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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

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¿Criar a tus hijos en el vegetarianismo o dejar que ellos decidan más adelante?

a00767482 097He descubierto hace poco a Dr.Papá, que se describe como “padre de una hermosa princesa. Científico, geek, animalista y flexitariano”. Lo he descubierto hace poco porque no lleva mucho tiempo en la blogosfera maternal, que cada vez es más paternal. Es una gozada ver el auge de padres blogueros, comprometidos en la crianza de sus hijos y rompiendo tópicos y prejuicios. Pero ese es otro tema.

Volviendo a lo que iba, os contaba que he descubierto hace poco Dr.Papá y me ha conquistado. Más allá de las afinidades que tengamos (amor por los animales y la ciencia y una visión respetuosa de la crianza), su blog es divulgativo, bien escrito y ameno. Os lo recomiendo de corazón. las entradas con pata científica, como en las que explica la sonrisa o la base necrológica de las rabietas son especialmente interesantes. Ojalá publicara con mayor frecuencia.

Acompañando a esa recomendación, os traigo hoy parte de uno de sus posts más recientes. Se llama Veggie Baby, sí se puede, en el que explica su decisión de que su hija crezca en el vegetarianismo y cómo la están llevando a cabo con toda seguridad. Os dejo solo parte, pero os animo a leerlo entero.

Cuando nos quedamos embarazados lo tuvimos claro. Nos informaríamos sobre la posibilidad de criar a la peque en el vegetarianismo. Así que una vez nacida, al tiempo de empezar con la alimentación complementaria, hablamos con nuestra pediatra y con una nutricionista infantil (no sectaria).

Empiezo por el final, mi hija no ha probado carne o pescado aún, con dos años de edad, y está perfecta. Siempre en el 1er percentil de crecimiento, etc. Su actitud y actividad es normal, está sana como un roble y le hacemos analíticas regularmente para saber que nada se desequilibra. Así que #síesposible criar a un niño en esta filosofía.

En definitiva, se puede hacer una dieta vegetariana en los niños siempre y cuando sea estudiada, meditada y se lleven a cabo controles regulares para asegurarnos de que no exista ninguna deficiencia. Evidentemente no somos talibanes de la alimentación y cuando mi hija pida carne o pescado, se lo daremos encantados. Una vez le intentamos dar por ver su reacción y no lo quiso ni en pintura. Así que mientras esté sana, sus análisis de sangre y su crecimiento y capacidad intelectual estén intactas, y dependa más de nosotros que de su propia decisión, seguirá con esta alimentación que tan buenos resultados nos ha dado con ella, seguiremos manteniendo dicha alimentación (está sana como un roble, hasta que no empezó en la guarde con año y medio no estuvo enferma ni una sola vez, y ahora ya en la guardería se pone malita de vez en cuando pero todo muy leve. No digo que sea por la alimentación, pero nos ayuda a estar tranquilos de que está fuerte y su sistema inmune bien potente).

Que conste que con esta entrada no pretendo dar lecciones a nadie, ni insinuar que nuestra forma de alimentar a la peque es mejor que la de nadie. Sólo comparto con vosotros/as una experiencia más de mi paternidad, y de mi visión de ella a través de éste humilde blog personal.

Concluye el post recomendando “un libro que nos ayudó mucho y que le encantó a mi santa”: “Niños veganos, felices y sanos: una guía para madres y padres” de David Román.

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No es que no quiera jugar contigo, no es que no quiera ser tu amigo, es que tiene autismo

(Jorge París)

(Jorge París)

Sonia es madre, maestra y psicopedagoga, da charlas formativas en escuelas de padres y otras asociaciones educativas. Y corre, ¡vaya si corre!. No como yo que me limito a calzarme las zapatillas un par de días por semana mientras Julia está en la escuela de atletismo (y que algún día hago pellas, ejem). Sonia tiene además un blog fantástico llamado Equilibrium y que os quiero recomendar. No dejéis de leer su decálogo sobre cómo entiende la maternidad, no dejéis de leer cualquiera de sus posts.

Pero hoy vengo a hablar de otro de sus contenidos, que está relacionado con el autismo, porque como ella misma me dijo: “Tengo el privilegio de trabajar con niños fascinantes”.

En el post Un mundo fascinante en el que explicaba a su hijo porqué un niño con autismo no había querido jugar con él, casi ni mirarle. Así empiezan todos sus posts, escuchando a sus hijos, contestando y reflexionando:

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‘Matrona online’ y ‘El parto es nuestro’, la blogosfera maternal presente en los Premios 20Blogs

matrona Ayer estuve en la octava gala de los Premios 20Blogs, en la que 20minutos premió a 20+2 blogs de los casi 7.000 participantes en los premios. Os hablo de eso porque uno de los finalistas (categoría Salud y vida sana, en la que ha ganado el muy recomendable blog sobre Alzheimer Serendipity Psicho) es un blog que merece la pena recorrer y que entra dentro de la temática de la blogosfera maternal, de hecho forma parte de Madresfera, ese rincón online repleto de blogs interesantes relacionados con nuestros peques.

