Archivo de la categoría ‘cosas de niños’

Estrenando agenda visual semanal

20 abril 2012

Es inevitable que muchos de los recursos y estrategias que aprendermos para Jaime, la mayoría centrados en mejorar su comunicación y comprensión del entorno, los apliquemos a su hermana pequeña.

Por ejemplo, Julia tiene un cuaderno viajero, igual que Jaime, cuando era un bebé comenzó a usar signos antes incluso que a hablar, hacemos con ella sesiones de trabajo en mesa dirigidas y hoy hemos estrenado agenda visual semanal. Jaime lleva con ella desde los dos años y medio. La suya (sistema PEANA) es diaria, muestra las actividades que le esperan para que pueda estructurar mentalmente su jornada (imagináis lo que sería que os llevaran de allá para acá sin saber nunca a dónde váis).

Era algo que quería hacer desde hacía tiempo, pero no acababa de encontrar el momento. Esta tarde finalmente me he puesto a seleccionar fotos, imprimir, plastificar y recortar para poder poner en su cuarto su propia agenda. Su prima, que estaba con nosotros, también estrena hoy agenda.

Con ella aprenderá de manera natural los días de la semana y como transcurre el tiempo, los días que papá y mamá van a trabajar y los que no, sabrá predecir las actividades y será consciente de lo que le espera y cuando.

Muchas escuelas infantiles y colegios de niños que no tienen ningún problema las están empezando a usar. Son realmente útiles, tanto para niños con autismo como para los que no lo tienen.

Cuando los nombres de los niños vienen de personajes populares

18 abril 2012

Músicos de éxito, deportistas, protagonistas de culebrones, actores que arrasan en Hollywood, personajes históricos… los nombres que ponemos a nuestros hijos muchas veces vienen de personas que han alcanzado cierta fama.

En los niños, y basta ver el INE, abundan los nombres de futbolistas. Por ejemplo, ahora hay un montón de Ikers por guarderías y coles madrileños, un nombre rarísimo en Madrid antes de que Casillas fuera mundialmente conocido.

Yo he conocido o escuchado llamar en mi barrio a alguna Shakira, Leonor, Paulina, Leonardo… Sé de un padre fan de Star Wars cuyo pequeño se llama Lucas y otro de Juego de Tronos que planea llamar al suyo Jon.

De hecho debo confesar que mi hija Julia debe su nombre, además de a nuestras reglas (no se repite en la familia, nos gusta su sonoridad, no tiene diminutivo fácil y no es compuesto) a Julio César y a su hija Julia, aunque espero que no tenga el mismo destino que ella.

Y no es un fenómeno nuevo ni mucho menos. Tengo una prima que se llama Lara por la película Doctor Zhivago (hubo un buen puñado de Laras ese año), una amiga del cole que se llamaba Soraya por la famosa princesa y yo debo mi nombre (sí, debo reconocerlo) a dos de las actrices niñas de La casa de la pradera, serie de televisión que se tragaba encantada mi madre cuando estaba embarazada.

¿Vuestros nombres o los de vuestros hijos vienen de personajes populares? ¿Sabéis de algún caso especialmente singular?

¿Es el hipódromo de Madrid un buen plan para ir con niños?

17 abril 2012

Un compañero, Octavio Fraile, ha publicado este lunes un artículo en el periódico llamado Un domingo en las carreras y me dice que están intentando atraer a familias con niños, que es una buena manera de pasar una jornada diferente al aire libre, que no se respira un ambiente elitista sino de lo más normal.

Por lo visto los menores de 14 años no pagan entrada y los mayores de esa edad sólo nueve euros.

Tengo sentimientos encontrados con el hipódromo de Madrid, en general con todos los hipódromos. Y sobre todo con los ponis como paseadores de niños: muy bien atendidos tengo que ver a los ponis para permitir que monten por mucho que a Julia le encanten. Desde luego en ponis que den vueltas a una noria, jamás de los jamases. Pero me estoy planteando acudir.

