Archivo de la categoría ‘chismes’

Rompiendo una lanza por los videojuegos como forma de ocio infantil

20 marzo 2013

En casa nos gustan los videojuegos. Yo he jugado con ellos bastante más que la media de las mujeres de mi edad (no es difícil, muchas no han cogido un mando jamás salvo para colocarlo en su sitio) desde que en mi primera comunión me regalaron un MSX con el que me volví absolutamente loca. Ahora sigo jugando, aunque poco. Mi santo, que también tenía un MSX (aún no nos conocíamos, podríamos haber intercambiado juegos, que en aquel entonces casi todo el mundo tenía Spectrums), sigue siendo bastante jugón.

Tenemos los últimos modelos de PlayStation y Xbox (teníamos la vieja Wii, hasta que Julia decidió con dos años accionarla solita) y los videojuegos se suman a otras actividades que nos gusta practicar con los peques o en solitario. Nos gusta hacer deporte, apuntarles a carreras populares, leerles cuentos, ver películas con ellos o ir al parque de bolas y también jugar con la consola. Creo que esa es la clave, jugar con ellos, no darles un mando y dejarles jugar.

Hay más, claro está: limitar el tiempo que se dedica a la consola, compaginarlo con otras actividades y conocer muy bien los videojuegos que compramos a nuestros hijos. En ese último punto, ser padres ‘jugones’ es siempre una ventaja.

Me llama mucho la atención la mala prensa que tienen los videojuegos como forma de ocio infantil. Siempre defenderé que es inmerecida. Los videojuegos son interactivos, piden que hagas algo, que pienses, que resuelvas puzles, que leas, que escojas un camino a seguir en una historia… me parecen en ese sentido mucho mejores que la televisión, esa niñera absurda que todos utilizamos y ante la que los niños se sientan y son meros receptores.

Jaime la verdad es que les hace poco caso, pero con ambos hemos jugado, teniendo Julia menos de dos años, a limpiar a Thomas el tren (en las imágenes) y dejarlo reluciente, a bailar con Dora usando la Kinect, a cantar el karaoke de canciones de Disney, a capturar Invizimals con la PSP o a recorrer el parque de Disneyland.

El último descubrimiento de Julia han sido los Skylanders, esos juguetes que se iluminan y cobran vida en el televisor al ponerlos sobre una plataforma. Ella, a sus cuatro años, es aún pequeña para manejar el juego, lo hacemos nosotros con ella. Tendríais que vernos a los cuatro en el sofá hace apenas dos tardes: mi santo primero y luego yo a los mandos, Jaime sentado a nuestro lado observando la aventura que se desarrollaba en la tele y a Julia diciendo por dónde debíamos ir, lo que debíamos hacer y cambiando de Skylander. Es esa combinación de juguete tangible y videojuego lo que le ha encantado (a ella y a muchos niños más, porque está siendo todo un éxito). Realmente pasamos un rato muy agradable en familia. Al contrario que los videojuegos de Thomas o Dora, es un título que podemos jugar los adultos y disfrutarlo, como algunas películas infantiles que logran la cuadratura del círculo de entretener a niños y mayores.

Los videojuegos están ahí, se van a encontrar con ellos, muy probablemente les gustarán. Y es normal, muchos son auténticas obras de arte, producciones con un diseño y un argumento mejor que el de muchas películas y series de televisión. Es absurdo vetarlos desde mi punto de vista. Lo que hay que evitar es que sean enganches, el uso inapropiado de algunos títulos que son para adultos, estar presentes y participar en sus juegos siempre que sea posible y procurar que tengan muchos otros intereses en los que repartir su tiempo.

Rebajas crecederas

22 enero 2013

90355-944-550Los niños crecen muy deprisa cuando son muy pequeños y luego destrozan mucho cuando son algo mayores. Por eso necesitan bastante cambio de vestuario de un año para otro. A mí me encanta heredar ropa de otros padres recientes con niños mayores y dar la ropa de mis niños a los que tienen hijos más pequeños.  Estando en crisis, antes de estarlo y si alguna vez logramos salir de ella.

Estamos en rebajas, estamos en época de aprovechar todo lo aprovechable para equipar a nuestros peques a buen precio de cara al próximo invierno. Yo lo llevo haciendo desde que Jaime nació: recorrer las tiendas que me gustan y que sé que ahora tienen mejores precios para comprar y, si tengo suerte y hay prendas que me cuadren a buen precio, cargar.

