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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

Examina tus limones, una campaña para la detección precoz del cáncer de mama

Mi abuela paterna murió por un cáncer de mama. Primero lo superó, cuando yo era niña y ella rondaría los sesenta años. Recuerdo su lucha contra la quimioterapia, el pelo a la fuga, la peluca que nunca le acabó de gustar y el brazo que se le quedó hinchado para siempre. Mucho después, cuando ya hacía tiempo que se había convertido en octogenaria, volvió a dar la cara. Pero era ya muy mayor y la lucha era vivir el mayor tiempo posible sin sufrimiento y sin medidas drásticas. Acabó llevándosela, pero no por ello dejó de ser una superviviente.

Mi bisabuela paterna también murió por un cáncer de pecho. Más joven. Mi abuela me contó que se le hundió el pezón, luego el pecho se puso negro, luego murió. Eran otros tiempos, más duros. Tenemos mucho que agradecer a los avances médicos.

A mi alrededor ha habido y sigue habiendo otros casos más o menos cercanos. Madres recientes, abuelas, chicas muy jóvenes, que se enfrentan al monstruo cuyo rostro más veces he tenido la desgracia encontrarme. La mayoría han acabado bien. La batalla se ha librado y se ha ganado, o se está ganando. De hecho estoy convencida de que esta guerra la vamos a ganar. Ya os lo dije hace años y lo mantengo: el ser humano es implacable cuando tiene un enemigo claro, y el cáncer lo es. No sé cuánto tiempo llevará, no sé cuándo se logrará, pero venceremos.

Pero aún no podemos cantar victoria siempre por desgracia.

El último caso que he conocido, hace muy poco, se ha quedado en susto, en un bulto que no ha resultado ser nada peligroso. Una suerte. Y justo estos días me encuentro con la campaña de World Wide Breast Cancer protagonizada por limones y ampliamente aplaudida, con razón. Ojalá estuviera en español.

Y llegó el momento de salir de un armario. Imagino que todos tenemos unos cuantos.

Yo me localicé un bulto en el pecho hace casi exactamente tres años. A finales de enero de 2014. Este es el correo que mandé a un amigo que trabaja precisamente en esa lucha:

Te cuento lo que solo XX y XX saben, desde hace un mes noto un bulto en el pecho izquierdo, también mayor sensibilidad en la zona. Como no quería asustar a mi familia sin necesidad esperé al primer momento en el que pude acercarme por mis propios medios al médico de cabecera. Fue el pasado lunes 20 de enero. Me exploró, confirmó que había un bulto y me envió a hacerme una ecografía de mama preferente. Tengo esa ecografía el próximo jueves 6 de febrero. Comentó que si salía algo sospechoso ya me mandaría a la unidad de mama.

Ahora mis dudas: ¿es el mejor camino a seguir? ¿Es lo mismo una ecografía de mama que una mamografía? Me da que no. ¿Podría dar la ecografía de mama aparentemente normal y en realidad haber algo de lo que ocuparse? Precisamente ayer, sin buscarlo, me encontré con el post de una mamá de un niño con autismo a la que una ecografía de mama le demoró el proceso seis meses.

¿Qué debo hacer?¿Qué pasos son los mejores a seguir? ¿Qué harías tú en mi lugar? ¿Sigo el procedimiento que marca mi médico de cabecera? ¿Hay alguna prueba que me pueda sacar de dudas con seguridad y celeridad por la vía privada?

No quiero abusar de ti, pero no quiero equivocarme. Estoy tranquila. No sé si será un cáncer o si será cualquier otra cosa menos importante, estoy preparada para lo que venga, pero sé que el tiempo es clave. Como en el caso del diagnóstico de un niño con autismo. Y con Jaime su consulta de pediatría hizo que tardáramos nueve meses más en reaccionar correctamente.

Me hicieron la ecografía y al poco tiempo me llamaron de la Unidad de Mama de mi hospital de referencia para hacerme una mamografía. Fueron rápidos, pero esos pocos días entre la ecografía y el resultado de la mamografía dieron para llevarse un buen susto, para reflexionar bastante. No olvido la sala de espera en aquella unidad. La mayoría de las mujeres iban acompañadas. Yo fui sola. Siempre he sido de solucionarme solita mis papeletas. Tampoco olvidaré estar bajo la ducha, tocando aquel bulto sin querer creerlo. Mi miedo eran mis hijos, dejarles sin mi cuidado, perdérmelos. No sé cómo será cuando no eres madre, pero yo tenía claro que mi prioridad, si las noticias fueran malas, sería llevarlo lo mejor posible por ellos, pelear por ellos.

Las noticias fueron buenas, podéis imaginarlo. Pero me llama la atención que, incluso cuando es así, apenas lo contemos. Escondemos la mala experiencia, la enterramos junto al miedo que ya no se va del todo.

Estamos en nuestro derecho, por supuesto. Pero me da por pensar que tal vez si las que pasamos por ello lo contásemos, lo normalizásemos, sería más sencillo moverse cuando encuentras algún motivo de sospecha. Sabríamos a qué atenernos y qué vamos a encontrarnos. Sabríamos lo frecuente que es. El miedo, él no querer creer, a veces paraliza y hace perder un tiempo precioso.

No soy aprensiva, no soy en absoluto hipocondríaca. Al menos no creo serlo. Pero desde aquello estoy muy pendiente de mis limones, de cualquier signo de alerta, para salir corriendo. No se puede vivir con miedo, pero tampoco se puede vivir sin cuidado.

Pero también me da por pensar en que no se puede dejar toda la responsabilidad en manos de las mujeres, que las campañas de detección precoz existentes son insuficientes, que debería estar más extendida la práctica de mamografías.

Nos va la vida en ello.

Entretanto, examinemos nuestros pechos, mejor pocos días tras las menstruación o en cualquier momento si ya ha hecho acto de presencia la menopausia, y vayamos al médico si vemos algo extraño.

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser marian

    Yo soy incapaz de palparme los limones y ya tengo la menopausia, no puedo con ello, así que si aparece Dios dirá.
    En cuanto a las mamografías, se están planteando (por lo que he leído), que tal vez sean las responsables en algunos casos de causar el cáncer que pretenden evitar.

    17 enero 2017 | 10:03

  2. Dice ser Diana

    Yo me vengo haciendo mamografías desde los 40 años por prescripción médica. Tengo 60 y cada año la revisión me causa angustia pero estoy concienciada de lo importante que es en mi caso. Saltarse las revisiones o decir como “si aparece Dios dirá” es la causa de que no lo pilles a tiempo si aparece. Tengo una amiga que era de esas y ahora está lidiando con un cáncer de mama pillado a destiempo. Lo mismo le pasó a la segunda mujer de mi padre, no quería saber y cuando lo quiso ya no tuvo remedio. El cáncer de mama tiene unas tasas de curación altísimas pero eso gracias a que nos hemos mentalizado de que tenemos que prevenirlo.

    17 enero 2017 | 12:43

  3. Dice ser pedro

    terrible este cáncer y todos.
    A raíz de un joven futbolista de nuestra liga afectado,aprovecho para dar a conocer mas el cáncer testicular y la importancia de una temprana exploración

    17 enero 2017 | 13:33

  4. Dice ser juan

    palpar los limones si, cuidar tu platano no

    17 enero 2017 | 17:36

  5. Dice ser Ignotis parentibus

    Peras y chuchurrias. Limones? ya la gustaría.

    17 enero 2017 | 19:09

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