¿Alguno habéis ido? ¿Se come allí bien? ¿Cuánto cuestan ponis y castillos? ¿Hay parques infantiles o alguna otra atracción?








Las fotos son todas de Jorge París.

Los abuelos que juegan con sus nietos

11 abril 2012

Fui una niña con suerte por muchos motivos. Uno de ellos, que ya he comentado por aquí en alguna ocasión, fue conocer a mis cuatro abuelos y tenerles conmigo hasta convertirme en adulta. De hecho dos de ellos siguen vivos.

De mis cuatro abuelos, solo recuerdo a uno jugando con frecuencia conmigo. Mi abuelo paterno se sentaba conmigo a enseñarse a dibujar, me fabricó un rancho y jugaba conmigo, mis indios y mis vaqueros de plástico, me llevaba al parque y participaba en mis actividades, no se limitaba a sentarse en un banco y vigilar…

Y creo que es inevitable que, cuando creces, esas vivencias se te queden grabadas. Estoy convencida de que seré una anciana (tal vez con nietos con los que jugar) y seguiré recordando esas horas de juego con mi abuelo. A mi santo le pasa lo mismo. No me sorprendería que fuese universal y que a todos se nos hayan quedado grabados esos momentos compartidos.

Mis hijos tienen a sus dos abuelas, pero mi padre es el único abuelo que conocen. Y me encanta ver lo mucho que juega con ellos pese a lo delicado de su estado de salud. No le importa tirarse al suelo, subírselos a la chepa, jugar a las comiditas… Mis hijos están disfrutando de muchos más momentos de juego con mi padre de los que yo tuve.

En estos momentos mi padre está en el hospital. Hace unos diez recibió un trasplante de riñón que esperamos que vaya bien y mejore su calidad de vida permitiéndole muchos más momentos de juego con sus nietos.

Porque estoy muy de acuerdo con lo que cuentan en este teletipo de EFE y quiero que mis niños tengan esa relación con su abuelo durante muchos años:

El 80 % de los abuelos españoles juega con sus nietos y se han convertido en sus nuevos compañeros de juego, en lo que ha contribuido la prolongación de los horarios profesionales, la falta de hermanos con los que jugar y la mayor esperanza de vida.

Así lo han constatado los miembros del Observatorio del Juego Infantil, promovido por la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ). Cada vez son más los abuelos que intervienen y participan en el juego de sus nietos, sobre todo cuando se trata de niños de menor edad, lo que contribuye a que la relación de los abuelos con sus nietos sea ahora mucho más cercana.

La consultora pedagógica Imma Marín, miembro del Observatorio y presidenta de IPA en España (Asociación Internacional por el derecho de niños y niñas a jugar), ha subrayado la “fuente de alegría, vitalidad, optimismo y humor” del juego, como lo son también para los abuelos los niños en sí mismos, siempre y cuando no se conviertan en obligación.

“Los abuelos que juegan con sus nietos crean lazos invisibles con ellos, recuperan su niño interior y alimentan su capacidad de juego, lo que repercute a favor de su salud física y mental. Al compartir sus juegos con los pequeños, reafirman su autoestima y se sienten más valorados”, según Marín.

Y en el caso de los niños, la pedagoga indica que para ellos es un tesoro porque “se sentirán comprendidos, valorados y queridos. Escucharán con atención las historias que los abuelos les expliquen y aprenderán sus juegos y formas de jugar. Los abuelos son adultos ‘sabios’ dispuestos a escuchar y a compartir su tiempo divirtiéndose con ellos jugando”.

Andrés Payà, doctor en Pedagogía y profesor de Teoría de la Educación en la Universidad de Valencia y miembro también del Observatorio, ha destacado el rol que juegan los abuelos pues “son capaces de transmitir a sus nietos parte de las tradiciones y costumbres de otra época, pero que conforman parte del patrimonio educativo más cercano”.

