Entradas etiquetadas como ‘animales’

¿Explicáis a vuestros hijos de dónde procede lo que comen?

04 junio 2013

Os recomiendo ver el vídeo que he dejado arriba antes de seguir leyendo. Se llama “El niño que no come animales” y no tiene desperdicio en muchos sentidos. Me encantan los razonamientos de los niños, su descubrimiento del mundo y su toma de decisiones cuando son tan pequeños.

El vídeo además me ha recordado una anécdota que vivimos con Julia y que os conté aquí hace cosa de un mes en la entrada “Papá, que no son peces, que son pescados”. Os dejo parte:

El otro día íbamos con Julia encaramada en un carrito por un supermercado, al pasar junto a la zona del pescado y no recuerdo a cuento de qué, a mi santo se le ocurrió decir “debe estar por allí, pasados los peces”.

“¡Qué no son peces papá, que son pescados!”, saltó Julia riendo.

“Mi amor, los pescados son peces. Son peces a los que pescaron para que la gente se los pueda comer, por eso cuando están muertos en las tiendas pasan a llamarlos pescados”.

Podía ver perfectamente cómo su cerebro de cuatro años procesaba el descubrimiento según recibía la explicación.

“¿Son peces que estaban en el mar? Yo no quiero comer peces“.

Y no, no quiere. Salvo el salmón ahumado, que le encanta y no tengo claro que lo relacione ni con pez ni con pescado. Pocos días después, hablando con ella, pude comprobar que le pasaba algo similar con el pollito. No identificaba que el pollito que se come fuera el pollito que hace pío, pío. También se lo expliqué, aunque no tengo claro que esta vez lo procesara igual de bien. O que le interesara procesarlo, porque se lo sigue comiendo divinamente.

Me parece importantísimo no engañarles, que sepan lo que comen, que no crean que las lonchas de pavo crecen como las patatas o que el jamón ibérico se fabrica como las camisetas. Deben saber, adaptado a su edad, lo que son los distintos alimentos que ingerimos. Ayuda a que los valoren más, les ayuda a comprender el mundo en el que viven. Yo crecí en contacto con la Asturias ganadera de mi padre y mis abuelos y, desde muy niña, veía salir las patatas de la tierra, crecer las manzanas en los árboles y criar a mi alrededor animales que acababan luego en el puchero, con algunos jugaba mientras eran crías. Los niños de ciudad, supermercado y nevera abastecida tienen más complicado vivir ese proceso natural, lo que no quita que no se les pueda explicar.

Aquel post derivó en un debate sobre le vegetarianismo en los niños. En realidad yo quería centrarme más en lo que exponía en el fragmento que hoy os he traído: en la conveniencia de enseñar a nuestros hijos la procedencia de los alimentos, que no les engañemos para asegurarnos que coman. En general esa postura que tengo viene de que no me gusta mentir a mis hijos en ningún aspecto, ni respecto a la comida ni a ningún otro.

¿Vosotros explicáis a vuestros hijos de dónde procede lo que comen?

Con el perro al cole. Las reglas de oro ante perros desconocidos #DíaPerroSinRaza

28 mayo 2013

Hace poco una mamá acudió al colegio de Julia con su hamster para explicar a los niños cómo se cuidan estos animales. La experiencia fue muy buena, a los niños les encantó, así que propuse a la tutora de Julia acudir con mi perra, que es muy tranquila y a prueba de niños, para hablarles de cómo se cuida a un perro y de la responsabilidad que supone.

Tengo que agradecer de nuevo desde aquí que en el centro me permitieran hacerlo. Me encantan los colegios que tienen la puerta abierta a los padres que queremos participar de alguna forma.

Estuve leyendo a los niños el cuento ‘Un perro en casa’ publicado por la Asociación Nacional de Amigos de los Animales (ANAA) -si sois docentes, allí también tienen material educativo que transmite la responsabilidad que supone un perro-.

