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Hoy es el día para concienciar sobre el autismo

02 abril 2013

Hoy es un día azul. El azul es el color que simboliza el autismo. También lo encontraréis simbolizado por una pieza de púzle o un púzle incompleto. Hoy yo visto de azul, igual que mi santo y mis peques. Hoy es un día en el que se verán globos azules en algunas ventanas y terrazas. Si os encontráis alguno, ya sabéis el motivo.

Hoy no es el día del autismo, es el día para concienciar sobre el autismo. Porque aún hay muchos falsos mitos que desterrar, muchas ideas preconcebidas que erradicar, mucho que explicar, mucho por investigar.

Si queréis saber más os animo a leer este artículo escrito hace exactamente un año: Autismo, un trastorno que afecta a uno de cada 150 niños. Os animo también a visitar la minuteca que 20minutos mantiene actualizada sobre el autismo. Os animo a visitar la Autismo Diario, blogs como El sonido de la hierba al crecer, Autismo y Lenguaje o Hasta la luna ida y vuelta. Os animo a visitar grupos de Facebook como Contra los mitos del autismo. Os animo a buscar a sus autores y participantes en twitter y facebook. Muchos son muy activos. Y os animo a ayudarnos hoy a concienciar sobre el autismo.

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¿Vestirás el 2 de abril de azul para concienciar sobre el autismo?

01 abril 2013

418221_392822930728591_100000026618867_1481490_194117263_nEl 2 de abril es el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo desde 2007. Es decir, mañana martes. Se llevarán a cabo todo tipo de iniciativas: edificios emblemáticos se iluminarán de azul (el color que simboliza el autismo), habrá balcones y ventanas con globos azules, charlas, conferencias y contenidos en los medios de comunicación explicando lo que es el autismo y desterrando falsos mitos.

Yo ya estuve el año pasado impulsando por aquí una iniciativa más, además de la del globo que cada vez está más extendida: vestir de azul el dos de abril. Es fácil, muy sencillo. ¿Nos apoyaréis haciéndolo? Y si podéis explicar a la gente el motivo de llevar ese color y hablar de manera positiva del autismo, mejor que mejor.

Gracias.

El Síndrome de Down y la especial sensibilidad de la serie de televisión Glee

21 marzo 2013

Hoy es su día, 21 de marzo, 21 del 3, el día de la trisomía del cromosoma 21. Así que antes de nada aquí tenéis su manifiesto:
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  •  Tengo síndrome de Down pero no estoy enfermo, sólo tengo un cromosoma de más. Por eso me cuesta hacer algunas cosas.
  • Tómate tiempo para conocerme. Detrás de mis rasgos hay un ser humano único lleno de emociones y experiencias. Aunque nos parezcamos físicamente, no hay dos personas con síndrome de Down que sean iguales.
  • Respeta mi espacio y mi intimidad, son importantes para mí.
  • Tengo muchas cualidades y muchos defectos… como tú.
  • Si quieres saber algo de mi, habla conmigo primero. Me siento fatal cuando le preguntas a la gente cosas que yo debería contestar. Aunque sea un niño, también sé responder. Y si soy un adulto… no me trates como a un niño. ¿A ti te gustaría que lo hicieran?
  • Tener síndrome de Down no hace que esté siempre de buen humor ni sea simpático con todo el mundo. Si me ves feliz es que lo soy.
  • Tengo amigos y familia, como tú. Pido respeto para mí y para ellos. Si me discriminas no sólo me haces daño a mí sino a todos los que me quieren y apoyan. Al igual que tú me gusta cuidarlos y hacerlos felices.
  • Tengo sueños y proyectos que quiero realizar. Es posible que necesite un poco de apoyo para conseguirlo. Si es así, ayúdame.
  • Tengo derecho a equivocarme. Déjame hacer las cosas a mi manera aunque sepas que lo estoy haciendo mal.
  • Me gusta estar informado de lo que ocurre aunque a veces me cueste entender lo que pasa. Las noticias se dan de manera muy complicada.
  • En el trabajo, dame una oportunidad para hacer las cosas por mí mismo. Tardaré un tiempo, pero pronto te demostraré que soy un empleado eficiente y un compañero más al que también puedes contar tus cosas.
  • Me gusta ir a la moda, vestir ropa bonita y sentirme atractivo. ¿Por qué nunca salen en los anuncios chicos con síndrome de Down? Yo me siento bien tal y como soy.
  • Déjame elegir por mí mismo. Tengo derecho a tomar mis propias decisiones. Ayudame a decidir… si te lo pido. No me manipules.
  • No me mientas. El engaño no me hace bien.
  • Tengo sexualidad y me gusta disfrutar de ella. Me apetece lo mismo que a ti. ¿Te sorprende?.
  • A mí también me gusta vivir con mis amigos o con mi pareja. No todos queremos vivir siempre en casa de nuestros padres.

