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La inclusión de los niños con discapacidad no debería depender de su nota en los exámenes

Existe la inclusión real de niños con discapacidad en el sistema educativo, que no es imposible de encontrar en plan ver un unicornio, pero sí está al nivel de encontrarte un lince ibérico de frente. La carta que muestro abajo a un niño con autismo es un ejemplo. Una carta de un profesor que realmente entiende la inclusión y que se hizo viral porque le toca la patata a la gente.

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carta

Y luego existe aquello que nos hacen creer que es inclusión y no lo es en absoluto. Es la inclusión que prolifera en el sistema educativo español y va ligada al rendimiento académico del chaval.

“Somos un colegio inclusivo”, dicen en muchos centros, públicos, privados y concertados, que tienen un aula TGD, o simplemente niños con discapacidad y un puñado de profesionales dedicados a ellos. Y no, en una abrumadora mayoría no lo son. Es mentira esa inclusión de la que presumen. Y no lo son porque si esos niños curricularmente se quedan atrás o si necesitan más apoyos, más manos de las que el centro dispone, antes o después les invitarán a largarse de manera más o menos amable. Lo harán sintiéndolo un poco, mucho o nada, pero esos niños dejarán de ser su problema y pasarán a otro centro, probablemente a uno de la vía especial, tal vez a otro centro de la ordinaria que presume de ser inclusivo hasta que el niño no tenga el nivel que ellos son capaces de manejar. Si no tienen suficientes recursos para atenderlos, se agradecería que en lugar de pasar la pelota pelearan por ellos igual que pelean otras cosas que afectan directamente a los profesionales que allí trabajan, como los directores puestos a dedo.

Los niños con discapacidad que han entrado en la vía ordinaria suelen acabar descolgados antes o después. En Infantil hay bastantes, en Primaria menos, en Secundaria aún menos, a la jungla del instituto llegan muy pocos. Sólo 1 de cada 20 cursa Bachillerato o FP. Siempre en función de su capacidad para pasar exámenes. 

Y nos están vendiendo que eso es la inclusión y no lo es. La inclusión consiste en no segregar a los niños con discapacidad en centros a los que solo van niños con discapacidad, consiste en tener a esos niños en colegios e institutos a los que puedan acudir con sus primos y hermanos, independientemente de sus capacidades académicas. Es más beneficioso para ellos, también para sus compañeros, facilita la conciliación de las familias y es una solución más económica. No tienes que construir y sostener centros independientes, a modo de guetos, sino pagar más manos en los que ya hay. La adaptación debería trabajarse en los mismos centros.

Ojo, que a día de hoy en España los centros especiales y específicos son con frecuencia la mejor opción para los niños, la única posible además en muchos casos. Lo último que pretendo es cargar contra ellos. Allí es más fácil que nuestros hijos estén bien atendidos y estimulados por profesionales formados. Mi hijo está en un colegio específico para niños con autismo, pero eso no quita que la solución ideal fuera otra. Y esos centros especiales y específicos lo saben y por eso muchos luchan por tener aulas en centros ordinarios y compartir actividades con colegios vecinos.

¿Veis al niño de la imagen? Es la otra cara de la moneda de la carta que abría este post. Un niño con autismo que, con mucho esfuerzo, ha logrado avanzar por toda la enseñanza obligatoria ordinaria, sin acabar en Especial, pero que ahora se encuentra huérfano para proseguir sus estudios y  cuya madre ha iniciado una petición en Change para pedir aulas en FP y Bachillerato en Madrid. 

La inclusión de los niños con discapacidad, su permanencia en el sistema ordinario, no debería depender de su nota en los exámenes. Pero aquellos que para proseguir sus estudios necesitan que la Administración haga un esfuerzo de adaptación, también lo merecen. Para ser en el futuro personas lo más autónomas posibles.

Mi hijo lleva toda su vida esforzándose en sus estudios, pero en cuanto ha llegado a 4º de ESO se ha topado con unas instituciones que le abandonan. Iván tiene TEA y necesita aulas de educación especial, también conocidas como TGD. Tienen dicho apoyo en primaria y secundaria, por ser una educación obligatoria. Pero, una vez superada esa etapa, las escuelas ignoran a Iván y a todos los niños con TEA de la Comunidad de Madrid.

Hablo de niños que realizan un gran esfuerzo por conseguirlo todo, mayor que el de otros niños por sus dificultades de aprendizaje. Finalmente, lo logran gracias al apoyo de dichas aulas. Solo pido que mi hijo pueda seguir estudiando. Ahora, si quiere pasar al Bachillerato o a una FP no cuenta con este tipo de aulas ni de ayudas para su aprendizaje.

Con esta petición le demando a la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid que garantice la continuidad de los estudios de mi hijo y de todos los niños con TEA. Por aulas TGD también en las FPs y en el Bachillerato.

No es la única petición similar que encontraréis en esta línea.  Hay otra dirigida al Ministerio de Educación que obtuvo menos repercusión que pide que los alumnos con gran discapacidad puedan obtener titulo de ESO y hacer una FP adaptada.

Los alumnos con graves discapacidades, aunque cursen la ESO con adaptaciones, no obtienen tal titulo. Además, no hay una Formación Profesional adaptada para estos alumnos que les posibilite una verdadera integración laboral.

A comienzos de este mes arrancó una nueva dirigida al Gobierno de Extremadura por parte de un padre pidiendo lo mismo:

Para los adolescentes que superan la ESO con adaptación no existe un título oficial. No pueden obtener el de la ESO normal pero sí debería haber uno que reconociera sus méritos y esfuerzos y que les permita una formación profesional adaptada que tampoco existe. Queremos que los mal llamados discapacitados se integren en la sociedad pero no le damos la posibilidad de formarse profesionalmente. Necesitamos cambiar esto y pido tu colaboración.

Reivindicaciones justas, pero que no logran la viralidad de la primera carta.

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Carmen

    Los problemas no sólo están en lo que hay que mejorar en bachillerato y FP. Mi hijo con síndrome de Asperger terminó este año bachillerato en un instituto sin aula tgd, me costó que algunos profesores tuvieran en cuenta esto y le dejaran algo más de tiempo en los exámenes. Pensaba que habia pasado lo mas complicado puesto que tanto en PAU como en la universidad supuestamente hay adaptaciones apropiadas, nada más lejos de la realidad, la adaptación que le hicieron fue la destinada a alumnos con dislexia…sin palabras me dejaron. Y eso que hay adaptaciones específicas para alumnos con Tgd que incluso solicitaron desde el Instituto, otra cosa es que decidan aplicarlas, seguimos indefensos.

    27 julio 2016 | 21:21

  2. Dice ser Maria Luisa

    En este país la Educación, los problemas educativos, el interés real por la educación brilla por su ausencia.
    Sólo parches y atención politica muy de puntillas. Hay mucho por hacer, lamentablemente. Los políticos pasan de mejorar las cosas..

    27 julio 2016 | 22:44

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