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¿Cuánto cuesta un bebé su primer mes?

18 abril 2013
Jaime recién nacido.

Jaime recién nacido.

Tengo a tres compis que se estrenarán en la paternidad este mes de abril y a otra que lo hará en la maternidad en agosto. En ellos pensé cuando, estando en el trabajo, me llegó el cálculo que la Federación de Usuarios Consumidores Independientes (FUCI) ha hecho sobre el coste de un bebé durante su primer mes.

FUCI ha recogido el precio de “los productos que se podrían considerar indispensables cuando se produce el feliz acontecimiento, en un centenar de establecimientos comerciales de distintos tamaños a lo largo de la geografía española”. Una vez recopilado  el rango de precios (que en algunos casos varía enormemente, ojo al cochecito de paseo) ha calculado la media.

Con todos esos productor que FUCI considera imprescindibles y con el precio medio, ha calculado que el coste medio de un hijo durante el primer mes asciende a 1.910 euros “cantidad que puede suponer los 2.500 euros en el caso de comprar otros productos no completamente necesarios como los intercomunicadores, humidificador, hamaca, extractor leche…”

Os dejo el cuadro de precios que han elaborado:Sin título

* El presupuesto para la ropa, unos 260 €, se ha calculado en base a una primera puesta del bebé, seis pijamas, seis bodies y seis conjuntos de ropa de calle.

Realmente esos 1.910 euros, como os contaba, suman el gasto medio. Pero qué pasa si lo que se suma es el gasto mínimo. No hay por qué comprar los archiperres más caros del mercado, creedme. Un cochecito de paseo puede durar entre uno o dos años (a veces menos) antes de pasar a una silla de paseo. ¿De verdad merece la pena desembolsar casi 1.000 euros?

Sumando los productos más baratos de la lista la cosa cambia y asciende a 1.155 euros (sumando los más caros son 2.645 euros).

Pero es que a mi parecer hay aún más ahorro posible. Muchos de los productos que ha estudiado FUCI yo no los usé ni los eché en falta:

  • La cuna me la ahorré gracias al colecho, con una barrera abatible de 20 euros me sobró hasta que pasaron a su propia cama.
  • Los biberones y la leche con lactancia materna exclusiva tampoco hicieron falta.
  • La bañera, lo mismo: usé el lavabo y un barreñito. Cuando eran más mayores me metía yo con ellos en la bañera, yo era su soporte y pasábamos un buen rato juntos piel con piel.
  • La silla de seguridad del coche al principio era la maxicosi que venía con el carrito, que con Jaime fue heredado y con Julia de los baratos. La que compramos fue más adelante y más crecedera.

Es decir, que en mi caso el gasto (sin contar con que haya regalos o herencias) ascendería a 826 euros. Y la trona no es que sea imprescindible el primer mes, aunque no la he restado de mis cuentas. Recalco: sin contar regalos y herencias, más de mil euros menos del cálculo medio.

Otro cálculo interesante que se puede hacer es el del gasto mensual en pañales, cremas y demás, dejando los archiperres aparte. Si hacemos eso, con los precios de FUCI (aunque mucho me parece 26 euros en cremas al mes la verdad, yo con Julia apenas las usé y tiene la piel mejor que Jaime) la suma de toallitas, pañales, cremas, leche y biberones es de 173 euros al mes. Si quitamos leche y biberones de la ecuación la cosa se queda en 112.

Eso me recuerda un post que escribí nada menos que en enero de 2008 con mis propios cálculos para un bebé de un año: ¿Quieres saber cuánto dinero cuesta un bebé al mes?. A mí me salía que en pañales, toallitas y cremas, usando primeras marcas y tirando por lo alto, el gasto mensual era de 79,36 euros. Y si se añade el precio de una dieta irreal enteramente basada en productos industriales (cajas de cereales, potitos, leche, fruta en tarro…) subiría otros 148,25 euros.

Por cierto, me resulta curioso del análisis de FUCI que en determinado apartados no haya un precio barato y uno caro. Hay mucha diferencia entre los pañales más anunciados y los de marca blanca o entre cremas.