lauren_1Quiero hablaros de una serie que en casa nos encanta, y no me refiero solo a mi santo y a mí, también a Jaime le gusta mucho (la música le puede): Glee.

No ha tenido mucho éxito en España, incomprensiblemente para mí. En Estados Unidos triunfa de forma abrumadora. Ligera, absurda a veces, con números musicales estupendos, un reparto coral y una sensibilidad especial, me parece muy recomendable.

¿A qué me refiero con eso de la sensibilidad especial?
Pues por ejemplo a mostrar de manera ejemplar la homosexualidad adolescente, abarcando desde el bullying hasta las relaciones estables y satisfactorias pasando por el proceso de salida del armario o de las experiencias homosexuales puntuales sin mayor trascendencia.

Y también a su forma de integrar la discapacidad: uno de los protagonistas va en silla de ruedas, y canta y baila en números espectaculares. Otro pasa una temporada en una silla de ruedas. ¿Pero algo tendrá que ver con el Síndrome de Down si hoy la traigo a colación, verdad? Pues sí, desde la primera temporada uno de los personajes principales es la actriz Lauren Potter a la que podéis ver caracterizada y en la alfombra roja. La han mostrado alejada de todos los estereotipos: formando parte de las animadoras, siendo malvada como la quina y lista como el hambre con respuestas brillantes. La entrenadora de animadoras de la serie tiene además una hermana con Síndrome de Down a la que adora y atiende que vive en una residencia.

Me encanta lo que hace Glee, y me encantaría aún más que hubiera más series de televisión que recogieran la discapacidad en sus distintas variantes con el mismo espíritu, con buenos guiones, huyendo de mitos y lugares comunes, sin usarlos como elementos cómicos o fuente de lástima, acercando a esa ventana al mundo que tenemos millones de hogares las diferencias que existen entre seres humanos.

Si conocéis más series de televisión, nacionales o extranjeras, que lo hagan me encantará escucharos. A mí no se me ocurre ninguna más. Poco a poco, espero.

Coches de familia, coches de infancia

21 marzo 2013
Volviendo del cole con Jaime y la bici plegable

Volviendo del cole con Jaime y la bici plegable

¿Cuántos de vosotros habéis cambiado de coche al convertiros en padres recientes o futuros? Muchos, seguro. Algunos cambian de coche ya durante el embarazo. Otros al poco tiempo de nacer su primer hijo. O el segundo. Algunos no han necesitado cambiar de coche porque fueron jóvenes con cerebro y pese a que aún no estaban pensando en tener niños, compraron previsoramente un cuatro o cinco puertas de un tamaño razonable en lugar de uno pequeñito con tres. Muchos han cambiado de coche pese a que podrían haberse apañado con lo que tenían.

Aquí un inciso para dejar un consejo: si tenéis más de 25 años, no habéis descartado tener hijos y os toca comprar coche, plantearos uno en el que pueda caber cómodamente una sillita de bebé con un maletero razonable. ¡Nunca un tres puertas!

Sea como sea, lo cierto es que la paternidad/maternidad va unida con frecuencia a pasar por un concesionario (o por un vendedor de coches de segunda mano). A mí me pasó. Teníamos un Ford Focus algo vetusto y que nos había salido estupendo que cambiamos, después de un viaje a Asturias cuando Jaime tenía pocos meses, por un Honda de seis plazas. Lo cierto es que podríamos habernos apañado con el pobre Ficus (así le bautizamos por su color verde) si no hubiera quedado otro remedio, pero en mi familia además de dos niños tenemos un perro tamaño grande, y ya eran muchas apreturas en los viajes largos.

