online también muy recomendable de apoyo y acompañamiento en la lactancia, la crianza y la maternidad.

Antes de que se acabe el mes de las madres, quiero rendirles tributo.

Porque el día de las madres debería ser todos los días. Porque nunca como ahora estamos las mujeres tan obligadas por las circunstancias a ejercer de madres, de amigas, de trabajadoras, de mujeres…. Y no despeinarnos en el camino.

Porque no se reconocen los oficios domésticos; no se les da ningún valor al trabajo no remunerado, a las noches sin dormir, a la tarde de parque, a la organización al extremo que nos permite ir y venir, cocinar, leer cuentos, trabajar dentro y fuera de casa y que nos sobren minutos para hablar con alguien por teléfono. No se valora la creatividad de las madres para llegar a fin de mes con sueldos esmirriados. No se aprecian las sonrisas (aunque la procesión vaya por dentro) y el poder hacer cuatro cosas al mismo tiempo. No se tiene en cuenta nuestra capacidad de trabajo bajo presión.

Nos han tomado el pelo. Nos han contado que la liberación de la mujer empezaba por el poder salir a trabajar y resulta que yo conozco a muchas mujeres que, por lo menos durante los primeros meses de sus hijos, desearían poder quedarse en casa y cuidar de sus retoños; y cuidarse ellas mismas. Liberarse de los trabajos que las hacen mujeres liberadas.

Nos han vendido que ser súper mujer y súper mamá es compatible; que no hay que renunciar a nada, que no hay límites. Que podemos llegar a todo, que podemos hacerlo todo y que la que no lo consiga es una fracasada.

Nos han engañado. Porque para ser una gran ejecutiva, otra mujer tiene que ocupar nuestro lugar: la nana, la abuela, la tía. Y parece ser que si quieres ejercer tu maternidad al 100% no tienes nunca más el derecho de pensar ni de mostrar inteligencia. Qué lejos queda todavía la conciliación familiar y qué lejos está poder elegir lo que de verdad queremos hacer (trabajar – criar) sin culpabilidad y sin ser juzgadas por ello.

Mucha gente me pregunta cómo hago para realizar todas las tareas que me impongo a mí misma. Mis activismos, mis blogs, mis grupos de madres, mi profesión, mi maternidad… no hay secretos. No duermo. O duermo poco y mal.

Pero además, tengo que agradecer desde aquí a una persona que comparte mi tiempo, que se ocupa de Piojilla como una verdadera madrecita. Que la recoge cuando yo no puedo hacerlo, que está pendiente, que ama y se entrega como si fuera su responsabilidad. Una persona a la que tengo que agradecer todo lo que hace a diario y pedir disculpas por el tiempo que le quito, por su paciencia y por dejarme las cosas claras.

Yo también me desbordo. Yo también grito. Y a veces ella me da esas lecciones que tanta falta me hacen. El otro día, cansada y necesitada de un espacio “para mí”, intenté quitarme a mis hijas de encima: “¡¡basta ya, cuándo voy a poder estar sola un momento??” Y entonces ella, serena y segura me contesta: Nunca. Somos para siempre.

Lo sé. Pero necesito recordarlo y asumir que esto es ser madre. Estar siempre al límite; no esperar reconocimiento alguno.

Por eso desde aquí, quiero abrazar a mi hija mayor. Mi adolescente. Que ya es mejor madre que yo sin serlo y que en el futuro tendrá las cosas más claras de lo que las tuve yo. Te quiero hija. Gracias de todo corazón.

Y este verano “operación pañal” por partida doble

27 mayo 2011

La “operación pañal” (prescindir de él se entiende) tiene normalmente dos partes: pañal diurno y pañal nocturno. Y poco tienen que ver la una con la otra salvo el hecho de que hay que respetar que se trata de un proceso fisiológico natural del niño, que hay que respetar sus tiempos y nunca jamás ridiculizarle por los accidentes o supuestos retrasos.

Con Jaime la operación pañal va a tener tres partes.