Por último os dejo con las recomendaciones que ha elaborado la Federación de Consumidores Usuarios Independientes para ajustar gastos, todas de sentido común:

  • Comparar precios en los distintos establecimientos. Internet puede ser una gran ayuda para evitar los desplazamientos a los comercios más caros.
  • No ahorrar en materia de seguridad, este requisito es indispensable cuando hablamos de menores. Todos los productos deben cumplir la normativa vigente para evitar accidentes indeseados.
  • Acudir a los productos de segunda mano, que en muchas ocasiones están nuevos y en perfectas condiciones de utilización y seguridad.
  • En caso de tener familiares con hijos que ya no usen su cuna o trona, se pueden aprovechar y dar un segundo uso.
  • Aprovechar las ofertas 3×2, segunda unidad al 70% o al 50%, etc para la compra de pañales, toallitas y demás objetos de higiene.
  • Antes de comprar ropa es bueno esperar a ver que regalan la familia y amigos, o pedirles que cojan tallas un poco más grandes.
  • No dejarse llevar por la emoción. Pensar si realmente se necesita el producto, en su utilidad y si se le va a sacar partido.

Y ahora que cada cual haga lo que considere conveniente o pueda.

Recetas para los bebés que empiezan con los sólidos

11 febrero 2013

Viviana me contactó hace poco por Facebook para pedirme que escribiera esta entrada. Me contó que tiene un bebé de ocho meses y que necesita recetas para ofrecerle. Platos que le gusten, que le animen a comer.

Os traslado a vosotros su pregunta, no sin antes contar yo mi experiencia.

Lo primero y más importante es que no creo que haya que obligar a comer a los bebés, que hay que respetar sus ritmos por encima de cualquier consideración de abuelas, vecinas, amigas e incluso de los listados pediátricos que dicen en qué mes introducir el pescado blanco y en qué mes los guisantes. Siempre y cuando su crecimiento sea saludable claro, y hay niños flaquitos la mar de sanos. A ver si superamos esa visión típica de la posguerra por lo cual un niño con rollitos en brazos y pies es hermoso y otro más delgado es esmirriado.

Hay niños que adoptan los sólidos (sólido significa el inicio de alimentos alternativos a la leche, las papillas de cereales también cuentan) con entusiasmo a los seis meses y los hay que hasta los ocho o nueve (o incluso más) no quieren apenas otra cosa que no sea leche. Y no pasa nada. En lugar de guerras por encontrar las recetas que más puedan gustarle, muchas veces la solución es esperar un poco más. A mí en estos casos siempre me gusta recomendar el libro Mi niño no me come del pediatra Carlos González. O este estupendo post sobre el apetito infantil de mi colega Juan Revenga en su blog El nutricionista de la general.

Jaime fue un bebé que adoptó encantado a los seis meses las papillas de leche materna y cereales y los purés. Le encantaba sobre todo los purés que contenían calabaza, que tiene un sabor dulce y delicado. Y con él cometimos el error de pasárselo hasta por el chino para dejarle una textura sin un solo grumo o hebra. Y de darle nosotros de comer con la cuchara. Comía purés por litros. De calabaza con cosas y de lentejas creo que eran sus favoritos. Y le encantaban los potitos industriales, cosa que jamás comprenderé pero que nos resultaban muy prácticos en viajes e improvisaciones varias. El problema es que luego le costó errores comenzar a masticar como dios manda y manejarse con la cuchara. Que sí, que el autismo pudo influir, pero hay niños sin él que se ven en las mismas dificultades,

Con Julia la cosa fue muy distinta. La inicé más tarde con los sólidos, tuve la suerte de estar en casa con ella pudiendo darle el pecho siempre que quisiera. Y creo que no llegó a tomar nunca ni un puré, ni casero ni industrial. Se los ofrecimos, pero no los quiso. Y yo tan tranquila, la verdad. Tampoco quiso jamás papillas de cereales. Julia pasó directamente a tomar comida de adultos cortada o adaptada para ella: arroz, pasta, pan, pescadito, fruta, verduras. Con sus manitas. Sin insistir si no quería más aunque sus raciones parecieran diminutas a ojo de abuela. Siempre que quería probar algo de nuestro plato, la dejábamos.

Y ya algo mayores, siendo niños pequeños, tampoco hemos hecho recetas especiales para ellos. Salvo algunos platos que son claramente adultos por ser muy fuertes o picantes, solemos comer todos por el estilo.

Es decir, que podéis ver que no tengo recetas infantiles que recomendar. El único truco que conozco es el de la calabaza en los purés. Y ahora sé que lo mejor es dar purés poco pasados e intentar que mastiquen, que el miedo al atragantamiento puede dar algunos quebraderos de cabeza posteriores.