Sí, en los viajes largos. El maletero era para nosotros el quid de la cuestión de la compra del Honda, la razón por la que no aguantamos con nuestro anterior coche. La prueba es que ahora tenemos un segundo vehículo, un viejo y diminuto Kia Picanto que compré a un amigo de segunda mano y que por lo duro que nos ha salido y su color naranja llamamos ‘El Centollo’, que es el coche que más usamos.

Es frecuente que se nos vea salir de ese minicoche a toda la familia: marido de casi 190 cms, servidora, niño, niña y perro. Y cabemos. Y vamos cómodos. Y así ahorramos combustible y aparcamos más fácilmente. El Honda lo usamos muy poco en comparación. Solo si necesitamos hacer uso del maletero, que en el del centollo no cabe prácticamente nada.

Segundo inciso y segundo consejo: A menos que claramente necesitéis cambiar de coche porque tenéis un Smart o un cacharro de hace 20 años, esperad a que pasen los primeros nueve meses del bebé antes de tomar la decisión de comprar otro. Los agobios de archiperres, cacharros y adminículos infantiles pasan pronto y tal vez os sirva perfectamente lo que tenéis.

Aquí dentro rodamos con frecuencia dos adultos, dos niños y un perro

Aquí dentro rodamos con frecuencia dos adultos, dos niños y un perro

De hecho estoy convencida de que será el centollo el primer coche que Julia y Jaime recordarán. Es curioso lo de nuestros recuerdos infantiles de los coches de nuestros padres. Yo me acuerdo perfectamente, pese a ser muy pequeña, el Ford Fiesta color dorado de mi padre. Ellos también se pasaron a un coche mucho más grande: un Peugeot 505 que era como un barco, larguísimo. En aquella época no existían los monovolúmenes, los típicos coches familiares que ahora llenan las carreteras y garajes.

Ahora es cuando os confieso, desde mi ignorancia automovilística, los tipos de coches existentes para mí. Obviamente nada que ver con cualquier clasificación profesional:

  • Los coches de familia. Inconfundibles. Altos, frecuentemente con la posibilidad de tener más asientos de los 5 estándar. Esos en los que puedes imaginar perfectamente el DVD integrado para entretener a los niños. El Honda FR-V es un típico coche de familia. Hace muy poco he tenido la oportunidad de probar otro Kia diferente, el nuevo modelo de Carens. Otro coche de familia robusto y fiable en el que llevar perro, niños, abuelos y maletas de diferentes maneras, mucho más divertido de conducir que el que nosotros tenemos (pena que no estaba a la venta entonces).
  • Los barcos. Largos, más bajos. Berlinas de señor, también las llamo. Por lo que parece la opción ideal para aquellos que gustan de vehículos grandes y que, con frecuencia, ya no llevan niños dentro.
  • Deportivos. Ahí meto de todo, desde el Ferrari hasta el Hyundai Coupe. Así soy yo…
  • Albóndigas (con la variante “albóndigas volantes” cuando los vemos pasar a toda velocidad por la autovía). Es una denominación que no solo uso yo, varios miembros de mi familia la utilizamos. Son esos coches pequeñitos, desde mi Picanto hasta un Mini o un Smart pasando por el Clio, el 106, el Toyota Aygo y similares, que llevan primerizos al volante, gente que quiere aparcar fácil…
  • Los medianos. El segmento
  • Todoterrenos. Creo que es la única categoría en la que coincidiría con las revistas y páginas webs profesionales.
  • Esos que parecen todoterrenos pero no lo son. Creo que el nombre que le doy los describe perfectamente. Podrían parecer un todoterreno, pero son tan urbanos como las chicas de Sexo en NY. 

 

Felicidades a todos los ‘padres-dragón’

19 marzo 2013

“Qué nadie te diga lo que puedes o no puedes hacer, por tus venas corre sangre de dragón”.

Eso le dice a su bebé, José Florín, un enfermo con síndrome de post-polio que tiene en su hijo, su mujer y el buceo un aliciente para seguir viviendo en Sangre de dragón, este vídeo realizado por Nacho Luna que hoy, Día del Padre, he querido traeros (gracias Montse, por hablarme de él).