Luego compro poco para ellos. Puntualmente lo que necesiten. Por ejemplo, antes justo de la Navidad Jaime pegó tal estirón que le quedaron todos los pantalones pesqueros, así que hubo que hacer renovación. Pero no soy de las que van picoteando a lo largo del año en las tiendas infantiles. En gran medida porque no me sobra el tiempo para ir de compras. Y puede que soltar mucho dinero de golpe duela más, pero yo al menos tengo comprobado que al final del año gasto más de la otra manera.

Pero comprar rebajas crecederas para niños es un deporte de riesgo. Puede ser que calcules mal y algo le quede muy pequeño o muy grande cuando llegue el momento de ponérselo. Es especialmente difícil acertar durante los dos primeros años, luego, entre que crecen más despacio y tú conoces mejor lo que les queda bien y mal, es más sencillo.

Y además están los riesgos inherentes a cualquier compra en rebajas, sea para niños o para adultos. Para que sea menor no está de más recordar los consejos de la OCU al respecto:

¿Vas a aprovechar las rebajas para comprar lo que necesitas? Ten en cuenta que en las rebajas se recortan los precios, pero nunca tus derechos.

Para sacar partido a los buenos precios de las rebajas sin tener problemas, desde la OCU te recordamos algunos consejos.

* Piensa de antemano lo que necesitas: hacer listas es una buena manera de evitar compras impulsivas.
* Las normas establecen que los productos deben haber formado parte de la oferta habitual del establecimiento durante, al menos, un mes y su calidad no puede diferenciarse en nada de la que tenían antes de estar rebajados.
* Los objetos rebajados deben mostrar su precio original junto al rebajado, o bien indicar de forma clara el porcentaje de la rebaja.
* En algunos establecimientos se establecen unas condiciones especiales para las compras en periodo de rebajas (sobre la aceptación del pago con tarjeta, las devoluciones, etc.). Pueden hacerlo, están en su derecho, pero esas condiciones deben indicarse expresamente. En caso de duda, pregunta al responsable del establecimiento.
* Conserva el tique o factura simplificada de las compras, pues los necesitarás para cualquier posible reclamación, cambio, etc.
* El servicio postventa y la aplicación de la garantía son iguales, independientemente de que compres el producto durante las rebajas o fuera de ese periodo.
* Si tienes algún problema durante las rebajas, lo mejor es actuar igual que en cualquier otro momento. En el periodo de rebajas se recortan los precios, pero nunca los derechos que tienes como consumidor: intenta llegar a un arreglo en el propio comercio. Si no consigues una solución amistosa, pide la hoja de reclamaciones (debe tenerlas cualquier establecimiento) y plasma en ella su queja. Al hacer valer sus derechos beneficia a los demás consumidores, pues hace que los comercios se esfuercen por mejorar la atención al cliente.
* El consejo de la OCU es que, en lo posible, procures elegir establecimientos adheridos al sistema arbitral de consumo, que ofrecen más garantías al comprador (en caso de desacuerdo se prestarán a resolver sus diferencias con el cliente de una manera rápida y gratuita).

Un regalo diferente para futuros padres recientes

14 diciembre 2012

“No puede ser posible, no puede existir algo así”. Eso es lo primero que pensé al ver el insólito producto que mi compañero del blog de videojuegos @20hitcombo encontró en la página web Cuantarazón.com. La primera reacción de ambos al ver la imagen sin una explicación fue dudar que fuera cierto, que pudiera existir un cacharro semejante. Aunque por otro lado la experiencia me decía que el ser humano es perfectametne capaz de idear, comercializar y comprar semejante artefacto que equipara la crianza infantil con el cuidado de hamsters, cobayas o conejos. Y, efectivamente, es real y se vende por ocho dólares (3 por 20 y 6 por 40) incluso en Amazon. Afortunadamente es un producto de broma, para regalar a los futuros padres y verles la misma cara de susto al quitar el papel de regalo que se me ha puesto a mí al principio al ver la imagen.

Está lo suficientemente conseguido como para poder prolongar la broma tanto como uno se atreva. Tiene unas pegatinas que indican si la leche está caliente o fría cambiando de color y lo publicitan en la caja con el eslogan: “Dando independencia a los bebés desde 1972″. Incluye testimonios de éxito y oferta de bebidas energéticas para bebés.

La verdad es que como broma no está nada mal. Dependiendo del sentido del humor de los padres a los que se les regale, claro.

Y antes de que alguien extenuado  por tener que levantarse varias veces por la noche para alimentar a un bebé lloroso y hambriento se plantee usarlo de verdad (espero que a nadie se le ocurra), dudo que funcionara. Los bebés necesitan alimentarse por la noche, cierto, pero muchas veces lloran para no sentirse solos, para obtener la presencia y el consuelo del adulto. Y muchas de esas veces comerán y se dormirán luego, es cierto, pero lo que buscaban no era el alimento.