A los niños les ha gustado mucho y el cuento se ha quedado allí para que puedan leerlo tantas veces como lo deseen. Les estuve mostrando lo obediente que es Troya dando la pata, sentándose, siguiéndome sin correa, dando vueltas sobre si misma o levantándose.

Y les estuve explicando las reglas de oro cuando se encuentren con un perro:

  • Nada de tocar sin haber preguntado antes al adulto que lo lleva si pueden hacerlo.
  • Jamás tirar del rabo.
  • Nunca subirse a caballito, ni siquiera si los adultos pretenden colocarlos encima del lomo del perro. Para eso están los caballos.
  • No levantar a los perros pequeños cogiéndolos bajolas patas delanteras o por la piel del cuello o el lomo.
  • No molestar a un perro que esté durmiendo o comiendo.

Luego los niños que tenían perro dijeron el nombre que tenían y de uno en uno le dieron una caricia y una mini chuche (llevé una bolsita con comida de gato, que es diminuta).

Libros educativos | Material didáctico y libros para niños | ANAA - Asociación Nacional de Amigos de los Animales_1368567005751

Por cierto, hoy 20minutos impulsa el Día del Perro sin Raza, un día para que los que tenemos perros mestizos nos sintamosorgullosos de los animales magníficos que tenemos en casa y concienciar de la responsabilidad que supone tener un perro en casa y de que la adopción de un animal es siempre preferible a su compra.

Podéis ayudarnos firmando para instaurar este día y contándolo en redes sociales con el hashtag #DíaPerroSinRaza.

Imprimir

‘Un gesto, una vida’: una canción, una app, miles de perros y gatos a los que ayudar

14 abril 2013

532954_4836359702514_1612252009_n Ayer estuvimos en el Parque de Atracciones en un concierto muy especial, el que dieron el duo músical infantil Ciudad Arcoiris formado por Juan D y Beatriz, a los que todos los padres recientes conocemos por haber sido integrantes del sospechosamente cambiante grupo Cantajuego.

No había tenido oportunidad de escucharlos y la verdad es que me gustó: sus canciones son originales, quieren transmitir valores, y las coreografías, la decoración y los muñecos que les acompañan me gustaron bastante más que los del grupo del que proceden. Y Beatriz canta realmente bien.

Julia lo pasó estupendamente. Jaime no pudo ir: había madrugado mucho y no perdonó la siesta, pero procuraré que tenga otra ocasión de disfrutar de sus canciones.

Aquí una canción que hicieron en colaboración con la World Wildlife Fund (WWF):

Pero no es eso lo mejor. Lo mejor y la razón por la que estábamos allí era el apoyo que dieron durante todo el concierto a la Asociación Nacional de Amigos de los Animales (ANAA), que acaba de lanzar una app por la que por menos de un euro se puede ayudar a esta asociación en su labor proteccionista. Durante el concierto fueron constantes los mensajes para apadrinar o adoptar animales, pudimos conocer a Theo, un perro que pasó por el abandono y que protagonica el último de los vídeos que aparece en este post (y el que más os recomiendo ver), se animó a colaborar con ANAA y a comprar su APP. Juan D y Beatriz son los responsables de la canción que suena en el vídeo y que también cantaron ayer. Se trataba por tanto del primer concierto solidario al que Julia ha asistido.

ANAA es una asociación sin ánimo de lucro cuya labor es fomentar la tenencia responsable, denunciar la crueldad, sensibilizar a la sociedad y ayudar a los animales que han sido abandonados a través de su Centro de Adopción. Desde su fundación, ANAA ha rescatado y dado cobijo a más de 20.000 perros y gatos, de los cuales, más de 15.000 han encontrado un hogar.

