Archivo de la categoría ‘cosas de niños’

No solo curan las medicinas

23 febrero 2012

En todas las casas con niños pequeños lo sabemos. Las medicinas son importantes para lo que son, por supuesto, pero hay un tipo de dolor cotidiano y sin consecuencias que todos los padres (y abuelos y tíos…) recientes aprendemos a curar de muchas otras maneras.

Lo curamos con besos, con abrazos, con muchos mimos.

Lo curamos con fantásticas tiritas de colores.

Lo curamos con encantamientos milagrosos.

Lo curamos con bailes y balanceos.

Lo curamos con el pecho si aún están lactando (la teta que todo lo cura decíamos nosotros).

Lo curamos cogiendo el dolor con la mano y tirándolo por la ventana.

Lo curamos con chuches, que endulzan cualquier golpe o caída.

Incluso los hay que lo curan devolviendo el golpe al suelo, el pico del mueble o la puerta golpeadora (algo que a mí particularmente no me gusta).

Y por supuesto están las canciones que curan.

Las clásicas:

Y alguna que otra nueva, que en mi casa al menos ha desplazado a la anterior:

Ni contigo ni sin ti…

20 febrero 2012

Julia tiene una prima casi de su misma edad. Ambas nacieron en 2009, una en marzo y la otra en noviembre. Como vivimos a diez minutos y nos llevamos bien están juntas con frecuencia desde que nacieron y se adoran. Tanto la una como la otra siempre quieren estar juntas. Julia se pone literalmente a dar saltos de contento cuando sabe que van a verse.

Es frecuente que se nos caiga la baba viéndolas bailar cogidas de las manos, darse besos, jugar a imitarse, abrazarse con tanto ímpetu que acaban las dos en el suelo, ayudarse a subir el tobogán del parque de bolas contracorriente o defenderse la una a la otra cuando se las regaña (por ejemplo: “Tío, no hables así a mi prima”).

Pero tan frecuente como lo anterior es que acaben gruñéndose, peleando por el mismo juguete e incluso cascándose. Hace dos semanas mi sobrina se llevó un par de arañazos como recuerdo de un manotazo de Julia. Ayer fue Julia la que los recibió de su prima.

Pueden pasar de la paz y el amor a la gresca en cuestión de segundos.

Y por lo que hablo con otros padres recientes sobre la relación entre hermanos, me da que es así, que cuando dos niños pequeños pasan mucho tiempo juntos la cosa suele ser así de pasional.

¿Es esta también vuestra impresión?

A punto de formar parde del club de los mellados

15 febrero 2012

Jaime tiene cinco años y medio y no hace mucho llegó con una circular del cole. Al principio creí que era el papel periódico de “¡Cuidado, piojos sueltos!” que mandan dos o tres veces al año (de momento siempre se ha librado por suerte).

Pero no. En esta ocasión se titulaba “El club de los mellados” y nos explicaba a los padres que, a partir de ahora, en cualquier momento, pueden empezar a cambiar los dientes de leche.

Es curioso, pero por los padres veteranos con los que he hablado no recuerdan bien cuándo comenzó ni cuánto duró el proceso de perder dientes de leche de sus hijos. Es más fácil que recuerden con cuántos meses salió el primer diente de leche, pero la sustitución por la dentición definitiva no parece que merezca tanta importancia a nuestra memoria.

Yo, aunque recuerdo la sensación de perder dientes (esa lengüita trasteando con el diente colgando apenas de un par de puntos) y al ratoncito perez, no sé a qué edad perdí mi primer diente de leche. Pero sí con cuantos meses me salió el primero.

Y no vendría mal saberlo, ya que es algo hereditario. Así podría calcular más o menos cuándo puede tocarles a Julia y Jaime.

Lo que tengo claro es que no habrá cordeles atados a puertas.

Aquí y aquí hay un par de artículos interesantes sobre el club de los mellados en Bebesymas.com. Os dejo un fragmento de uno de ellos:

En general, será a partir de los cinco años y medio cuando empieza un largo proceso de caída y renovación de dientes. Es habitual que a partir de los cinco años empecemos a notar que algún diente se mueve y, en un momento dado, caerá el primer diente. Ha empezado el camino hasta lograr la dentadura definitiva.

Existen 20 dientes temporales o “de leche”. Los momentos de exfoliación o caida de cada diente son aproximados, ya que puede haber variaciones debido a genética u otros motivos. Los dientes inferiores, que probablemente fueron los primeros en aparecer, también suelen ser los que antes caen.

* Dientes de leche inferiores. Los incisivos centrales suelen caer hacia los cinco años y medio o los seis años de edad. Los incisivos laterales a los seis años y medio. Los caninos y el primer molar hacen el cambio hacia los nueve años y medio. Finalmente, los segundos molares caen a los diez años y medio.

