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Cómo intentar frenar la diástasis (la separación de los músculos rectos abdominales) en el embarazo

Me lo comentaba una amiga, madre reciente y futura en estos momentos, durante una comida. Una vecina, una mujer joven y guapa, tras tener mellizos había quedado muy acomplejada por cómo le había quedado el abdomen y estaba planteándose una operación para arreglarlo. “Se le rompió el recto abdominal y, pese a estar delgada, tenía la barriga como si aún estuviera embarazada de varios meses. Me invitó a tocarla y tenía un hueco en el centro por el que podías meter la mano”.

El recto abdominal recorre lo que llamamos línea nigra o línea alba, esa franja oscura que a la mayoría de las mujeres les aparece antes o después durante el embarazo de arriba a abajo por toda la barriga. Dicen que la carencia de ácido fólico la potencia y suele desaparecer paulatinamente tras el parto. Aunque hay mujeres a las que les queda un resto de por vida, que aumenta al tomar el sol. No aparece siempre. Yo, por ejemplo, no la tuve.

Casos tan extremos son raros, pero es cierto que el recto abdominal se resiente mucho durante el embarazo y puede quedar muy tocado. Y me da la impresión de que se habla mucho de otros aspectos físicos a cuidar y muy poco de este. De cremas para evitar estrías hay mucha documentación, y no hay curso de preparación al parto que no incluya los masajes del perineo con rosa mosqueta, pero es poco frecuente hablar de cómo trabajar el recto abdominal.

El gran olvidado.

Os dejo algunos consejos y un gráfico de Stop Diástasis.

La diástasis es la separación de los músculos rectos abdominales con rotura de la línea alba provocando un desplazamiento de los órganos internos. Esta separación provoca un aumento del volumen del abdomen, molestias de espalda y en la zona lumbar, debilidad de suelo pélvico, pérdidas de orina, digestiones pesadas y gases.
diastasisTodas las embarazadas tienen diástasis durante la gestación ya que el útero debe crecer detrás de los músculos abdominales y la línea Alba se expande. La tensión que se produce en el abdomen, y por tanto el daño, es mayor cuanto más volumen adquiere la tripa, por lo que los embarazos múltiples suelen ser más dañinos.Trabajando la zona durante el periodo de gestación, podemos evitar en cierta medida la diástasis, de ahí la importancia de los consejos preparto para cuidar el abdomen, pero siempre queda una pequeña secuela que debemos corregir con la ayuda de un fisioterapeuta, así lo asegura el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid. En el mercado podemos encontrar distintos programas para hacer frente a esta lesión común en las embarazadas cuyos objetivos es aumentar la fuerza en la zona lumbar y el equilibrio entre el abdomen y la espalda.

“Después del parto, tanto si ha sido natural como por cesárea, se recomienda que la mujer se someta a un tratamiento para combatir la diástasis ya que todas la sufren en mayor o menor medida. Los cuatro puntos fundamentales para hacerle frente son: aprender ejercicios para mejorar el abdomen, uso de una faja especial, proteger el abdomen con músculos específicos y aprender a moverse en el día a día sin dañarlo”, explican desde StopDiastasis.com.

“En muchas ocasiones, la diástasis puede confundirse con sobrepeso, la llamada ‘curvita de la felicidad’; sin embargo, esta confusión puede ser muy peligrosa ya que para combatirla es habitual hacer ejercicios abdominales que empeorarán la diástasis. Los tradicionales abdominales tendidos bocarriba llevando la barbilla a las rodillas flexionada pueden ser muy dañino para las personas que sufren este mal”, añaden.

Aunque lo recomendable es comenzar con los ejercicios para combatir la diástasis tras el parto, nunca es tarde. La mujeres que hayan dado a luz hace unos años y aún no han hecho frente al problema, aún pueden iniciar un programa con un fisioterapeuta que le ayudará a corregir esa separación de los músculos rectos.

A todas nos ha quedado algún recuerdo físico de nuestros embarazos y partos: alguna estría, unos pechos algo más descolgados, algún kilo de más… Yo he recuperado mi peso y me libré de las estrías. Y los pechos pequeños resisten mejor el embarazo (algo que se les ha pasado por algo en este artículo sobre las ventajas de tener tetas pequeñas de la recomendable página WeLoverSize), pero conservo la cicatriz de la cesárea y el abdomen un poquito más blandito.

Y es una obviedad recalcar que estoy más que satisfecha con mi cuerpo. Creo que esas señales de la maternidad, igual que las arrugas que denotan que te has reído mucho en la vida, son incluso hermosas. Muy pequeño precio a pagar. Además, la edad iba a alcanzarme igual habiendo tenido hijos o no. Es obvio pero hay que recalcarlo antes de que salga en los comentarios alguno diciendo que ya me estoy quejando por tontadas y que si no quería hijos habérmelo pensado antes.

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser marian

    Efectivamente los embarazos y/o los partos siempre dejan alguna marca de por vida, unas más habituales y otras algo menos; yo perdí el 45% de audición en ambos oidos, gracias a la incompetencia del anestesista en la maniobra de poner la epidural, sin embargo nada de estrías, pechos caidos o distensión muscular, algo tocadillo el suelo pélvico.

    15 Enero 2015 | 11:09

  2. Dice ser Sicólogo Astrál

    Yo tengo una barriga cervecera prominente y desproporcionada con el resto del cuerpo.no bebo cerveza ni nada pero toda la grasa del cuerpo se me acumula en el abdomen.el abdomen es una zona muy problemática del cuerpo humano.

    15 Enero 2015 | 18:01

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