Por todos esos padres con sangre de dragón, como José, que transmiten todos los días a sus hijos e hijas que nadie les puede deicr lo que pueden o no pueden hacer. Felicidades para todos ellos.

Los hijos de un dragón, suelen ser un dragon. Quedaos con eso…

El punto de vista de los padres recientes

12 marzo 2013
"Reconozco a un buen padre cuando lo veo"

“Reconozco a un buen padre cuando lo veo”

En mi penúltimo post os hablaba de la gran cantidad de madres que somos activas en Internet, ya sea en blogs o redes sociales. Hemos creado el equivalente digital a esos corrillos de mujeres que, en los pueblos, hablaban y debatían sobre todas las facetas de su maternidad creando de paso lazos de amistad.

Pero también hay muchos papás blogueros y tuiteros por ahí a los que merece la pena seguir. Esto de la crianza de los hijos, de contar concepciones, embarazos, desarrollo infantil y anécdotas relacionadas ha dejado de ser patrimonio femenino. Por suerte. Me encanta encontrarme con papás recientes en formato digital.

Se acerca el día del padre, así que me ha parecido buena idea traer aquí (con su permiso) un post de uno de mis últimos descubrimientos para de paso recomendaroslo: El papá de Teo. Me gustan especialmente cuando leemos lo que la paternidad les hace sentir, como en este posts:

Para un niño no hay territorio más prohibido que la noche. Éramos “bebés buenos” si dejábamos dormir a nuestros padres. Éramos niños obedientes si nos íbamos a la cama sin protestar, cuando empezaban las películas con rombos y las conversaciones de adultos.

Nos quedaba un as en la manga: fingir dormir y permanecer despiertos. Ocultos en la oscuridad de nuestro cuarto, activábamos el oído para cazar una frase de nuestros padres o un extraño sonido en el pasillo, con el que construíamos dulces sueños o espantosas pesadillas.

Casi siempre me dormía pronto, pero alguna vez logré aguantar hasta tarde. El premio era mayúsculo: oír los últimos sonidos de la familia. El clic de la calefacción apagada. El interruptor del baño. Mis padres entrando en su destartalada cama.

Ahí ya podía dormir y construir el día siguiente: el partido del recreo, las respuestas al examen o qué le diría (luego nunca lo decía) a una chica de mi clase. Para mis padres, el resto: discusiones sobre el trabajo, la preocupación por llegar a fin de mes o la incertidumbre de cómo crecería su hijo.

La vida lo ha cambiado todo. Soy yo el que apaga la calefacción, visita por última vez el baño y se arroja a la cama agotado. Pero algunas veces, insomne, cierro los ojos y trato de prestar atención: confío en que otros hagan ruido en el salón y apaguen la tele. Porque ellos dictarán que la noche ha empezado, los que vendrán a besarme y quienes resolverán los problemas.

No siempre, pero mi santo suele ser también el responsable de la ronda nocturna apagando luces, comprobando temperatura. ¿Esa ronda de seguridad será algo ancestral del animal masculino humano?

Por último, os dejo una lista con los papás tuiteros que sigo, muchos de ellos con blog o página web propia. Tengo pendiente ir ampliándola:


A todos aquellos que padecen enfermedades raras

28 febrero 2013

Ya sabéis, los que me conocéis, que el mayor de mis hijos tiene autismo. El autismo no es una enfermedad rara. Lo primero es que no es una enfermedad, es un trastorno que afecta de por vida, que ni se contrae ni se cura. Es una forma diferente de ser. Lo segundo es que no es rara. Por el contrario, es bastante frecuente.

El hecho de tener una incidencia alta es una ventaja, en cierto sentido. Entendedme bien. Ojalá el autismo fuera algo tan raro que solo afectara a uno de cada tres millones de nacidos, pero ser muchos permite que se investigue más en sus causas y terapias, que haya más profesionales especializados en los diferentes aspectos del autismo, que podamos conocer a otros afectados y hacer piña más fácilmente para luchar por que se entienda bien lo que es, porque se le dediquen más recursos.

Por eso quiero acordarme hoy, en su día, de todos aquellos que padecen una enfermedad rara. Seréis pocos, pero no estáis solos. En lo que yo pueda ayudaros en vuestra lucha por haceros ver, por concienciar a la sociedad de la importancia de investigar también estas dolencias, aquí me tenéis.