Se trata de Matrona online, “un blog sobre todo lo relacionado con la salud sexual y reproductiva de la mujer en todas sus etapas, así como del cuidado del recién nacido y su crianza”. Es un blog muy informativo sobre embarazo, parto y puerperio que además admite consultas y propuestas de temas desde correomatronaonline@gmail.com. Os recomiendo todos sus posts. El último trata del sesgo de confirmación, un concepto que merece la pena conocer.

Enhorabuena matrona, por ese merecido puesto en la final.parto

Y en esa categoría el blog que obtuvo más votos, aunque luego no fuera seleccionado com finalista por el jurado, es El parto es nuestro: “actualidad de la atención al parto y nacimiento en España y en el mundo. Información, opinión, crítica, todo sobre la maternidad, el embarazo, parto y lactancia. El blog de la asociación sin ánimo de lucro El Parto es Nuestro es un gran proyecto en común, de todo el colectivo de socias y socios ubicados por España, el resto de Europa y Sudamérica, coordinado por un equipo de 3 socias. Un gran voluntariado, con más de 250.000 visitas mensuales”.

Y me consta que hay muchos más blogs por ahí, en nuestros premios, vinculados a la maternidad/paternidad. Todo es descubrirlos.

Por cierto, que si tenéis un blog, os animo a participar el próximo año.

Y en ello ando

Así termina el post que he escrito para el blog De retrones y hombres, un blog que ya os he recomendado en el pasado. Hoy ha sido publicado en su apartado ‘Otras voces’ mi recuerdo de una charla con otra madre de una niña con discapacidad en la otra cola del parque de Disney en París, mis pequeñas reflexiones al respecto, así que si os interesa leerme tendréis que ir al hogar digital de Raúl y Pablo.

Os dejo solo con un párrafo:

imageElla no sabía apenas nada del autismo, igual que yo no sé nada de lo que afecta a su hija, pero vi a una niña inteligente, locuaz, paciente… Le gustaba mucho leer, me contó su madre. Y sentí envidia. Sentí por un momento que casi prefería que Jaime fuera así, un niño atado a equipos médicos y a una silla de ruedas pero conectado al mundo y con su cerebro intacto. No me gustó pensar así, pero creo que uno no puede hacer nada con los pensamientos que te toman al asalto, como ese, salvo ser sincero con ellos. Cometí el error de comentárselo. Ella comenzó entonces a contarme el calvario médico de su hija, todos sus problemas de salud, intervenciones y limitaciones físicas. No sé si fue un error. Realmente me alegro de que Jaime sea un niño fuerte como un toro, trepador y saltador, sin dolores, que no sabe apenas lo que es un médico, ni siquiera pisa el pediatra, salvo para las vacunas. Jaime es mi niño. Aquella niña de ojos ágiles era la niña de aquella inglesa. Cada padre de un niño con una discapacidad deberíamos escuchar a todos pero no comparar a nadie, no juzgar los casos ajenos.

Una sonrisa para Paris #spidertanga

tangaHoy os voy a hacer leer mucho (poco escrito por mí), así que espero que vengáis por aquí con tiempo. Pensaba poner este post el día 19, el día internacional del cáncer de mama. Pero he decidido que no me apetece esperar.

La historia comienza así: una mamá bloguera, de esa inmesa blogosfera maternal que hay por ahí y de la que a veces os recomiendo posts y blogs, va a tener que enfrentarse al reto de superar un cáncer. Este es el post que escribió en su blog hace apenas once días, no ha habido otro desde entonces:

Un día todo esto quedará atrás, un día todo esto lo entenderás mejor, hoy no…hoy te quedarás con la mínima información, y es mejor así. Un día, cuando seamos mayores, las dos, y leamos esto, miraremos atrás y recordaremos que fue duro, pero sabremos que lo habremos superado.

Mami no sabe cómo decirte que está malita, y ha de hacerlo, porque lo vas a ver…lo vas a vivir, y no lo vas a comprender. El otro día jugando, te dije que nos íbamos a cortar el pelo, lo recuerdas? mami te dijo que tenía calor y que el pelo largo ya me molestaba mucho…que tenía ganas de llevar un pañuelo, un gorro que me ha hecho la avia y hasta quién sabe si jugaremos a las pelucas!