  1. La primera fue hace un año. Eliminamos el pañal diurno con más rapidez y éxito del que yo creía. Tenía tres años largos y claramente ya estaba preparado. Comprendió muy pronto que debía esperar a que le llevásemos al servicio y ha pasado casi un año sin apenas accidentes.
  2. La segunda a la que nos enfrentamos ahora viene de usa costumbre que me da a mí que es muy poco frecuente. Jaime hasta hace muy poco se hacía la caca dormido. Sí. Habéis oído bien. Completamente dormido y casi siempre de noche. Nosotros entrábamos antes de acostarnos a comprobar si  había que limpiarle y ni siquiera se despertaba en el proceso de cambio de pañal. En cualquier caso por lo que he hablado con otros padres de niños con autismo es bastante frecuente que la caca suponga especial problema.
  3. La tercera será la retirada de pañal nocturno. Tiene cuatro años y ya hay días que se levanta con el pañal seco, pero hasta que eso se repita con frecuencia aún no nos lo planteamos.

La cosa es que este verano nos tocan dos “operaciones pañal”.

En una ya estamos. Jaime ha dejado de hacer caca en sueños. Parece que comienza a ser consciente de ese proceso fisiológico. El problema es que se estaba aguantando tanto que se estreñía e incluso hacía sangre. Llevamos una semana ya sentándole un rato en el reductor tras las comidas. El segundo día tras la cena si no ha hecho caca de manera natural le introducimos un supositorio de glicerina para niños para ayudarle. Cada vez es más rápido y fácil. Me da la impresión de que es cuestión de relativamente poco tiempo que pille el concepto igual que pasó con el pis. Ya os contaré. Deseadnos suerte.

Y la otra “operación pañal” es la de su hermana. Julia tendrá dos años y tres o cuatro meses cuando venga el calor del verano y nos planteemos retirarle el pañal de día. Ya estamos sentándola a ratos en el orinal y algún que otro pis ha hecho. Ya os contaré también…

———-

Cambiando de tercio: ya han publicado en el club de las madres felices el post con las cinco finalistas del I Premio Madres Blogueras y Felices.

Los cinco blogs más votados han sido:

El 2 de junio publicarán el nombre de la bloguera ganadora que se lleva el viaje a Disneyland París y el de la bloguera galardonada con el accésit y un lote de productos.

Los blogs como motor de ilusión, como instrumento de terapia

17 mayo 2011

Hace unos días gracias a una amiga llegué a este artículo de finanzas.com: Padres coraje 2.0 «Quiero que este blog sea un motor de ilusión»

Un día recibieron la noticia de que su hijo tenía cáncer, como guzmán, o autismo, como Erik, o síndrome de down, como Anna. Pero, lejos de rendirse, decidieron luchar y plasmar sus esperanzas en un blog. Con el tiempo, sus experiencias han aglutinado tantos seguidores que se han convertido en auténticas brújulas vitales de la red y en la mejor medicina para otros padres que atraviesan la misma situación

Cuando nos dieron el diagnóstico de Jaime o, dicho de otra manera, cuando nos confirmaron lo que ya sabíamos, una de las primeras cosas que hice fue crear un blog.

En mi caso no era un blog público. Era un blog que no indexaba en buscadores y cuya dirección facilité a muy poquitas personas.

No era un blog en el que desahogarme o despotricar sobre mi mala suerte, sino un sitio en el que me obligaba a mí misma a ver de manera positiva la lucha en la que nos encontrábamos inmersos.

Casi todos los días entraba allí y procuraba escribir unas líneas con las pequeñas mejoras, los destellos de esperanza que ese día habíamos cosechado.

Antes de dormir, con mi hijo dormido en su cama y mi hija poco más que recién nacida también dormida en mi pecho, hacía balance del día y me quedaba sólo con lo bueno.

Y funcionaba. Ser optimista, ver el vaso medio lleno, afrontar lo que te venga con ilusión de disfrutarlo (si es bueno) y ser capaz de afrontarlo (si no lo es), es una predisposición personal pero también algo que hay que trabajar, como un músculo más. En determinadas ocasiones hay que echarle mucha fuerza de voluntad.

