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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

Lo que realmente es importante que aprendan nuestros niños

juliaespadaHe descubierto este texto gracias a la página de facebook de mi amiga y autora del blog Trastadas de mamá (que os recomiendo), ella a su vez agradecía el descubrimiento a su amiga Lucía.

Sabéis que no soy yo muy de andar poniendo aquí textos ajenos, pero este me ha gustado tanto que no puedo evitar compartirlo con vosotros. Se llama ¿Qué debe saber un niño de cuatro años? y está firmado por Lic. Miriam I. Martínez, que imagino que es la responsable de la traducción y a la que se podría atribuir erróneamente el arranque del texto, que en realidad  pertenece por completo a la bloguera estadounidense Alicia Bayer (cuyo blog se llama A Magical Childhood) y que se publicó hace casi exactamente un año en el Huffington Post.

La traducción que lleva circulando casi tanto tiempo como el original por la Red no incluye la parte final de Alicia Bayer, en el que hace referencia al sistema de educación en casa que ella lleva a cabo con sus hijos (homeschooling) y con el que yo estoy de acuerdo, siempre que se haga de manera supervisada y con ciertas bases.  Me he permitido traducirla. El texto merece leerse íntegro, también con sus enlaces, no creo que hablar al final de esa forma de enseñar a los niños distorsione lo que transmite.

Alicia, amiga, has dado en el clavo.

Hace poco, en un foro sobre la educación de los hijos, leí una entrada de una madre preocupada porque sus hijos, de cuatro años y año y medio, no sabían lo suficiente. “¿Qué debe saber un niño de cuatro años?”, preguntaba.

Las respuestas que leí me llamaron mucho la atención. Una madre indicaba una lista de todas las cosas que sabía su hijo. Contar hasta 100, los planetas, escribir su nombre y apellido, y así sucesivamente. Otras presumían de que sus hijos sabían muchas más cosas, incluso los de tres años. Algunas incluían enlaces a páginas con listas de lo que debe saber un niño a cada edad. Solo unas pocas decían que cada niño se desarrolla a su propio ritmo y que no hay que preocuparse.

Pensé que probablemente la respuesta de esas mujeres a una madre angustiada fuera añadirle más preocupación. Somos una cultura tan competitiva que hasta nuestros niños en edad preescolar se han convertido en trofeos de los que presumir. Pero la infancia no debe ser una carrera que arroja por resultado niños ganadores y niños perdedores.

Así que aquí ofrezco mi lista de lo que un niño de cuatro años debería saber.

1.Debe saber que lo quieren por completo, incondicionalmente y en todo momento.

2. Debe saber que está a salvo y además cómo mantenerse a salvo en lugares públicos, con otra gente y en distintas situaciones. Debe saber que tiene que fiarse de su instinto cuando conozca a alguien y que nunca tiene que hacer algo que no le parezca apropiado, se lo pida quien se lo pida. Debe conocer sus derechos y que su familia siempre lo va a apoyar.

3. Debe saber reír y utilizar su imaginación. Debe saber que nunca pasa nada por pintar el cielo de color naranja o dibujar gatos con seis patas.

4. Debe saber lo que le gusta y tener la seguridad de que se le va a dejar dedicarse a ello. Si no le apetece nada aprender los números, sus padres tienen que darse cuenta de que ya los aprenderá, casi sin querer, y dejar que en cambio se dedique a las naves espaciales, los dinosaurios, a dibujar o a jugar en el barro.

5. Debe saber que el mundo es mágico y él también. Debe saber que es fantástico, listo, creativo, compasivo y maravilloso. Debe saber que pasar el día al aire libre haciendo collares de flores, pasteles de barro y casitas de cuentos de hadas es tan importante como aprender los números. Mejor dicho, mucho más.

PERO MÁS IMPORTANTE ES LO QUE DEBEN SABER LOS PADRES:

1.Que cada niño aprende a andar, hablar, leer y hacer cálculos a su propio ritmo, y que eso no influye en absoluto en cómo de bien ande, hable, lea o haga cálculos después.