Te dije de cortarlo y tu me decías…No mami, no te lo cortes! estarás muy fea…jajaja y yo me reía…porque tienes toda la razón cariño…estaré fea, soy consciente de ello, a quién se le ocurre algo cómo quedarse sin pelo y en pleno invierno que vamos???

Al margen de mi cambio de look, verás otras cositas que no entenderás, pero mamá te quiere explicar que cuando me veas malita, solo pensaré en ti…para ponerme buena rápidamente, que cuando pueda seguiré jugando contigo, acompañarte al parque, pintar y bailar!!! sobre todo bailar, algo que tanto nos gusta hacer, verdad?

Pero habrá algunos poquitos días que mami no pueda cariño, porque le hará pupa la barriguita, como a veces te pasa a ti;)
Durante esos días estarás con papi y con la àvia, y con el avi, y los yayos, y toda la familia estará por ti…porque mami tendrá que descansar seguramente.

Y aunque veas muchos cambios, porque papi tampoco estará seguramente todos los días, porque no dormirá en casita algunas veces ,porque el perrito se irá con papi a casa de los yayos a dormir y a vivir, poco a poco nos acostumbraremos a todo, pero nunca nos faltará una sonrisa para ti;)

Mami te quiere mucho, y por ti va a luchar con uñas y dientes, con mucha energía positiva, aunque a veces pueda parecer lo contrario, lo lograremos y lo haremos juntas, porque aunque sin ti quizás parecería un camino más fácil porque no quiero que me veas sufrir, al mismo tiempo me das la fuerza que muchas veces necesito…

Tengo cáncer cariño, tu no sabes lo que es eso, pero es una palabra muy fea que asusta a los mayores, pero a mi no…y a ti tampoco, porque mami te dice que lo vamos a superar, ya tengo alguna experiencia en este campo,vale cariño?

A mi familia le digo lo mismo, que lo superaremos juntos, lo tengo claro, pero que no quiero verlos llorar 😉 Aquí estoy, plantando cara y con energías renovadas…el resto lo harán los médicos.

Te quiero cariño…hasta el infinito y más allá… Hasta el cielo y las estrellas… Os quiero familia;) #cancerfighter

Y a mis mamis blogueras, mis amigas, amigos y a todo el mundo que está haciendo que mi vida sea un poquito más divertida en estos últimos días…gracias por hacerme un poquito más feliz;) #spidertanga al poder!

La blogosfera maternal de la que os hablaba, muy activa en Facebook y Twitter, se movilizó inmediatamente. Eso del #spidertanga es una iniciativa para sumar sonrisas para Paris. Podéis sumaros mandando una foto con un tanga en la cabeza como apoyo usando ese hashtag. Aquí tenéis más información sobre el #Spidertanga, ¿qué es y cómo surge?

A Paris le fue detectado un cáncer a finales de septiembre de 2013 y cuando lo anunció en redes sociales, inmediatamente todos nos volcamos con ella. No sólo es nuestra amiga virtual y compañera twittera sino una excelente madre.

Poco a poco fueron llegando mensajes de apoyo para ella y uno de esos mensajes le hizo mucha gracia pues al comentar lo mal que se vería sin pelo cuando la quimioterapia hiciera estragos, otra chica le contestó: “TÚ ESTARÁS GUAPA CON PELO, SIN PELO Y HASTA CON UN TANGA DE SPIDERMAN EN LA CABEZA”.

De aquella frase jocosa surgió la idea de crear un movimiento llamado #spidertanga en donde quien quiera puede fotografiarse con un tanga (braga, faja, calzoncillos…) como sombrero. ¿El objetivo? Hacer reír a Paris, perder la vergüenza y hacerle ver que una sonrisa es la mejor terapia que existe.

Han elaborado un vídeo con todas las fotos que han llegado por el momento (yo aún debo la mía).

Otra de las cosas que han hecho fue arrancar “la página más emotiva, vital y optimista de Facebook” llamada Una sonrisa para Paris. Así la explican:

tanga2Hemos creado este pequeño rincón pensando en tí donde poder compartir un montón de positivismo y buen rolllo como el que tú transmites. Porque esta batalla se gana uniendo fuerzas y desde aquí te mandamos todas las que tenemos. ¡Arriba guapa!”. Os dejo con la actualización en la que explican quién es Paris.

Paris es una mujer fuerte, valiente y luchadora. Una persona jovial y llena de vitalidad que siempre tiene una sonrisa o una palabra de ánimo para todos.Paris es una excelente fotógrafa cuya sensibilidad y buen hacer se muestra en todas sus creaciones. Paris es también bloguera de uno de los blogs sobre maternidad más antiguos de la blogosfera maternal: http://diario-de-un-embarazo.blogspot.com.es. Pero ante todo Paris es una mamá entregada a su pequeña princesita fiera.