Así que los comentarios son todo vuestros si queréis dejar sugerencias de recetas infantiles…

Las primeras palabras más frecuentes de los bebés

14 enero 2013

Vaso de aguaMi experiencia me dice que las seis primeras palabras con sentido más usadas por los bebés son (no necesariamente por este orden): “papá”, “mamá”, “agua”, “teta”, “bibi” y “tete”. Los tres últimos si lo toman, obviamente. En el caso de los dos últimos términos, también valen los equivalentes que se usan en cada casa.

Pero en conversaciones, redes sociales… veo que hay muchos niños muy originales. He oído hablar de bebés que arrancaron diciendo “hola” o “no”, llamando a hermanos, abuelos o animales de compañía, que pedían pan, chocolate o yogur con su media lengua, que dijeron el nombre de algún personaje de dibujos animados e incluso que ladraron.

Eso sí, son los menos. Si aún no habéis pasado por la fase de la primera palabra, haceos a la idea de que “papá”, “mamá”, “agua”, “teta”, “bibi” y “tete” tienen muchas posibilidades.

Aquí tenéis el post en el que hablaba de las primeras palabras de Julia y aquí el de las primeras de Jaime, que perdió y ahora está recuperando. Me encantará saber qué primeras palabras utilizaron los vuestros.

Hay bebés que comienzan a hablar antes que a andar y los hay más tardones sin que suponga ningún problema. Pero aprovecho este post para recordar que ante cualquier retroceso del lenguaje, acudamos a un especialista. El niño no tiene por qué tener autismo, como mi hijo, pero sí puede tener un retraso madurativo, un trastorno específico del lenguaje (TEL) o cualquier otro problema que afecta a su desarrollo.

Parece que corremos mucho antes a buscar ayuda profesional cuando el problema es físico, aunque sea mínimo, que ante una Y las intervenciones en estos caso, cuando antes, mejor. Y como en los casos de dolencias físicas o enfermedades, mejor que nos digan que no pasa nada a esperar y perder un tiempo valiosísimo.

En torno a los 18 meses se produce una explosión del lenguaje, ganan vocabulario a marchas forzadas, mejora su comprensión vertiginosamente y son muchos los niños que comienzan a utilizar sus primeras frases básicas. Si, como muy tarde, a esos 18 meses no está utilizando sus primeras palabras, es hora de consultar con un buen profesional.

Y aprovecho también para recordar Hablando nos entendemos los dos un libro del que ya hablé en este blog y que es altamente recomendable, tanto para niños con dificultades especiales como aquellos que no tienen ninguna.

Y la tabla de en HealthSystem para saber más o menos a qué atenerse en el arranque del habla:

>Desde el nacimiento hasta los 5 meses
* Hace gorgoritos.
* Vocaliza sonidos de placer y de molestia (risas, risitas, llanto o quejas).
* Hace ruido cuando se le habla.

De 6 a 11 meses
* Entiende “no-no”.
* Balbucea (dice “ba-ba-ba”).
* Dice “ma-má” o “pa-pá” sin saber lo que significa.
* Trata de comunicarse mediante acciones o gestos.
* Trata de repetir sus sonidos.
* Dice la primera palabra

De 12 a 17 meses
* Responde preguntas simples de forma no verbal.
* Dice dos o tres palabras para señalar una persona u objeto (puede que la pronunciación no sea clara).
* Trata de imitar palabras simples.
* Vocabulario de cuatro a seis palabras.

De 18 a 23 meses
* Pronuncia correctamente la mayoría de las vocales y la n, m, p, j, especialmente al principio de las sílabas y palabras cortas; también empieza a utilizar otros sonidos.
* Vocabulario de 50 palabras, a menudo la pronunciación no es clara.
* Pide alimentos comunes por su nombre.
* Hace sonidos de animales, como “muu”.
* Empieza a combinar palabras, como “más leche”.
* Empieza a utilizar pronombres, como “mío”.
* Utiliza frases de dos palabras.

Un buen chichón , un buen susto

29 noviembre 2012

Reflexiones de un pediatra curtido del Doctor Santi es uno de esos blogs que merece la pena tener en favoritos. Ese pediatra curtido y Amalia Arce son mis dos blogueros pediatras de cabecera.