2. Que el factor que más influye en el buen rendimiento académico y las buenas notas en el futuro no son los manuales, ni las guarderías elegantes, ni los juguetes caros, sino que mamá o papá dediquen un rato cada día o cada noche (o ambos) a compartir momentos de juego, lectura, dibujos y risas con sus hijos.

3. Que ser el niño más listo o más estudioso de la clase nunca ha significado ser el más feliz. Estamos tan obsesionados por tratar de dar a nuestros hijos todas las “ventajas” que lo que les estamos dando son unas vidas tan pluriempleadas y llenas de tensión como las nuestras. Una de las mejores cosas que podemos ofrecer a nuestros hijos es una niñez sencilla y despreocupada.

4. Que nuestros niños merecen vivir rodeados de libros, naturaleza, utensilios artísticos y, lo más importante, libertad para explorarlos. La mayoría de nosotros podríamos deshacernos del 90% de los juguetes de nuestros hijos y no los echarían de menos, pero algunos son importantes: juguetes creativos como los LEGO y los de encastre, una buena cantidad de témperas y plastilinas, los instrumentos musicales, los disfraces, y libros y más libros. Necesitan libertad para explorar con estas y otras cosas, amasar pan y ponerlo todo perdido, usar pintura, plastilina y purpurina en la mesa de la cocina mientras hacemos la cena aunque lo salpiquen todo, tener un rincón en el jardín en que puedan arrancar la hierba y hacer un cajón de barro.

5. Que nuestros hijos necesitan tenernos más. Hemos aprendido tan bien eso de que necesitamos cuidar de nosotros mismos que algunos lo usamos como excusa para que otros cuiden de nuestros hijos. Claro que todos necesitamos tiempo para un baño tranquilo, ver a los amigos, un rato para despejar la cabeza y, de vez en cuando, algo de vida aparte de los hijos. Pero vivimos en una época en la que las revistas para padres recomiendan que tratemos de dedicar 10 minutos diarios a cada hijo y prever un sábado al mes dedicado a la familia. ¡Qué horror! Nuestros hijos necesitan la Nintendo, los ordenadores, las actividades extraescolares, las clases de ballet, fútbol e inglés mucho menos de lo que nos necesitan a NOSOTROS. Necesitan a unos padres que se sienten a escuchar su relato de lo que han hecho durante el día, unas madres que se sienten a hacer manualidades con ellos, padres y madres que les lean cuentos y hagan tonterías con ellos. Necesitan que demos paseos con ellos en las noches de primavera sin importarnos que el pequeñajo vaya a 150 metros por hora. Tienen derecho a ayudarnos a hacer la cena aunque tardemos el doble y trabajemos el doble. Tienen derecho a saber que para nosotros son una prioridad y que nos encanta verdaderamente estar con ellos.

Y ahora volvamos a aquella lista de habilidades para niños de cuatro años…

Yo sé que forma parte de la naturaleza humana querer saber cómo son nuestros niños comparados con otros y asegurarnos de que lo estamos haciendo bien con ellos. Aquí está una lista de lo que los niños suelen aprender o podrían saber al final de cada año en el colegio, empezando con preescolar.

Desde que nosotros les enseñamos en casa, yo ocasionalmente imprimo las listas y compruebo si hay alguna cosa  notoriamente ausente en lo que mis niños saben. Hasta ahora no la ha habido, pero consigo a veces ideas de materias sobre las que pensar juegos o libros que chequear en la biblioteca. Ya se esté enseñando en casa o no, las listas pueden ser útiles para ver lo que los niños aprenden típicamente cada año y y estar tranquilos sabiendo que realmente lo estás haciendo bien.  