Paris ha sufrido algunos capotazos del destino que siempre ha sorteado con valentía y esta vez debe hacer frente de nuevo a una dura prueba. Padece cáncer de mama pero ella sabe (y todos lo sabemos) que esta batalla la tiene ganada. De una Leo como ella, terca, tenaz, osada, orgullosa y poderosa no se puede esperar otra cosa 😉

Paris es tan buena gente que cuenta en twitter (@parisymaria) con una legión de seguidores y miles de lectores en su blog que la arropamos cada día. Porque hay gente que tiene una luz mágica, un ángel en la mirada que les hace ser especiales. ¡Y estas personas no se encuentran todos los días!

Paris se ha volcado siempre con los niños con cáncer y con cualquier iniciativa que requiera de la solidaridad y entrega del ser humano. Ella es así. Fiel y entregada a quien más lo necesita. Deseosa de que todos a su alrededor estemos bien, sonriamos y seamos felices.

En esta vida quien siembra recoge lo sembrado y Paris merece recoger todo el amor incondicional, besos, sonrisas, vitalidad y optimismo que lleva años sembrando.

¡La cadena de sonrisas por Paris ha comenzado! ¿Te unes?


Paris, claro que podrás. Sonríe todo lo que puedas durante el camino.

¿Huyes de la ñoñería?

Ya sabéis de, de vez en cuando, me gusta recomendaros otros blogs de temática similar al mío. Pues hay uno que conozco hace tiempo y que siempre me pareció divertido y fresco. Muchos lo conoceréis de sobra, si habéis ahondado un poco en esto de la blogosfera maternal (y paternal): hablo de El patuco feo (el blog de Noñoño) de Ata Arróspide. Tenemos en común, además de la querencia a la verde Asturias, esa percepción alejada de lo cursi de la maternidad. Que me parece muy bien que otros niños lleven puntillas, encajes, pololos y trajecitos de tirolés, pero no es mi estilo.

Os recomiendo especialmente su serie de Si los bebés hablaran, que además de despertar unas cuantas sonrisas creo que tienen toda la razón. Efectivamente, eso nos dirían si pudieran.

powerpoint

Y es un clásico su juramento de las mamás no-ñoñas:

promesas

Pero ellos no se han quedado en escribir un blog
, como yo que con cinco posts a la semana me conformo. Ata y compañía han hecho mucho más. Son unos emprendedores en toda regla: tienen una línea de ropa tan fresca y divertida como os decía que era su blog y unas cajas de regalo de cuyas tazas estoy encaprichada hace tiempo.

Desde hace pocos meses hay además un libro que recopila mucho de lo publicado en el blog, lo autoeditaron ellos y, no mucho después, ficharon por Planeta. Para muestra, un post/capítulo (por cierto Ata, que promocionar el libro está muy bien, pero a ver si retomas más este tipo de posts 😉

Cuando mencionas las palabras baby shower surgen dos tipos de reacciones: la de quienes se emocionan pensando en una fiesta terriblemente cursi, llena de globos y magdalenas de colores para celebrar la llegada de un bebé, cuyo sexo determinará el color de los globos y las magdalenas; y la de los que se emocionan aún más pensando que se trata de un concurso de camisetas mojadas.

La confusión de estos últimos es comprensible porque cualquiera que haya escuchado la efe eme alguna vez sabe que baby significa “nena”, y cualquiera que lo busque en un diccionario de inglés sabe que shower significa ducha. Conclusión: una nena dándose una ducha.

Pero para bien o para mal, un baby shower es una pequeña fiesta en la que familia y amigos se reúnen para entregarle consejos y regalos (terriblemente cursis) a la futura madre. Al parecer el origen del término viene del “baño” que literalmente le dan a mamá víctima. Vamos, que le caen consejos y regalos por todos lados. La dejan fina.

¿Y qué tiene eso de malo? Nada. Evidentemente la llegada de un bebé es motivo más que sobrado para organizar una fiesta y los regalos (si se atiende a los consejos del imprescindible capítulo 2 de este indispensable manual) nunca vienen mal. El problema es que los baby showers, tal y como se conocen, tienen que ser cursis, muy cursis.

En algunos manuales se apunta que para la celebración del baby shower es necesario conocer el sexo del bebé y rematan que la decoración debe realizarse acorde al sexo, dando por sentado lo que ya estáis imaginando: todo rosa si es niña y si es niño todo azul… azul en el mejor de los casos, en el peor directamente “celeste”.