Por otro lado, aprovecho para recordar hay costumbres naturales que nos ayudan a estar descansados atendiendo por la noche a nuestros hijos pequeños. Se llaman colecho y lactancia materna, que no tienen necesariamente (aunque suelen) ir de la mano. Y no me voy a extender en defender el colecho y la lactancia materna, que ya he escrito numerosos posts en el pasado sobre el tema.

¡Buen fin de semana!

Juegos de mesa infantiles, otra forma de jugar con nuestros hijos

22 noviembre 2012

Mi santo es un fanático de los juegos de mesa. No hablo del trivial o del scattergories, hablo de juegos de todo tipo, muchos de estrategia. Si no estás dentro de ese mundo, ni imaginas la variedad de juegos que hay, inspirados en temas conocidas por todos como ‘Juego de Tronos’, ‘Los pilares de la tierra’ o ‘El señor de los anillos’; en momentos históricos, como las elecciones estadounidenses, la guerra civil, el medievo, o las guerras napoleónicas; en deportes como la escalada o las carreras de coches (o de cuádrigas)… La lista, las temáticas, los tipos de juego son interminables. Hay que meterse un poquito en ese charca para darse cuenta de la profundidad que tiene. Y como afición, salvo por el espacio que ocupan las cajas (a la primera foto me remito), es estupenda: social, de darle al coco y aprender (incluso idiomas, que muchos están en inglés y alemán).

Dado que mi santo es un friki de estos juegos, yo he jugado bastante (menos de lo que el querría) ganándome el apodo de “muevecubos sin alma” por el tipo que prefiero (Agrícola o Caylus). Y ahora que Julia va creciendo, también ella va descubriéndolos en su versión infantil. Y yo con ella.

En casa tenemos varios juegos infantiles: Frutalito, con un cuervo que quiere comer unas cerezas, Maguitos (segunda imagen), para descubrir animales, Mi primer tesoro de juegos, que incluye varios (es el de la última foto), todos divertidos, todos que potencian aprendizajes, todos recomendables y no son caros (la mayoría no llegan a los 20 euros).

Y me encantan y se los recomiendo a todo el mundo como una actividad diferente, un regalo posible de Reyes o cumpleaños. Hay varias páginas online que los venden, algunas extranjeras.

Enlazo a 100 doblones en este post porque tiene un programa de donación a los hospitales infantiles Infantil Universitario Niño Jesús y 12 de Octubre.

Por cierto, estoy escribiendo este post en la misma mesa en la que mi santo y un amigo de toda la vida están jugando a La guerra del anillo. A nuestro lado también juegan cuatro niños, Julia y Jaime y los dos de nuestro amigo. Con ellos, que tienen dos y cinco años, también hemos tenido nuestras partidas a esos juegos infantiles. Siempre les gusta intentar lo que ven hacer a los mayores.

Para mejorar un poco la seguridad de los niños en la cocina

08 noviembre 2012

Sabéis que soy muy poco dada a hablaros de productos en este blog. No suelo hacer recomendaciones de chismes, no quiero que sea un blog de adminículos para bebés o embarazadas. De esos hay ya muchos y algunos con intereses más que discutibles. Siempre lo he hecho poco, pero sobre todo ha sido escaso en los últimos años. No recuerdo cual fue mi último post sobre un producto.

Según mi experiencia, con el segundo hijo descubres que muchas de las cosas que compraste cuando eras una primeriza ilusionada son poco menos que tirar el dinero a la basura, que para criar a un niño apenas hacen falta gadgets, lo imprescindible es cariño y sentido común y muy poquitas cosas, muchas de las cuales pueden ser heredadas, de segunda mano o compradas a precios muy razonables.

Pero hoy sí que quiero hablaros de un chisme que creo que es recomendable para la cocina. No es imprescindible, por supuesto que no, pero yo estoy contenta tras haberlo comprado. Se trata de las encimeras que veis en las fotos. Las venden a precios muy razonables en distintos sitios.

Yo se la vi a un amigo soltero que acababa de estrenar piso, en su caso mostraban rascacielos neoyorquinos. Él las compró para tener más encimera disponible en su pequeña cocina. Me gustó la idea de poder cocinar en un fuego y usar la mitad de la vitrocerámica simultáneamente, pero me gustó sobre todo que al bajarla por completo, aunque la vitro esté aún caliente, dificulta mucho que los niños se quemen.