Si hay áreas en las que parece que tu niño está fallando, date cuenta de que no es una indicación de fracaso ni para ti ni para tu hijo. Simplemente no has cubierto eso. Los niños aprenderán cualquier cosa a la que sean expuestos, y la idea de que todos ellos necesitan conocer esas quince cosas a esa precisa edad es algo bastante tonto.  Sin embargo, si quieres que tengan esos temas cubiertos, simplemente trabájalos en la vida, juega con ellos y lo cogerán de manera natural. Cuenta hasta sesenta cuando estás preparando un pastel y él pillará esos números. Consigue libros divertidos de la biblioteca sobre espacio o sobre el alfabeto. Experimenta con cualquier cosa, desde la nieve del patio trasero hasta colorear tallos de apio.  Todo sucederá de forma natural,  mucho más divertida y con mucha menos presión.

Mi sitio favorito sobre preescolares es este.

¿Qué necesita realmente un niño de cuatro años?

Mucho menos de lo que creemos, y mucho más.

18 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser albitaguapa2

    y así marcha el mundo, el niño debe saber que no siempre puede hacer lo que le de la gana ypor supuesto debe saber comunicarse, si no tiene algún problema, que asco. los niños no aprenden cualquier cosa a la que se exponen

    11 septiembre 2014 | 08:50

  2. Dice ser Jose Antonio

    Palabras bonitas.

    Pero faltan grandes cosas que formarán la base de su personalidad: hay que enseñarles valores (altruísmo, generosidad, modestia, empatía…) y darles el ejemplo en cumplirlos (por ejemplo, no vale mucho ‘No fumes, que es malo’ con un cigarrillo en la boca).

    Sin eso, son más de lo mismo: infantiles hedonistas ególatras que luego serán adultos hedonistas y ególatras

    11 septiembre 2014 | 09:59

  3. Dice ser Nomada sedentario

    Naturalidad, naturalidad y ya preguntarán ellos. Todo lo demás es darles el coñazo, incluído lo de pintar tallos, de qué?, de lo que sea. Las mías han pintado conchas , supongo que vale también.
    Pero que es eso de sentar todas las noches a escuchar su relato del día?, que su vida no es tan interesante y ellos lo saben. ,!Paparruchas, todo paparruchas. Y luego estas o estos tan modernas y entregadas resulta que son incapaces de mantener a un niñ@ sentado y tranquilito en un restaurante por que son incapaces de darles una voz, no vaya a ser que se traumen. Por no hablar de que se divorcian a la segunda bronca y se llevan al niñ@.
    Menos manuales y más instinto y repito naturalidad. Cada uno somos un mundo y ellos varios.
    Toda esta perorata de más arriba se resume en tres palabras…let love rule.

    11 septiembre 2014 | 11:08

  4. Dice ser Almudena Fer

    Lo leí hace un año cuando lo publicó el Huffington Post y me gustó. Se puede estar más o menos de acuerdo con las cosas concretas que dice, pero el espíritu general, dejarnos de tanta competición, que los niños sean niños, que no por aprender algo antes se aprende mejor., es lo que me gusta. Ahora empieza el colegio y nos dejamos arrastar por la presión de las notas, de los que nos dicen los otros padres que saben hacer sus hijos. Este año mi hija empieza tercero de primaria y estoy harta de oir que van a tener muchos más deberes, que el parque se va a acabar, que no les van a apuntar a extraescolares ( y hablo de extracolares lúdicas, teatro, baile, pintura, todas esas cosas que en el colegio no tienen porque no son importantes)… ¡Que sólo es tercero de primaria! Que tienen 8 años, por dios. Dejémosles respirar.
    Esta bien el punto primero, que cada niño aprende a su ritmo, pero hay que tener mucho cuidado con eso. Cada niño tiene su ritmo, pero tambien hay que tener claras las señales de alarma. Cuando un niño de dos años y medio o tres no habla nada, cuando un niño de 5 o 6 años no aprende a leer al ritmo de sus compañeros, creo que hay que consultar y asegurarnos de que sólo es una cuestión de madurez y no hay un problema serio detrás.
    Y en cuanto al homeschooling, a mi particularmente no me gusta, pero no lo voy a comentar, que ya me ha salido un comentario extralargo, para variar. Madre reciente ¿un post sobre el tema? Creo que da mucho juego

    11 septiembre 2014 | 11:29

  5. Dice ser rosamary

    Desde tan pequeñitos, han de aprender a frustrarse, a esperar, a respetar, en definitiva, a vivir en sociedad y luego las materias pedagógicamente recomendadas a su edad.

