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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

‘Septiembre negro’ de Carlos Fidalgo, el atletismo como vehículo para desnudar al ser humano #Unoalmes

Llevo un par de meses saltándome mi compromiso de comentar aquí un libro que he leído, esa iniciativa llamada #unoalmes que llevamos a cabo blogueros de dentro y fuera de 20minutos y que está abierta a que cualquiera recomiende una lectura reciente desde sus redes sociales. Si he faltado a mi costumbre es porque estoy escribiendo más que leyendo. Hace ya tiempo tuve que asumir que el tiempo es finito y que cuando más escribo, menos leo. No lo llevo especialmente bien, os lo confieso.

Este pasado fin de semana mi santo y yo nos escapamos sin niños. Una vez al año lo hacemos gracias a que somos una tribu, porque irnos esos dos días requiere de cierta intendencia.  Estuvimos en Salamanca, un par de noches en las que pude disfrutar de Septiembre negro de Carlos Fidalgo.

Se trata del libro de relatos premiado en los últimos premios Tiflos de La Once en la categoría de Cuento, escrito por un periodista leonés con querencia (y buena mano) por las historias breves y al que ya animé en el pasado por lanzarse a escribir una novela más larga. De Carlos Fidalgo ya recomendé aquí mismo La sombra blanca, una historia de fantasmas ambientada en la Primera Guerra Mundial.

Carlos Fidalgo se sirve en Septiembre negro (Castalia, 2016) de atletas más o menos conocidos, de anécdotas populares y otras desconocidas, para hablarnos de superación, de lucha, de mala y de buena suerte, de injusticias, de pérdida, de malvados y héroes… desembocando en aquel septiembre negro que da nombre al libro.

Jesse Owens, Bob Beamon, Florence Griffith-Joyner… Nombres e historias que, por mucho que a veces nos suenen, el autor logra mostrar con su propia voz.

Veintiocho relatos a veces de solo página y media, certeros, con ese toque mágico, aunque muy leve en este caso, que siempre sobrevuela la obra de Fidalgo. Escritos en primera y tercera persona, mis favoritos, sus personajes con frecuencia se entrecruzan para llevarnos por ese anecdotario, esa cadena de vidas marcadas por el deporte, por el olimpismo.

Lo leía y recordaba inevitablemente el blog de los deportistas olvidados de mi compañero Edu Casado, que los viernes en especial dedica su espacio a atletas con historias tan especiales como las que Fidalgo recoge. Estoy convencida de que Edu Casado disfrutará de este libro, igual que Carlos Fidalgo lo hará con sus historias de los viernes. No solo Edu Casado, cualquiera que guste de una prosa limpia al servicio de lo bondadoso, mezquino, complejo, noble y turbio que hay en el ser humano disfrutará con esa lectura.

Por cierto, que un antiguo bloguero de 20minutos ha sacado recientemente otro libro vinculado a esto del correr. Se llama Run con limón (Vivelibros, 2016) y su autor es Luis Arribas (spanjaard), un corredor con mucho sentido común, muchos kilómetros a la espalda y muy pocas tonterías. Un corredor que escribe estupendamente. No he leído su libro aún, pero seguro que es imprescindible para llevar algo de sentido común y humor a todo este mundo del running desbocado.

Run con Limón se diseñó para que llevara dos hielos, dos dedos de run y dos rodajas de limón. Resume esos pensamientos a los que un corredor, al menos una vez en su vida, debe enfrentarse. Resume lo que siempre quiso saber el acompañante o familiar del que corre. En resumen, es un libro que alguien tenía que sacar en mitad de la más productiva y sonada de las burbujas del deporte español. En consecuencia, usted debe adquirir este libro, o exigir que se lo presten una vez en la vida. Encontrará textos que ningún aficionado a correr debería perderse. Y ningún amigo de alguien que corre debe dejar de tenerlos en cuenta. Están contados con un vaso en la mano y barba de dos días. Vale. Regañando un poco. Eso es el efecto del limón. Este es el típico libro para saberlo todo sobre el famoso running. El típico regalo que haces para perder la amistad de tu compañera deportista o de tu hijo, al que intentas animar igual que hiciste tú en aquellos años gloriosos del correr sin aparatos. Después de treinta años corriendo, ahora toca enseñar a esos millones que ahora corren. Es hora de mirar atrás y arrepentirse de todo. Como tropezamos con la misma piedra dos y tres veces, seguramente para poder seguir haciendo lo mismo.

OTROS UNO AL MES:

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Homero

    Con todo respeto, no entiendo qué pinta esto en un blog de maternidad.

    30 mayo 2016 | 16:16

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