Hace dos noches acudí al primero. Os cuento: Julia decidió ignorar su pequeña bicicleta de Pocoyó y encaramarse a la bicicleta de su hermano, demasiado grande para ella. La bicicleta volcó con ella encima y se dió de cabeza contra el armario. Inmediatamente la cogí, efectué ese parte de daños instintivo con manos y ojos que hacemos todos los padres recientes cuando nuestros hijos se llevan un porrazo, y noté que en un lado de la cabeza estaba creciendo un buen chichón.

El remedio inmediato: calma chicha por mi parte (tengo suerte, por naturaleza se me da bien conservar la sangre fría en esas situaciones), frío en la zona del golpe (en el congelador tengo siempre una bolsa blanda que compré en la farmacia que es muy recomendable), y muchos mimos en el sofá. Pronto quedó claro que estaba bien: tenía un huevo considerable, pero también hambre, buen humor y ganas de jugar. No obstante por la noche acudí un par de veces a comprobar que estaba bien.

En casos así siempre rcuerdo las palabras de mi pediatra cuando Jaime comenzaba a andar: “cuidado con los picos, que son los que fracturan cráneos, el resto de golpes por caída suelen ser leves aunque resulten aparatosos”.

Mientras estaba en el sofá con ella estuve buscando información sobre golpes en la cabeza, que siempre tienen su aquel, en páginas de confianza como la que os mencionaba al principio del blog. El post al respecto del Dr.Santi está tan bien explicado, que no puedo resistirme a dejaros un fragmento por si os véis en esa tesitura y a recomendaros que lo leáis entero:

A grandes trazos, los golpes en la cabeza se pueden dividir en dos tipos:

Los leves y sin pérdida de conciencia. En la mayoría de los casos, por espectacular que haya podido parecer el golpe, el niño se recupera sin problemas, como si nada hubiera ocurrido. En estos casos, no es necesario acudir al médico y basta con que una persona responsable observe la evolución del pequeño durante 24 horas para comprobar que su comportamiento es normal. Si hay síntomas pasados algunos minutos, como cansancio, palidez o llanto inconsolable, hay que estar alerta. Si, además, el niño tiene náuseas, vómitos o mareos, es imprescindible acudir al medico.

Los que implican un pérdida de conciencia breve. En estos casos, sí es necesario un reconocimiento médico. El especialista decidirá si es conveniente una radiografía de cráneo para detectar posibles fracturas o una TAC para descartar lesiones cerebrales.

En la mayoría de casos, se tratan de traumatismos craneales de carácter leve. Aun así, es necesario realizar una vigilancia domiciliaria estrecha (incluso despertándole por la noche si lo indica el médico) durante las siguientes 24 horas. Es normal que el niño continúe un poco asustado, que no recuerde el momento del golpe, que tenga algún vómito esporádico o se queje de cefalea difusa en las horas siguientes, pero hay que acudir a urgencias si se detecta alguno de estos síntomas:

  • Cefalea o irritabilidad intensas y persistentes.
  • Vómitos persisten pasadas unas ocho horas.
  • Alteración del equilibrio, de la forma de andar, de la visión, de la forma de hablar, etc
  • Movimientos extraños, incapacidad para moverse o pérdida de fuerza de manos o piernas.
  • Sale sangre o un líquido transparente (líquido cefalorraquídeo) por los orificios nasales o por los oídos.
  • Si está desorientado, confuso, no conoce a los familiares próximos o no sabe dónde está.

Los niños pequeños y las olas de calor

20 agosto 2012

¿Habéis visto los parques infantiles madrileños estos días de verano intenso? Ni un alma. Creo que en el desierto de Almería hay más gente. Lógico por supuesto, a ver quién aguanta con niños pequeños y más de treinta grados. Y a ver quien está tan loco como para permitir que sus hijos pequeños están tirándose por el tobogán y corriendo del columpio al balancín con semejante chicharrera.

En cambio en lo más crudo del invierno sí que pueden verse niños en los parques. Yo misma he tenido a mis peques, bien abrigados eso sí, en los parques en supuestas olas de frío. Y si llueve, pero no diluvia, también se lo puede pasar uno bien en el columpio cantando aquello de que llueva, que llueva, los pajaritos cantan, las nubes se levantan…

Por la calle paseando, montando en bici, patines o patinetes veréis unos pocos, sí. Muy pocos comparados con cualquier otra época del año.