Pasado un tiempo hubo una persona, madre de un niño ya mayor con autismo, terapeuta y muy implicada, a la que le pasé la dirección del blog creyó que los había comenzado por recomendación de algún experto.

No era así. Salió de mí. Escribir siempre me ha sido un buen medio de centrar el tiro.

Ese blog lleva más de un año abandonado. Ya no es necesario. Ya hemos asumido y normalizado la situación. Ha cumplido su función terapéutica.

Volviendo al artículo: estoy completamente de acuerdo en la labor terapéutica que puede tener escribir un blog, ya sea público o privado. Y es cierto que abundan por lnternet blogs maravillosos de padres y madres que se enfrentan con dificultades especiales. Blogs que les ayudan mucho a ellos y en algunos casos aún más a muchos otros

Os invito a planteároslo si sentís la necesidad. Escribir puede ser una terapia maravillosa, aunque nadie más que tú vaya a leerlo.

El mamaísmo y los diez mamandamientos

10 mayo 2011

Hace mucho que no os recomiendo un blog relacionado con la maternidad. Hoy he decidido hacerlo a raiz de su divertido último post: Los diez mamandamientos. Y es que no sé vosotroas, pero yo también soy mamaísta.

Hablo de Lolou y Cía, el blog de una mamá primeriza sin pelos en la lengua.

Metedlo en vuestros favoritos, feeds, marcadores o lo que sea que useis, que de verdad merece la pena.

Cuando era pequeña, los domingos eran domingos de verdad. De los de antes. Vestido de los domingos, misa de doce, paga de 25 pesetas para comprarme tienda y media de chuches y dibujos animados después del Telediario. Tengo muy buenos recuerdos de esos años. Pero tanta eucaristía me dejó dos traumas:

Primer: soy capaz de recitarte la misa entera, de cabo a rabo, de carrerilla. Y no sólo los aleluyas y las réplicas de los fieles, que sería lo normal. No. También el discurso del cura. Entero.

Segun: cuando en 3° de B.U.P la profe de filosofía me descubrió los presocráticos me volví atea.

Y así sigo. Atea perdida.

Desde que dí a luz (benditos eufemismos, que nos garantizan la supervivencia de la especie) la cosa ha cambiado. Ahora soy mamaísta. Y no una mamaísta cualquiera, no. Una fanática. Una mamísta convencida, hasta las trancas. ¿Y eso del mamáeso qué es lo que es? Te preguntarás tú, ansiosa de saber todo lo que me pasa. Yo te lo explico, alma en pena, no agobiarse. Dícese de la que sigue a pies juntillas, sin quejarse ni rechistar, la religión (aunque yo lo llamaría secta) del Mamaísmo. Ser madre, vamos.

Como buena religión-secta que se precie, el Mamaísmo tiene su Dios (tu hijo o hijos), sus iconos (todos los cachibaches, fotos y demás chismes que te recuerdan a tu churumbel), sus pecadillos (¿preferir un billete sólo de ida a la Conchinchina a pasar la tarde en el arenero del parque te sirve como ejemplo?) y su credo.

El credo del Mamaísmo me chifla. Lo repito todas las mañanas (en voz alta y cantarina, como hacía con el Padre Nuestro Que Estas en los Cielos en las clases de Religión de Don Marcelino) y así me matraca bien las neuronas para que después, durante el día, no me vuelva oveja descarríada ni malamadre, que para el Mamáismo las dos cosas vienen a ser lo mismo.

El Mamaísmo se basa, pues, en 10 (¿diez?) mamandamientos. A respetar, venerar e idolatrar en cualquier, repito, cualquier circunstancia. A saber:

1. Amarás a tu niño sobre todas las cosas.
2. No tomarás el nombre de tu hijo en vano.
3. Santificarás las siestas.
4. Honrarás a Pampers y a Jané.
5. No pegarás.
6. No cometerás compras impulsivas de juguetes.
7. No olvidarás tu parto.
8. No dirás tacos ni mentiras.
9. No consentirás pensamientos ni sentimientos de culpa.
10. No codiciarás los petisuis ajenos.