El juego intergeneracional resulta beneficioso tanto para los abuelos como para sus nietos puesto que, según Payà, “consolida los lazos familiares y el aprendizaje social”: “ambos jugadores reciben y perciben los beneficios de la actividad lúdica en este juego compartido, gracias a las relaciones de empatía, confianza y cariño que se establecen entre distintas generaciones”.

Los niños de hoy encuentran en sus abuelos los aliados perfectos para jugar y comunicarse; y con ellos aprenden a relacionarse, a respetar turnos, reglas y a pensar.

Cómo y cuándo iniciarse con el ajedrez

09 abril 2012

Me gustaría que mis hijos prueben, siendo pequeños, todo tipo de actividades. Así podrán encontrar aquello que más les guste, aficiones que les acompañarán toda o parte de su vida. Obviamente, si no le gusta, no es cuestión de insistir, pero si no se prueba no hay manera de saberlo. La idea es abrirles cuantas más oportunidades mejor.

Una de esas actividades que quiero que prueben es el ajedrez.

Mi santo sabe jugar, lo hacía con su padre. Y guarda un cuento que enseña a jugar y con el que él aprendió para cuando sean algo mayores. Yo aprendí ya siendo adulta los movimientos más básicos. Julia, con tres años recién cumplidos, aún es pequeña, pero el otro día, tras navegar un poco por Internet y encontrarme de todo, se me ocurrió preguntar en twitter a qué edad conviene iniciarles y de qué manera.

Hubo dos personas que me contestaron.

@mamatambiensabe me explicó que a su hijo mayor lo iniciaron a los tres años con cuatro peones y que a los cinco jugaba ya con todas las fichas. En un primer momento, con esos cuatro pones, solo avanzaban y comían en diagonal a mitad de tablero. Gana quien logra llegar al otro lado o coma más fichas.

@PeredaFP que tiene un club de ajedrez en Villaverde recomendaba contar cuentos utilizando las piezas, me decía que con tres años es muy pequeña aún y me recomendaba un método llamado “a jugar” para cuando comienzan Primaria.

¿Algún consejo?

Esos malditos verbos irregulares

08 abril 2012

Julia habla muchísimo. Es todo un lorito. Tiene tres años recién cumplidos y disfruto muchísimo manteniendo todo tipo de conversaciones con ella.

Aún le cuesta pronunciar bien algunos fonemas, pero lo más llamativo en sus pequeños discursos es la manera que tiene de evadir los verbos irregulares.

El castellano está lleno de estos verbos: “No cabo”, “Papá condució”, “Yo sabo hacerlo”… son legión

Cada vez que la escucho recuerdo una recomendación que me leí en un libro sobre la evolución del habla y el lenguaje en niños pequeños (el primer año del diagnóstico de Jaime perdí la cuenta de los libros que leí sobre autismo y estimulación de la comunicación) y que se me quedó grabada.

Decían estos expertos que no hay que corregir al niño de 2, 3 o 4 años que emplea mal los tiempos verbales. Recomendaban estar tranquilos y simplemente hablar nosotros correctamente. Si los padres se expresan correctamente, los niños lo acabarán haciendo.

Por poner un ejemplo concreto, si nuestro peque nos dice: “yo no sepo, ayúdame” o “yo no sabo”. Nosotros no debemos decir “se dice “yo no sé” cariño”, como mucho simplemente deberíamos decir algo del tipo “Vamos a ver si yo si sé hacerlo”.

En ello andamos. Y en el proceso sigue siendo divertidísimo escucharla.

¿Cuántas horas juegas al aire libre con tus niños?

03 abril 2012

Veo un teletipo de EFE que me llama la atención. Su título es “La mitad de los niños de EEUU no juega al aire libre con sus padres a diario” y cuenta lo siguiente:

Casi el 50% de los niños y niñas de Estados Unidos no pasan ni una hora diaria de juego al aire libre con su padre o su madre, según un estudio que publica la revista Pediatrics and Adolescent Medicine.