¿Dónde están los niños pequeños (y los bebés)
en las grandes ciudades que están en alerta amarilla y naranja? Muy fácil: paseándose por los centros comerciales, en los parques de bolas, en el cine (no es casualidad que estrenen bastantes películas infantiles en verano), en las piscinas, en las playas (los afortunados que pueden) y en casita con el aire acondicionado tirando de juguetes, tele, consolas, juegos de mesa, pinturas… o de visita en casa de otros amigos con o sin niños. Con los bebés puede ser una buena oportunidad de recorrer museos.

¿Qué hacéis vosotros con vuestros niños con estos calores?

¿Quitar fotos de bebés de los botes de leche en polvo fomentará la lactancia materna?

14 junio 2012

Hoy mismo veo un teletipo de EFE que me llama la atención gracias a mi compañera y madre reciente @viclunac. ¿Cómo no iba hacerlo titulándose “El Parlamento Europeo pide que leche en la polvo de recién nacidos no muestren fotos de bebés”?

Aquí lo tenéis:

El Parlamento Europeo ha aprobado hoy una resolución que exige que la publicidad de la leche en polvo para recién nacidos no incluya imágenes de bebés para evitar “la idealización del producto”, dice el texto.

Se trata de una medida que busca beneficiar a la leche materna por encima de los preparados para bebés menores de un año.

Además, el PE pide a la Comisión Europea que revise las normas comunitarias que regulan la leche destinada a niños de entre 12 y 36 meses (“leche de continuación”).

Estas peticiones sobre la leche para bebés se incluyen en una resolución aprobada por los eurodiputados que pide normas más estrictas sobre el etiquetado y el contenido de alimentos para personas con necesidades médicas especiales, como celíacos o diabéticos.

El fin es “proteger a los consumidores y dar más claridad jurídica a la industria alimentaria”, explica el texto. Así, las etiquetas y la publicidad sobre esos alimentos deberán ser “precisos, claros y fáciles de entender para los consumidores”. Habrá que evitar que sean engañosos o digan contener alegaciones médicas.

La resolución especifica algunas exigencias respecto a los alimentos para los intolerantes al gluten. Los productos para las personas con intolerancia al gluten deberán contener menos de 100 mg de gluten por kg para etiquetarse como “contenido muy bajo en gluten” o menos de 20 mg de gluten por kg si quieren ser denominados como “sin gluten”).

Y la verdad, tal vez me equivoque pero yo creo que el fomento de la lactancia materna no pasa porque los paquetes o botes de leche muestren o no fotos de bebé. Pasa por una mayor educación (hablo tanto de conocimientos como sensibilidad) a los profesionales de la salud que atienden a las madres futuras y primerizas y a sus bebés.

Y también a campañas claras dirigidas a las futuras madres. Otra cosa que también ayudaría mucho es normalizar el hecho de ver a madres lactantes en espacios públicos, somos animales mamíferos que aprendemos a amamantar viendo a otras madres haciéndolo. Un ejemplo de la falta de normalización social de la lactancia materna y de la falta que hace es que el juguete cuya foto (GTRES) que ilustra este post, un muñeco con el que se juega a alimentarle dándole el pecho, es minoritario y muchos lo ven “raro” o “poco apropiado” y creen que lo “normal” es regalar muñecos a los que se les da el biberón (con mis propias orejitas lo he oído).

Por cierto, sobre eso que en el teletipo mencionan de pasada: “pide normas más estrictas sobre el etiquetado y el contenido de alimentos para personas con necesidades médicas especiales, como celíacos o diabéticos“, me encantaría que si hay alguien que sepa bien de qué va eso nos lo cuente. Tener un etiquetado como es debido es algo realmente importante, mi sobrina es al mismo tiempo celíaca y diabética, así que lo sé bien.

Creo que tendré que pedirle a mi compañero bloguero y nutricionista @Juan_revenga que me aclare un poco el tema. Además, parece que esta normativa también pretende regular el etiquetado de los productos dietéticos, que es terreno suyo.

Y aprovecho para recordaros que podéis firmar por la identificación en el etiquetado de los productos alimenticios.

El doctor Estivill presenta nuevo libro (y nueva orden): ‘¡A Dormir!’

07 mayo 2012

He hablado en cuatro ocasiones en este blog de Eduard Estivill, en ninguna de ellas precisamente para recomendar sus libros o su método. Si queréis saber mi postura sobre su método, no tenéis más que leer lo que escribí en este post de 2008. Nada ha cambiado desde entonces.