Y ahora, hermanas, mamaístas todas, podeis ir en paz.

Post post (parecido a post data): recordad los padres y madres con blog que andáis por ahí sueltos que aún está abierto el plazo para presentarse al concurso para madres y padres con blog, con excursión a Eurodisney de premio.

Un concurso para madres y padres con blog, con una excursión a Eurodisney de premio

02 mayo 2011

Me consta que muchas madres (y algún que otro padre) que me leéis tenéis vuestros propios blogs. Por eso (y porque soy miembro del jurado) os traigo hoy un concurso auspiciado por Suavinex cuyo premio es un viaje a Eurodisney con gastos pagados para cuatro personas.

El único requisito es que el blog tenga al menos medio año de antigüedad (o que lleve al menos ese tiempo hablando de la maternidad/paternidad si es que el blog es más viejo) y que residas en España.

En el club de las madres felices tenéis más información.

1. Envía tu solicitud de participación a la dirección suavinex.suavinex@gmail.com indicando tu nombre y apellidos, una dirección de e-mail y teléfono de contacto, así como el nombre y dirección web de tu blog y el año y mes de creación.

2. Dentro de dos semanas se publicará un post en el blog El club de las madres felices con el listado de los blogs candidatos al premio y se abrirá el proceso de votación, abierto a todas las mamás blogueras. Pero, claro está, ya puedes ir animando a tu comunidad para que tengan el ratón listo para votar por ti. Eso sí, sólo se permitirá votar una vez y por un solo blog. De entre esta votación popular se elegirán las cinco madres blogueras felices que pasarán a la final.

3. A partir de ahí, un jurado se encargará de elegir el blog ganador entre los cinco finalistas.

Los criterios de valoración de los blogs por los que se regirá el jurado serán la calidad de los contenidos, las actualizaciones, la dedicación, la implicación de la “tribu”…

Si crees que eres la mamá bloguera más feliz, descárgate las bases completas del I Premio Mamás Blogueras y Felices en el siguiente enlace y participa.

Me siento bien…

11 octubre 2010

Lo dice Ciudadana Coja, una madre reciente que merece sentirse todo lo bien que sea posible.

Me siento bien . . .

Cuando disfruto de una ducha caliente.
Al despertar con el sonido del viento.
Cuando mantengo una buena conversación.
Cuando la luz roza mi cara.
Al verte dormir apaciblemente en tu pequeña cama.
Cuando imagino nuevas metas.
Cuando las alcanzo por fin.
Cuando siento que la vitalidad me invade.
Al verte bostezar por las mañanas.
Cuando siento la energía en el ambiente.
Al oir latir mi corazón y el tuyo.
Cuando me da la risa porque me das una sorpresa.
Cuando camino entre las hojas del otoño.
Al ver tu carita de niño buscarme al despertarte.
Cuando camino entre la niebla de tu mano.
Cuando te recojo del colegio.
Cuando jugamos a pisar nuestras sombras.
Al verte montar en bici sin caerte.
Cuando pones mi nombre en el papel.
Cuando abrazas a tu peluche favorito.
Cuando hacemos un bizcocho.
Cuando te ríes a carcajadas.
Al darme un beso de ratón.
Cuando nos queremos hasta el infinito.

Me siento bien…

Mis hijos también me hacen sentir así. ¿A vosotros no?

Niños solos en el coche, llamadita al 112

21 septiembre 2010

Así más o menos se titula el último post del blog personal de Armandilio, en el que cuenta que prefirió pecar de celo antes que seguir su paseo y dejar a dos niños pequeños dentro de un coche.

Creo sinceramente que eso es lo que hay que hacer. Y noticias como la de hoy, de dos ancianos muertos tras ser olvidados en una furgoneta, me lo recuerda.