Si queréis ayudar a ANAA os recomiendo visitar su página web. Desde luego es difícil que haya forma más sencilla de hacerlo que descargando su aplicación:

El punto fuerte de la campaña “Un gesto, una vida” es la APP móvil “Perros y Gatos” que ANAA presentó el pasado 29 de diciembre en CaixaForum Madrid. La APP, disponible en Apple Store y Google Play, pretende divertir y concienciar a partes iguales: el usuario puede cuidar a lo largo del juego de distintos perros y gatos que representan a animales reales acogidos en el Centro de Adopción de ANAA. El juego podrá integrarse con el Facebook del usuario para publicar mensajes que ayuden a encontrar hogar a animales reales, a la vez que se difunde la labor de la asociación.
Además, mediante la compra de la aplicación se contribuye económicamente a las actividades de la Asociación. “Perros y Gatos: ANAA” puede descargarse en los siguientes enlaces:
•    Apple Store: http://bit.ly/RFG7w6
•    Google Play: http://bit.ly/VeO5x4

Un niño no puede hacerse responsable de un perro o de un gato

25 octubre 2012

Se acerca una época peligrosa. Aunque cada vez menos se recurre a regalar en Navidad animales vivos a los niños, aún es una práctica que sucede con demasiada frecuencia. Pensamos en la preciosa escena de nuestro hijo recibiendo el cachorro que tanto ha pedido, del que tal vez ha jurado hacerse responsable, se nos enternece el corazón y se lo regalamos, diciéndole que él tendrá que cuidarle.

No nos engañemos. Un niño no puede asumir la responsabilidad de un animal. Ni siquiera un niño ya mayor. De hecho son muchos los adultos que tampoco pueden. Pero si de un niño depende que un perro o un gato (o un hamster o un periquito) tenga agua fresca a diario, ese animal acabará pasando sed. Si es su responsabilidad alimentarlo, acabará con hambre. Si es suya la obligación de cepillarle, se le formarán nudos.

Es muy bueno que los niños crezcan con animales. Lo defenderé siempre a muerte. En este blog me lo habéis oído decir más veces y en las fotos podéis ver a Julia con nuestro gato y a Jaime paseando a nuestra perra. También creo que, efectivamente, crecer con animales les hace más responsables. Pero a un niño no se le enseña a ser responsable obligándole a atender a un perro o un gato. Un niño aprenderá a ser responsable si ve que nosotros, sus adultos de referencia, lo somos con ese perro o ese gato. Como siempre, con ellos el ejemplo es la mejor enseñanza.

Por favor, pensad muy bien si todos los miembros de la familia desean convivir con un animal, si vosotros tenéis el tiempo y las ganas de asumir su cuidado, solo entonces, tras haberlo meditado en profundidad, adoptad a ese perro o ese gato con el que vuestro hijo sueña en alguna protectora. No lo compréis, no lo regaléis. Un perro o un gato no es una cosa, es un miembro más de la familia. Y a los miembros de nuestra familia ni los compramos, ni los vendemos, ni los regalamos. Esa también es una bonita enseñanza que podemos transmitirles.

La mano verde, la mano blanca y el anillo del rey Salomón

27 junio 2012

Hay gente que tiene la mano verde y gente que tiene la mano blanca. Los hay que incluso tienen ambas. La primera describe el don para cuidar las plantas, la segunda la buena mano en la cocina.

¿Cómo se llamaría el don para atender y entender animales? Debería tener un nombre. Se me ocurre la mano marrón, pero no me acaba de gustar y seguro que os podéis imaginar el motivo. Imagino que se podría decir que alguien tiene el anillo del rey Salomón, pero es demasiado críptico (os recomiendo, por cierto, la lectura de ‘Hablaba con las bestias, los peces y los pájaros’ de Konrad Lorenz).

En cualquier caso tengo comprobado que ese don existe. Igual que hay personas capaces de revivir cualquier planta mustia y de tener en su terraza el una versión doméstica del Amazonas, igual que hay gente que con cuatro cosas sueltas que encuentra en la nevera improvisa un plato riquísimo en diez minutos, también los hay que tienen una sensibilidad especial con los animales.

Va mucho más allá de que les gusten o no. Se trata de gente que les entiende, sabe interpretar de manera inconsciente y natural su lenguaje corporal y percibir su estado de ánimo y sus intenciones. Es gente ante la que los animales responden de forma positiva, siendo más dóciles, deseando complacerles.