¡Ánimo valientes!

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Aclarando algunos mitos del síndrome de Asperger en su día internacional

18 febrero 2013

644359_10151366534203116_106398223_nHoy, 18 de febrero, es el día internacional del Síndrome de Asperger. Hace una década prácticamente nadie había oído hablar de este síndrome, que ahora a casi todos le suena y que muchos creen conocer.

Por eso hoy me ha parecido un buen día para recuperar este texto de la Federación Asperger España sobre errores frecuentes en la prensa y medios de comunicación sobre el SA.

Me ha parecido apropiado porque este blog se aloja en un medio de comunicación y porque los errores que cometemos los medios de comunicación calan en la gente, así que todo lo que podamos hacer desde los medios por clarificarlo, bienvenido sea.

Espero que os guste, que os ayude a entender mejor lo que es y las personas a las que les afecta:

  • “El síndrome de Asperger es un tipo leve de autismo o es un autismo leve”.

Aclaracion: El Autismo y el síndrome de Asperger son dos síndromes diferentes.
El síndrome de Asperger NO es un tipo leve de autismo, sino que está clasificado como un trastorno generalizado del desarrollo que tiene un curso o trayectoria de desarrollo diferente al autismo (incluidos una alta proporción de casos de personas autistas de alto funcionamiento). Diferente, pero no más leve en cuanto que no puede ser comparado.

  • “El síndrome de asperger es una enfermedad, una dolencia, etc.”

Aclaracion: El síndrome de Asperger no es una enfermedad, no se transmite ni se cura, los afectados no son enfermos mentales, es un trastorno del desarrollo, es decir, el desarrollo se produce de un modo alternativo al de la población estadísticamente normal o neurotípica. Supone una neurodiversidad. No se “tiene” síndrome de Asperger, se es Asperger.

  • “El S. de Asperger es un trastorno infantil”.

Aclaración: El síndrome de Asperger se manifiesta por primera vez en los primeros años de la infancia, de ahí su asociación con un trastorno infantil, pero es sin duda un trastorno crónico del desarrollo y del procesamiento de la información que persiste a lo largo de la vida del individuo.

  • “El S. de Asperger es una psicopatía”.

Aclaración: La palabra psicopatía implica hoy en día connotaciones diferentes a su definición literal “patología mental”. Una persona asperger no es un psicópata.

  • “El síndrome de Asperger aparece a los 4 – 5 años”.

Aclaración: El síndrome de Asperger está presente en toda la historia del desarrollo del individuo, pero no puede diagnosticarse correctamente hasta la edad en que aparecen en todos los niños las competencias sociales que están alteradas en los afectados, esto es a la edad de 4- 5 años aproximadamente.

  • “El S. de Asperger es un trastorno de la empatía”.


Aclaración: Las personas Asperger pueden ser empáticas pero sólo cuando son conscientes de las emociones ajenas; por otro lado, en esos casos la expresión de las emociones en ellos no se suele ajustar a los patrones sociales mayoritarios y esta expresión no suele ser percibida como empática por la mayoría de las personas. La discapacidad de la persona asperger es eminentemente social. Esto es; la empatía puede estar afectada como parte del déficit general y profundo de la cognición social.

  • “El S. de Asperger es un perfil especial de personalidad”.

Aclaración: El S. de Asperger es ante todo un trastorno del desarrollo, y supone una permanente alteración en el procesamiento de la información, evidentemente esto da origen a uno o varios tipos de personalidad con perfiles comunes pero básicamente es una alteración del desarrollo determinada neurobiologicamente.

  • “Los afectados son todos muy inteligentes”.

Aclaración: Suelen serlo en algunos casos, pero en éstos, su inteligencia es de tipo lógico o impersonal. La alteracion en el procesamiento de los estímulos sociales y las dificultades para entender el mundo social y sus relaciones están siempre presentes. Normalmente las personas Asperger suelen estar en los rangos normales de capacidades cognitivas.

  • “Los afectados tienen problemas de lenguaje”.