El hecho de que la fiesta precise de una “decoración” ya da una idea de que lo que te vas a encontrar se parecerá más al cumple de una princesita de 5 años que a una reunión de personas adultas. Por lo general dicha decoración es fruto de la cuidadosa instalación del kit de fiesta más hortera que tengan en el bazar de la esquina. Y se caracteriza por ser, ¿cómo decirlo? ¿cursi? Pues sí, casi tanto como la invitación:

Estamos emocionados
y muy felices en decir/una adorable criatura
nos viene a bendecir.

Otro de los elementos característicos del típico baby shower son los juegos y animaciones, que han de girar alrededor del mundo del bebé y la maternidad. Vamos, el desmadre. Algunas propuestas en esta línea pueden ser las piñatas de pañales, el trivial de enfermedades infantiles, o el juego de las películas… de Disney.

En cambio el juego del veo veo tiene pocas posibilidades de triunfar:
–    Veo veo
–    ¿Qué ves?
–    Una cosita
–    ¿De qué color?
–    Rosa…

Y como todo es rosa, desde los globos hasta las magdalenas, el jugador entra en bloqueo y se termina la fiesta.

En definitiva, el baby shower tal y como se conoce hace que una fiesta de primera comunión a su lado parezca una reunión de moteros en un bar de carretera. Y ojo, no es intrínsicamente malo, pero este manual quiere proponer que se abra el abanico estético, temático o conceptual de estas fiestas. ¡¡Otro baby shower es posible!! (gritad conmigo).

Se puede empezar poco a poco, modificando pequeños detalles como por ejemplo sustituir los cup cakes por muffings de chocolate, que son iguales pero color caca, muy relacionado también con el tema de la maternidad y que además es unisex.

Los menos ñoños pueden dar un paso más allá y sabiendo lo que le espera en los próximos meses a la futura mamá, no es descabellado concebir un baby shower al estilo despedida de soltera sin: sin alcohol, sin un bebé en brazos, sin dar el pecho cada dos por tres, sin llantos, sin interrupciones. Una especie de última vez, de fiesta de despedida de la vida sin bebé.

Y para terminar un mensaje de aviso para los papis que habéis leído este capítulo sin mucho interés porque el baby shower es una fiesta tradicionalmente de mujeres: señores, el concurso de camisetas mojadas no es una opción.

El autismo es una putada, no es ninguna bendición

Si no habéis leído 'De ratones y hombres', ya estáis tardando.

Si no habéis leído ‘De ratones y hombres’, ya estáis tardando.

Hay un blog que os recomiendo de todo corazón. Se llama De retrones y hombres (solo por esa referencia a Steinbeck ya me ganaron de entrada), lo escriben dos retrones como ellos se llaman, dos personas con discapacidad, Raúl Gay y Pablo Echenique Robba, y cuya visión y líneas de pensamiento casi siempre comparto (tanto, que asusta). Durante el mes de agosto no leí sus posts, así que tras volver de las vacaciones me he estado poniendo al día. Y he elegido uno de esos posts veraniegos para traerlo aquí porque sé que me leéis muchas personas relacionadas con la discapacidad (padres, madres, tías, terapeutas, afectados..), creo que es una reflexión que merece la pena hacer y refleja perfectamente lo que yo también siento.

Hace muchos años, en clase de religión, el cura nos hizo escribir en un papel una petición para Dios. Mis compañeros desearon la paz mundial o la erradicación del hambre en el mundo; yo pedí, lo recuerdo perfectamente, “ser normal”. El cura me afeó la petición: “Eres un egoísta”, me dijo. Por entonces no tenía asentado mi ateísmo pero ya me sonó raro que un deseo tan normal fuera censurable.

Al parecer, no es un deseo tan normal. A lo largo de estos meses, en este blog hemos debatido mucho sobre la discapacidad y han surgido visto puntos de vista diferentes. A mí me resulta bastante extraño pero hay personas que están contentas de ser retronas. No es que acepten no poder caminar o escuchar o ver; es que casi están orgullosas de ello.

Bien, cada uno se enfrenta a la realidad como quiere o puede pero una cosa es aceptarla y otra muy diferente retorcerla.

1.-Para empezar: ¿es posible estar orgulloso de una situación impuesta, no elegida? En mi opinión, no. Siempre me ha parecido un tanto vacuo enorgullecerse de ser español, catalán o aragonés; más todavía enorgullecerse de ser retrón. El orgullo nace de un logro, de una realidad modificada por uno mismo, no de una situación dada.

El teólogo estadounidense Reinhold Niebuhr escribió la siguiente oración: “Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia”. Si quitamos a Dios, la frase puede servir para cualquier persona. Yo no soy creyente y me gusta. Hay cosas que no se pueden cambiar, hay que aceptarlas de forma tranquila. No hablo de resignarte a ser retrón, es un verbo que connota tristeza; hablo de mirar a la realidad con los ojos abiertos y comprenderla sin adornos.

