Pedazo de portada la última del Time. ¿No es cierto? Y está siendo muy polémica. Era de esperar. Si en cualquier post sobre lactancia que yo escribo en este modesto blog se monta en los comentarios la de San Quintín (tanto que me vi obligada a escribir una especie de manifiesto con mi postura al respecto llamado Sobre la lactancia materna y artificial). ¿Cómo no iba a suceder amplificado tratándose del Time?
Pues tras la impactante portada, protagonizada por la modelo Jamie Lynne Grumet con su hijo de casi cuatro años, está un artículo, en inglés eso sí, titulado: Lactancia materna extendida: ¿Más común de lo que creemos? y realmente merece la pena su lectura. Aquí os dejo el artículo vinculado a la portada, pero solo es accesible previo pago.
Respondiendo al Time, creo que sí, que cualquier madre, haya dado el pecho hasta los cinco años o ni un solo día, si tiene una relación de amor y respeto con sus hijos es suficiente madre. Y respondiendo de nuevo, también creo que hay más lactancia extendida o prolongada de la que parece, en la sombra. Imagino que se produce un poco como con ese club de colechadores anónimos del que hablé una vez, hace ya años, aquí mismo.
Recuerdo perfectamente una reveladora charla que tuve, cuando Jaime tenía dos años y aún tomaba el pecho. Fue en una boda, ella era madre de una niña que tenía por entonces cuatro años. Una persona de una familia adyacente a la mía con la que he coincidido en una decena de ocasiones. Familiares comunes me habían dicho que ella, como yo, dio mucho tiempo el pecho a su niña, pero que ya no la amamantaba.
Pues cuando nos juntamos las dos, sin oídos indiscretos cerca, y comenzamos a hablar de nuestra satisfactoria experiencia como madres lactantes, me confesó que aún a veces su niña le pedía un poco de pecho. Podían pasar hasta semanas entre una y otra toma. Ella preguntaba a su hija: “¿Cariño, pero aún sale leche?”. La niña respondía cosas del tipo: “Sí, y hoy sabe a plátano”.
Pero no es algo que se pudiera reconocer en público. Está mal visto. La misma gente que al verte dar el pecho a un niño de dos meses, nueve e incluso año y poco, te dice “¿Aún toma el pecho? ¡Qué bien!”, te mira con censura cuando el niño comienza a acercarse a los dos años o los sobrepasa. Esa misma gente que veía en el acto de amamantar a un niño más pequeño una escena lleno de ternura, ahora se extraña y lo rechaza: “¿Pero aún tomas teta? Si ya eres muy mayor. A este paso este niño va a cambiar la teta de su madre por la de su novia”.
Recuerdo haber leído en foros la experiencia de otras madres diciendo que la reacción es aún peor con niños varones.
¡Qué bonito sería poder vivir sin juzgar o ser juzgado por cosas que no afectan a los demás!
Normalmente esa gente ya empieza a preguntarte cuando los niños empiezan a comer sólidos: “¿Cuándo vas a quitarle la teta?”. Y tú les explicas, si te apetece ese día, que no es decisión tuya sino del niño, que que es un proceso gradual y natural y que no se preocupen, que la Organización Mundial de la Salud recomienda dar el pecho al menos dos años, que ningún niño se queda enganchado a la teta de por vida.
Y muchas madres, por no complicarnos la existencia, no vamos explicando a la gente que nuestros hijos aún toman el pecho con dos, tres o cuatro años. Así que todo el mundo deduce que lo hemos dejado. Los niños nos lo ponen fácil. Al ser mayores solo piden pecho antes de dormir, o si están malitos, incluso pueden pasar días sin pedirlo. A fin de cuentas es algo entre nuestros hijos y nosotros, no le interesa a nadie más.
He leído que el destete, si se le permite a los niños que escojan el momento, suele suceder de manera gradual entre los dos y tres años. Conmigo se ha cumplido. Jaime tenía dos años y tres meses cuando dejó de mamar. Julia tiene tres recién cumplidos y pide el pecho a veces, no todos los días, para dormir o si está enferma. Sé que pronto terminará, lo hará suavemente, de manera natural y dejándonos a ambas satisfechas.
Y guardaré un bonito recuerdo de lo que fue mi larga etapa como madre lactante.










Comentarios recientes