El doctor Estivill, experto en sueño (eso no se lo discute nadie) que ha descubierto un filón en la literatura y los consejos infantiles, presenta nuevo libro. Y vaya por delante que ni lo he leído ni lo voy a leer.

Ya empieza a no gustarme en la elección de título: ¡A dormir!. Un mandato a gritos. No es así como yo mando a la cama a mis hijos, así será en todo caso como lo harán los sargentos a sus soldados.

Estivill es tremendamente polémico. Muchos padres, desesperados y a los que no voy a juzgar en absoluto porque entiendo perfectamente lo terrible que es no poder descansar, han seguido su método con éxito. Nadie discute que su método no sea efectivo. Lo que yo sí discuto es que sea un método apropiado, que no me lo parece, y que sea un método suyo, que no lo es, es una copia del método Ferber.

En cualquier caso, allá va nuevo libro que seguro se convierte en un éxito como todos los precedentes, en los que también se convertía en un experto en juegos (¡A jugar!), alimentación infantil (¡A comer!), pediatría, cuentos apropiados para crecer o para dormir, o educación (Solos en casa). Si alguien lo ha leído y quiere compartir sus impresiones, tiene los comentarios a su disposición. Por la parte que me toca, os dejo con el teletipo de EFE:

Los nuevos hallazgos sobre los intervalos de sueño en el periodo fetal confirman que la raza humana se equivoca al incluir estímulos para hacer dormir a los bebés, ya que, en los primeros años de vida, sólo necesitan comer bien para que cierren los ojos, según el doctor Eduard Estivill.

Es una de las conclusiones que expone en “¡A Dormir!”, el nuevo libro de este experto mundial de los trastornos del sueño que incluye los últimos hallazgos en periodo fetal con los que completa su ya conocido “Método Estivill”.

“Por desconocimiento, la raza humana cambia los hábitos naturales por una cuestión cultural; pensamos que tenemos que hacer algo para que el niño duerma, como cantarle o mecer la cuna, pero no hace falta nada de eso si lo hacemos todo bien desde el primer día”, explica Estivill en una entrevista con Efe.

Estudios en fetos de 7 y 8 meses muestran que alternan intervalos de 30 minutos despiertos con dos o tres horas de sueño, exactamente el mismo comportamiento que sigue el bebé cuando ya ha nacido.

Así, tras el parto, se debe preservar esta “normalidad” que tenía el bebé en la matriz, manteniéndole despierto cuando come y, sin ningún estímulo más, se dormirá sin problemas.

“Tenemos que hacer como los animales, que no hacen nada, les dan comida a las crías y se duermen”, sostiene el especialista catalán.

Por tanto, según la teoría del doctor del sueño, los problemas para dormir en los primeros años de vida de un niño sólo son atribuibles a un “mal hábito” de los padres, inducido por el desconocimiento, ya que otros factores de insomnio como los miedos nocturnos o las pesadillas no aparecen hasta los 4 años.

En esas edades, “los miedos aparecen por desconocimiento ante una pesadilla y basta con que los padres expliquen al hijo que es normal y que hay que estar tranquilo, aunque si en algunos casos surgen temores patológicos sí que deben ser tratados por los expertos”, destaca el doctor.

Según Estivill, alrededor del 30 por ciento de los niños entre seis meses y 5 años tiene trastornos del sueño por malos hábitos adquiridos.

La unidad del sueño del Instituto Dexeus que dirige Estivill atiende a unos 500 niños al año, la mitad por malos hábitos y una cuarta parte por pesadillas, sonambulismo o miedos.

Al 25 por ciento restante se le atiende por la aparición de ronquidos y apneas entre los 2 y 3 años, un fenómeno muy nuevo en edades tan tempranas y que también trata el doctor Estivill en su nuevo libro, publicado por Plaza&Janés.

Sin apenas dejar descanso a sus lectores, Estivill prepara ya un nuevo libro, titulado “Que no me quiten el sueño”, en el que explicará a los adultos lo que deben hacer durante todo el día para descansar bien por la noche.

Como anticipo, el doctor revela que hay que comer proteínas en el desayuno y el almuerzo y, en poca cantidad, pasta y productos lácteos para la cena, momento en el que, además, ya deberíamos apagar el móvil para empezar a desconectar el cerebro de nuestra rutina diaria y prepararlo para el sueño.