En más de un caso he leído o escuchado que la discapacidad no existe, que todos somos discapacitados en uno u otro grado. Que es lo mismo no poder caminar o escuchar que no poder volar. Es un fabuloso autoengaño. Es muy difícil hacer ver la realidad a las personas que se engañan a sí mismas, ya se sabe que no hay peor ciego que el que no quiere ver… Pero hay que decirlo a las claras: la discapacidad existe, no es positiva y no afecta a todos. Queda muy bonito decir que la discapacidad está en la mirada del otro o, como escribí en su momento, en la propia mirada; pero lo cierto es que la discapacidad está ahí, sin importar quién mire ni cómo. Otra cosa es la forma de gestionarla (que es a lo que me refería en aquel primer artículo).

Es solo el arranque y el primer punto del post. Hay mucho más por leer. Con todo lo que dicen estoy de acuerdo. Su visión es la mía. Y su conclusión también:

Yo lo tengo claro: si pudiera tomar una pastilla y me nacieran brazos y piernas, la tomaría. ¿Significa eso que soy un amargado? No. ¿Pienso todo el día en ello? Tampoco.

Que cada uno gestione su situación como quiera, pero sería bueno que no trataran de imponer sus autoengaños.

Yo también lo tengo claro. Yo también compraría esa pastilla que curaría el autismo de mi hijo. Yo también me he encontrado a muchas personas que han desarrollado un orgullo del autismo, a las que he oído decir que es un regalo del cielo o que odiar el autismo sería odiar a sus hijos. Que su hijo sería otro sin su autismo y es como decir que no aceptan a su hijo.  Las entiendo. Pero no lo comparto. No es así como yo lo siento.

No es palabrería fácil. Os aseguro que daría sin dudar todo lo que tengo, mi vida entera, por esa pastilla milagrosa. No pensando solo en mi hijo, sino en los cientos de miles de personas con autismo que respiran por ahí.

Estoy de acuerdo con tener una visión positiva del autismo. Normalizar el hecho de tener una persona con discapacidad en la familia es mi bandera. Vivir feliz y hacer felices a los míos es mi objetivo vital. Pero el autismo es una putada. Una persona con autismo no es un ángel. El autismo no es ninguna bendición.

Cómo y cuándo hablar de sexo con los niños (y las extrañas políticas de Facebook)

gtres_a00607911_2581Hoy os traigo un post que ha escrito Mamá también sabe, uno de los blogs de maternidad que consulto y más me gustan. Ya sabéis que me gusta recomendar de vez en cuando otros blogs de madres y padres recientes. Abundan en la blogosfera y muchos son realmente buenos.

Podría haber elegido muchos otros días y muchos otros posts de Mamá tambien sabe, pero he decidido (con petición de permiso previa), recoger uno que ha escrito sobre cómo y cuándo hablar de sexo con los niños por dos motivos. El primero es que es un buen post y merece difusión. El segundo es mi perplejidad (no soy la única, la primera ojiplática es la autora) tras recibir una petición de Facebook de retirarlo de su página por tener contenido sexual explícito.

Puede ser que los filtros de Facebook sean tan delicados cuando reconocen en el texto los conceptos sexo y niños juntos que se hayan columpiado en este caso. Podría ser también que alguien con muy poco criterio se haya quejado. Me da igual. Debería haber un ser humano que lo revisara, sobre todo cuando, como es este caso, la autora les ha escrito justificando que el post tiene toda la razón del mundo de ser.

Se cubre de gloria esa red social con sus políticas de contenidos. Aún sigue censurando imágenes de madres lactando y se niega a retirar imágenes claramente execrables. La última página que me enteré que mantenían pese a las quejas era una de peleas de perros en la que se veía a los animales destrozándose. Eso sí que es pornografía.

El cómo, yo diría por mi experiencia que con la mayor naturalidad posible y el cuándo, pues en el momento en que veamos que comienzan a inquietarse con el tema. Tan pronto y como se inicie lo mejor es ir abordando el tema para evitar que los pequeños se busquen respuestas a su modo, y vayan haciendo una “interpretación deformada y malformada” de su propia sexualidad.

Los pequeños comienzan a ser conscientes de su propia sexualidad a partir de los 4 años más o menos, que es cuando comienzan a identificar ciertas diferencias entre niños y niñas; es muy normal que también se inicie un proceso de exploración física para encontrar “mas diferencias” de las exteriores y visibles, y no deberíamos alertarnos ni alterarnos con ello. Es un proceso normal y, estoy convencida que el tono de “morbosidad” lo damos los adultos del modo en como reaccionamos ante esta situación meramente explorativa. Pregunten a sus pediatras y a cualquier sicólogo, la masturbación a esta edad, no tiene ninguna otra connotación, así que no hay motivos para que, nosotros como padres o madres, se la demos!.