Un don con el que se nace, pero un don que se puede ‘matar’. Por eso cada vez que veo a un adulto que niega el contacto de un niño pequeño a los animales por puro prejuicio, se me parte el alma.

¿Y si ese niño tuviera ese hermoso don?

Dejad que los niños se acerquen a los animales. Por supuesto hay que hacerlo con animales bien atendidos y en los que se pueda confiar. Claro que hay que hacerlo con seguridad, enseñando al niño a preguntar primero y tocar después, hay que explicarle que hay que tratar a los animales con dulzura, sin subirse al lomo de los perros ni tirar de la cola a los gatos. Aquí hay bastantes consejos al respecto.

Pero son tantos los beneficios que puede tener el amor a los animales en los niños, en cualquier persona, que negárselo a nuestros hijos por nuestros miedos y desconocimiento es muy injusto.

Los mejores perros para los niños: los tirando a grandes

11 junio 2012

Hoy os traigo un vídeo precioso, será que estoy tierna. Ya he contado en el pasado que creo que a los niños les beneficia mucho crecer con animales en casa, de hecho yo tengo un perro y dos gatos. Me lo pasó un compañero, que en su blog no cuadra mucho (gracias @elBecario). Y al ver los cariñosos empujones que se lleva el cachorro de golden retriever (una raza grande), recuerdo la importancia de que los perros que vayan a ser compañeros de niños pequeños no sean de razas pequeñas.

Como poco, deberían tener 15 o 20 kilos de peso
para aguantar los amorosos empujones, manotazos y estrujamientos y crecer deseando ser compañeros de juegos. He visto bastantes perros pequeños que no tienen ninguna relación con los niños de la familia o que incluso los huyen. Y no me extraña.

A la gente le suele preocupar mucho que los perros no hagan daño a los niños y poco lo contrario, pero es incluso más frecuente.

Conozco tres casos en los que los niños han sido muy peligrosos para los perros: un yorkshire al que un niño de dos años lanzó por la ventana del segundo piso de un chalet (sobrevivió, pero no se separaba de los adultos de la casa), otro que murió tras ser aplastado por una puerta y un chihuahua con una de las extremidades desencajadas.

Así que ya sabéis. Si queréis un perro como compañero para vuestro peque, mejor uno tirando a grande.

Somos grandes primates

14 julio 2011

Hoy he visto estas imágenes de dos crías gemelas de orangután, indiscutiblemente dos bebés que me recuerdan sobremanera a los recién nacidos humanos, y no puedo evitar pensar en lo iguales que somos. Somos grandes primates. Por mucho que nuestros pulgares, nuestro evolucionado cerebro con el lenguaje y el pensamiento abstracto asociado y nuestros usos y costumbres artificiales nos definan en gran medida. También nuestra naturaleza animal nos influye más de lo que creemos. Y me da la impresión de que eso sucede sobre todo en la procreación y en la crianza. En esos dos aspectos somos más animales que en cualquier otro.

Fotografías cedidas por el gobierno de Hong Kong y fechada el 12 de julio de 2011 en la que aparecen orangutanes gemelos nacidos en cautiverio en el Zoológico y Jardín Botánico de Hong Kong, en Hong Kong, China, hoy miércoles 13 de julio de 2011. Los gemelos, macho a la derecha y hembra, a la izquierda, son hijos de los orangutanes Vandu y Raba y nacieron el 8 de julio de 2011. De acuerdo a medios locales, madre y gemelos están en perfectas condiciones, pero los activistas de la Sociedad de Prevención contra crueldades en contra de los animales de Hong Kong, (SPCA) ha dicho que los gemelos deben ser llevados a Borneo y ser liberados en la selva, debido a que el clima de Hong Kong no son adecuados y las instalaciones del Zoológico y el Jardín Botánico son de calidad inferior. Los Orangutanes de Borneo son una especie en peligro de extinción amenazadas por la pérdida del hábitat debido a la caza furtiva y sus bosques tropicales reemplazados por plant

Por cierto, no quiero dejar de mencionar una noticia importante (y casi increíble en estos tiempos de crisis económica global): se ha incluido una enmienda que permite sumarse 5 años de cotización a las mujeres que hayan interrumpido su carrera profesional para el cuidado de sus hijos.

