Os recomiendo una noticia que publicamos este fin de semana llamada: La desigualdad de la mujer, en cifras: se constata en educación, empleo y conciliación.
En ella se dan toda una serie de datos reveladores, pero yo he querido traer aquí unos cuantos detalles centrados en la maternidad:
- El 38,2% de las mujeres ha dejado de trabajar durante más de un año tras nacer su hijo, frente al 7,4% de los hombres que lo ha hecho.
- El 97,3% de las personas ocupadas a tiempo parcial por hacerse cargo del cuidado de los hijos de menos de 14 años son mujeres.
- Entre los desempleados por hacerse cargo de los hijos el 82,2% son mujeres.
- Para periodos superiores a un año, un 7,4% de hombres ocupados han dejado de trabajar después del nacimiento de su hijo, una cifra que se eleva al 38,2% en el caso de las mujeres.
- A medida que aumenta el número de hijos de menos de 12 años disminuye la tasa de empleo femenino, pero no ocurre así en el caso de los hombres: la tasa en el caso de ellas pasa del 68,4 al 62,3 y en ellos se eleva del 79,3 al 82.
- Las mujeres dedican de media diaria cuatro horas y 29 minutos al hogar y la familia y los hombres 2 horas y 32 minutos.
No sé a vosotros, pero sí que me cuadra con lo que veo.
De hecho he podido comprobar que, cuando el niño tiene una enfermedad o un trastorno grave, es aún más habitual que sea la mujer la que deje de trabajar, reduzca su horario, cambie todo su día a día y sus aspiraciones.
Y me consta que mucha gente considera normal que sea así, que seamos las mujeres las que tiremos del carro de los niños.
Efectivamente cuando los niños son muy pequeños y, sobre todo si toman el pecho, el hombre no puede sustituir la labor de crianza de la mujer. Pero creo sinceramente que es un error entender que debe ser así por norma.
Igual que es un error asumir que muchas de esas mujeres no han elegido a sus hijos por encima de su carrera profesional a conciencia, de forma voluntaria y están perfectamente felices con su decisión.
Una vez lo hablaba con uno de mis jefes hace años. Yo creo que en gran medida hay menos mujeres en altos cargos por razones muy criticables que atentan la igualdad de oportunidades, pero también en parte precisamente porque ellas hacen (hacemos) la elección de no supeditar su vida, la mayoría de las horas del día, su salud, sus relaciones al trabajo.
No tengo nada claro que la igualdad real pueda ser representada con números.
















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