Para criar un niño, hace falta una tribu entera

24 febrero 2012

Una película tirando a mala de Scarlett Johansson comenzaba explicando que en África se decía que hacía falta una tribu entera para criar un niño. Luego añadía que en Nueva York el concepto tribu se había sustituido por una única persona: la niñera.

Pues me da que en España estamos más cerca del concepto africano de crianza que del neoyorquino. Todos, absolutamente todos los padres recientes que conozco tiran de su familia por mucho que sus hijos tengan colegio, guardería o cuidadora. Y los que no lo hacen por estar desplazados y tener toda su familia en otro país o en otra provincia es algo que echan especialmente en falta.

Es vital contar con una red de familiares y amigos íntimos
con los que poder contar en caso de necesidad: cambios de turnos laborales, enfermedades infantiles, salidas de la pareja…

Si se tiene es todo más fácil, de no contar con ella la cosa se pone mucho más complicada.

Cuando hablamos de un niño con una discapacidad, una enfermedad o cualquier tipo de necesidad especial, es una algo que se dispara.

Además creo que es saludable para el niño criarse con esa “tribu” bien avenida alrededor.

Por desgracia mucha gente no tiene la suerte de contar con abuelos, tíos, amigos o vecinos solícitos y dispuestos a echar un cable.

Es más, conozco un puñado de casos en los que precisamente la llegada de un bebé ha sido la que ha hecho romper determinadas relaciones. Descubrir que esa abuela es completamente indiferente a la llegada del nieto, que un hermano nunca muestra el menor interés por el niño, que ese amigo tan especial deja de llamar y aparecer por casa cuando lleguan los pañales es determinante para que marchiten muchas relaciones.

Y al contrario, también ayuda a estrechar lazos: esa abuela a la que casi ya no veíamos y ahora está presente a diario en nuestras vidas para bien, ese hermano que ha demostrado ser un tío en toda regla, ese amigo tan especial que lo es aún más…

Es decir, que cuando llega un niño no solo pone patas arriba nuestra casa, nuestra manera de pensar, nuestra percepción del trabajo o nuestra relación de pareja, también lo hace con nuestras relaciones personales.

No sé si estaréis de acuerdo y cuál será vuestra experiencia, pero me encantaría conocerla.

Cosas que echo de menos de cuando eran bebés

14 febrero 2012

Su olor.

Tenerles en brazos casi constantemente.

Su sorprendente, increíble y rapidísima evolución. Parecen cambiar por días.

Llevarles en la mochila, pegaditos a mi cuerpo.

Sentir que dependen absolutamente de mí.

Darles el pecho.

La ternura que despiertan.

¿Y vosotros?

El subidón del ibuprofeno (o del paracetamol)

04 enero 2012

Es salgo increíble. Hasta que no tienes niños pequeños cerca no te das cuenta de hasta que punto sorprende su capacidad puntual de recuperación.

Me explicaré: tienes a un niño enfermo, con un catarro o una gripe que le ha dejado hecho un zombi, dormitabundo, sin apetito y con fiebre alta, le das el antipirético de turno (febrectal, paracetamol vía rectal, es mi favorito antes que los jarabes) y en cuanto hace efecto el niño que parecía moribundo empieza a dar saltos por toda la casa, con fuerzas renovadas y tan contento.

Y no es que esté curado: es frecuente que pasado el efecto del medicamente vuelva la fiebre y él a estar mustio.

He oído a diferentes padres recientes, antes incluso de tener yo hijos, referirse a este fenómeno de diferentes maneras: el subidón del ibuprofeno, el jarabe milagroso, la medicina resucitadora… os lo juro.

La primera, me acuerdo perfectamente, fue hace ya unos seis o siete años, cuando la madre de unas mellizas con las que habíamos coincidido en una comida familiar dijo de una de ellas, que estaba para el arrastre, “esto se soluciona con un chute de apiretal“. Efectivamente, al poco estaba como unas pascuas.

Los adultos no tenemos esa capacidad
de regeneración medicamentosa. Si estamos arrastrándonos con 38,5 de fiebre, tomarnos ibuprofeno o paracetamos nos ayudará, pero no nos dejará precisamente con ganas de salir de marcha.

¿Habéis notado este fenómeno rebote en vuestros peques?