Aclaración: Tienen un lenguaje formal correcto; lo que tienen alterado es el uso social del mismo, a veces la entonación, volumen de voz u otras características propias de la función pragmática del lenguaje. Normalmente son literales en la interpretación del mismo con dificultades para entender dobles significados o ironías.
Algunas veces se produce retraso leve en la adquisición de lenguaje. En estos casos se alcanzan los niveles normales de lenguaje rápidamente a la edad de 5-6 años.

  • “Los niños con sindrome de Asperger son agresivos”.


Aclaración: Los niños Asperger no son en absoluto agresivos, mas bien al contrario, son los alumnos menos agresivos del aula.

Las conductas disruptivas de los alumnos Asperger tienen siempre una causa y motivo justificado dada su discapacidad. Los escasos estallidos de agresividad en las aulas suelen responder a la presión continua, acoso escolar y conductas de exclusión social que sufren los alumnos Asperger en un porcentaje muy elevado.

El acoso escolar y la exclusión no suelen ser percibidos por el profesorado pues se manifiesta de forma a veces muy sutil. Sin embargo, lamentablemente cuando el alumno asperger llega al limite de lo que puede aguantar, su respuesta no es sutil y el alumno no suele tener en cuenta el contexto social, por lo que si es violenta es rápidamente percibida, y es más, suele ser la excusa perfecta para hacerle responsable a él de su situación de exclusión y justificar la misma.

Además, aquí tenéis el manifiesto sobre este síndrome de la Fundación Autismo Diario, por si queréis saber más al respecto.

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Adriana, Mary, Ilene, Jodi y Paige, las auténticas princesas Disney

27 enero 2013

¿Os suenan Adriana Caselotti, Mary Costa, Ilene Woods, Jodi Benson o Paige O’Hara? Tal vez sí, tal vez seáis unas enciclopedias andantes del universo Disney, pero me da que no. Yo, desde luego, no tenía la más remota idea de quienes eran hasta hace un par de días.

Todas ellas se encuentran entre las actrices más rentables de la historia. Son las que insuflaron voz y vida a Blancanieves, Aurora (La bella durmiente), Cenicienta, Ariel (La sirenita) y Bella. Los que somos padres recientes, sobre todo aquellos que lo somos de niñas y ponemos de vez en cuando las películas en versión original, las hemos oído en numerosas ocasiones. Conocemos bien sus voces, su forma de cantar. Poco más.

Adriana-Caselotti-disney-princess-voice-actresses-28460658-263-320Adriana Caselotti, una guapa morena que nació en 1916 y murió a los 80 años, era una actriz y cantante de origen italiano. Nacida en una familia vinculada  a la ópera, dobló el primer largometraje de Disney (de éxito estratosférico) con 26 años.

Blancanieves (1937) la marcó para toda la vida. Fue una lotería y una maldición. Disney truncó su carrera. “Lo siento, pero esa voz no se puede utilizar en cualquier lugar. No quiero estropear la ilusión de Blancanieves”, dijo por lo visto el propio Walt.

Su casa, toda de madera, emulaba las de la película con pozo de los deseos incluido. Adriana tuvo cuatro príncipes. De tres de ellos se divorció y de otro quedó viuda. La última década de su vida la pasó luchando contra el cáncer. Antes de morir aseguró: “Sé que mi voz vivirá para siempre”.

Tenía razón.

100112_FS_DatelineDisney_IlleneWoods_FEAT_1Illene Woods, nacida un año antes que Mary y que a mí me recuerda más a una eficaz secretaria que a una diva, fue la voz de Cenicienta (1950) cuando tenía apenas 21 años. Ya era famosa cantando desde los 15 años, con un programa de radio de enorme audiencia en su haber.

Dos amigos suyos escribieron tres de las canciones más conocidas de Cenicienta: Bibbidi Bobbidi Boo, A dream is a wish your heart makes y So this is love.  A Walt Disney le encantaron y decidió usarlas en su película y pedir a Ilene que fuera la voz de la princesa.  Más de trescientas cantantes habían optado al papel.

Illene cantó mucho para los soldados americanos en guerra. También cantó en privado para el presidente Roosevelt y en la Casa Blanca para Truman.

Se casó dos veces. La primera a los 17 años. Tuvo una hija de ese matrimonio. Del segundo tuvo dos varones. Murió hace muy poco, en 2010, habiendo olvidado que una vez fue la princesa que perdió un zapato por culpa del alzhéimer.

