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¿Era necesario que Nancy se subiera a unos tacones?

imageLa semana pasada me llegó una carta que anunciaba las últimas novedades de la muñeca Nancy. “Hoy Nancy se sube a los tacones” clamaba, para luego explicar que así hacen “un guiño fashion a la diversión” y que han tenido que modificar el pie de la muñeca para poder adaptarlo a los dos tipos de zapatos de tacón disponibles: sneakers y stilettos.

Look my look.

Cuando lo vi, automáticamente puse los ojos en blanco. ¿De verdad era necesario subir a Nancy a unos tacones?

Probablemente sí, si de lo que hablamos es de aumentar las ventas. O al menos de intentarlo. Algo lícito en cualquier empresas. Habrá estudios de mercado y una estrategia estudiada detrás de la ‘modernización’ de la clásica muñeca española.
Un cambio de imagen que lleva ya algún tiempo en marcha y que implica llevarla a la adolescencia, con ropa como las que se ven en las series juveniles de Disney Channel tipo Violetta, más maquillaje, otro rostro, otro cuerpo.

imageY Nancy es sólo una más, una de las últimas. Barbie lleva en ese camino desde que nació, cierto aunque juraría que todo esto se desbordó en 2001 con la llegada de las Bratz, que se agotaban en las tiendas y que incluso influyeron en Barbie, la reina de este tipo de muñecas. Las Monster High son herederas directas de las Bratz.

Pero Nancy, aunque siempre estilosa, era otra cosa, no era Barbie.
Aunque tal vez lo acabe siendo. O aspirando a serlo. También es cada vez más alta, más delgada, con las piernas más largas.

Tan popular y extendida fue esta muñeca durante varias generaciones que para muchas personas es ‘la Nancy’. Así, con artículo delante, como si no hubiera otra. Igual que su rival, ‘la Barbie’.

Muchas abuelas que se quedaron con la imagen original no la reconocerían ahora.

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Pero pensando en el juego de los niños, en su parte didáctica, educativa, también de pura diversión… ¿era necesario rediseñar el pie de Nancy para que soporte los tacones?

A mí me chirría.

imageMuñecas que simulan ser adolescentes para niñas pequeñas, porque no nos equivoquemos, con Nancy juegan más niñas de cuatro, cinco y seis años que de diez. Luego nos quejamos de que la infancia es más volátil que nunca.

El juego simbólico, esa herramienta maravillosa que hace que los niños aprendan jugando y de la que mi hijo con autismo carece, aquí está claramente encaminado a ponerse y quitarse tacones, a ponerse guapa, a estar al tanto de la moda y sus accesorios.

La belleza está en el exterior. Juguemos a ser superficiales.

No es lo que más me complace para mi hija de seis años. Viendo lo que yo llamo los pasillos rosas: las hileras de muñecas que hay en las jugueterías, agradezco que a Julia no le llamen nada la atención. Jamás ha jugado con ellas.

Que no, que no es ningún drama, que tampoco hay que llevarse las manos a la cabeza, que hay otras cosas mucho más importantes. De acuerdo.

Pero sigo sin ver el sentido de subir a Nancy a unos tacones.

De hecho yo bajaría de los tacones a las demás.

¿Vosotros?

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11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser marian

    Yo es que la de ahora no la reconozco como Nancy y no entiendo por qué tuvo que desaparecer la original en pos de una muñeca que particularmente me parece horrorosa, tanto que lo de los tacones es lo de menos. Es como si a la coca-cola, la cambian su color por morado, que no vamos, que no sería coca-cola.
    ¿Por qué ponerla tacones? pues porque Nancy no es ni un bebé ni una niña, representa a una mujer y por tanto hace uso de los mismos como nosotras, hasta que se la joroben los pies y se baje de ellos, también como nosotras.

    14 julio 2015 | 10:10

  2. Dice ser Lola

    Hola, la Nancy ha cambiado tanto que ya no se parece a la original. Lo de los tacones me parece una cosa innecesaria. Otras muñecas que han cambiado a peor, en mi opinión, han sido las Barriguitas, ahora lucen unos cabezones horribles.