* Dientes de leche superiores. En general,éstas suelen ser las fechas: incisivos centrales e incisivos laterales a los seis años y medio. Los caninos a los diez años y medio. Primeros molares a los nueve años y medio. Segundos molares a los diez años y medio.

¿Te imaginas que sus dibujos se convirtieran en muñecos de verdad?

08 febrero 2012

Ayer me descubrió una amiga una iniciativa que me tiene fascinada. Se llama Child’ s Own Studio. Se trata de una madre canadiense que tiene una visión y unas manos maravillosas para convertir los dibujos de los niños pequeños en muñecos.

Desconozco el precio de sus trabajos, pero os aseguro que en cuanto los dibujos de Julia y Jaime sean más figurativos me plantearé encargar alguno.

Está teniendo éxito además. Parece que tarda entre 4 y 6 meses en entregar un encargo. En su web tenéis más información y aquí varias galerías llenas de ejemplos.

De hecho estoy por intentar convencer a mi cuñada de que lo intente. También es de lo más creativa, aunque no sé cómo se le dará la aguja y el hilo. Tal vez ella tenga que engañar a su madre para que le eche una mano si es que le gusta la idea.

Os dejo algunos ejemplos. A mí, sencillamente, me encantan.

¿Qué tienen los niños en contra de taparse?

07 febrero 2012

Da igual que haya una ola o un maremoto de frío polar. Lo de que mis hijos duerman tapados es misión imposible. Ya les doy por perdidos, aunque en el caso de Jaime que se quita siempre los calcetines sea flagrante.

Su padre y yo
podemos estar en la habitación de al lado, con la misma temperatura, y felices con el nórdico hasta la nariz, pero ellos siempre se apañarán para acabar encima de la cama con el cuerpo al aire. Y tan contentos. Y sin enfermar. Así que no es cuestión de preocuparse. Pero no deja de llamarme la atención. No sé quién tendrá el termómetro averiado, si ellos o nosotros.

Y hablando con otros padres recientes descubro que es un fenómeno frecuente. Muchos niños pequeños tienen manía a taparse, algo que cambia a partir de los 6 o 7 años. Por algo será…

Así que, como casi siempre, lo que se ve en las películas es mentira. Todos esos bebés y niños que véis dormidos y arropados, esas típicas escenas hollywoodienses a los que sus padres arremeten aún más bajo la manta… todo falso.

¿Los vuestros son también del clan contra colchas, nórdicos y mantas?

“Si te pierdes, busca a un policía”

04 febrero 2012

Hoy he estado con Julia en comisaría poniendo una denuncia. Un tipo que debía aburrirse decidió reventar ruedas y espejos por la noche a todos los coches que estaban aparcados en la misma acera. Yo tuve suerte, sólo me tocó un retrovisor. Pero este post no va de eso.

El policía que nos atendió era de lo más agradable, incluso permitió que Julia estampara un sello en un folio en blanco. Y estando allí en comisaría con ella, mientras él rellenaba la denuncia, se me ocurrió decirle a mi hija “Julia, si alguna vez te pierdes, busca a un señor policía y pide ayuda”.

Entonces él apartó la vista de la pantalla del ordenador y le dijo: “Claro que sí, nosotros nos encargamos de llevarte a casa con tu mamá”.

Luego mirándome a mí me dijo que estaba muy bien que le dijera eso, que por desgracia la mayoría de la gente que se sentaba con niños frente a él decía cosas del tipo: “tienes que portarte bien o el policía te encerrará en la cárcel”. Me contaba que lo último que se debe hacer es meter miedo a los niños a su costa, por que si alguna vez se pierden o necesitan ayuda lo último que harán será acudir a la policía.

No puedo estar más de acuerdo con él.

Y si me salió decirle a mi hija que si se perdía buscase a un policía (la guardia civil también vale) lo único que hacía era repetir lo que mis padres me decían a mí cuando era niña.

De hecho, ahora de adulta, sigo buscando un uniforme cuando me he perdido o necesito cualquier tipo de ayuda.

Recuerdo a una compañera de trabajo que se perdió camino a un hospital en una provincia extraña con su niño pequeño enfermo y la guardia civil la condujo y acompañó hasta los brazos del médico.

Vaya hoy este post por todos esos policías y guardias civiles que me constan están encantados de ayudarnos si les necesitamos.

“Tu hija ha decorado su habitación al estilo Altamira”

02 febrero 2012

Ayer tuve que cambiar mi turno y quedarme a trabajar por la tarde dejando a mi santo a cargo de Jaime y de Julia. Eran las 20:00 y estaba a punto de salir cuando recibí el siguiente mensaje al móvil:

Mientras Jaime hacía pis tu hija ha decorado su habitación al estilo Altamira…

Y efectivamente, así había sido. Se emocionó con los rotuladores y ella misma (pobrecita mía), al ver el desaguisado, intentó limpiar la pared con una toallita húmeda, con lo que lo emborronó y acabó aún peor.