¿Perros y gatos como sustitutos de los hijos?

07 julio 2011

Os pego un fragmento de un teletipo de EFE en el que Evo Morales vuelve a hacer una de esas declaraciones que hacen que se me pongan los ojos del revés (seguro que no soy la única).

El presidente de Bolivia, Evo Morales, criticó hoy que en algunos países, sobre todo europeos, la gente prefiera tener mascotas antes que niños, y también expresó sorpresa porque en otras naciones está prohibido tener más de un hijo, como en China.

“En algunos países, por ley, está prohibido tener más de un hijo. Y en otros, ya no quieren tener hijos, solo cuidan al ratón, gato, perro. Eso también me sorprende”, dijo Morales en un discurso en la ciudad oriental de Santa Cruz.

“Los perros y gatos también tienen derechos, pero más derechos tienen los niños. El niño tiene que ir a la escuela, pero el perro y el gato no, tienen menos derechos que el niño. Por tanto, prefieren tener como acompañantes al perro y al gato y no al niño, la niña. Eso está pasando en el mundo”, aseguró.

Moraladas aparte sí alguna vez me he planteado que hay gente en nuestra sociedad moderna para las que sus animales de compañía son en parte, probablemente de manera no consciente, sustitutos afectivos de los hijos.

Sabéis que yo tengo perro y dos gatos. Los tres llegaron a nuestra vida antes que los niños. Los tres son parte importante de la familia y lo serán siempre. Me habéis oído decir en el pasado que creo firmemente que es muy saludable para los niños crecer en compañía de animales. Pero si me autoanalizo es probable que, de haber tenido niños nada más irme de casa de mis padres, el panorama hubiera sido distinto. Con toda seguridad también tendría animales en mi casa, pero no sé si en el mismo número y si habría sido de la misma manera. Y si sigo autoanalizándome es probable que mi manera de sentirles, si me permitís la expresión, haya variado con mi maternidad.

En cualquier caso caso creo que un poco sí, que proyectamos algunos roles y sentimientos de la maternidad/paternidad en los perros y gatos que amamos, que comparten nuestras vidas y nuestras casas.

Y también creo que en algunos casos sí llegan a mitigar, desviar o sustituir la necesidad de sentirnos padres y madres.

Aunque como todo lo relacionado con los sentimientos y deseos más íntimos, es un tema sutil y con muchas facetas.

¿Cómo lo veis vosotros?

Niños pequeños y gatos, perfectamente compatibles

22 abril 2011

Demasiadas veces me he encontrado con gente que cree que mezclar gatos y bebés o niños pequeños es como mezclar tigres con corderos.

Por desgracia todos los años son abandonados gatos al llegar un niño a la casa. Ya sea durante el embarazo por un injustificado temor a la toxoplasmosis (aquí expliqué en su momento por qué no tener miedo) o después por creer que el pobre minino que pasa la mayor parte del día durmiendo en nuestro sofá va mutar y empeñarse en arrancar los ojos a nuestro retoño.

Ya os he contado alguna vez que yo tengo una perra y dos gatos en casa, todos adoptados.Y que cuando me quedé embarazada escuché muchas veces la pregunta ¿Y ahora qué vas a hacer con los gatos?

Mis hijos han convivido con ellos desde el primer día sin el menor problema.

Mis dos gatos representan muy bien los dos tipos de reacciones que suelen darse con los gatos caseros cuando llega un niño a la casa.

La gata, bastante tímida, se encarga de no ponerse al alcance de las atenciones de mi hija.
El gato, que es como un peluche ronroneador y llega a ponerse muy pesado buscando amor, es su juguete favorito. Julia tiene clarísimo que es SU gato. Le da más besos que a nadie de la familia. De hecho si le preguntas si prefiere a la perra o al gato la respuesta es inmediata: se queda con el gato sin dudarlo.