00000005-9971Mary Costa, del tipo rubio gélido que hacía las delicias de Alfred Hitchcock pese a su apellido, nació en Tennessee en 1930. Era una cantante de ópera profesional. Tuvo que pasar horas de audiciones para lograr el papel de Aurora en La bella durmiente (1959). Tenía 29 años cuando interpretó la mítica canción de “eres tú el príncipe azul, que yo soñé…”, que en inglés en realidad era Once upon a dream.

Mary sí que tuvo una larga y prolífica carrera, pero como cantante de ópera, con primeros papeles en Los Angeles, Nueva York, Londres o Moscú. Parece ser que bordaba el papel de Violetta en La traviatta. Hizo apariciones en televisión y en conciertos varios.

Como anécdota valga que Jackeline Kennedy le pidió que cantara en el memorial de la muerte de su marido.

Murió a los setenta años. Toda su vida apoyó causas humanitarias, pero especialmente sus últimos años se volcó en la ayuda de los niños que habían sufrido abusos y dando charlas motivadoras a niños en colegios e institutos animándoles a luchar por sus sueños.

Jodi+BensonJodi Benson inaugura la segunda generación de princesas clásicas de Disney, la generación del merchandising brutal y la que vimos las que ahora somos madres recientes siendo niñas o adolescentes (he de confesar que yo nunca hice ningún caso a las princesas Disney de niña, no recuerdo haber visto entonces La sirenita, Aladdin la descubrí ya adulta y La Bella y la bestia me pilló preadolescente y aborreciendo el rosa).

Benson es una actriz de doblaje (no solo de animación, también de videojuegos) y cantante soprano con bastantes tablas en Broadway. Ella dio la voz a Ariel en La Sirenita (1989).

Nació en 1961 y también fua la voz de Barbie en Toy Story. Es más, hacía un pequeño papel secundario en Encantada, la historia de Giselle, como secretaria que alucina con los ademanes de princesa de cuento de hadas de Amy Adams.

Paige+OHaraPaige O’Hara, nacida en 1956, es una cantante de Broadway. Ha sido la voz oficial de Bella (La bella y la bestia, 1991) hasta enero de 2012, que Disney decidió jubilarla. No dieron motivos, pero es fácil deducir que su voz ya no sonaba todo lo fresca y joven que debería.

Por cierto, ahora que está tan de moda Los miserables por su último estreno en cines, no está de más recordar que ella interpretó divinamente el papel de Fantine en Broadway.

Personalmente, es la voz que más me gusta. Adriana, Mary e Ilene, a mí al menos, tienen voces que me resultan demasiado líricas, incluso algo anticuadas.

 

La vuelta a la normalidad

07 enero 2013

Hasta aquí hemos llegado. Esta tarde toca recoger los adornos de Navidad, el árbol y el Belén de Playmobil. Estamos apurando las últimas horas de vacaciones, de Navidad, antes de regresar a la normalidad, al trabajo, al cole, a las extraescolares, a los atascos…

Por un lado apetece regresar a la normalidad, a las rutinas. Tener de nuevo una vida medianamente ordenada. Jaime especialmente agradece ese retorno a la rueda cotidiana, aunque para tener autismo lleva consideramente bien el descontrol de horarios y costumbres.

Por otro es una verdadera pena no poder estar juntos a todas horas.
Hemos tenido la suerte de estar un buen puñado de días los cuatro juntos, sin separarnos apenas, organizando actividades que pudiéramos disfrutar todos, estando con la familia y los amigos.

Os confieso que no me importa volver a la rutina, que incluso lo agradezco, pero no lo estoy deseando como he oído a algunos decir por ahí. Me gustan estas fiestas, me gusta estar con los míos. Si pudiera, lo prolongaría algunos días más. Es así desde que era una niña. Y ojalá siga siendo así, por muchos años.

Me da la impresión de que a Julia le sucede igual. Si hay que volver mañana al cole, lo hará con ganas, pero no le importaría seguir más tiempo así. No es, como alguna de sus primas, de las que pregunta por el colegio con ganas de volver. Tampoco es de las que lo considera un castigo.