    14 julio 2015 | 10:20

  3. Dice ser Sati

    Yo vengo aquí a romper una lanza en favor de las muñecas que se parecen a mujeres más que a niñas, digamos, como Barbie. No puedo decir que yo sea una mujer delgada y hermosa, pero no estoy decepcionada con mi cuerpo ni mi aspecto… mis muñecas Barbie me ayudaron mucho con eso. Sí, aunque no os lo creais. Muchas veces los padres no se paran a ver el modo en que sus hijas juegan con las muñecas Barbie. Al igual que con los Nenucos, que asumen que ellas juegan con ellos a ser mamás, creen que con la Barbie juegan a ir de compras y estar acomplejadas, y no es verdad.

    Si alguien se acerca a un grupo de niñas jugando con este tipo de muñecas, se dará cuenta que ninguna de las muñecas se llama Barbie: todas tienen nombres diferentes que la niña le ha puesto. Los padres no saben que las niñas les ponen a esa muñeca su propia personalidad inventada, e incluso juegan a que son ellas mismas. Exacto, eso era a lo que yo jugaba. Las muñecas no eran otra persona: basicamente mis muñecas eran yo, viviendo grandes aventuras de fantasía y romance, aventuras o simplemente vida diaria emulando la de las personas mayores, con cierto deje inocente de no saber muy bien que es lo que ellos hacen. Yo jamás me vi influenciada negativamente por una Barbie, y siempre las preferí a jugar a las mamás con un Nenuco. Supongo que eso también ayuda a identificar la clase de persona que una hija es. Yo jugaba con Barbies porque quería ser una mujer aventurera, fuerte e independiente. Curiosamente, las que han hecho el estereotipo de la Barbie superficial han sido los detractores de ellas, ya que en todos los productos Barbie que tuve de pequeña se hace incapié en que Barbie estudia, y que a la vez trabaja, que cuida de sus hermanas menores y vive sola sin ayuda de ningún Ken. No sé, no veo yo tan malo esto de la Nancy… siempre ha tenido un aspecto entre niña y adolescente, pero bueno, también lo tenía Mariquita Pérez, y nadie recuerda su jingle en televisión… “Mariquita Perez para las mujeres desde que son niñas retoños de hogar”.

    14 julio 2015 | 11:04

  4. Dice ser las muñecas no tienen vida

    Lo único por lo que no estoy de acuerdo es porque los tacones pueden fastidiar la espalda y más si comienzan a usarse a tempranas edades, en caso de que hagan imitación de estilo la gente menuda.
    Las muñecas, y los madelmanes y demás no tienen vida, no sufren, no padecen.
    Dentro de unos años aparecerán lo srobots que ayuden al humano ser. Tal vez dentro de 500 años sean biónicos y sufran artritis o artrosis y desviaciones de columna y tengan los colesteroles altos, pero mintras tanto, nanai.
    Por cierto, Leonardo Da Vinci dijo hace ma´s de 500 años que los humanos de distintos hemisferios se hablarían y se entenderían, y se tocarían. llega la tecnología par atocarse, como objetos las personas, sacados de la spantallas u otro soporte, o sin soporte. Las llevamos claras.

    14 julio 2015 | 11:22

  5. Dice ser Nacheras

    A ver, yo entiendo que sacar un post todos los días es complicado, y temas que tengan un mínimo de interés es difícil y que muchas veces la cosa no da para más (en ese sentido, desde aquí mis respetos a la autora del blog)…….. pero por el amor de Dios, qué más dará si la Nancy va en tacones, en merceditas, en bailarinas, en chanclas, o en albarcas de madera. Si educamos monstruitos en vez de niñas, lo haremos independientemente de que la Nancy lleve tacones, o lleve o no calcetines (por ejemplo).