    Si los dejamos a su ritmo, cada uno irá al suyo y no hay que olvidar que una clase, es un grupo, un equipo, y todos han de seguir un ritmo parecido para su beneficio educativo grupal.
    El que defiende que han de aprender a su ritmo, tal vez debiera plantearse una educación particular y privada para sus retoños.

    11 septiembre 2014 | 12:08

  6. Dice ser Sofía

    Yo creo que a un niño no hay que dejarle escoger nada. La palabra “quieres” no debe existir para un crío. Los niños deben hacer lo que digan los padres y punto http://goo.gl/eT6Hvj

    11 septiembre 2014 | 12:21

  7. Dice ser miedos, miedos y más cadenas

    Los niños deberían aprender a no caer en las mentiras que les cuentan sus padres, ni en los miedos que les imponen, ni en su screencias particulares.
    De peque me contaron muchos miedos, ogros, el hombre del saco que vení asi no me dormía, el coco. No habí arazones para explicar las cosas, sino metemiedos.
    EL cuento de caperucita me resultó poco menos que un trauma, una salvajada horrorosa. Eso de imaginar cómo un lobo se comía a una abuela… luego la tensión de que se comía a Caperucita, luego la salvajada del cazador pegándole tiros y rajándolo para que saliera la abuelita a la que imaginaba asfixiada, entera…. y llena d etripas y sangre… No me hjablen de culturas ni de aprendizajes acorrectos a niños.
    Me metieron en una religión que luego rechacé cuando tuve más ideas.
    Ojalá en este mundo allí donde nacieras fueras libre de vivir infancia feliz sin ataduras, y crecer libre, no teniendo enemigos porque sí, por imposición ni cerrazón heredada, y sin miedos tampoco impuestos por orden de las tradiciones.

    11 septiembre 2014 | 12:46

  8. Dice ser depresión la enfermedad del futuro si no cambia la cosa

    Así está el mundo, de lo bien que nos educan. Y peor que ha estado. Ja!!!

    11 septiembre 2014 | 12:47

  9. Dice ser mari mar

    Leyendo los comentarios….” cuánta suerte tuve de tener una infancia feliz”

    11 septiembre 2014 | 12:51

  10. Dice ser noe

    Interesante es ver el resultado de los niños que tuvieron unos padres que les sobreprotegieron, que no les pusieron límites, teniendo una infancia lejos de la realidad de nuestra sociedad.
    Esos niños son futuros infelices, como la escritora del blog.

    Un niño debe aprender valores, y la mejor forma de aprenderlos es ver el ejemplo de los padres.
    Un niño debe aprender que no siempre puede hacer lo que quiera. A eso se llama vivir en sociedad. El mejor ejemplo serán los padres.
    El reir, disfrutar, vivir, imaginar lo tiene un niño de forma implícita. En eso pueden aprender los padres de los hijos, y no al revés.

    11 septiembre 2014 | 12:52

  11. Dice ser omega333

    Yo le haría aprenderse de memoria el teléfono móvil de su padre o de su madre. por si se pierde

    11 septiembre 2014 | 12:59

  12. Dice ser MadDissector

    Hace unos meses tuve ocasion de encontrarme con los padres de una companyera del colegio a la que hace tiempo que no veo. Ya sabia que habia tenido un hijo. Lo que no sabia es que esta chica, ingeniera de profesion, se habia descargado una aplicacion de iPhone que te va diciendo, dia a dia, ya desde la primera semana de vida, en que grado de desarrollo perceptivo esta el ninyo y lo que tienes que hacer para estimularlo. El padre de esta chica, ingeniero tambien, alababa la idea de esta aplicacion, argumentando que recibir el estimulo en el momento adecuado suponia un mejor desarrollo para el crio y que en un mundo tan competitivo como en el que vivimos hacer estas cosas cuando aun son muy jovenes es lo que todo el mundo deberia hacer.
    No tengo hijos, pero pienso tenerlos, y esta historia me puso los pelos de punta. Soy biologia y he tenido mi parte de biologia humana, asi que intente explicarle a este hombre que hay ninyos que se desarrollan antes o despues: sometiendo al ninyo al promedio estadistico, esta companyera se arriesga a que si el ninyo tiene un desarrollo mas lento acabe estigmatizado y se retrase aun mas su desarrollo cognitivo.