Raro es el año en el que no hay algún caso de bebé o niño pequeño muerto deshidratado por quedarse a solas en un coche, por distracción o dejadez consciente de sus cuidadores.

Así que estoy contigo Armandilio, 112 al canto ante la más mínima duda. Probablemente alguno de esos casos no hubiera acabado así de haber llamado alguien al verlos…


Mientras realizaba la llamada, sonó la alarma del coche sin que nadie viniera, hecho que me reafirmó en la decisión de alertar de que dos niños estaban solos dentro de un coche.

Hablé con la operadora, que me preguntó las edades de los niños, dónde se encontraban, qué coche era, etc. y mientras le explicaba la situación apareció una mujer que se acercaba al vehículo con bolsas en las manos.

- “Perdona, que ya está, que ya ha aparecido la madre”.
- ¿Ya ha venido la madre?
- Sí, sí, ya ha venido la madre – repetí delante de ella para que me oyera.

- ¿Pasa alguna cosa? – me preguntó la mujer.
- No, que he llamado a la policía porque como he visto a dos niños solos dentro de un coche al sol y no me ha parecido muy normal…
- Ah, bueno…, es que, he ido tres minutos aquí, a la panadería.
- No, si yo no te juzgo. Yo solo he visto dos niños solos en un coche y nadie alrededor, con unas llaves encima del techo, ha sonado la alarma y nadie aparece…
- Bueno, gracias – me dijo semiasustada por la situación.
- Bueno, coge las llaves, que las tienes ahí (la señora ya se metía en el coche sin ellas).
- Vale, uhmmm, gracias,…

Probablemente la señora se asustó un poco al oír “he llamado a la policía”. No era mi intención asustarla, pero sí hacerle saber que dejar a los niños solos dentro de un coche no es algo demasiado normal (o al menos no demasiado recomendable) y sí era mi intención velar por la seguridad de esos niños (llamé pensando en ellos).

Al final pasó lo que era más probable que pasara, que apareciera la madre, se montara en el coche y se fueran todos tan contentos. Ahora bien, lo más probable no es lo que sucede siempre y son varias las ocasiones en que hemos oído en las noticias que un niño fallece al quedar olvidado dentro del coche.

El Deseo

24 agosto 2010

Hace pocos meses que conozco a María Fernanda Ampuero, y pronto pude comprobar lo bien que escribía. Era algo que ya me habían adelantado.

Mantiene algún que otro blog e incluso ha ganado algún que otro premio literario. Es periodista, así que es su trabajo. Pero además es su pasión. Es de esas personas a las que escribir le da aliento para avanzar. Un poco como me pasa a mí, o como pasa a alguna que otra buena amiga, aunque me da la impresión de que en ella se produce en mayor medida.

Hace pocos días compartió conmigo vía Facebook una pieza titulada Fantasías sexuales.

Sólo está en Facebook. Ahora ella me ha dado permiso para que también perdure digitalmente en este blog.

Espero que lo disfrutéis.

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire (…) No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj”. Julio Cortázar, Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj.

Y llega un día, señoras y señores, en el que la vida de una ya no es más de una: es del Deseo.

El Deseo, voraz y cavernícola, te controla, te conduce, te domina, te impulsa. No existe más que él.

Saben a lo que me refiero: esa incapacidad de ser racional, ese cambio de conducta, esas ansias, ese no hablar de otra cosa. Sí, sé que saben a qué me refiero.

Muchas lo han vivido o lo están viviendo ahora. Hablo por nosotras, mujeres de más de 30 años, presas, como yo, del Deseo más inquietante, más ajeno y propio al mismo tiempo, del más total.

Estoy hablando, claro, del Deseo que genera el aparato más perfecto y más temible jamás inventado, del eficientísimo servidor de la naturaleza, del incansable, inagotable, infatigable, tenaz, persistente, obstinado, laborioso, diligente, voluntarioso, activo, trabajador… ¡Reloj Biológico! (música de película de miedo, sonido gutural, grito).
Oigan, de verdad, no se rían. Resulta toda una experiencia para una mujer el despertar del aparatito (por llamarlo de alguna forma, ya que hace más ruido que la campana de 13 toneladas del Big Ben de Londres).