Todas las madres tenemos nuestras paranoias en la cocina. Yo suelo usar siempre que puedo los fuegos más alejados y prefiero las vitrocerámicas que no son táctiles. Tal vez vosotros también tengáis vuestras manías. Y vuestros trucos y recomendaciones para hacer de la cocina un lugar más seguro. Me encantará escucharlos…

¿Guardáis alguno de vuestros cuentos y juguetes para vuestros hijos?

25 septiembre 2012

Yo no conservo ni un solo juguete, tampoco ropita de cuando era pequeña. Ni chismes en plan carritos de bebé o tronas. Aunque la ropita o esos cacharros habría sido más decisión de mi madre que mía. Guardo algún peluche que ahora es propiedad de mis hijos, por ejemplo un Tristón al que le falla media sonrisa y con el que dormí unos cuantos años, pero no fue algo intencionado.

Lo que sí he guardado desde que era una jovencita a la que aún le quedaban muchos años por tener hijos (de hecho era una jovencita que ni siquiera tenía claro si querría tener hijos) son mis libros y cuentos infantiles. Los conservo todos, y son muchos ya que era lo que casi siempre pedía como regalo en mi cumpleaños o en Reyes. En la habitación de Julia hay una estantería blanca llena de arriba a abajo. Y no caben todos.

En este mundo de libros electrónicos en auge, guardo con ilusión para que mis hijos los descubran, enormes tomos de Películas de Disney (esos  Julia ya los está disfrutando), muchísimos libros de Barco de Vapor, azules, naranjas y rojos (los colores marcaban la edad) y de Alfaguara, juveniles de Gran Angular, cuentos de toda la vida y adaptaciones de novelas clásicas para niños, muchísimos cómics de Tintín, Asterix, Súperlopez, Mortadelo y Filemón…

Probablemente mi primer favorito que les presente sea Gran lobo salvaje, protagonizado por Tritus, También para esa primera etapa están los del Pirata Garrapata y Fray Perico y su borrico, clásicos de nuestra generación con los que me recuerdo siendo muy niña riendo sola al leerlos en el sofá. Y mi joya de la corona es la colección de Zaro, con las andanzas animaleras de un niño extremeño llamado Lázaro que descubre con respeto y maravilla la naturaleza que le rodea.

Yo no tuve juguetes que hubieran sido de mis padres, lo único que conservo son tres libros que fueron de mi padre. Uno de ellos es otro de mis favoritos: una novelita del oeste protagonizada por el caballo Furia que incluía una versión en cómic.

Estoy deseando poder leérselos. Estoy deseando que ellos puedan leerlos. Nada me gustaría más que Jaime fuera alguna vez capaz de leer y Julia fuera una gran lectora, algo que creo que allana mucho la vida en general, la vida académica en particular. Si de verdad creyera que pedir un deseo a una estrella funciona, lo que desearía sería el don de gozar de la lectura para mis hijos. Eso sí que es algo digno de salir de la varita de un hada madrina.

¿Vosotros guardáis alguno de vuestros cuentos y juguetes para vuestros hijos?

 

El, a veces duro y largo, proceso de dejar el chupete

20 septiembre 2012

No soy yo muy amiga de redirigir el reflejo de succión de los niños al chupete. Pero no voy a juzgar jamás a los padres que lo utilicen, ni mucho menos. Yo misma con Jaime, en ese primer trimestre terrible de cólicos que tuvo, probé a ver si el chupete le calmaba (en inglés a los chupetes se les llama ‘pacificadores’ por algo). Pero no lo quiso. Con Julia ni lo intenté. Y ninguno de los dos se ha chupado el dedo.

Lo que está claro es que me he ahorrado el paso de eliminar el chupete de sus vidas. A mí misma me costó mucho. Recuerdo tener cuatro años y todavía usar el chupete a ratos en casa. Incluso me acuerdo del cajón en el que lo guardaba, bajo la tele.

Por regla general los pediatras y odontólogos recomiendan quitarlo a partir del año. Pero no siempre es fácil, sobre todo si forma parte de la rutina del niño para dormir. El año que los niños se escolarizan, con dos años largos o tres años, en los colegios también insisten en que se elimine el chupete.

Hoy lo he recordado por un nuevo estudio limita la capacidad para imitar gestos y afecta a su comunicación y su madurez emocional. Otros estudios previos ya consideraban que el chupete afectaba a la formación dentaria y facilitaba la aparición de otitis.