    11 septiembre 2014 | 13:34

  13. Dice ser Javier

    Creo que una cosa que se nos suele olvidar enseñarles es que:
    1) Son españoles. Viven en España. Esa es tu bandera y ese es tu himno.
    2) El Tonto que aparece en la tele regional sólo es un jeta que quiere montar su país con tu región y esa bandera es inventada.
    3) El idioma que hablas es español y como tú lo eres, debes hablarlo a la perfección. También debes saber un correcto inglés, porque hay más países. Si tienes tiempo, puedes aprender el idioma que hablaba tu abuelo en el pueblo, que también tiene su gracia.
    4) Para salir adelante debes trabajar y fregarte tu plato cuando acabes,

    Yo creo que con ésto, podríamos ser un gran país.

    11 septiembre 2014 | 14:09

  14. Dice ser Pfff

    “Ésto” no lleva tilde.

    0) Las convenciones humanas (país, himno, bandera, idioma, trabajo, etc.) son arbitrarias y cambian según el designio de unos pocos a los que, de alguna manera, encumbramos como líderes de grupo (o permitimos que lo sean). Intenta dar lo mejor de ti mismo dentro de tus recursos y, aunque puede que no todo vaya bien, al menos estarás en paz contigo. Y quién sabe si podrás ayudar a mejorar la vida en el planeta para sus seres vivos, la única frontera real que tenemos hasta ahora y de la que no podemos emigrar. O incluso averiguar formas de hacerlo preservando el máximo de vida posible del mismo durante la emigración…

    11 septiembre 2014 | 14:44

  15. Dice ser mari mar

    a MAdDISSECTOR:

    Si te parece, comenta a tu compañera, que los niños, no se estigmatizan, si no que los estigmatizamos……….sobre todo, los adultos que van contra natura, intentando crear hijos perfectos, más preocupados por competir que por amar.

    11 septiembre 2014 | 18:09

  16. Dice ser Clara

    Bravo!

    12 septiembre 2014 | 05:15

  17. Dice ser rcuno

    Q país de locos este, mandar a los niños al cole a los 2 años para se socializar eso dice mi suegra. Como es posible, en mi país los niños van al cole a los 4 ,me parece razonable, así a las 11 no están hasta las narices ya de estudiar y hala,toma fracaso escolar.Y si , los niños tienen cada cual su ritmo, pero son presionados, machacados, empujados a la luchar contra sus adversarios, otros niños a ver quién gana la batalla, resultado, adultos infelices.

    13 septiembre 2014 | 01:24

  18. Dice ser boili

    rcuno, no se manda a los niños de dos años al cole, sino a la guarde, porque sus padres tienen la obligación y ahora además la suerte de trabajar; es más, el mío fue a los nueve meses; ahora tiene once y está hasta las narices, de estar el el colegio de 9:30 a 17:30 porque sus padres tienen la necesidad y además la gran suerte de trabajar.

    No obstante y siguiendo el hilo, aprendió más en la guardería que los tres años de infantil en el colegio, además de inmunizarse de virus variados. Y socializó y aprendió a utilizar la cuchara, a esperar turno, a darse cuenta que no era el centro del universo, a compartir, a defenderse y a no esperar que todos los problemas de su pequeño mundo, se los solucionara un adulto.
    En definitiva fue aprendiendo desde pequeñito su condición de ser humano y la existencia de semejantes en un mundo compartido.

    16 septiembre 2014 | 11:55

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