“¿Cómo pasó esto?”, me pregunto todos los días. “¿Cuándo pasó esto?” Quién sabe, tal vez la cosa estaba como el celular en modo ‘silencio’ hasta que un día, en algún lado, alguien le cambió el tono a ‘muy alto’ y desde ahí no hay quién lo pare: ¡tictac, tictac, tictac, tictaaaaaaaaaaaaaaaaaaac! Sin parar, día y noche, como el conejito de Energizer (que sigue y sigue y sigue).

Les juro por Dios que lo oigo. Me estoy quedando dormida y tictac, tictac, tictac. Me miro al espejo y tictac, tictac, tictac. Mastico mi tostada y tictac, tictac, tictac.

Pero resulta que cuando voy asumiendo la cantaleta y le dejo de hacer caso, se descarga otro politono y empieza dong, dong, dong o clan, clan, clan o ding, ding, ding o crash, crash, crash.

La idea es yo que lo escuche. Fuerte y claro, en estéreo. La idea es que le haga caso. Qué eficiencia tiene, de verdad.

Y cuando veo a un bebé… Uy, jesucito de mi vida, empieza a darle y darle con toda la fuerza de su ancestral maquinaria pum, rast, plas, bim, bam, bum hasta que el corazón se me pone como si tuviera a Guns & Roses en concierto por dentro. ¡Qué locura: llevo 34 años con este mismo cuerpo y ahora resulta que tenía un alien dentro de él!

Porque, verán, yo nunca fui maternal.

Cuando mis amiguitas se despelucaban y se arrastraban como Alfaro por el Policentro por el Chicho Belo, la Picolina, el Nenuco, el Agugú, el RN, yo pedía la Barbie ejecutiva, la vaquera, la Reina de Corazones, la Princesa Leia.

Una vez, me acuerdo, me regalaron un bebé y, por mi tendencia a decapitar muñecos (“Freud, ¿tú qué dices?”), la cabeza no le duró mucho en su sitio.

Tampoco tuve el clásico Cabagge que acunaban todititas mis conocidas, ninguna muñeca mía se hacía pipí, ni había que darle papilla o pasearla en coche: ellas tenían una profesión, un carro fucsia, un romance con Ken y más de 20 años.

Y crecí como suelen hacer las niñas y la cosa seguía igual: poquito novio en el horizonte, nulas expectativas de cantar “qué diversión, la Familia Corazón” y por supuesto cero deseos de reproducción.

¿Bebés? Nanay del Paraguay. Yo quería conocer mundo, triunfar con mis libros, ser todo lo que podía ser y más…

Hasta ahora, que nada más escribo la palabra bebé y ya me asoma una lagrimita, que parezco una gelatina tarada cada vez que se me acerca un niño y que, como si fuera de esos depravados adictos al porno en internet, tengo que ocultar de mi jefe las omnipresentes fotos de los preciosísimos hijos de mis amigas del Facebook.

¡A mí es que tendrían que poner el babero!

Resumiendo, estoy, como dice Benedetti, “jodida y radiante” con este tema. Y hay más, porque el Reloj, no contento con tenerme el día entero a merced del estremecimiento, llena mis noches de bebitos.

Bebitos en la playa, bebitos llorando, bebitos que son míos, bebitos que no son míos pero que robo y huyo, bebitos chiquitititos como Pulgarcito, bebitos que me sonríen desde los brazos de mi marido. No es un caso aislado: mis sueños están literalmente poblados de bebés.

Así están las cosas: ni dormida ni despierta dejo de verlos. Tan grave es que en la cama de mis ensoñaciones, donde antes estaba George Clooney, ahora hay un bebé dormido.

Así que si cuando vieron el título de este artículo pensaron en que revelaría cosas del tipo de Atracción Fatal, lamento decepcionarlos: las únicas fantasías sexuales que me quedan son si va a ser niño o niña.