En nuestro caso, cuando ElMayor (2004) pasó por esa etapa de autoexploración y demás, no le hicimos espavientos ni nada por el estilo, y le explicamos con gran naturalidad que los niños tienen pene o colita y las niñas vagina, y que por eso mamá hace la pis sentada y los niños de pie… el tema quedó superado en muy poco tiempo, a diferencia de algunos de sus amiguitos a los que se les convirtió en una obsesión que años después sigue estando presente y que ha conllevado a que ya con 9 años, se refieran a sus genitales y los de las niñas con un sentido más morboso y en ocasiones con asco y repulsión.

Veo que acá en España, este sigue siendo un tema tabú. En Colombia, en mi colegio, ya desde los 7 años comenzábamos a tener charlas sobre la educación sexual, entendiéndola como una parte más del proceso educativo. (A mi modo de ver, fundamental para una educación en igualdad que evita comportamientos denigrantes y permite una mejor aceptación de la propia sexualidad)

ElMayor desde hace poco más de un año ha comenzado con mas preguntas “incómodas”, y a medida que las ha ido haciendo, se las hemos ido respondiendo, adaptando siempre el discurso a su edad, como ya he dicho antes. Ya hemos pasado de preguntas sobre tamaños, formas y diferencias a preguntas sobre “funcionalidad”….

Y todo comenzó por el uso cada vez más difuso de “la palabra con la F” como dice mi niño. – Mamá, están todos con la palabrota con la “F”…por todo!. Resulta que si sacamos la punta al lápiz, es que estamos f***ando… Hasta que le pregunté si él sabía qué era eso de “Follar.” (por cierto, es que es una palabra que no me gusta nada, me suena tan feo… que denigra un acto que debería ser hermoso y placentero, como en Fuck en inglés). Y … su repuesta fue simple y directa: – Pues cuando le metes el pene a una niña por el hueco de abajo, por donde salen los bebés!. O_o…

Sí… así de claro como el agua. No mostramos ningún tipo de sorpresa, aunque por dentro si que me estaba temblando todo. Así que tuvimos una pequeña charla… sobre el amor, el respeto, y la edad para este tipo de actos. Intenté ser muy concisa para no aburrirle, así que recordé un libro que le había comprado en nuestro último viaje a Colombia, y supe que era el momento de comenzar a leerlo juntos…

No es un libro de educación sexual, sino un libro de educación emocional, que abarca todo el proceso de aceptación de los cambios en el desarrollo físico y emocional que se van dando a partir de la pre-adolescencia y la adolescencia. Ya les contaré en otro post.

Está siendo una lectura ocasional, y poco a poco vamos abordando temas mas profundos, ya vamos por el tercer capitulo en donde explican de forma directa y sencilla la funcionalidad de los órganos reproductores, y el acto sexual en sí. Y mi niño me dice anoche… -“Mami, no entiendo por qué a mis amigos les parece chistoso todo esto de hacer el amor? si es una cosa de mayores…” O_o….

Creo que de nosotros depende que las nuevas generaciones vivan una sexualidad plena, responsable y respetuosa, que fomente igualdad y equilibrio emocional… puede ser difícil de abordar, sobre todo, porque todos y cada uno de nosotros tiene su propia historia, su propia mochila emocional y sus propios tabúes… que son muy difíciles de cambiar.

Apoyar una educación sexual permanente y temprana es apostar por la igualdad, el respeto y el equilibrio emocional.

El punto de vista de los padres recientes

"Reconozco a un buen padre cuando lo veo"

“Reconozco a un buen padre cuando lo veo”

En mi penúltimo post os hablaba de la gran cantidad de madres que somos activas en Internet, ya sea en blogs o redes sociales. Hemos creado el equivalente digital a esos corrillos de mujeres que, en los pueblos, hablaban y debatían sobre todas las facetas de su maternidad creando de paso lazos de amistad.

Pero también hay muchos papás blogueros y tuiteros por ahí a los que merece la pena seguir. Esto de la crianza de los hijos, de contar concepciones, embarazos, desarrollo infantil y anécdotas relacionadas ha dejado de ser patrimonio femenino. Por suerte. Me encanta encontrarme con papás recientes en formato digital.

Se acerca el día del padre, así que me ha parecido buena idea traer aquí (con su permiso) un post de uno de mis últimos descubrimientos para de paso recomendaroslo: El papá de Teo. Me gustan especialmente cuando leemos lo que la paternidad les hace sentir, como en este posts:

Para un niño no hay territorio más prohibido que la noche. Éramos “bebés buenos” si dejábamos dormir a nuestros padres. Éramos niños obedientes si nos íbamos a la cama sin protestar, cuando empezaban las películas con rombos y las conversaciones de adultos.