    Y además, qué niña no se ha disfrazado de mayor (mis hijas sin ir más lejos) pintarrajeándose la cara, poniéndose los collares de su madre, sus tacones (sí sí, sus tacones) y hasta sus sostenes?? y no creo que por eso la infancia sea más volátil, como dice la autora, o que estemos creando un modelo de mujer más superficial, más frivola, etc, etc. Y si es así, y como mis hijas lo hacen, pues nada, ahora rezaré 7 avemarías y me daré de latigazos en la espalda como penitencia, qué le vamos a hacer.

    No nos la cojamos tanto con papel de fumar ni analicemos toooooodo en la vida como si fuera malo o perverso, eso sí que es contraprudecente en la educación de nuestras hijas (sin querer dar lecciones de nada, por Dios). Consejo de amigo.

    Un saludo,

    14 julio 2015 | 11:23

  6. Dice ser Jenesis

    Hace cincuenta años, cuando vi por primera vez una Barbie en el escaparate de una tienda, que por cierto no era de juguetes, pensé que era una maniquí para sus vestidos.
    Mi instinto me decía que las muñecas se tenían que poder abrazar, acunar o llevar de paseo de la manita y aquella muñeca ni se dejaba ni cuidar, ni se dejaba querer.
    Siendo ya una adolescente volví a coincidir con una de aquellas muñecas. La llevaba una niña de unos cuatro años que se las había apañado para meterla en una especie de capazo y taparla con una manta hecha de ganchillo. Al verla con las patas tiesas asomando por un extremo y los pelos de una loca asomando por el otro, recuerdo que me entró la risa.
    Nancy en cambio sí era una muñeca para niñas. No se veía ridícula en un carrito infantil, ni comiendo sopa imaginaria de la mano de su pequeña dueña, ni siendo arrastrada de su mano en un intento de emular un paseo. Nancy tenía vestidos, en eso era igual a la Barbie, pero sólo en eso. A mí tampoco me parece lógico que intenten subir a nancy a unos tacones pensando que va a tener más mercado. Tal como dices, hoy en día sólo las niñas muy pequeñas juegan con muñecas. En los tiempos en que sólo teníamos una muñeca al año, el rol de mamá amorosa, nos duraba más tiempo pero hoy en día, demasiados hijos de plástico le han quitado protagonismo y valor al muñeco de toda la vida, ya no se les quiere como antes.
    Estoy totalmente de acuerdo contigo, no había necesidad. Harían mejor en volver a sacar a la Nancy original, seguramente muchos padres y abuelos las comprarían para sus hijos y nietos aunque sólo fuera por nostalgia.

    14 julio 2015 | 11:26

  7. Dice ser marian

    Yo creo que la Nancy original funcionaba bien, igual que los Fritos originales y no con sabor a la “bendita barbacoa”, no lo entiendo de verdad, supongo que en ambos casos han abaratado costes de producción, sacrificando un buen producto.
    Por otro lado sigo pensando que Nancy representa a una mujer hecha y drecha, sus vestidos y su formato así lo indican (azafata, ópera, fiesta) lógico que lleguen los tacones no?.

    14 julio 2015 | 11:42

  8. Dice ser alejandro

    Así aprenden que los juanetes no son bueno ni los tacones de aguja ni los tacones medio alto tampoco.
    la picaresca de todo esto es que están en los genes de la mujer y la palabra “moda” la tienen perforada en la cabeza. (literalmente)

    14 julio 2015 | 12:06

  9. Dice ser Warp

    ¿Dónde está el problema? ¿En el tacón o en la muñeca?

    14 julio 2015 | 13:08

  10. Dice ser maria

    Las mujeres tenemos la palabra ‘moda’ perforada en la cabeza?? Será tu señora madre…

    14 julio 2015 | 19:04

  11. Dice ser baliax

    Si queréis que vuestras hijas sean como vuestras abuelas vestirlas de negro con pañuelo. No podemos ser tan conservadoras e inmovilistas en pleno siglo 21. Creo que hay muchas más cosas por las que escandalizarse que una muñeca con zapatos de tacón.

    15 julio 2015 | 09:39

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