La foto horrorosa de móvil, que ni se distingue el color de la pared, es la prueba gráfica del incidente. Al menos se aprecian sus esfuerzos artísticos y limpiadores.

Es la segunda vez que le da por meterse a muralista, así que cuando llegué a casa, tranquilamente le expliqué que eso estaba muy mal, que no se podían pintar las paredes y que estaba castigada a irse a la cama directamente después de cenar, sin jugar ni ver la tele.

La pobre asentía y hacía pucheros. Luego lloró con todo el sentimiento del mundo durante un ratito.

Realmente yo no estaba tan enfadada. Ya me pilló en frío y preparada y tenemos asumido que habrá que pintar de nuevo la casa entera, en cuando sea algo mayor.

Esa situación es típica de los padres recientes: una trastada que no te importa mucho e incluso te hace gracia, pero tienes que sacar la cara seria y la voz de soltar una charla. A veces somos actores dignos del Goya.

Por otra parte, como bien me comentaba @jaijime en vivo y en directo o @trastadasdemama en twitter, es curioso que cuando tu pareja te va a contar la última trastada del niño no dice “mira lo que ha hecho nuestro hijo” o “mira lo que ha hecho mi hijo”. Lo típico y en lo que creo que hemos caído todos alguna vez es “mira lo que ha hecho tu hijo”.

Ese uso de los pronombres fijo que tiene una interpretación profunda psicológica.

“Mamá. Yo voy a ser astronauta. Mañana”

31 enero 2012

“Mamá. Yo voy a ser astronauta. Mañana. Voy a ver los planetas y plutón y voy a ver a los Little Einsteins. Mañana ¿Vale?”.

Esa es la frase textual que ayer tarde me dijo muy convencida mi hija, que aún no ha cumplido los tres años. Es la primera vez que uno de mis vástagos me habla de lo que quiere ser de mayor. Y la verdad es que me ha hecho mucha gracia.

Debo explicar antes de nada que para ella “mañana” es sinónimo de tiempo futuro indeterminado.

“Pues si quieres ser astronauta vas a tener que estudiar mucho cariño” he contestado todo lo seriamente que he podido.

Es curioso esto de las vocaciones de la primera infancia. Lo de los astronautas abunda parece. Aunque he oído casos de todo tipo: niños pequeños que quieren ser cocineros, altos, cajeras, futbolistas (por supuesto), “corredor de coches”, “pesqueros” y hasta pajes.

Yo sólo recuerdo haber querido ser veterinaria toda mi infancia, durante años y años repetía lo mismo cuando me preguntaban que quería se de mayor. Obviamente acabé siendo algo completamente diferente.

¿Cuáles eran las primeras vocaciones infantiles de vuestros hijos? ¿Y las vuestras?

Los niños pequeños y las fotos de carné

28 enero 2012

El otro día fui con Jaime a hacer fotos de carné. Tardamos unos diez minutos y un buen puñado de disparos en sacarle guapo, sonriente y mirando al centro. No fue tarea fácil. Para que se quedara quieto en el taburete y para hacerle cosquillas y que riera, yo estaba agazapada a sus pies, pero claro, eso hacía que mirase con frecuencia hacia abajo. Lo importante es que la final lo conseguimos.

Recuerdo que de esa misma guisa logré sacar a Julia fotos cuando tenía unos nueve meses para el carné de identidad. Tengo que volver a llevarla, que este año necesitará fotos para el cole que comenzará en septiembre.

El fotógrafo en ambos casos es un hombre que conozco de hace años y años. Tiene una tienda de barrio de esas de toda la vida y toda la paciencia del mundo.

Me contaba lo difícil que es muchas veces hacer fotos a los niños pequeños. Una mayoría no tienen problemas, pero hay muchos que tienen miedo, que se ponen serios y es imposible arrancarles una sonrisa, los hay a los que les da por poner carotas o los que directamente lloran.

No sé si los vuestros serán de los que sonrían y miren al frente sin problemas o si habrán sido de los serios o problemáticos.

En cualquier caso lo de las madres agazapadas y/o haciendo monerías es algo que viene de antiguo. Os recomiendo un post reciente de Mangas Verdes de lo más simpático que se llama La mamá invisible.

Por primera vez al teatro con los peques

26 enero 2012

Hace muy poco os contaba de nuestra primera vez como familia acudiendo al cine. Y hace menos aún os contaba mi intención de llevarles al teatro pronto. ¡Pues y tan pronto!

Mañana mismo iremos a ver una versión infántil de la ópera de Mozart La flauta mágica.

Imagino que Jaime (que, por cierto, evoluciona favorablemente) no tendrá problema y la disfrutará, a fin de cuentas es un pequeño melómano y lo que veremos es todo música. Además, ya ha ido antes al teatro con el cole. Para Julia será la primera vez.