La Academia de Pediatría de Estados Unidos recomienda a los médicos que promuevan un estilo de vida activo y saludable que incluye para los niños jugar al aire libre tanto como sea posible, recordó la publicación de la Asociación Médica de EEUU.

El estudio indica que la participación de los niños en juegos y actividades físicas al aire libre es beneficiosa para el desarrollo motriz, la visión, la cognición, los niveles de vitamina D y la salud mental.

Según el artículo, la muestra de 8.950 niños representa las características de aproximadamente 4 millones de niñas y niños en todo EE UU.

“En promedio encontramos que casi la mitad de los niños y niñas en edad preescolar, en esta muestra representativa, no salen a jugar fuera de la casa cada día en compañía ya sea del padre o de la madre”, señalaron los autores en el artículo.

“En lo que se refiere a los niños que no tienen otro cuidado infantil aparte del padre y la madre (y por lo tanto probablemente no tienen otras personas que los saquen de manera regular) el 42 por ciento no sale de la casa de manera cotidiana”, añadieron.

De acuerdo con lo informado por los parientes, el 51 por ciento de los niños sale a caminar o a jugar al menos una vez al día con la madre o con el padre. En el caso de los niños que no están al cuidado de niñeras, el 58 por ciento tiene actividad al aire libre con supervisión de sus progenitores.

Los investigadores no encontraron una asociación significativa de la frecuencia del juego al aire libre con el tiempo que los niños pasan mirando televisión, el estado marital de la madre, los ingresos del hogar o las percepciones de la familia acerca de la seguridad en el barrio.

En términos generales, según el estudio, la salida diaria para jugar al aire libre parece más frecuente entre los niños varones, los que cuentan con un mayor número de compañeros de juego habituales y aquellos cuyos padres practican un mayor ejercicio físico.

Me llama la atención por diferentes motivos. El primero es que me encantaría que se hiciera un estudio serio en España, porque no tengo ni idea de si en las grandes ciudades se repetiría el fenómeno.

Yo creo que en nuestro país la mayoría de los niños juegan y pasean a diario, para nada se pasan la tarde encerrados en casa. Tal vez por el clima, no lo sé, pero creo que estamos mucho al aire libre con ellos. Pero como siempre en estos casos tengo que limitarme a mirar a mi alrededor y eso es muy poco científico.

Además, aunque me da la impresión de que sí, que paseamos mucho y vamos mucho a terrazas, no me queda claro si jugamos con ellos en los parques o hacemos deporte exterior tanto como debiéramos.

Claro que tampoco tengo nada claro si jugamos con ellos bajo techo tanto como es recomendable.

Lo otro que me llama la atención es el hecho de que los niños salgan más a jugar fuera. Eso es algo que me cuadra más. Por lo que veo (de nuevo mi método nada científico), las niñas son más fáciles de tener felices en casa pintando, leyendo, cantando o ayudando a cocinar.

¿Cómo lo véis vosotros?

20 cosas a tener en cuenta si te encuentras ante una persona con autismo

02 abril 2012

Hoy, Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, os traigo un escrito de Angel Riviere que lleva años dando vueltas por Internet y que creo que puede ayudar a entender este trastorno. Aunque mi consejo si os encontráis ante una persona con autismo es la naturalidad, el abandonar toda idea preconcebida y dejarse sorprender:

1. Ayúdame a comprender mi entorno. Organiza mi mundo y facilítame que anticipe lo que va a suceder. Dame orden, estructura y no caos.

2. No te angusties conmigo, porque haces que también me angustie. Respeta mi ritmo. Siempre podrás relacionarte conmigo si comprendes mis necesidades y mi modo especial de entender la realidad. No te deprimas, lo normal es que avance y me desarrolle cada vez más, aunque a veces tenga algunos retrocesos.