Desde el primer día hemos estado encima de ella para enseñarla cómo tratarle: básicamente con suavidad, no montarse encima y respetarle cuando se quiere ir.

Y todo ha ido como la seda. Tienen una relación estupenda.

Por cierto, si no tenéis niños en casa y vuestro gato ha sido un poco cardo con un niño que pasaba de visita por casa, no penséis que su reacción es extrapolable a vuestros hijos. No es lo mismo esa visita que el niño que verán a diario crecer en la casa.

¿Vosotros tenéis gatos? ¿Cómo es su relación con vuestros hijos?

Otra cosa, si necesitáis terapeuta felino o tenéis interés en aprender más sobre gatos, os recomiendo Terapiafelina.com

La “cultura de Bambi”

21 febrero 2011

En el último post del blog hermano Crónica Verde, su autor hablaba del acusado descenso de licencias de caza y de la preocupación de los cazadores. Parece que los cazadores se van jubilando y el relevo generacional no llega.

Según unas recientes declaraciones del presidente de la Federación de Caza de Castilla y León, Santiago Iturmendi, la culpa de esta crisis venatoria la tiene nuestro actual sistema educativo, responsable de lo que él denomina “la cultura de Bambi” que se enseña en los colegios. Esa donde el ciervo es el bueno y el cazador es el malo, y no al revés como en el caso de Caperucita y el lobo.

E incluso también se lleva una buena ración de críticas el propio Gobierno y sus normas cada vez más restrictivas en cuanto a conceder permisos de armas a los niños “que prácticamente impiden el relevo generacional.

Aunque a mí la caza no me gusta un pelo (jamás sería capaz de mirar a un animal tan hermoso como un ciervo y disparar) y las armas de fuego aún menos, no quiero abrir aquí un debate sobre caza sí o caza no.

Lo que me ha llamado la atención es esa referencia a “la cultura de Bambi”. No es la primera vez que oígo hablar de algo semejante, aunque no con esas palabras.

Ya con anterioridad he escuchado que hoy día nuestros niños crecen rodeados de animales humanizados, que hablan, que no se devoran entre ellos. Parece que no hay relación entre la esponjosa ovejita del cuento y la vaquita que dice muuuu y la carne que comemos o las pieles que usamos para vestirnos y calzarnos.

La persona que me lo contaba decía que hemos perdido el sentido natural de la vida. Puede que se sepa tácitamente, pero no enseñamos a nuestros hijos la realidad.

Yo pasé mis largos veranos en el campo, en Asturias. Allí no tenían que explicarte nada. Veías que los conejos de pocas semanas con los que jugabas acababan en la cazuela. Veías a tus mayores sacrificar a los pollos y pelarlos. Veías cómo venía el camión que se llevaba a los terneros machos al cielo de los rumiantes. Buscabas caracoles y tras pisarlos se los entregabas como el mejor de los manjares a gallinas y patos.

Y sólo por contar algunos ejemplos, que los había a decenas.

En cambio ahora los niños, aunque convivan con gatos, perros o hamsters en casa, no tienen esas enseñanzas.

Nuestros niños crecidos en ambientes urbanos no tienen con qué contrarrestar esa supuesta distorsión de las reglas de la naturaleza, como mucho visitan una granja escuela al año para aprender a hacer quesos y acariciar a los animalitos.

No sé si es importante vivirlas para aprender a asimilar mejor la vida y la muerte y la interdependencia de todos los seres vivos. Pero yo me alegro de haberlas tenido.

En mi casa hay dos gatos, un perro y tres acuarios. Mis hijos están creciendo con animales. Siempre me pareció importante.

Y lo más aproximado que pueden ver es cuando alimento de vez en cuando a los peces de uno de mis acuarios con otros peces vivos más pequeños.

Es curioso, pero a mucha gente, incluido mi santo, no les gusta verlo. Les parece una salvajada.

Yo simplemente creo que mis peces son del tipo que comen otros peces.

¿Será porque ellos crecieron en la ciudad lejos de cualquier granja?