Yo he visto retirar el chupete de muchas maneras a mi alrededor, pero normalmente ha sido algo gradual: primero solo dentro de casa, luego solo para dormir, luego solo para dormir por las noches pero no en la siesta…

Contadme. ¿Cómo fue la retirada del chupete en vuestros hijos? ¿Qué edad tenía el niño? ¿Fue decisión del peque? ¿De ambos?



EN la imagen varios chupetes colgando de un árbol. Es
una tradición danesa que simboliza el fin de la etapa de succión. Los hay por lo visto que llevan a cabo la recogida y cuelgue de chupetes con el niño y con mucha pompa, una ceremonia que no tiene vuelta atrás.

El plato cara

06 febrero 2012

Que no permita a mis hijos pintar en las paredes no significa que no procure ayudarles a dar rienda suelta a su creatividad. El otro día en los comentarios se me sugería poner a su alcance pizarras y cuadernos. Os aseguro que tiene de ambos y en varias modalidades.

Pero hoy de lo que quiero hablaros, íntimamente ligado a potenciar su creatividad, es de uno de los mejores regalos de Reyes Magos de este año: el plato cara. Es la cosa más sencilla del mundo y resulta divertidísimo.

Es un plato con un rostro al que, con la comida que toque, se puede jugar a ponerle sombreros, cabello, barba, cejas, bigotes, pendientes… todo lo que se nos ocurra. Tenéis la imagen en el post, así que no es preciso explicar demasiado.

Sé que se dice que con la comida no se debe jugar, pero lo cierto es que es algo a todos los peques les encanta. Y con este plato es incluso recomendable.

Por cierto, no tengo ni idea de cuanto cuesta ni de dónde lo compraron.

¿Recordáis los cigarrillos de chocolate?

23 octubre 2011

Hoy estábamos mi santo y yo recordando algunos juguetes y chuches que eran de lo más frecuente cuando éramos niños y que ahora se han prohibido. Hace treinta años los quioscos estaban repletos de ellas y ahora es imposible verlas.

Por ejemplo (1,2,3 reponda otra vez), los cigarrillos de chocolate. Él también recuerda unos de plástico que soplabas y soltaban vapor. Hoy resultaría una aberración ver a unos padres recientes comprar a sus hijos pequeños una cajetilla de juguete llena de cigarrillos comestibles o humeantes, para que jugasen a fumar, pero creo que todos hemos hecho una cosa u otra.

Luego están las pistolas con petardos. Recuerdo que me encantaban. Las cargabas con una especie de minicápsulas que hacían un breve”¡pum!”. Si ahora ya es complicado ver pistolas o rifles realistas de juguete, encontrarlos encima que pseudodisparen es casi imposible.

No estoy tan segura de si también es imposible de encontrar hoy día aquellas bolsas repletas de soldados (semejantes a la tropa verde de Toy’s Story) y de indios y vaqueros en colores imposibles y de plástico que a mí me gustaban tanto. Sobre todo en lo que respecta a los indios y vaqueros. Tenía un támbor de detergente repleto de juguetes en los que los reyes eran esos muñequitos a los que siempre se les acababan tronchando rifles, arcos y patas. Recuerdo que mi abuelo me hizo un rancho para montarme mis propias películas del oeste.

La verdad es que cigarrillos y pistolas explosivas hicieron bien en desaparecer, es inconcebible fomentar que los niños pequeños jueguen a fumar o usar petardos, pero mis bolsas de indios y vaqueros no me parece que fueran lesivas por mucho que sólo sirvieran para jugar a la guerra. Es juego simbólico a fin de cuentas. Aunque probablemente esté equivocada y me autoengaño debido a mis gratos recuerdos infantiles.

¿Recordáis más juguetes desaparecidos?
¿Creéis que han hecho bien en desaparecer a cambio de otros más educativos?

El recomendable chaleco flotador

19 agosto 2011

Sabéis los que me seguís desde hace tiempo que no soy yo de recomendar chismes, pero hemos comprado uno para las vacaciones con el que estamos encantados y quiero compartirlo.

Se trata de un chaleco de tela de bañador, suave y flexible, que ayuda a flotar y nadar a los niños. Se lo hemos puesto todos los días en vacaciones a Jaime y ha sido un éxito. No le impide mover los brazos como los manguitos, es cómodo de llevar y le ha dado mucha autonomía en el agua.

Jaime es piscinero desde que tenía diez meses, hemos probado flotadores especiales, manguitos, chalecos hinchables de plástico y distintos tipos de “burbujas”.

Nada como este chisme. De hecho en cuanto podamos Julia, que de momento se maneja con los manguitos heredados de su hermano, tendrá el suyo.