3. No me hables demasiado, ni tampoco rápido. Las palabras son “aire” que no pesa para ti, pero pueden ser una carga muy pesada para mí. Muchas veces no son la mejor manera de relacionarte conmigo.

4. Como otros niños y adultos, también necesito compartir el placer y me gusta hacer las cosas bien, aunque no siempre lo consiga. Hazme saber, de algún modo, cuándo he hecho las cosas bien y ayúdame a hacerlas sin fallos. Cuando tengo demasiados fallos me sucede igual que a ti: me irrito y termino por negarme a hacer las cosas.

5. Necesito más orden del que tú necesitas, que el medio sea mas predecible de lo que tú requieres. Tenemos que negociar mis rituales para convivir.

6. Me resulta difícil comprender el sentido de muchas de las cosas que me piden que haga. Ayúdame a entenderlo. Trata de pedirme cosas que puedan tener un sentido concreto y descifrable para mí. No permitas que me aburra o permanezca inactivo.

7. No me invadas excesivamente. A veces, las personas son demasiado imprevisibles, demasiado ruidosas, demasiado estimulantes. Respeta las distancias que necesito, pero sin dejarme solo.

8. Lo que hago no es contra ti. Cuando tengo una rabieta o me golpeo, si destruyo algo o me muevo en exceso, cuando me es difícil atender o hacer lo que me pides, no estoy tratando de hacerte daño. Ya que tengo un problema de intenciones, no me atribuyas malas intenciones. Batallo para entender lo que está bien y lo que está mal.

9. Mi desarrollo no es absurdo, aunque no sea fácil de entender. Tiene su propia lógica y muchas de las conductas que llamas “alteradas” son formas de enfrentar el mundo desde mi especial forma de ser y percibir. Haz un esfuerzo por comprenderme.

10. Las otras personas son demasiado complicadas.
Mi mundo no es complejo y cerrado, sino simple. Aunque te parezca extraño lo que te digo, mi mundo es tan abierto, tan sin tapujos ni mentiras, tan ingenuamente expuesto a los demás, que resulta difícil penetrar en él. No vivo en una “fortaleza vacía”, sino en una llanura tan abierta que puede parecer inaccesible. Tengo mucha menos complicación que las personas que se consideran normales.

11. No me pidas siempre las mismas cosas ni me exijas las mismas rutinas
. No tienes que hacerte tú autista para ayudarme. ¡El autista soy yo, no tú!

12. No sólo soy autista. También soy un niño, un adolescente o un adulto. Comparto muchas cosas de los niños, adolescentes o adultos a los que llamas “normales”. Me gusta jugar y divertirme, quiero a mis padres y a las personas cercanas, me siento satisfecho cuando hago las cosas bien. Es más lo que compartimos que lo que nos separa.

13. Merece la pena vivir conmigo.
Puedo darte tantas o más satisfacciones que otras personas, aunque no sean las mismas. Puede llegar un momento en tu vida en que yo, que soy autista, sea tu mayor y mejor compañía.

14. No me agredas químicamente. Si te han dicho que tengo que tomar una medicación, procura que sea revisada periódicamente por el especialista.

15. Ni mis padres ni yo tenemos la culpa de lo que me pasa.
Tampoco la tienen los profesionales que me ayudan. No sirve de nada que se culpen los unos a los otros. A veces, mis reacciones y conductas pueden ser difíciles de comprender o afrontar, pero no es por culpa de nadie. La idea de “culpa” no produce más que sufrimiento en relación con mi problema.

16. No me pidas constantemente cosas por encima de lo que soy capaz de hacer. Pero pídeme lo que puedo hacer. Dame ayuda para ser más autónomo, para comprender mejor, pero no me des ayuda de más.