Nos quedaba un as en la manga: fingir dormir y permanecer despiertos. Ocultos en la oscuridad de nuestro cuarto, activábamos el oído para cazar una frase de nuestros padres o un extraño sonido en el pasillo, con el que construíamos dulces sueños o espantosas pesadillas.

Casi siempre me dormía pronto, pero alguna vez logré aguantar hasta tarde. El premio era mayúsculo: oír los últimos sonidos de la familia. El clic de la calefacción apagada. El interruptor del baño. Mis padres entrando en su destartalada cama.

Ahí ya podía dormir y construir el día siguiente: el partido del recreo, las respuestas al examen o qué le diría (luego nunca lo decía) a una chica de mi clase. Para mis padres, el resto: discusiones sobre el trabajo, la preocupación por llegar a fin de mes o la incertidumbre de cómo crecería su hijo.

La vida lo ha cambiado todo. Soy yo el que apaga la calefacción, visita por última vez el baño y se arroja a la cama agotado. Pero algunas veces, insomne, cierro los ojos y trato de prestar atención: confío en que otros hagan ruido en el salón y apaguen la tele. Porque ellos dictarán que la noche ha empezado, los que vendrán a besarme y quienes resolverán los problemas.

No siempre, pero mi santo suele ser también el responsable de la ronda nocturna apagando luces, comprobando temperatura. ¿Esa ronda de seguridad será algo ancestral del animal masculino humano?

Por último, os dejo una lista con los papás tuiteros que sigo, muchos de ellos con blog o página web propia. Tengo pendiente ir ampliándola:


Los niños merecen el mismo respeto que los adultos

Puede parecer una obviedad, pero no lo es. Estoy harta de ver como muchos adultos creen que pueden hablar y tratar a los niños sin ningún respeto. Es cierto que dependen de nosotros y que tenemos la responsabilidad de educarlos, pero antes que niños son seres humanos a los que jamás se debe insultar, menospreciar o ignorar.

Hoy traigo este tema por un post que he leído en el recomendable blog de Trastadas de mamá. Se titula La abuela mala. Os dejo un poquito:

Quiero hablaros de una abuela en concreto, de una que mi hijo ha bautizado como “la abuela mala”. Reconozco que la he cogido muchisima manía, que no puedo oírla hablar y que me cabrea y mucho todo lo que hace.

Lleva a su niet@ (mantendré la intriga) de la mano, pegando tirones, diciendo auténticas “lindezas” por su boquita:

– “deseando estoy que llegue el viernes y perderte de vista”
– “que harta me tienes”
– “eres insoportable”
– “tu madre tan contenta trabajando y yo aquí pringada contigo”

Grita, zarandea y menosprecia a su niet@.

Eric ha sido espectador de varias de estas situaciones y se ha puesto pálido. Me ha dicho entre sollozos “esa abuela es muy mala, mis abuelas son buenas ¿verdad mamá?”.

Su post, además de cabrearme, me ha recordado otros dos que escribí hace dos años: “¡Lo digo yo y punto, imbécil!” , sobre una experiencia parecida que tuve. Y A los niños no se les insulta, escrito a consecuencia del anterior. En ese segundo post decía:

A los niños no se les insulta. A los niños se les habla con cariño y respeto, incluso cuando tenemos que corregir un comportamiento.

No se les insulta porque no se lo merecen, porque debemos lograr que crezcan queriéndose a sí mismos que es el andamio para acabar siendo adultos equilibrados y felices y porque si les estamos insultando les estamos transmitiendo que eso es un comportamiento aceptable cuando crezcan. Tal vez les encontremos en el futuro insultándonos a nosotros y no tendremos autoridad para decir que no lo hagan.

Y educar creyendo que no se debe pegar ni insultar a un niño no es incompatible con educar con autoridad. Aquí no estoy hablando de que los padres sean colegas de sus hijos, sino de que los traten como seres humanos merecedores de un mínimo respeto.

Pero es que les debemos más que el no gritarles, pegarles o insultarles. Les debemos, como os decía, el respeto que merece cualquier otro adulto con el que nos crucemos. Creo firmemente que aquel que siembra vientos en forma de menosprecios a los niños, recoge tempestades inimaginables.

Por otra parte, siempre me queda la duda de qué hacer en esos casos en los que presencias violencia verbal hacia unos niños pequeños. Volviendo a la abuela mala, hablaba con Trastadas de mamá precisamente de si convendría hablar con los profesores del niño o la orientadora del colegio. ¿Vosotros qué opináis?

Por cierto, la imagen es del recomendable cuento El maltrato sutil.