17. No tienes que cambiar completamente tu vida por el hecho de vivir con una persona autista.
A mí no me sirve de nada que tú estés mal, que te encierres y te deprimas. Necesito estabilidad y bienestar emocional a mi alrededor para estar mejor. Piensa que tu pareja tampoco tiene culpa de lo que me pasa.

18. Ayúdame con naturalidad, sin convertirlo en una obsesión.
Para poder ayudarme, tienes que tener tus momentos en que reposas o te dedicas a tus propias actividades. Acércate a mí, no te vayas, pero no te sientas como sometido a un peso insoportable. En mi vida, he tenido momentos malos, pero puedo estar cada vez mejor.

19. Acéptame como soy. No condiciones tu aceptación a que deje de ser autista. Sé optimista sin hacerte “novelas” o “castillos en el aire”. Mi situación normalmente mejora, aunque por ahora no tenga curación.

20. Aunque me sea difícil comunicarme o no comprenda las sutilezas sociales, tengo incluso algunas ventajas en comparación con los que llamas “normales”. Me cuesta comunicarme, pero no suelo engañar. No comprendo las sutilezas sociales, pero tampoco participo de las dobles intenciones o los sentimientos peligrosos tan frecuentes en la vida social. Mi vida puede ser satisfactoria si es simple, ordenada y tranquila. Ser autista es un modo de ser, aunque no sea el normal o esperado. Mi vida como autista puede ser tan feliz y satisfactoria como la tuya “normal”. En esas vidas, podemos llegar a encontrarnos y compartir muchas experiencias.

Los niños pequeños y la huelga general

29 marzo 2012

Jaime hoy acudirá al colegio. Es un centro concertado, específico para niños con autismo, y nos dijeron que hoy funcionarían con normalidad. Lo que no habría, eso sí, es el catering con la comida, pero sabrán apañarse.

Si Jaime hubiera estado en su anterior colegio, un centro público con aula especial para niños con trastorno generalizado del desarrollo, se hubiera quedado en casa. Allí si hacen huelga general y, aunque puedes llevar a los niños y los atienden dado que hay servicios mínimos, como Jaime es un niño con necesidades especiales que requiere mucha atención hubiera sido preferible que no fuera.

Para Julia, que no va a ningún sitio, será un día normal.

Tengo curiosidad por saber cómo son las cosas con vuestros niños pequeños, niños que acuden a guarderías públicas o privadas, niños que van a colegios públicos, privados o concertados, niños pequeños en manos de cuidadoras… y cómo os estáis organizando.

¿Podéis compartir conmigo vuestra experiencia?

La importancia de que te vean hacer pis

28 marzo 2012

He terminado hace poco de leer un libro estupendo. Se titula Criadas y señoras (the help) de Kathryn Stockett y narra las vicisitudes de las criadas de color en el sur más cerrado de Estados Unidos en los años sesenta.

Gran parte de la labor de estas mujeres, además de cocinar y lavar, era criar niños ajenos. Y una de las relaciones más bonitas que muestra a mi parecer es la de una de esas criadas con la niña a la que cuida desde que es bebé.

No quiero desvelar más del libro, que sobra decir que recomiendo, simplemente quiero contaros que me llamó la atención una parte muy concreta en la que esa mujer está enseñando a la niña a hacer pis. La famosa etapa de quitar pañales que se avecina siempre con el buen tiempo.

Pues bien, esta mujer, experta en crianza, decía que era importantísimo para que los niños aprendieran a hacer pis rápido y bien que vieran a sus padres hacerlo. Las niñas debían ver a sus mamás orinar sentadas y los niños a sus padres hacerlo de pie.

Y no me parece ninguna tontería la verdad, aunque nunca me había parado a pensar al respecto.

Siempre decimos que son esponjas, que la imitación es su mejor arma de aprendizaje, así que la naturalidad a la hora de ir al baño y saciar su curiosidad si ningún problema parece de lo más recomendable.

¿No creéis?